01 feb 2013

Lugares que visitar antes de hacerte viejo: Bujara y Jiva

Por: Paco Nadal

Bujara 1
Oasis de cúpulas doradas. La ruta de la Seda. Mil y una noches. Caravanas y caravanserais. Todos los elementos que el imaginario colectivo adjudica a las estepas del Asia Central están aún presentes en dos ciudades históricas de Uzbekistán no siempre bien conocidas por el público general: Bujara y Jiva. Dos ciudades-oasis de panzudas cúpulas, de mausoleos de adobe y altivos minaretes, de madrasas coránicas y mezquitas recubiertas de azulejos vidriados. Dos urbes en la llanura uzbeka donde se ha conservado la impronta de un pasado glorioso como paradas intermedias de la más larga y famosa ruta comercial de todos los tiempos: la ruta de la Seda.

Bujara fue la capital de un reino samánida, una dinastía de emires persas cuyo imperio (819-999), en su máximo apogeo, se extendía desde Mongolia a las fronteras del actual Pakistán, y que fueron grandes mecenas del arte y la literatura. Poco a poco, tras la islamización del Asia Central, Bujara se convirtió en el centro cultural y religioso de toda la región. En sus madrasas estudiaban el corán miles de alumnos y enseñaban figuras de la talla del médico, filósofo y científico Ibn Siná (Avicena, en español)

Bujara 2
Pero en 1220, en plena expansión del imperio mongol, las huestes de Gengis Khan arrasaron la urbe, al igual que hicieron con Merv y otras muchas ciudades-oasis de estas estepas. Curiosamente de aquella razzia que no dejaba piedra sobre piedra solo se salvó el minarete Kalon, un delicado fuste de mampostería de 47 metros de altura, levantado en 1127, tan bello y perfecto que el mismo Gengis Khan ordenó que se respetara. Aún hoy es el icono de Bujara.

Kalon hacía las funciones de alminar, pero también de faro para guiar con el fuego que se encendía en su cúpula a las caravanas del desierto cuando les sorprendía la noche o una tormenta de arena. Bujara tiene aún hoy el mismo color terroso que el desierto que la rodea. Los bazares cubiertos de cúpulas (en los que hoy ya no se venden especias ni sedas de China sino souvenir para turistas), las mezquitas con altivas fachadas de azulejos enfrentadas siempre a una madrasa y el intrincado dédalo de callejuelas del centro histórico que hoy aún vemos y que han hecho de Bujara una de las ciudades más visitadas de la ruta de la Seda, pertenecen a esa época.

 

Jiva 1

Más intensa todavía ha sido la rehabilitación de Jiva, la otra gran ciudad monumental de las llanuras uzbekas. Jiva era un oasis perdido al norte del desierto de Kara Kum, en un ramal secundario de la Ruta de la Seda. Para llegar a ella hay que desviarse de la ruta principal en la que están las mayores ciudades el país (Bujara, Samarcanda, Tashkent) y hacer unos 400 kilómetros hacia el noroeste en busca del valle del río Amu Daria, que desemboca en el mar de Aral.

La restauración del casco histórico de Khiva también empezó en época soviética. Y ha sido aún más excesiva que la de Bujara. Tanto que despende un cierto tufillo a ciudad-museo-de-cartón-piedra sin ápice de vida local, ya que casi todos los espacios cerrados de la zona vieja se dedican ahora al turismo. Aun así, Jiva impresiona al visitante primerizo. Caminando entre viejos caravanserais, madrasas alicatadas de bellos azulejos, bazares cubiertos, mausoleos, ciudadelas de barro y elegantes minaretes es fácil imaginar lo que debieron ser aquellas ciudades míticas del desierto. Y apenas el viajero se aísle un poco casi puede oír las pisadas de las caravanas de dromedarios que entran por la puerta de Khuna Ark procedentes de Kirguiztán; o el bullicio del Dekhon Bazaar mientras descargan polvorientos fardos de delicadas telas, especias de olores extraños y cofres de maderas nobles repletos de aceites y productos de cosmética.

