El Viajero: Guía de Viajes de EL PAÍS

Sobre el blog

Un blog de viajes para gente viajera en el que tienen cabida todos aquellos destinos, todos aquellos comentarios, todas aquellas valoraciones que no encontrarás en otros medios.

Un espacio abierto a la participación con información diaria y actualizada sobre países y ciudades, alojamientos, transportes, gastronomía, rutas, ideas para ahorrar dinero o para gastárselo en lo mejor en lo que uno puede invertir su tiempo: en viajar. Todo contrastado y analizado en primera persona.

paconadalsl@gmail.com

Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

Eskup

Último libro

El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

Un relato trepidante por unos de los destinos menos turísticos y más inseguros del mundo. Un viaje en solitario lleno de emoción y melancolía a lo largo de una región azotada por constantes guerras y conflictos étnicos. Un viaje plagado de sentimientos que consigue conectar al lector con los sufrimientos y las esperanzas de África.

Los blogs de el viajero

El Viajero

  • Guía de viajes

    Guía de viajes

    Ideas, destinos, consejos y la mejor información útil para un viaje perfecto.

Alcalá-del-Júcar
Más allá de los top turísticos ultra famosos (Cuenca y sus casas colgadas, el casco antiguo de Toledo, las lagunas de Ruidera...) la comunidad de Castilla-La Mancha ofrece otro buen montón de atractivos, no tan conocidos a veces, pero igual de sugerentes a la hora de preparar una ruta. Estos son 12 de mis preferidos

Seguir leyendo »

Crucero
Sería una noticia impactante, ¿verdad? Pero tranquilos: el titular es mentira. De ser cierto correrían ríos de tinta en los periódicos durante semanas, se emitirían horas y horas de informativos especiales en todas las televisiones, habría despieces en ellos con pequeñas biografías de todos los fallecidos, el Parlamento Europeo tomaría cartas en el asunto y los gobiernos nacionales también, se cambiarían normas, se establecerían leyes para que esto no volviera a pasar, se revisaría la normativa de cruceros y hasta se modificaría el Padrenuestro o la receta de la Coca-Cola si fuera necesario para que semejante tragedia no se repitiera.

Pero como os digo, el titular es mentira. O al menos, inexacto. Efectivamente ayer murieron ahogadas 700 personas en el Mediterráneo, en aguas de Malta, cuando trataban de alcanzar las costas italianas. Pero no eran europeos blancos, lustrosos y bien comidos como tú o como yo. Eran negros y eran pobres. Y el barco no era un lujoso crucero de vacaciones como el de la foto de arriba, sino una chatarra flotante sobrecargada como la de la foto de abajo. Del resto de la noticia, todo es cierto. 700 vidas que buscaban un futuro en otro lugar del mundo menos inhóspito que el suyo desaparecidas en un suspiro porque el barco-chatarra donde las habían colocado las mafias asesinas de seres humanos volcó al irse todos a la misma borda cuando apareció en el horizonte un pesquero portugués que acudía en su auxilio.

IMG_20150419_162003

En este blog hablo de viajes y de turismo. Hablo de cosas banales, intrascendentes y lúdicas a las que una parte privilegiada de la humanidad podemos dedicar nuestro tiempo libre. Pero hoy no me sale hablar de turismo ni recomendar buenos hoteles ni describir rutas maravillosas. Me moriría de vergüenza si lo hiciera.

Hoy me sobrecoge la pena de ver como mientras unos podemos cruzar los mares bebiendo champán en camarotes con aire acondicionado, los desheredados del África subsahariana -pobres entre los pobres- mueren por miles cada temporada ahogados a las puertas de nuestra casa intentando encontrar una vida más justa para ellos y para sus hijos.

Sé que la solución al problema no es fácil. Aunque combatiéramos a esas mafias (que no lo hacemos), aparecerían otras. Mientras haya demanda habrá asesinos malnacidos dispuestos a poner la oferta. También sé que la solución de África no es que todos se vengan a Europa.

