Martín Caparrós

La Monsanto

Por: | 31 de julio de 2012

 Monsanto_usa2

La frase era un dechado: “Hace unos instantes estuve con Monsanto (sic) que nos anunció una inversión muy importante en materia de maíz y además estaban muy contentos porque la Argentina está a la vanguardia en materia de eventos biotecnológicos, en repatriación de científicos y fundamentalmente también en respeto a las patentes. Como ahora nosotros hemos logrado patentes propias nos hemos convertido también en defensores de las patentes”.

Dijo, con esa cara de falsa ingenua que le queda tan rara, y enarboló un folleto. Cristina Fernández estaba en un sitio peligroso: es una tradición que los presidentes argentinos, cuando comparecen en el Club de las Américas de Nueva York, hablen de más. Se ve que los anima el público de grandes empresarios americanos –en este caso, entre otros, representantes de JPMorgan, Barrick Gold, Ford, Fox, IBM, Cargill, Walmart, DirecTV, Procter & Gamble, Pfizer, Monsanto, Microsoft– y se sueltan, y después a veces se arrepienten.

Nadie sabe si la doctora Fernández se arrepintió de definir el oportunismo con esa frase sonriente: “Como ahora nosotros hemos logrado patentes propias nos hemos convertido también en defensores de las patentes”. Después de haber estado, se sobreentiende, muchos años “en contra” de esas mismas patentes. O eso parecía en 2006, cuando Monsanto trababa embargo contra barcos con granos argentinos en Europa porque el Estado argentino no le dejaba cobrar lo que quería por la patente de uno de sus productos estrella: la semilla de soja RoundUp Ready. La otra es el RoundUp, el herbicida hecho de glifosato que mata todo lo que pulula alrededor salvo esas semillas, genéticamente modificadas para sobrevivir al killer.

(La historia es larga y está bien contada en un artículo de Le Monde Diplomatique. En síntesis: en los noventas, cuando empezó a venderla, Monsanto no patentó la semilla en la Argentina pero, a cambio, recibió del gobierno de Menem la autorización para su uso –lo cual, en países como Brasil, tardó años de pruebas y debates. La RoundUp Ready copó, muy pronto, la gran mayoría de los campos argentinos. Durante diez años Monsanto se dio por satisfecho con sus acuerdos con las productoras que les pagaban un cánon por las semillas y, sobre todo, con las ventas crecientes del Round Up, que completaba el combo. Hasta que decidió que quería cobrar más y empezó su ofensiva política y judicial.)

Aquella tarde de junio en Nueva York, Cristina Fernández siguió hablando y explicó los términos de su nueva alianza con Monsanto: la empresa americana tendría una planta productora de semillas de maíz genéticamente modificadas en Malvinas Argentinas, provincia de Córdoba, y un par de proyectos de investigación conjunta con científicos argentinos. Quizá Monsanto quiera hacer ahora aquí lo que suelen hacer las multinacionales químicas: modificar lo suficiente el producto que no patentaron –o cuya patente va a vencer– para patentarlo como si fuera otro, y recaudar.

Cada época tiene sus ogros: Monsanto es uno de los más presentes estos días. Todo empezó hace casi cincuenta años, cuando la empresa fabricaba el “agente naranja”, un defoliante poderoso con que el ejército americano se cargó los bosques y cultivos de Vietnam para tratar de rendir a sus defensores. En esos días, aviones militares derramaban torrentes de veneno sobre el país, medio millón de vietnamitas moría en esos bombardeos, otro medio millón nacía malformado –y Monsanto prosperaba en paz. Pero su verdadero salto a la fama llegó un cuarto de siglo después. En los noventas empezaron a convertirse en lo que son ahora: una empresa multinacional que estableció la propiedad privada de la reproducción natural. Con sus semillas de plantas que no dan semillas, Monsanto controla el mercado mundial de semillas transgénicas y, a través de eso, se acerca cada vez más a una posesión en la que puede definir quién come, quién no, a qué precios, bajo qué condiciones.

Todo tan claro que Eduardo Galeano solía llamarla “la serial killer multinacional”. Tan claro que, hace menos de un año, Carta Abierta decía en una carta abierta que “el gran capitalismo agropecuario tiene su mirada en la Bolsa de Chicago, en las operaciones políticas de gran escala, en los secretos de los gabinetes químicos que perfeccionan la semilla transgénica, nuevo padrenuestro de una teología que sin tener santidad tiene a Monsanto, mientras empresarios voraces, pioneros cautivos de un clima de mercantilización de todas las relaciones humanas, se comportan como forajidos de frontera, escapados de otra época, pero tiñendo de una agria tintura este momento histórico que aunque les es heterogéneo, caen en la incongruencia de querer apropiarlo”.

