Es un abuso –pequeño, insistente– de poder: la famosa ley de medios que tanto celebramos por su potencia democratizadora dice en su artículo 75 que “el Poder Ejecutivo nacional y los poderes ejecutivos provinciales podrán, en situaciones graves, excepcionales o de trascendencia institucional, disponer la integración de la cadena de radiodifusión nacional o provincial, según el caso, que será obligatoria para todos los licenciatarios”. Por lo tanto: que la señora presidenta use la cadena nacional para pasar sus avisos, contar historias, cantarse loas y perseguir a quienes no lo hacen es ilegal y es un abuso de poder.