La única solución para África es que los países ricos se decidan a invertir en futuro para los habitantes de ese continente. Que unamos nuestros esfuerzos para crear infraestructuras, empresas, colegios, hospitales y empleo en África. Y además lo hagamos usando cauces no gubernamentales: el mayor enemigo de todos esos desheredados de la Tierra no son la olas del Mediterráneo; son sus propios gobernantes, corruptos e ineptos hasta límites insospechados que llevan décadas viviendo a costa de sus pueblos.

Pero soy pesimista y sé que pedir esto es como un brindis al sol. Mañana, pasado mañana a más tardar, esos 700 “turistas” negros y pobres habrán pasado a la hemeroteca. Ya nadie se acordará de ellos y nosotros y nuestros gobernantes volveremos a las pequeñas miserias diarias de nuestro mundo placentero y organizado. 

Pero si quieres ayudar sin necesidad de que tu gobierno se decida a hacerlo antes hay mucha gente anónima, muchas ONG's, muchas asociaciones sobre el terreno trabajando por la dignidad de esos seres humanos. Y puedes ayudarles ya, ahora mismo, sin esperar a que la Asamblea General de la ONU se reúna para mirarse el ombligo. Es decisión tuya.

¿Cuántos parias hacinados más deberán morir ahogados en un barco-chatarra a la vista de nuestras playas para que tomemos conciencia de que este SÍ es nuestro problema, el de todos?

Lo dijo hasta el Papa: “Eran hombres y mujeres como nosotros. Buscaban la felicidad”

Perdonad la digresión. Pero hoy no podía hablar de turismo.

Anyum, la niña maga
Con estos ojazos se podrían derretir los polos. O empezar una exitosa carrera de modelo en Europa. O de ingeniera. Pero Anyum no conseguirá ni una cosa ni la otra, pese a sus bellísimos y enigmáticos ojos verdes. Porque Anyum es niña, es pobre y vive en la India.

A Anyum la conocí una tarde en el malecón del lago Man Sagar, a las afueras de Jaipur, durante mi último viaje a la India. Anyum malvive ofreciendo a los turistas un número de magia. Sacó de una vieja y sucia bolsa de tela dos cubiletes y tres piedras y me hizo unos trucos tan tiernos que casi me hace llorar.

Anyum, la niña maga, tiene 10 años y no va a la escuela, como miles de niños pobres en la India. Su madre se divorció y se volvió a casar, pero su padrastro no trabaja y está todo el día en casa. El único sustento de la familia es el que ella saca con sus inocentes trucos de magia para turistas.

Me hubiera llevado a Anyum debajo del brazo, la hubiera adoptado, apadrinado, tutelado. Le habría comprado ropas limpias y le habría llenado de caprichos para que esos ojos verdes no perdieran nunca el brillo de la ilusión.

Pero es imposible; sé que esa no es la solución para la pobreza infantil. Hay millones de Anyum en el mundo. Las he visto en África, en Asia, en Latinoamérica... y se te parte el corazón de no poder solucionarlo por las bravas. Por mucho que trates de ayudar a través de donaciones o apadrinamientos con ONG’s, siempre habrá millones de niños pobres en el mundo como Anyum.

Le di una buena propina, aún sabiendo que se la quitaría su padrastro al llegar a casa, y me alejé lleno de rabia y de tristeza. Tratando de imaginar qué sería de esos ojazos verdes dentro de unos años.

La vida a veces es una puta mierda.

(Nota: esta historia la publiqué ya en mi muro de Facebook el 12 de marzo)

13 abr 2015

Ruta de los faros de Bretaña (II)

Por: Paco Nadal

Renald Sanguy, guardían faro Eckmühl - Paco Nadal

Rénald Sanguy, guardián del faro de Eckmühl, enseña la llave que abre la puerta del faro

Segunda y última entrega de la ruta por los faros de Bretaña que acabo de realizar. En esta región francesa llena de acantilados y olas embravecidas hay 82 faros. Pero los más espectaculares se ubican en el extremo occidental, en el departamento de Finistère (el Finisterre francés). Además de los de la isla de Ouessant, de los que hablé en el post anterior, os recomiendo visitar en la costa continental bretona estos otros. Están ordenados de norte a sur:

