El Viajero: Guía de Viajes de EL PAÍS

Sobre el blog

Un blog de viajes para gente viajera en el que tienen cabida todos aquellos destinos, todos aquellos comentarios, todas aquellas valoraciones que no encontrarás en otros medios.

Un espacio abierto a la participación con información diaria y actualizada sobre países y ciudades, alojamientos, transportes, gastronomía, rutas, ideas para ahorrar dinero o para gastárselo en lo mejor en lo que uno puede invertir su tiempo: en viajar. Todo contrastado y analizado en primera persona.

paconadalsl@gmail.com

Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal estudió Ciencias Químicas, aunque lo que más le gustaba desde pequeñito era recorrer el mundo y contarlo. Al final lo consiguió y ahora le pagan por viajar. Periodista especializado en viajes, escritor y fotógrafo, colabora con la Ser y con El Viajero, además de presentar series documentales en Canal Viajar.

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Último libro

Si hoy es jueves, esto es Tombuctú

Si hoy es jueves, esto es Tombuctú

El alocado diario de un periodista de viajes recoge una selección de las entradas de este blog publicadas desde sus inicios en 2008. Unas crónicas que retratan con humor los avatares de una profesión absorbente pero maravillosa -la de periodista de viajes digital- en la que hay días en que no sabes si hoy es jueves o si esto es Tombuctú

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    Ideas, destinos, consejos y la mejor información útil para un viaje perfecto.

14 abr 2014

Lugares para huir si odias la Semana Santa

Por: Paco Nadal

Sí, te entiendo. A mí me pasa lo mismo. Las procesiones te aburren soberanamente. Ver pasar mil capirotes uno detrás de otro duerme hasta a las ovejas. Las multitudes te agobian y lo que te pide el cuerpo es desaparecer esos días. En resumen, odias la Semana Santa.

Pues aquí van unas cuantas ideas para desaparecer de la ciudad y perderte en mundos rurales donde seguro que no va a aparecer ningún trono con sus cirios, sus capillitas y sus bandas de música.

Dunas de Merzouga-Paco Nadal

Marruecos

Todo un clásico semanasantil. Estas fechas son ideales para recorrer las ciudades imperiales (Fez, Meknes, Marrakech) del país vecino o los desiertos del sur del Atlas. Marruecos es un destino barato, cercano y el clima en estas fechas es agradable, sin los rigores del invierno ni los calores que abrasan en verano. El problema es que vas a encontrar a tantos españoles en las dunas de Merzouga o en la medina de Fez que va a parecer… ¡una procesión de Semana Santa!

 

Caños de Meca-Paco Nadal

Caños de Meca (Cádiz)

Uno de los rincones más trasnochados, románticos, atípicos y naturales de la costa gaditana. Un cul de sac donde muere la carretera y empieza el gran acantilado de La Breña, perfecto para desconectar de todo abandonándose a los vientos de Levante. Aún pervive cierto ambiente hippie -o al menos, bohemio- y suficientes calas recónditas como para despelotarse sin ser visto.

 

Liébana-Paco Nadal

Liébana (Cantabria)

Una comarca singular, un remanso de paz aislado por altas cumbres de los Picos de Europa y la Cordillera Cantábrica, cuyo único acceso natural fue siempre el desfiladero de La Hermida, otra garganta oscura y húmeda, taladrada por el río Deva. La forman cuatro valles, —Espinama, Cabezón de Liébana, Vega de Liébana y el propio desfiladero de la Hermida— perfectos para huir de las procesiones practicando el turismo rural o el senderismo.

 

Playa de Ballota-Paco Nadal
Llanes, de cine (Asturias)

¿Por qué no aprovechar estos días para ir a la costa asturiana, que nunca defrauda? Y como bañarse en estas fechas en aguas del Cantábrico es cosa de valientes, una alternativa es seguir la Ruta del Cine de Llanes, en busca de localizaciones de películas famosas. En este concejo del oriente astur se han rodado Remando al viento y El Detective 
y la muerte, de Gonzalo Suarez; Estirpe de Tritones, de Julio Suárez; El Abuelo y You are the one, de José Luis Garci; o Marianela, con Rocío Durcal, entre otras. En la oficina de Turismo dan un folleto para seguir todas las localizaciones.