Tan claro que hace tres años, un día en que el señor Verbitsky, falto quizá de nada más excitante, decidió tirarle un par de prontuarios por la cabeza al tornadizo Felipe Solá, escribió uno de sus artículos acusándolo de haber “trabajado para Monsanto”. Hasta que Cristina Fernández mostró su alborozo y su cariño por su nuevo socio, y ninguno de ellos dijo esta boca es suya –señora presidenta.

Pero, más allá de los vaivenes clásicos, más acá de sus nuevos amores, Monsanto va a seguir planteando sus dos problemas principales.

Uno son sus efectos sanitarios y ecológicos. El maíz transgénico, por ejemplo, que van a fabricar en Córdoba está prohibido en Francia por contaminante; el gobierno francés –del liberal Nicolas Sarkozy– pidió en febrero último a la Unión Europea que lo prohiba en todo su territorio. Y, aquí, la mayoría de los productores dicen que no saben qué puede quedar de sus tierras después de unos años de semillas transgénicas –pero que la ganancia es tan grande que las siguen usando. Aunque varios me dijeron, últimamente, que trataban de hacerlo en tierras arrendadas: ajenas.

Que rebosan de RoundUp. Monsanto solía presentarlo como biodegradable hasta que tribunales franceses y americanos los condenaron por publicidad engañosa. En realidad es biodegradante: degrada toda la vida que hay alrededor, y por eso solo se pueden plantar las semillas de Monsanto, que lo sobreviven. Pero no las personas: el mes pasado, precisamente en Córdoba, empezó el primer juicio oral y público por un caso de envenenamiento por fumigación con glifosato.

Los acusados –faltaba más– no son los inventores del tóxico sino los aviadores que lo fumigaron, pero la historia es siniestra –en un suburbio cordobés muy expuesto a las fumigaciones, casi 200 cancerosos sobre 5000 habitantes, un bebé nacido sin riñones– y fue bien contada por Página/12 cuando todavía hablaba del asunto, antes de que Monsanto se convirtiera en "un nuevo inversor".

Monsanto seguirá envenenando –como decía Galeano– los campos y los campesinos argentinos; ahora, con el apoyo del Estado. Pero esto es pura coherencia: después de todo, este gobierno nunca simuló preocuparse por la salud pública. En cambio, sí hizo de la “lucha contra los monopolios” una de sus banderas más flameadas.

Decíamos: Monsanto es, ahora mismo, el nombre global del monopolio despiadado. Lo cuentan muchos y, entre ellos, Marie-Monique Robin –la periodista francesa que consiguió que generales argentinos hablaran en cámara de sus torturas y asesinatos– en una película que vale la pena mirar. Porque el 87 por ciento de las plantaciones de semillas transgénicas –algodón, maíz, soja– del mundo usan sus semillas; esto es: la enorme mayoría de las plantaciones del mundo engordan a Monsanto. La noticia de que el gobierno nacional y popular está encantado de hacer negocios con semejante emblema ya tiene un mes; podría haber provocado incomodidades, molestias, escozores; no se vieron.

Olvidemos que Monsanto es uno de los principales responsables del hambre de millones de personas a las que dejaron sin tierras o sin semillas, porque a nosotros no nos importa el hambre de los indios o los somalíes y, de últimas, nuestra prosperidad viene de sus penurias: ellos se hunden con los aumentos de precio de los granos que a nosotros nos salvan.

Y olvidemos los efectos que está teniendo sobre la estructura social y económica de la Argentina el imperio de la soja transgénica –la concentración de las explotaciones agrarias, la expulsión de los pequeños campesinos, la transformación de regiones enteras en desiertos verdes, la probable esterilización de los suelos de buena parte del país– porque, en última instancia, nada de eso va a influir en las elecciones del año que viene sino en las vidas de las próximas generaciones de argentitos.

Pero, aún así, es curioso que la llegada de Monsanto se discuta tan poco. Y creo que no se discute porque los fieles seguidores del gobierno no suelen discutir sus medidas, y lo que nos hemos acostumbrado a llamar “la oposición” –que podría hacerlo– sigue controlada por la derecha. Lo cual le sirve a la derecha y al gobierno: a la derecha para dejar claro que lo que debe suceder tras el fracaso de este gobierno es el retorno de su gente; al gobierno para evitar que le critiquen renuncios como éstos –porque es obvio que ni Clarín ni La Nación ni Macri ni Scioli, aliados naturales de los grandes monopoios, van a hacerlo.