Seguir leyendo »

09 abr 2015

Ruta de los faros de Bretaña (I)

Por: Paco Nadal

Faro de la Vieille - Marie Colin

De los 150 faros que hay en Francia, 82 están en Bretaña. Y no por capricho: las costas bretonas son una trampa mortal para los barcos. Por su ubicación es una ruta frecuentada desde los albores de la navegación por infinidad de buques; sin embargo el litoral está lleno de islas, islotes, acantilados, bajos, puntas rocosas y corrientes traicioneras. La mezcla perfecta para construir grandes historias en tono a naufragios y epopeyas marítimas. Si te gustan tanto como a mi los faros y te sientes atraído por los parajes solitarios donde se levantan, no te pierdas esta ruta por los faros de Bretaña. Aquí va la primera entrega:

Seguir leyendo »

La Jument - Jean Guichard

¿Cómo se hizo esta foto? ¿Murió el farero arrollado por la ola? La pregunta me la hice la primera vez que vi esta impactante imagen a tamaño gigante en un póster en no sé que lugar. Luego la volví a ver cientos de veces en cientos de lugares diferentes, igual que seguro la habréis visto vosotros: es uno de los póster más vendidos en tiendas de decoración y recuerdos.

Y mira por dónde hoy que estoy en la isla francesa de Ouessant, en el Finisterre de Bretaña, me he tropezado sin querer con la historia de esa foto y la del farero que la protagoniza.

El faro se llama La Jument y es una de las linternas de mar más espectaculares de la costa francesa. Está a dos kilómetros aguas adentro de la isla de Ouessant y fue construido entre 1904 y 1911 para señalizar unos peligrosísimos bajos en los que se habían producido multitud de naufragios.

La historia de la foto tiene lugar el 21 de diciembre de 1989. El fotógrafo francés especializado en imágenes de faros Jean Guichard sobrevolaba en helicóptero La Jument un día de fuerte tormenta buscando la foto perfecta de esas gigantescas olas del Atlántico golpeando contra la estructura del faro. Dentro, el farero Theophile Malgorn, que por aquel entonces rondaba la treintena de años, escuchó las repetidas pasadas del helicóptero y pensó que algo raro podía ocurrir; quizá el piloto estaba tratando de ponerse en contacto con él por un naufragio o por algún accidente. Y en una maniobra a todas luces descabellada abrió la puerta para ver qué pasaba.

La acción completa duró apenas unos segundos. Guichard vio a aquel hombre en la puerta y su instinto de fotógrafo le dijo que allí había una composición perfecta: el hombre y la fuerza de la naturaleza. Empezó a disparar en modo ráfaga su cámara casi a la vez que una nueva ola gigante empezaba a abrazar con toneladas de agua embravecida la estructura del faro. En ese mismo instante, el farero Malgorn –asomado al quicio de la puerta- escuchó un trueno seco, como una estampida brutal (el impacto de la ola contra el frente del faro) y supo que había cometido un tremendo error. Tan rápido como abrió volvió a cerrar la puerta, justo una milésima de segundo antes de que la ola lo arrasara todo. Estaba vivo de milagro. En el carrete de Guichard quedaron impresas 9 imágenes –las que al motor de la cámara le dio tiempo a disparar - que le harían famoso de por vida y con las que en 1990 obtendría el segundo premio en el World Press Photo (el primero fue para la célebre foto de un manifestante chino parando él solo una columna de carros de combate en Tianammen).

El farero Theophile Malgorn sigue viviendo en esta isla de Ouessant y no quiere que nadie le vuelva a preguntar por la maldita foto. Me cuentan sus allegados que se cabreó mucho en aquel momento porque le habían puesto en un aprieto mortal de manera irresponsable y además por un tema comercial; él salió a ver qué pasaba por profesionalidad y casi le cuesta la vida. Pero que poco después Guichard lo visitó en su casa, le regaló una foto firmada de aquel “momento decisivo” -que diría Cartier Bresson- y se hicieron muy amigos.