Dos ciudades y una ruta, la de la Seda, para visitar al menos una vez en la vida.

Jiva 2

 

 

Hay 20 Comentarios

Buenas. Sí alguien quiere viajar a Uzbekistan, yo puedo organizarlo. Ahora estoy en España pero trabajaba en una agencia de turismo mayorista, realizando tareas de confección de circuitos turísticos, recepción y organización de grupos turísticos, reservas de hoteles y pasajes y formación personal, tanto de agencia, como guías. sobre todo os aseguro que nadie puede enseñaros mi país, como lo hago yo. mmuzaffarr@gmail.com

Maravillosas.....las visité en 2011 y me parecieron espectaculares!!! Hay q visitarlas

Aurea, creo que esa cara B es compartida por muchos extranjeros que visitan tu propio país....

La Ruta de la Seda es uno de los grandes viajes que deben de figurar en tu curriculum. De sus muchas variantes la que recorre Uzbekistán, Kirguizistán y Xiquian (China) es una de las más recomendables.

Maravillosos conjuntos. Samarkanda tiene magníficos monumentos, pero no guarda el sabor de estas dos ciudades.
Por cierto, en Bukhara hay otro monumento que se salvó del terror de Gengis khan, el mausoleo Ismail Samani. También de mampostería y una verdadera joya.

Recuerdo aquel viaje tuyo por la ruta de la Seda, que -si recuerdo bien- sufrió alguna de tus críticas, en especial alguna ciudad de Turmekistan, creo.
Pero, si, para mí también Samarcanda es una ciudad futurible.
Un abrazo, campeón.

tan poco tiempo, y tan poco dinero...

Visité (aprovechando una visita de trabajo a Tashkent) Bukhara, Khiva y Samarkanda en 2005. Tuve una impresión muy dual: cara A, la impresión de estar en pleno corazón de la ruta de la Seda, pasear por las callejas, visitar las madrasas, las mezquitas, maravilloso... cara B: el saber y ver que el país estaba en manos de una mafia que sólo buscaba enriquecerse...

Estas dos ciudades eran totalmente desconocidas para mi pero me ha sorprendido para bien ,lo cuidada que está la arquitectura de las fotos.

Claro que merece la pena! Y claro que ningun viajero a Uzbekistan puede dejar afuera Samarcanda, la capital del reino de Tamerlan y su majestuoso Registán. Son estas perlas en manos de una mafia de gorila que gobierna el pais, pero el viajero que guste de historia no se arrepentira.

Cristina SC decir que las fotos de Paco Nadal son la leche es no tener la más mínima idea de fotografía, que te puedan resultar interesantes por lo que te muestran o que sean funcionales vale, pero vaya como fotografías no valen nada, sin ningún ánimo de ofender.

Bujara y Jiva son maravillosas, pero me asalta la duda: ¿has dejado Samarcanda para otra ocasión? Por cierto, en castellano, el término es caravasar. Un saludo.

Increíble Paco, ¿dónde no has estado? Recomiendo a cualquiera que quiera enamorarse de estas tierras sin verlas, a cualquiera que quiera sentir de cerca sus formas, sus colores y sus gentes, que lea a Colin Thubron.
http://pasosypedales.blogspot.com.es/

Viajar es una terapia de vida, si es posible, deberíamos hacer un viaje al año. Yo comparto con vosotros una oferta, para ayudaros a disfrutar. http://bit.ly/filiunica

Tus fotos son la leche, desde luego.

Me apetece un montón ir... Pero hace tiempo alguien, muy viajado, me dijo que no merecía mucho la pena... No sé.

Hola.....hoy si me ha encantado,ya que esos países siempre han sido una de mis debilidades,tengo guardadas muchas fotos en mis favoritos,pero para ir ya llego "tarde" lo de hoy lo voy a guardar pues no tiene desperdicio,gracias amigo,Nieves
Un saludo desde Fuerteventura

Desde luego es tentador.

¡Suena muy apetecible! Gracias

Hay tantos lugares preciosos por visitar, pero tan poco tiempo... ¡una lástima!.

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Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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