Con el debido respeto, compatriotos: la Argentina me aburre, me aburrimos. Escucho, miro, leo noticias y comentarios y todo me parece ya oído, ya visto, ya leído. Que el gobierno se pelea con sus viejos aliados es algo que venimos viendo desde hace cuatro o cinco años; que desprecia y maltrata a todo el resto es algo que venimos viviendo desde hace ocho o nueve; que la economía sobrevive gracias al yuyo es algo que venimos sabiendo desde hace diez o quince; que la inflación clandestina complica sobre todo las vidas de los más complicados es algo que hace tres o cuatro; que la salud y educación públicos son un como si que sostiene desigualdades denigrantes es algo que lleva veinte o treinta; que el trabajo en negro o mal pagado sigue siendo la mitad más uno pese a los grandes éxitos y que se agrava todo el tiempo es algo que se ve más y más claro; que de vez en cuando el gobierno toma una medida que lo viste de progre –y se la carga– pasa desde el principio; que los dirigentes son tan ineptos que no consiguen tomarlas de una vez y se contradicen en cada cosa que hacen y lanzan marchas y contramarchas hasta que llegan a un punto en que ya no saben cómo fue que empezaron lo hacen desde que empezaron; que unos cuantos canallas públicos se están forrando con dineros públicos y privados es algo de lo que nadie dudó nunca; que pueden decir cualquier cosa, más allá de toda razón o evidencia y ya todo resulta un blooper o una gracia más es un blooper o una gracia más; que nada cambia, que todo sigue parecido, que no sabemos salir del laberinto de ratones es algo más oscuro que se hace cada vez más claro.