 

Oporto-Paco Nadal

Portugal

Tan cerca y tan desconocido por muchos. Semana Santa es una fecha perfecta para hacer una escapada al país vecino. Lisboa u Oporto son dos clásicos que no fallan. O El Algarve, para los que busquen sur, playas y buen tiempo. Y luego están ciudades monumentales como Sintra, Coimbra o Évora. Patrimonio, buena gastronomía, buena gente. Excusas para visitar Portugal nunca faltan.

 

SI

Formentera (Baleares)

Un paraíso en estas fechas, aún no invadido por las hordas habituales de italianos de cada agosto. Hay muchos rincones en la isla, pero puestos a elegir uno: la playa de Ses Illetes, una flecha de arena que subyuga por sus colores y su grado de conservación. Una pasarela de madera evita tener que pisar las dunas. La vista se pierde en la luminosidad del Mediterráneo. Y la imaginación, en la película Lucía y el sexo, que Julio Médem rodó aquí.

 

  Serranía de Cuenca-Paco Nadal

Serranía de Cuenca

Nada tienen que ver los parajes verdes y húmedos de la serranía de Cuenca con los tópicos de la llanura manchega, imaginada siempre como eterna planicie de secano. La serranía de Cuenca es un vasto conjunto de montañas y densos pinares que cubre el tercio noreste de la provincia. Un territorio con rigurosas condiciones climáticas que siempre frenaron la penetración del hombre. En su interior hay varios pueblos interesantes, como Priego de Cuenca, majestuosa sobre un cantil de roca; Beteta, a la que se accede por una de las hoces más altivas y cerradas de la sierra, o Tragacete.

 

Selva de Oza-Paco Nadal

 Selva de Oza (Huesca)

Una gran masa forestal de hayas y coníferas se extiende entre los macizos de Peñaforca y Bisaurín, en el Pirineo aragonés. Es la selva de Oza, una verdadera joya de bosque autóctono pirenaico. El clima atlántico montañoso permite la existencia de este bosque mixto entre el haya, la especie dominante, y el abeto blanco, que aguanta estoico las temperaturas. Se accede desde Hecho por la pista que va hacia la Boca del Infierno. A la salida del desfiladero se puede ver el complejo monacal de San Pedro de Siresa, una fundación carolingia fechada en el año 830.

En barco por el Pacífico
He estado varios días sin escribir en el blog porque he pasado las dos últimas semanas navegando en un 45 pies (un velero de 15 metros de eslora) por los Mares del Sur.

Dicho así suena excitante. Y además… lo es. Los Mares del Sur evocan toda suerte de fascinación viajera, su solo nombre nos transporta a ínsulas de arena dorada, a aguas cálidas y transparentes y a líneas verdes de cocoteros que se funden con el mar. La imagen que siempre hemos creído tener del paraíso, idealizada además por algunos artistas del XIX, como Paul Gauguin, que se retiraron a estas islas del Pacífico en busca de la identidad perdida.

Salí de Pohnpei, la isla-capital de la Federación de Estados de Micronesia, hace 11 días y acabo de regresar al mismo lugar después de haber recorrido unas mil millas náuticas por una de las zonas más remotas del océano Pacífico.

En barco por el Pacífico 5-Paco Nadal

Me han impresionado los atolones. Y eso que ya había estado en muchos otros de la Polinesia; pero no dejan de maravillarme esas extrañas estructuras geológicas, que parecen flotadores de arena y palmeras perdidos en la inmensidad del azul. No levantan ni dos metros sobre la superficie del agua, pero ahí están aguantando ciclones y tempestades. Fue Charles Darwin quien dio la primera pista sobre cómo se podían formar estos extraños anillos: el atolón es en realidad una vieja línea de arrecifes de coral que se creó en torno a un volcán que emergió del fondo del mar. Cuando el volcán se extinguió, se fue poco a poco erosionando y colapsando hasta que desapareció. Y lo que nos quedó fue el anillo coralino que lo rodeaba. Increíble, pero hasta donde sabemos, cierto.

Otra cosa que me ha impresionado: la dureza de los hombres y mujeres del mar. En cada bahía en la que he fondeado (puertos hay pocos por estos andurriales) he encontrado amarrados veleros con gente a bordo cuyas vidas darían para una buena novela. Navegantes solitarios que desafían los océanos en un cascarón de 12 metros, familias con niños que llevan más de 8 años vagando por los mares, parejas que un día decidieron bajarse del mundo e irse a cumplir el sueño de dar la vuelta al mundo a vela, sin prisas.

En barco por el Pacífico 2-Paco Nadal

Cuando te cuentan sus vidas en una noche de ron y cervezas en la cubierta de los barcos abarloados, sabiendo que al día siguiente cada uno seguirá su singladura y no los volverás a ver en la vida, te percatas de que estos sí son auténticos viajeros, gente que disfruta de la soledad, que no busca ni glorias ni recompensas, que no esperan salir en los periódicos y que sin embargo viven la vida que han elegido con una entereza y una convicción que te hacen sentir un alfeñique a su lado.

En barco por el Pacífico 3-Paco Nadal

Por cierto, el Pacífico sería pacífico cuando lo cruzó Magallanes. Porque ahora es un mar tan cabrón como cualquier otro. Hemos tenido noches de tormenta que parecía que iban a partir en dos el barco, lluvias como para acabar con la sequía en el Sahel y rachas de viento que te sacaban por la borda si no habías desayunado bastante ese día. Es parte del encanto de navegar a vela, pero reconozco que para un poco-iniciado como yo, acojona bastante.

En barco por el Pacífico 6-Paco Nadal

El objetivo de la travesía era llegar a un lugar muy especial. Pero eso os lo desvelaré dentro de unos días.

 

31 mar 2014

Se reedita "El cuerno del elefante"

Por: Paco Nadal

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Hoy tengo el gran placer de anunciaros que se reedita El cuerno del elefante, mi primer libro de narrativa, cuya primera edición vio la luz en 2001 bajo el sello National Geographic-RBA.

Siempre mantuve que un libro tiene muchas vidas, y esta segunda de El cuerno del elefante tengo que agradecérsela a mi buena amiga Pilar Rubio y a su editorial, La Línea del Horizonte, un sello pequeño y joven pero lleno de buenas ideas y de buenos títulos viajeros.

Para quienes no habíais oído hablar antes de este libro, contaros que es la crónica del viaje que cambió mi vida, la aventura gracias a la cual soy lo que soy ahora mismo. En una etapa convulsa de mi vida decidí huir, largarme. Y decidí hacerlo a Sudán, uno de los destinos menos turísticos y más inseguros del mundo, dispuesto a experimentar un viaje en solitario al encuentro conmigo mismo.

Fue un viaje lleno de emoción y melancolía a lo largo de un país, Sudán, azotado en aquellos momentos por constantes guerras, golpes de estado y conflictos étnicos entre la población del norte, árabe-musulmana y la del sur, nilótica, animista y cristiana. Un conflicto que ha acabado en tiempos recientes con la partición del país en dos estados independientes, aunque no con la guerra, pues ahora son los rebeldes del sur los que se pelean entre sí una vez lograda su separación del norte.

El cuerno del elefante es mi obra más intimista, más personal. A la que le tengo más cariño. Por eso, verla otra vez en papel y en los anaqueles de las librerías me produce una gigantesca satisfacción.

Espero que os guste y que esta peripecia por el desierto de Nubia os haga sentir en el sillón de vuestras casas o allá donde leáis el libro, el mismo torrente de sensaciones que me produjo en aquellos lejanos días en los que me descubrí a mí mismo en las soledades ardientes del Sáhara nubio.

 

Aquí podéis ver el book trailer 

Aquí tenéis la ficha del libro

Y aquí, una muestra de lectura 

 

27 mar 2014

Los colores de Tierra del Fuego

Por: Paco Nadal

Glaciar Pía-Paco Nadal
Tierra del Fuego
es un topónimo excitante para el alma viajera, que induce a pensar en últimas fronteras, en lejanía, en realidades inabarcables para un ciudadano de la vieja Europa, donde cada centímetro cuadrado del territorio está usado, poblado, domesticado.

Tierra del Fuego, el extremo de la Patagonia chilena y argentina, es sinónimo de espacios sin límites, de bosques primarios donde los líquenes ponen una funda verde a los troncos de árboles centenarios, de vientos imposibles que se levantan de súbito y cardan tirabuzones de espuma blanca en los grises canales patagónicos, de glaciares que se descuelgan como solemnes ríos de hielo azul hasta los límites de la marea, de naturaleza en estado primitivo.

Aquí el hombre es aún un extraño y ni con toda su fuerza y poderío ha logrado aún, bien entrado el siglo XXI, domesticar y mucho menos poblar unos parajes de medidas desproporcionadas donde la evolución sigue su curso sin importarle un bledo la existencia del ser humano.

Vía Australis-Paco Nadal

Una de las pocas maneras de explorar el territorio más austral del continente americano, donde no hay carreteras ni infraestructura alguna, es a bordo de uno de los dos barcos de la compañía Cruceros Australis, autorizados a navegar por estas aguas. Cubren durante la primavera y el verano del hemisferio sur la ruta entre Punta Arenas, la capital de la Patagonia chilena, y Ushuaia, su homóloga argentina, en ambos sentidos. Una travesía de cuatro o cinco días por unos parajes soberbios que están vedados a los mortales que no sean pescadores profesionales o tengan un barco propio (y el valor necesario) para surcar por su cuenta estas traicioneras aguas.

En ellos –en los primeros marinos que pasaron por aquí- pienso mientras, acodado en la barandilla de la borda del Via Australis, veo pasar bosques compactos de lengas, coihues y ñirres, lenguas glaciares que se precipitan al mar desde las cumbres de la cordillera Darwin y montañas nevadas y cortadas a pico a cuya cima seguro que no ha subido aún nadie.

Barco escuela el el canal de Magallanes-Paco Nadal

Si aún hoy, con toda la tecnología disponible, es complejo navegar por estos canales estrechos y encajados entre montañas donde existe un viento racheado y huracanado que dura apenas unos minutos pero que despliega tal furia que es capaz de desviar una nave 25 grados de su rumbo, ¿qué no haría con aquellos cascarones de madera impulsados por velas que apenas podían orzar y que necesitaban tiempo y espacio para corregir la derrota? ¿Qué mérito habría que otorgarle a aquellos Magallanes, Fitz-Roy, Dumont D’Urville, Martial y tantos otros capitanes que navegaron por aquí cuando este laberinto de canales no estaba ni siquiera cartografiado? Eso sí que eran aventureros de verdad.

Glaciar Pía 2-Paco Nadal

Hoy un viaje en el Vía Australis -como el que yo hice la semana pasada- es una aventura controlada, apta para todo tipo de públicos (de hecho la edad media de los pasajeros es bastante elevada), pero muy recomendable para quien siga creyendo que viajar es aprender, explorar, descubrir. Cada jornada el barco fondea frente a lugares estratégicos; se lanzan las zodiac auxiliares al agua y se baja a tierra para caminar por glaciares como el Pía, el Garibaldi o el Águila; por bosques y cascadas o entre colonias de miles de pingüinos de Magallanes. Expertos en botánica, glaciología o historia acompañan a los grupos para facilitarles el conocimiento de este medio tan hostil.

El resto del día lo pasas extasiado en la cubierta exterior mientras el Vía Australis navega hacia la siguiente parada, asombrado por el espectáculo de colores que se despliega a tu alrededor: el blanco de los glaciares de la cordillera Darwin y de sus picos nevados; el azul impoluto del cielo (cuando despejan las nubes, que no es muy a menudo); el verde turquesa de las aguas de deshielo de los fiordos; los mil tonos ocres, verdes y amarillos de los bosques de nothofagus; el rojo vibrante de las bayas que crecen en el sotobosque; la turba negra que almohadilla el suelo, empapada por siglos de lluvia continua; el violeta eléctrico de las conchas de moluscos muertos en las playas de cantos rodados; los árboles secos, con su grisácea palidez de muerto viviente.

Un espectáculo que solo se puede ver en Tierra del Fuego, el confín del mundo.

Glaciar Águila-Paco Nadal

Isla Hornos-Paco Nadal

25 mar 2014

Así se dobla el cabo de Hornos

Por: Paco Nadal

No hay mejor excusa viajera que recorrer el mundo en busca de mitos geográficos.

La semana pasada volé hasta la Patagonia chilena con LAN Airlines. Una vez allí me embarqué en el Vía Australis, uno de los dos cruceros-expedición que hacen en verano el recorrido Punta Arenas (Chile)-Ushuaia (Argentina) a través de los canales de la Tierra del Fuego. Y me dispuse a cumplir con uno de ellos (de los mitos, me refiero): doblar el cabo de Hornos.

Llegar al punto más austral del continente americano es el plato fuerte de cualquier viaje con los cruceros Australis. Llegar y además desembarcar en la isla de Hornos.... es como jugar al póquer y encima ganar. El desembarco en la isla que alberga el cabo más al sur del mundo habitado no es nada fácil: hace siempre un viento del carajo (un mito no se genera porque sí), no existe puerto ni pantalán y la mayoría de las veces es imposible arriar los botes auxiliares.

Hice hace cuatro años ese mismo recorrido y no pude bajar a Hornos.

¿Lo lograría esta vez? La respuesta... en el vídeo que rodé allí.

 

A caballo por los Andes 2-Paco Nadal
Si venís por Bariloche, la famosa localidad turística de los Andes argentinos, y buscáis hacer algo más que el típico recorrido en autobús por los lagos cercanos que hace la mayoría de visitantes, no os perdáis la ruta a caballo hasta el Cerro Volcánico que acabo de hacer y que es altamente recomendable.

La organizan desde Pampa Linda, un hostal de montaña muy conocido que está a los pies del Cerro Tronador, a unos 80 kilómetros de San Carlos de Bariloche. 

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19 mar 2014

Las mejores etapas de la Huella Andina

Por: Paco Nadal

Huella Andina 1-Paco Nadal
Como contaba en el post anterior, estoy por Argentina haciendo algunas etapas de la Huella Andina, el primer sendero de gran recorrido de este país, que discurre a lo largo de 570 kilómetros por los Andes patagónicos.

Estos son algunos de los tramos más recomendables para hacer:

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Huella Andiba 6-Paco Nadal
Llevo varios días sin actualizar el blog porque pasé casi sin detenerme en casa desde la Laponia noruega, donde estaba la semana pasada, a Bariloche, en los Andes patagónicos de Argentina, desde donde escribo está crónica.

¿Qué he venido a hacer aquí?: caminar.

Como sabéis los que seguís habitualmente el blog soy una amante del senderismo y me gusta viajar por el mundo para recorrer las grandes rutas de trekking. Como decía William Faulkner: “Un territorio solo se conquista con la suela de los zapatos”. Y en esta ocasión he venido hasta el sur del Cono Sur para probar una nueva ruta senderista que se abrió hace poco en los Andes patagónicos de Argentina: la Huella Andina.

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Trineo de perros Laponia-Paco Nadal
Uno de los motivos de mi reciente viaje a Noruega fue recorrer una parte de Laponia en trineo de perros. Además de haber sido un medio tradicional de transporte para todos los pueblos del Ártico y el método más efectivo que encontraron los exploradores polares para avanzar por estos inhóspitos territorios, los trineos tirados por perros nórdicos son también ahora uno de los mayores atractivos turísticos de Laponia.

Lo normal de un turista convencional es darse un paseo de un par de horas en un trineo pilotado por un musher… y ya está. Pero, ¿cómo se viaja en estos trineos cuando quieres hacer distancias más largas? Hace años hice una travesía de ocho días en trineos tirados por perros nórdicos en Canadá. Y ansiaba repetir la experiencia.

Así que aprovechando que algunas empresas de turismo activo del norte de Noruega ofrecen viajes de dos, tres o más días en trineos, pernoctando en tienda de campaña en medio de la naturaleza más salvaje y virginal, me animé a salir con una de ellas: Tromsø Villmarkssenter

Éste es el vídeo de la aventura, altamente recomendable para quien quiera descubrir Laponia de una manera más sensorial:

 

 

10 mar 2014

Los sabores de Djerba

Por: Paco Nadal

Djerba
Olivos, dátiles, romero. Espliego, hinojo, pimentón. Hay olores y sabores que unifican paisajes y marcan territorios de fronteras sensoriales. De Croacia a Murcia, de Niza a la isla tunecina de Djerba. La mediterraneidad es un pasaporte imaginario que da cobijo a una ciudadanía de luces azuladas, pueblos enjalbegados y aromas a salitre, cilantro y aceite de oliva.

Por más que el hombre se empecine en trazar límites terrenales, los sentidos se encargan de diluirlos en otros más lógicos, donde el color de la tierra es más importante que un armisticio y la luz del atardecer hermana más a sus habitantes que todas las batallas de la historia. ¿Existirá nación imaginaria más unida que la que delimitan las riberas del Mare Nostrum?

En este estado inmaterial –y por tanto, casi perfecto – conviven lenguas y religiones dispares bajo la misma bandera –anaranjado de azafrán, marrón oscuro de ciruelas pasas, verde claro de alcaravea – y el mismo himno, el que compone el aire perfumado del crepúsculo cuando tras una tarde veraniega de plomo y fuego juguetea con el ramaje de las palmeras para refrescar el ambiente.

¿Pensarían lo mismo los piratas que hicieron de Djerba su refugio?

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