Paco Nadal >> El Viajero

11 ago 2016

En el paraíso terrenal no saben quién es Messi ni Ronaldo

Por: Paco Nadal

Niña Kapingamarangi-Paco Nadal
Tal y como venía narrando en los dos post anteriores, tras un largo y azaroso viaje de dos días en avión y cuatro en un velero llegué por fin a Kapingamarangi, un remoto atolón perdido en mitad del océano Pacífico perteneciente a la Micronesia pero con un pasado español.

¿Y qué fue lo primero que me llamó la atención de aquel lugar extraño y de tan difícil acceso?: ¡que no salió a recibirnos ni Dios!

“Pero.. ¿cómo es posible?”, pensaba mientras arriábamos el bote auxiliar. Un islote rodeado de océano, al que llega un barco cada seis meses…. ¿y nadie siente la necesidad de fisgonear desde la playa cuando se acerca una vela? ¿Tanto aislamiento les habrá atrofiado el gen de la curiosidad? ¿Se habrán ido? ¿Serán poco hospitalarios?

Este post fue publicado originalmente el 23 de mayo de 2014 y se repone ahora dentro de la campaña de verano 2016.

La pequeña zodiac me depositó en la arena de la playa, puse un pie en ella con la solemnidad de quien llega a terra incognita (probablemente era el primer español que ponía un pie en una isla que nominalmente había sido española durante 350 años) y eché a andar por un sendero que se internaba entre las chozas de hoja de banano. ¿Qué me esperaba allí adentro?

Motu Kapingamarangi-Paco Nadal

Bien, pues acabaré en este punto con el misterio: lo que me esperaba era uno de los pueblos más amables y hospitalarios que he conocido en mi vida. Una gente que vive en una suerte de paraíso terrenal, en un atolón coralino de estampa idílica, ajenos a lo que pasa en el resto del mundo, sin apenas contacto con el resto de humanos. Gentes que me abrieron sus casas de par en par, que me agasajaron a cada momento con la bebida local (agua de coco; llegué a odiarla de tanta que bebí), que me invitaron a ceremonias comunales, y que cantaron y posaron para mí tantas veces como les pedí para hacerles fotos o grabarles vídeos.

Tejedor techos Kapingamarangi-Paco Nadal

Durante los dos días y medio que pasé allí comprendí el porqué de tan fría recepción. Cuando un urbanita común se encamina hacia un lugar como éste se pregunta cómo puede sobrevivir alguien en una isla que no llega a un kilómetro cuadrado de superfice, perdida en la inmensidad del océano, a 750 kilómetros de la isla principal, sin ayuda exterior. Pero cuando los conoces como yo conocí a los kapingas te preguntas lo contrario: ¿cómo podemos vivir nosotros en nuestras alocadas y caóticas ciudades?

La isla les da todo lo necesario para vivir: agua potable de lluvia, agua dulce para lavar y regar de pozos artesianos, tienen todo el pescado que necesitan, cultivan taro (un tubérculo) que es la base de su alimentación, calabazas, árbol del pan, cocos, bananas… hacen sus casas con materiales vegetales, pescan a vela o remo en la laguna… ¿qué más pueden necesitar?

Taro y pescado Kapingamarangi-Paco Nadal

Por eso, al final, comprendí por qué no salieron a recibirnos como las tahitianas de Rebelión a bordo recibieron a Marlon Brando (aparte de por que él era más guapo que yo): porque los kapingas no viven mirando al exterior. No vi a nadie que estuviera loco por salir de la isla ni que nos pidiera por favor que lo sacáramos de esa cárcel.

Un carguero del gobierno micronesio llega dos o tres veces al año a traerles suministros (combustible para los escasos motores fuera borda, tabaco, ladrillos y cemento, una bicicleta, una rueda de repuesto para una carretilla, ropa, medicinas, azúcar, harina o lo que cada uno pida), pero si no llega pueden seguir viviendo igual. Son autosuficientes y no añoran ni necesitan nada del resto del mundo.

Mujeres Kapingamarangi-Paco Nadal

Hay quien no ha salido de la isla en su vida. No hay televisión, ni radio, ni periódicos, ni luz eléctrica (ahora tienen paneles solares), ni por supuesto internet. Son poco expresivos o dados a aspavientos, es cierto; la serenidad y la ausencia de prisa que imprime vivir en un sitio así tiene que notarse necesariamente en el carácter colectivo.

Y son felices.

Cabaña Kapingamarangi-Paco Nadal

Kapingamarangi es el sitio más extraño en que he estado en mi vida. Una suerte de paraíso terrenal varado en medio del Pacífico. Una deliciosa raridad en pleno siglo XXI y un privilegio para un viajero. Una curiosidad: debe ser el único lugar del planeta Tierra donde no se juega al fútbol ni se tiene el más mínimo interés por él. Los chavales juegan al baloncesto en la única pista de la isla, que es a la vez el patio del colegio. Saben quién es Marc Gasol, pero ni idea de Messi o Cristiano Ronaldo.