El último farero abandonó La Jument el 26 de julio de 1991. Desde entonces es un faro automático. Theophile es ahora el telecontrolador del faro de Creac’h, también en Ouessant. Los vecinos suelen verlo pasear con sus perros por el sendero que bordea la costa de la isla, con la mirada perdida en el mar bravío que rompen contra estos acantilados, observando la silueta oscura de los faros en los que siendo más joven pasó tremendos ratos de soledad en un cuarto húmedo y oscuro.

Los fareros son (o eran) gente muy especial. Seres solitarios y poco habladores, artistas con todo el tiempo del mundo para escribir, pintar o esculpir. Filósofos de una vida que muy pocos hubieran sido capaces de soportar.

Por eso les resulta difícil adaptarse a una vida sedentaria, controlando un faro delante de un ordenador en un aséptico cuarto con calefacción después de haber sido los últimos románticos del mar; filósofos solitarios que cada noche encendían luces con las que salvar vidas de navegantes anónimos que nunca les conocerían ni tendrían ocasión de agradecérselo. Como Theophile Malgorn.

02 abr 2015

Anochece en Saint-Malo

Por: Paco Nadal

Bretaña 2

Anochece en Saint-Malo, uno de los principales puertos de la Bretaña. La luz fría y azulada del ocaso imprime un aspecto glacial a los pueblos de esta península francesa donde la vida gira en torno al mar, a las mareas, a las historias de marinos y pescadores y a las tempestades que durante días barren este litoral atormentado. De repente, en una de esas viviendas -tan fría y mortecina como las demás- alguien enciende una luz cálida y un destello de hogar acogedor pinta el lienzo acerado, como un faro de vida en medio de la noche de piedras oscuras. En estos puertos bretones, que saben de tormentas y mareas gigantes, siempre aparece de forma milagrosa y en el último instante una luz cálida para guiar a los marinos hacia puerto seguro.

Mercado Valencia

Que conste que no tengo nada en contra de la moda de los neo-mercados pijos, tipo el de San Miguel, en Madrid, o el de la Lonja del Barranco, de Sevilla. Me parecen un buen recurso turístico, con un potente efecto dinamizador para la economía local y en muchos casos, una excelente oportunidad de conservación de edificios históricos que de otra manera tendrían complicado su futuro.

Pero por Dios….¡no los llamemos mercados! Son otra cosa: una nueva manera de entender la restauración, oferta gastronómica reunida bajo un mismo techo…. Un mercado de verdad es donde va la gente del barrio a comprar patatas y naranjas, es “la plaza” de toda la vida donde las materias primas están tan frescas y lozanas que te dan ganas de llevártelas todas. Y en España quedan muchos mercados de abastos de verdad, cuya visita es tan recomendable y benéfica para un viajero como la de la más excelsa de las catedrales. Además, en muchos de ellos también dan de comer, pero sin perder su esencia. Estos son 10 de los más recomendables:

Seguir leyendo »

26 mar 2015

Cosas que ver en Jaipur

Por: Paco Nadal

1. Fuerte Amber, Jaipur - Paco Nadal

Jaipur es la ciudad más interesante del Triangulo Dorado de India, que incluye también Delhi y Agra. Y la que más atractivos tiene para un viajero. No solo por sus palacios y templos o por el color rosa que unifica las fachadas de sus edificios. También porque es una urbe llena de vida y energía, con un centro histórico por el que apetece deambular hasta perderse por sus numerosos bazares. Estos son los lugares que no deberías perderte si visitas Jaipur:

Seguir leyendo »

23 mar 2015

Taj Mahal, el edificio que provoca serenidad

Por: Paco Nadal

Taj Mahal

Jamás había visto un edificio tan hermoso como el Taj Mahal. No es fácil escribir sobre algo cantando, loado, narrado y ensalzado por miles de viajeros y cronistas antes que yo, pero tengo que intentarlo. Porque cuando por fin te colocas delante de este mausoleo de mármol blanco que el emperador Shah Jahan construyó para su tercera y amada esposa Mumtaz Mahal te das cuenta de que todo lo que has leído y oído acerca de él, es cierto.

Seguir leyendo »

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal