El Viajero: Guía de Viajes de EL PAÍS

Sobre el blog

Un blog de viajes para gente viajera en el que tienen cabida todos aquellos destinos, todos aquellos comentarios, todas aquellas valoraciones que no encontrarás en otros medios.

Un espacio abierto a la participación con información diaria y actualizada sobre países y ciudades, alojamientos, transportes, gastronomía, rutas, ideas para ahorrar dinero o para gastárselo en lo mejor en lo que uno puede invertir su tiempo: en viajar. Todo contrastado y analizado en primera persona.

paconadalsl@gmail.com

Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

Eskup

Último libro

El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

Un relato trepidante por unos de los destinos menos turísticos y más inseguros del mundo. Un viaje en solitario lleno de emoción y melancolía a lo largo de una región azotada por constantes guerras y conflictos étnicos. Un viaje plagado de sentimientos que consigue conectar al lector con los sufrimientos y las esperanzas de África.

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El Viajero

  • Guía de viajes

    Guía de viajes

    Ideas, destinos, consejos y la mejor información útil para un viaje perfecto.

Glacia Pía (Patagonia)-Paco Nadal

Tierra del Fuego es el extremo sur de la Patagonia. Pero pese al nombre, más que tierra o fuego lo que los viajeros encuentran en esta esquina sur y salvaje del continente americano es agua: ensenadas, fiordos, islas, estrechos, senos, cabos…

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Fraga do Eume :Getty Ramón Espelt Photograpy
Un bosque caducifolio en otoño es uno de los mayores espectáculos visuales de la naturaleza. Usando el símil torero, los castaños, hayas, robles o avellanos de la mitad norte peninsular se visten de grana y oro antes de aletargarse para sobrevivir al invierno.

Tenemos bosques caducifolios famosísimos, como el de Muniellos (Asturias), el hayedo de Tejera Negra (Guadalajara), el castañar de El Tiemblo (Ávila) o la selva de Irati (Navarra). Y otros mucho menos conocidos pero no por eso menos recomendables para visitar en estos días y gozar del efímero espectáculo de la otoñada. Por ejemplo, estos:

 

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A1
Que dice la OCDE -en un informe conocido ayer- que ninguna región de España está entre las 100 mejores del mundo para vivir. ¡Vamos anda! ¿Pero qué se han creído estos tipos?

No me pueden decir a estas alturas de partido que las playas de Australia son más bonitas que la de la Concha en San Sebastián. Ni que en New Hampshire sirven el pescaíto frito y la manzanilla tan bien como en Andalucía. ¿Qué será de nosotros? ¿Cómo vamos a ir ahora por esos mundos de Dios teniendo que renunciar al mito patrio de que “como en España no se vive en ningún lugar”?

Estos tipos de la OCDE habrán computado 9 variables (desde educación y empleo, a sanidad y vivienda), pero yo he quemado media docena de coches haciendo millas por España desde que tenía acné (y carné de conducir, claro) y les puedo decir a estos 'marisabidillos' una docena de lugares en España en los que se vive muy, muy bien. Son estos:

 

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Pashupatinath 2
Kathmandu
es una ciudad única y caótica, que no suele dejar impasible a nadie que aterrice en ella por primera vez. Pero dentro del caos de la capital nepalí, existe una visita que impacta por encima de las demás, uno de esos lugares en los que necesitas horas y horas para quitarte de encima la conmoción que te deja en el alma: el templo de Pashupatinath.

Pashupatinath es el templó hindú más antiguo de Kathmandu y uno de los principales centros de peregrinación en Nepal para los seguidores de esta religión. Cada día llegan aquí peregrinos de medio mundo para honrar al gran dios Shiva.

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01 oct 2014

Así es la estantería de un viajero

Por: Paco Nadal

Pese al tsunami de Internet, que lo ha trastocado todo, aún quedan (quedamos) nostálgicos a los que nos gustan las guías de papel. Es más, no creo que sea solo nostalgia. A día de hoy no existe una sola colección de guías gratuitas en internet que supere en calidad y riqueza de contendios a cualquier colección de guías en papel. Y creo que sé lo que me digo: trabajo escribiendo guías de viaje, tanto en papel como en digital. Llegarán, no lo dudo, pero hoy por hoy eso es lo que hay.

En el último post lancé una convocatoria: ¿cuántas guías de viaje tienes en tu casa? Fotografía tu estantería y enséñanosla.

Estas son algunas de las fotos de viajeros que han ido llegando:

 

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29 sep 2014

¿Cuántas guías de viaje tienes?

Por: Paco Nadal

Estanterías de viaje 3

Creo que se me podrá acusar de muchas cosas menos de no ser un tipo 2.0. He abrazado las nuevas tecnologías con la fe del converso.

Tengo un blog, dirijo una página web, dedico una vergonzosa cantidad de horas a moverme por Twitter, Facebook, Instagram, Linkedin, Google+ y cuantas redes sociales aparezcan en el ciberespacio; llamo por Skype, hago fotos y vídeos con mi smartphone, compro desde billetes de avión a lechugas on-line, no hay app –gratuita o de pago- que se me resista, leo libros en mi e-book, embarco en los aviones con mi código QR, no voy a un restaurante que tenga menos de 100 críticas positivas en Tripadvisor y torturo a los amigos enseñándoles las fotos de cualquier tontería en mi Ipad.

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Callar
Cuando estamos de viaje, aparecen líneas rojas que no se deberían cruzar. Frases comprometidas o peligrosas que nunca deberíamos pronunciar. Por ejemplo, éstas:

1. Echa, echa; si a mí me gusta el picante

Expresión habitual entre panolis primerizos mientras rocían el plato con chile habanero en México o con naga jolokia en India como si fuera orégano. Lo siguiente que el atrevido acierta a pronunciar entre estertores es: “¡¡Llamad a los bomberos!!

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Uno de los errores más comunes de quien viaja por primera vez a Perú es pensar que toda la historia de este país se resume con los incas. Un tópico fomentado por la promoción turística peruana y por toda la iconografía de los folletos turísticos, que ha girado siempre en torno a Machu Picchu y al imperio que los incas tenían montado cuando llegaron los españoles. Si nos fiáramos de las adulaciones de algunos guías turísticos, los incas eran tan cojonudos que menos Internet, lo inventaron casi todo.  

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15 sep 2014

La verdad sobre la subida al Wayna Picchu

Por: Paco Nadal

Wayna Picchu 2
La subida al Wayna Picchu es la excursión más famosa y adrenalínica de las que se pueden hacer en las ruinas de Machu Picchu, en Perú.

La primera vez que ves esta montaña piramidal de laderas verticales -y que sirve de decorado a las ruinas más famosas de Sudamérica- piensas: "Es imposible subir por ahí a menos que seas un escalador experimentado". Pero los incas eran muy listos y tallaron en la pared una senda de manera casi milagrosa por la que se puede llegar a la cima.

¿Es difícil el camino? ¿puedo subir si tengo vértigo? ¿podré llegar arriba si nunca hago deporte? Internet está lleno de webs que meten miedo sobre la ascensión. En este vídeo te cuento la verdad sobre la subida al Wayna Picchu y te doy todos los datos prácticos que necesitas para afrontar la aventura. La senda salva unos 300 metros de desnivel y se necesita una hora para subir y otra para bajar.

 

11 sep 2014

En las islas flotantes de los uros

Por: Paco Nadal

Uros 1
He estado visitando en la parte peruana del lago Titicaca uno de los pueblos más singulares que he visto jamás: los uros.

Los uros de Perú llevan siglos viviendo sobre islas flotantes artificiales que ellos mismos construyen y son uno de los casos más llamativos que existen de pueblo que ha sobrevivido gracias a la ultra especialización, en este caso de un solo producto vegetal: la totora, un junco acuático que crece en el Titicaca.

Los uros construyen sus islas flotantes con totora; sus casas, con totora; sus embarcaciones, con totora. Comen totora, ya que no producen ningún tipo de frutas o vegetales; y de totora hacen muchos de sus instrumentos. Son una de las mayores raridades que puedes ver en este país tan diverso y mixto que es Perú.

Uros 2

Llevan aquí desde la época preincaica y en la actualidad se distribuyen en unas 87 islas artificiales, cada una habitada por un clan familiar. Tradicionalmente se han dedicado a la pesca y a la caza de aves acuáticas como complemento de su alimentación. El sobrante lo intercambiaban en la costa por maíz, papas, arroz y otros materiales que para ellos son vitales: por ejemplo, sogas vegetales y estacas de eucalipto para amarrar sus islas al fondo del lago y que no se las lleven las corrientes.

Me cuentan que están muy agradecidos al ex-presidente Fujimori (actualmente encarcelado) porque fue el primer dirigente del país que hizo algo por sacarlos de la miseria en la que vivían. Fue él el que mandó instalar placas solares (lo que les ha traído la luz o la televisión a muchas chozas) y les construyó una escuela pública y un pequeño hospital en sus islas. Los niños, incluso los más pequeños, se montan cada día en una minúscula balsa de totora y reman solos hasta la escuela, como cualquier otro niño del mundo rural caminaría hasta ella.

Cuando muere un miembro de la comunidad lo llevan a tierra firme, compran un pequeño trozo de tierra y le dan sepultura sin ataúd ni lápida ni nada porque en su espiritualidad, somos tierra y a la tierra de forma anónima hemos de volver.

Hoy por desgracia, la vida tradicional de los uros peruanos está en decadencia. Las visitas turísticas que reciben a diario desde Puno les han permitido mejorar sus ingresos, pero de los 3.000 que quedan en este lado peruano (hay más uros en Bolivia, pero viven en tierra firme), más del 60% ha abandonado ya los hábitos ancestrales y viven tierra adentro o en islas cercanas a la costa donde reciben a los turistas y les venden sus artesanías, pero luego regresan a sus casas de ladrillo.

Quedan aún uros reales (como les llaman los guías turísticos), pero son cada vez menos. Vivir comiendo totora en una isla flotante es muy poco atractivo para las nuevas generaciones uro y me da que en muy poco tiempo habremos asistido al fin de otra cultura indígena única e irrepetible.

Uros 3

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