Así de virginal es Kapingamarangi.

Probablemente pasará mucho tiempo hasta que alguien vuelva por Kapingamarangi y escriba sobre ellos. Por eso os dejo aquí una relación de curiosidades que merece la pena conocer sobre la isla. El texto es más largo de lo que las normas de estilo aconsejan para un blog, pero siempre puedes dejar de leerlas si te aburre (que no creo):

- Solo están habitados dos motus (islas) del atolón: el más poblado y principal se llama Touhou, que significa isla nueva, y el otro Wewa. Están unidos por un puente de cemento que construyó el gobierno micronesio, algo que mejoró enormemente su calidad de vida y la sociabilidad ya que no necesitan las canoas para pasar de una isla a otra.

Puente Kapingamarangi-Paco Nadal

- Según Albino, el jefe de la aldea, son unos 350 habitantes (pero no hay un censo fiable).

- Utilizan otros motus cercanos como huertas para plantar taro, calabazas, árbol del pan, cocos, bananas y otras frutas tropicales. Tiene gallinas y cerdos, pero no perros, animal que está prohibido en la isla.

- Llama la atención lo limpia y ordenada que está la aldea, con calles rectilíneas flanqueadas por parterres de flores o muretes de piedra coralina, siempre con un suelo de tierra apisonada, barrido y en buen estado.

- Salen a pescar por la laguna en piraguas muy estrechas y alargadas que se apoyan en un patín y se propulsan a remo o con vela de tipo latina. Con ellas llegan a internarse hasta 2 millas mar adentro.

- La única comunicación con el mundo exterior es por un aparato de radio, que gestiona el jefe de la aldea.

- No hay médico, solo un enfermero con un pequeño botiquín; las medicinas las repone el carguero del gobierno. En casos graves contactan con radio con el hospital de Pohnpei para pedir instrucciones.

  Pescador Kapingamarangi-Paco Nadal

-No existe posibilidad alguna de salir de la isla en caso de urgencia. Sus únicas embarcaciones son pequeñas lanchas y piraguas para pescar.

- Hay escuela y además bilingüe: unas materias se dan en kapinga y otras en inglés. Pero solo hasta primaria. Para estudiar la secundaria y el bachiller los jóvenes se tienen que ir a Pohnpei. Lo hacen en el barco del gobierno y vuelven solo para las vacaciones de verano. Este es uno de los mayores problemas sociales del atolón. Los adolescentes se van y muchos ya no vuelven. De hecho hay más kapingas viviendo en Pohnpei que en la propia Kapingamarangi.

Rusty Kapingamarangi-Paco Nadal

- Los kapingas son de origen polinesio (se cree que la isla fue poblada por gente que llegó en canoa desde Samoa) y no melanesio, como el resto de las islas de Micronesia. No tienen nada que ver ni étnica ni lingüísticamente con el resto del país, excepto con la isla de Noukuro.

- Usan placas solares para iluminar con bombillas las casas por la noche. Con placas solares funciona también el único frigorífico de la isla. Es comunal pero las llaves las tiene el jefe, Albino. Si algún vecino lo necesita solo tiene que pedir la llave. Es un pequeño arcón frigorífico no más grande que el de un bar pequeño en España. Y casi nadie lo usa a no ser que un día tenga un exceso de capturas de pescado: están habituados a vivir sin la cadena de conservación del frío.

- Son muy religiosos. Existen dos iglesias en la isla, la católica y la protestante. Curiosamente, ambos curas dicen que la suya fue la primera en arribar a Kapinga y la que tiene la comunidad más numerosa. Todos los días al anochecer hay oficios religiosos con bellos cánticos; y los domingos, misa. Se oyen las campanas repicar cuando citan a los fieles, un sonido extraño en un lugar como éste.

- Cada familia tiene un parcela de tierra con cabañas que sirven de dormitorio, cocina o almacén, aunque casi toda la vida se hace bajo una palapa de techo de palma de cocotero que hay en el centro de la parcela, donde suele haber una mesa y algunos rústicos sillas y bancos.

Cementerio Kapinga-Paco Nadal

- Una parte importante de la parcela la ocupa el cementerio familiar. No existe un camposanto comunal sino que cada familia tiene a sus muertos enterrados en su propia tierra, junto a su casa, junto a sus animales, junto al columpio de los niños.

- El combustible para cocinar lo obtienen de los cocos secos. Otra parte importante de la parcela familiar se destina a acumular las cortezas de los coco para usarlas como leña.

- El mayor entretenimiento de la isla es reunirse al atardecer bajo una palapa comunal para ver una película en DVD. Existen varios equipos de DVD y pantallas de televisión en la isla que hacen las funciones de cine de pueblo; funcionan con baterías recargadas con placas solares.

- Otro pasatiempo es reunirse en esas techumbres comunales a jugar a cartas y juegos de mesa.

- El carguero del gobierno es demasiado grande para pasar por el único canal que une la laguna con el océano, así que tiene que anclar fuera y todas las mercancías que traiga (incluidos los grandes bidones de gasoil de 200 litros) y todos los pasajeros hay que transbordarlos a tierra en las pequeñas lanchas a motor con las que pescan. Aún en un día de mar tranquila, es una operación compleja. Si el mar está bravo, es una pesadilla.

- Su principal fuente de ingresos es la copra (pulpa seca de coco), que producen varias familias. Lo almacenan hasta que llega el barco del gobierno y un comerciante se lo vende en Pohnpei.

- Existe una sorprendente armonía entre los habitantes, a los que podríamos considerar como una gran familia. Hasta donde pude averiguar no hay problemas sociales ni se sabe de grandes odios o enemistades entre familias rivales.

Lo dicho, el paraíso terrenal.

Laguna Kapingamarangi-Paco Nadal

Hay 22 Comentarios

Paco, he quedado con la boca abierta! genial! pero me han quedado unas dudas:
1- al final tienen conocimiento de su pasado español o no?
2- dentro de la isla manejan dinero o es todo mediante trueque?
3- en caso de algun problema, quien actua? el jefe de la aldea? y por qué tiene llave el frigorifico?
4- por qué te han mandado ahi?? lo siento, pero me intriga mucho jaja!
Me has alegrado el día mostrándome que aún quedan sitios así! :)

Qué curioso que sigan existiendo lugares así en este planeta tan explotado... si el paraíso existe seguro que será algo así :)

Increible lugar! Nunca pares de viajr y nunca pararás de crecer. www.tuanys.com

Excelente historia para un lugar que parece fascinante, Paco!

Paco,
se me quedan cortos todos los adjetivos, estoy maravillada, me ha encantado esta historia, saber que aunque lejos, el paraíso realmente existe. Lo que más me ha sorprendido es lo del cementerio familiar, la falta de conflictos y que una fruta sepa a pan, qué gozada, un trabajo menos, jajá!
Apasionante tu aventura y tu vida, zorionak eta muxu bat!

Interesantísimo. Me queda la duda de si son conscientes del pasado colonial español, o de si incluso hay una teórica soberanía española sobre ellos. En cualquier caso, es como otro mundo.... Un detalle: puede que estén aislados, pero hasta allí llega la influencia del Vaticano. ¡Curioso!

El relato confirma el hecho de que la cultura recibida, esculpe a los pueblos. Teniendo las necesidades básicas cubiertas, en un entorno privilegiado de la naturaleza, no necesitan más.
Sin embargo, las inquietudes humanas cuando despiertan como es el caso, de los estudiantes que no regresan, demuestra que el contacto con otras culturas, amplían su percepción y estimulan el vuelo hacia el conocimiento de otras posibilidades.

Me alegra haberme equivocado en mi comentario anterior y saber que las personas ahí son amables, acogedoras y simpáticas!!!! Es el paraíso sin duda alguna Paco. Ya con que no tengan idea de futbol me parece estupendamente genial, serán de los pocos que no caerán en la euforia del mundial... Ufffff! Las fotografías hablan de lo bello que es el lugar y tus palabras nos dicen el magnifico grupo de personas que ahí habita. Sus logros, su organización, su alegría, etc. Sólo me preocuparían dos cosas que al parecer ellos han ido sorteando del mejor modo posible. Una es, las urgencias médicas y las posibles tormentas, que no mencionas si las hay; seguro que en caso de peligros su fe les ayuda. Hermoso reportaje, y una experiencia única. Gracias a ti por llevarnos hasta ahí. Abrazo

Di que si, propongo olvidar a estos futbolistas y de paso a todos los demás. Y al campo o al bar con los amigos a hablar y a pasarlo bien. Y un montón menos de malos ratos y de infartos futboleros!!
https://sorprendeatupareja.es/store/index.php?id_category=41&controller=category&id_lang=1

Pep Inus nada que decir acerca de tu comentario... das lástima y no seguro entiendes el sentimiento viajero. No conozco a Paco personalmente, pero por su respuesta (podría haber entrado al trapo hasta el fondo) no me cabe la menor duda de que es una persona bastante más respetuosa contigo que tú con los demás. Deja de amargarte la vida, y no busques culpables donde no los hay. Ah, y es triste no dar la cara bajo ese seudónimo, algo también en lo que Paco te saca ventaja.

Largo, sí, pero entretenido, no obstante.
De vez en cuando esta bien saltarse a la torera los 'cánones-bloggers'. Por algo te leo yo, porque no eres milimétricamente cuadrado.
Oye, niño, el sitio una joya. Tu viaje, un lujo. Me hubiera gustado oler esos 'motus', pendejo.
Cuando dijiste que había dos iglesias, me creí lo de que fueran, en su momento, territorio español.
¿Sabes lo que pido para ellos?: Silencio.
Un abrazo, kapingo.

Estimado Pep Inu (o como te llames). No suelo responder a los comentarios y menos aún entrar en polémicas, pero el tuyo es tal sarta de estupideces que se hace difícil pasarlo por alto. Lo voy a dejar así, tal cual, como monumento a la estulticia, para que el resto de lectores puedan disfrutarlo también. No todos los días se puede acceder al pensamiento profundo de una mente tan abyecta.

Paco, que gusto que aun queden lugares así, y que queden tan lejos que nunca llegará el turismo de masas. Sólo por curiosidad, ¿qué tipo de pelis ven, Chuck Norris, Rocky, Harry Potter?

Sencillamente alucinante.

Mil millones de gracias por este supermegareportaje, Paco!!!

Y este pueblo delicioso sin saber que son españoles ! Que Paco desembarcó mal! Hubiera debido hacerlo con la espada y el crucifijo, bendiciéndoles y colocándoles chatarrilla a cambio de corales y perlas. Luego poniéndoles grilletes, porque tanta amabilidad asusta, que no vaya a ser que detrás de tanta sonrisa estén afilando el cuchillo para meterte en la olla y comerte. Asín que te cargas a unos 10 y así demuestras de qué país vienes y quién es el amo, que tradición nos avala y luego rebautizas la isla como "Isla Letiziana" o como"Puerto Nadaleo". Ahora en serio, espero sólo que este magnífico reportaje "por entregas" - para mantener lo del intríngulis - no haga que se apunten a ir quienes sean de posibles para hacerlo. Mejor que los paraísos, lo de la actualización del eurocéntrico mito del "buen salvaje" (en Plan "Selva Esmeralda" de Boorman) sigan lejanos, soñados, impolutos e... inaccesibles ! El próximo viaje, ya que se menciona a Christian/Brando, será a la Isla de Pitcairn ?

Me ha encantado conocer este sitio por tus palabras... me alegra saber que quedan sitios como este en el mundo. Me hace recordar (salvando las distancias) a algunas comunidades de la amazonia. Ojalá te sigas encontrando sitios así. Un saludo. http://tierrasbajas.wordpress.com/2012/11/13/viva-versalles-y-que-cunda-el-ejemplo/

Para poder vivir en esa abundancia natural que les hace independientes, y tener escuela primaria para los niños y niñas, han de tener y sentirse más completos y satisfechos que lo que dan de si cuatro cocos.
Metidos en medio del mar a tanta distancia, para ser felices se necesitan tener sueños que cumplir, unos mínimos que compensen.
Aunque se con una sola radio, y un cine a pedales estas personas están pegadas al mundo actual.
Y conocen el trajín moderno y las películas americanas, que es como decir vivir en América o en Europa.
Aunque no conozcan los nombres de los futbolistas, seguro que si conocen este deporte y en la escuela, los críos seguro que juegan a la pelota.
Aunque sea un coco envuelto en un trapo.
Luchan por lo suyo igual que el resto, aunque quizás con menos angustias y con menos gastos.
En eso seguro que nos llevan ventaja, sin el ruido del consumo y las ambiciones desmedidas.
De sistemas políticos caros.
En medio del océano.
Es la naturaleza quien gobierna, y quien ofrece cada día la aventura de vivir como actor principal.
La aventura seguro que compensó el gasto.

Genial tu viaje, Paco. Emocionante la ida y la vuelta, además de la estancia.
Por cierto, me sorprende que tengan cerrado con llave el frigorífico.

Espero que no se llene aquello de curiosos y se joda el paraíso. Tambien me gustaría conocer ahora la versión de ellos sobre la visita. Porque supongo que el oficio de viajar tuyo, debe verse diferente al de vacaciones que hacemos el resto.

Ya comentarás algo sobre la propia historia oral contada por ellos o si existe algún modo de saberla. Fascinante.

Sólo les falta escuchar voces como la esta chica, que seguro que si consigue muchos me gusta se va a cantar a Kapingamarangi. Y lo mismo no vuelve. https://www.youtube.com/watch?v=G-JZJvcT2Q0

Y además seguro que ni pagan impuestos...
Por cierto, que tengan suerte en los próximos 100 años con el cambio climático :(
¡Maravilloso relato Paco!
http://pasosypedales.blogspot.com.es/

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Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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