Para eso, en síntesis, sirve la crispación, la división actual de la política argentina: para que dos fracciones del mercado distraigan con ladridos mientras siguen adelante con “un capitalismo en serio”: mientras siguen cuidando los negocios de la Barrick, Walmart, Proctor & Gamble, Cargill.

Para que siga funcionando la agrupación que realmente importa: la unidad de negocios que algunos llaman La Monsanto.

Hay 278 Comentarios

Bueno me gustaria que las cosas fueron mas sencillas como lo escribe Don Martin Caparrós.
NO podemos olvidar que las grandes empresas alemanas empezaron en el siglo XIX, cerca de 1870 cuyo producto eran las armas quimicas que fueron usadas en la primera guerra mundial, luego se convertieron en empresas de agrotoxicos, herbicidas, inseticidas, o sea, Monsanto no esta sola.
Ahora nadie puede negar que se uno quiere limpiar unos 100 hectareas (1.000.000 metros cuadrados) para produjir soya, maiz o lo que sea, la manera mas facil és con los agrotoxicos.
Si no es asi, queda inviable.
Uno estudioso inglés Thomas Maltus dijo en el siglo XVIII o XIX (no me acuerdo) que un dia iba a faltar alimiento en el mundo, pues la produccion agricola solia aumentar de manera aritmetica y la gente de una manera geometrica, pero el inglés nunca pudo adivinar que iba a ocurrir una gran aumento en la produccion.
Si nosotros vamos a ser contra la tecnologia, bueno, soy apenas un ciudadano pero estoy seguro que va a faltar alimentos en el mundo pues la poblacion llega a 7 billones de almas penadas (no olvidemos que en el año de 2000 eramos 6 billones de almas penadas).
Como vamos a alimentar tanta gente si no usamos de la tecnologia, no olvidemos que nadie (principalmente los gobiernos) no hablan del control de la poblacion.
La vida en comunidad esta desaparecendo en todo el mundo, como sudamericano tengo añoranzas de cuando yo era un jovencito y habia toda una comunidad muy viva, muy alegre, hoy no queda nada, mucha gente, nadie se conoce y lo que es peor, tampoco quieren se conocer......
Hay unos problemas, hace unos 10 años los EEUU tuvieran que traer abejas desde Australia, pues las abejas estaban desapareciendo en los EEUU, y no olvidemos que si no hay abejas, no fecunda la flor y no habrá frutos....es un problema, pero cual es la solucion,...
Ahora, hoy 01/agosto/2012 hay una sequia muy grande en el corazón del EEUU (OHIO, IOWA, INDIANA, ILLINOIS, KANSAS, KENTUCKY, ETC), que son los principales productores de granos de los EEUU, incluso con las mayores productividades del mundo (cerca de 9000 kg de mays por 10.000 metros cuadrados de tierra), y lo que sucede es que los precios del soya, mays, algodon, etc queda muy alto....asi es la cosa,,,
Si queremos alimentar los billones de almas penadas tenemos que tener productividad, o control de la poblacion....
Saludos

mecagoendie, que quiere decir pasteando ?
Seguis sin arguementar la nota, aunque sea POSTEA algo que defienda al gobierno y a Monsanto.
Cuando quieras discutir enserio avisa.
Con tu nivel intelectual y preparacion, estoy casi seguro que no me duras ni dos posteos.
Con el seudonimo que elgiste, no es dificil imaginar lo que tenes en la cabeza.

¿Estos son los nac&pop? mamita son mas fachos que el facho de macri. Yo les pido, que cuando se vayan, se lleven a todos los que trajeron, incluido el manco.
En otro orden: qué envidia le tienen a Caparrós, camila y el resto de los k que escriben por acá. Suscribo que hay que ignorarlos, que se masturben entre ellos.

Gracias Martin, lo reenviaré a algunos de mis vínculos que son más obtusos que las camila y demás kirchneristas, que al no tener como contrarrestar tus argumentos, optan por la descalificación, son onanistas fracasados.

me gustaria caminar detras tuyo
no solo pa advertir tu chamuyo
sino para estar alerta y vigia
el dia que se te caiga una idea
de esa cabeza vacia

No es excusa tu bigote
que parodia un monigote
Es seguro el deceso
de tu cerebro peludo
que asciende desde el bigote
hasta tu gorilismo sesudo.

Gracias por tu lucidez Martín!

Nadie, absolutamente nadie, ni victorhugo siquiera, ya que lo tildó al gordo lanata de ser empleado de monsanto, pueden estar en contra de esta nota. Bien Caparrós, al menos alguien nos queda.
Menos mal que pasó el mes de julio, uno de los peores del kirchnerismo:
- shocklender que denuncia y acierta y no lo pueden desmentir (y era de ellos)
- la aparición del vatayon militante
- la adhesión de la viuda a las barras bravas
- el conflicto con uruguay
- la salida de los presos a actos "culturales"
- el conflicto con scioli y el papelón de no te doy y después te asisto
- no saben donde esconder a boudou
- el desliz de la presi con el empomamiento de los operarios
- cada vez mas sola y ridicula
- el pelado escrachado por salir en este diario
- el dueño de inmobiliaria escrachado por cristina por decir su situación comercial
- y esto de monsanto que es de terror y eso que no se investiga lo de la barrick y cargill
- y la denuncia que nadie se hace eco de Alicia Kichner con su pasado durante la dictadura como empleada de los milicos.
LA CADENA DEL MIEDO Y DEL DESANIMO LA ESCRIBEN EN FORMA DIARIA LOS PROPIOS KIRCHNERISTAS

Diez años de menemato, diez de kirchnerato, hacen 20 años de entrega de nuestras riquezas y devastacion de los recursos naturales. El peronismo el partido más populista de latinoamerica, a contribuido como nadie a la entrega y sumisión. Felicitaciones Caparrós.
Y me parece brillante que no se les responda a los insultos y descalificaciones de los kirchneristas.

Vaya, no sabía nada de este asunto argentino, pero ahora me explico ciertas cosas. Gracias.

Tremendo y real, esta es la farsa kirchnerista.
Recomiendo para no leer ninguna corpo:
http://www.anred.org/

Monsanto está plagado de denuncias por todo el mundo, en Europa se les ha echado casi al 100%, el problema es que la gente no sabe que importan alimentos genéticos y luego los ensamblan aquí... hay que vigilar más a esa compañía y sus amigos, responsables del envenenamiento masivo mundial a través de la cadena alimentaria... menos mal que mucha gente está actuando en contra de ellos.

Después van los chinos, se comen la soja con patente registrada y, con la mente así infiltrada, dejan de hacer copias truchas. Entonces las argentinas solo pueden comprar luis vuiton original.

Se habra muerto el viejo?

aqui hace falta aldus q venga a poner un poco de orden
Volveeeeee!!!!!!!! aldus los kirchneristas te perdonamos volve!

Y otra cosa, caparros, conformate con citar al gran Galeano y al inteligente Verbintsky, porque nunca vas a tener el prestigio que se ganaron por mérito propio, cosa que vos jamás vas a conseguir, porque cuando no les sirvas más a la claque derechona, y te hagan a un lado porque ya no le sos útil, la gente los redordará mientras que a vos sólo te espera la mejor venganza: el olvido.

En algo tenes razón a la nota no la lei, porque caparros es tan aburrido y previsible que con haber leido algo de él ya da pie para imaginarse todas las notas siguientes. En algo avanzó este pésimo periodista y mal escritor, al menos no repitió una frase 144 veces como en el otro post. Y hasta donde sé no le roba textos a Sirvén como hace su compinche Lanata, lo cual ya es un mérito.

mariano, nahh...si vos si tenés mucho para decir, por ejemplo insultar a los kirchneristas, pasteando copias de otros. Lo que da pena es ver a un burro dando lecciones cuando ni siquiera se sabe escribir.

Excelente!!! ya era hora de que apareciera
gracias y cariños
P.D: adhiero a no responder los agravios kirchneristas

que pasa mecagoendie, te sentiste aludido. Dije ALGUNOS foristas k.
Reponde CON ARGUMENTOS, lo unico que tenes para decir es si imbeSilidad se escibe con c o s?
Que tenes para aportar de monsanto y los vinculos con el gobierno ?
Nada, seguro ni leiste la nota. Ni sabes de lo que estamos hablando.

¡Grande maestro! los k al respecto no tendrán nada que decir, les da vergüenza.
Los kirchneristas son como la campagnola se cocinan en su propia salsa.

Creo que las contradicciones de cristina, haciendose la progre y despues transando con la Barrick, Walmart, Proctor & Gamble, Cargill y demás no tiene excusa alguna en sectores en serio que seguían por convicción este "modelo" como por ejemplo carta abierta.
Además sus aliados de hoy son vatallon miitante y los barras bravas. Se fue a la banquina, terminará peor que delarua, la que nos espera!
Felicitaciones Caparrós por "abrir cabezas"

Juazzz.......como se tarda el aldous. Que vuelva!!!!!!!!!!!!!!!!!!es el mejor para espantar a la contra,,,,
Aldous volveeeeeee!!!!!!

Muy buena nota Caparrós, te extrañamos cuando pasas tanto tiempo sin escribir, son pocos periodistas los que pueden discutir y opinar sobre estos temas. La mayoria son dependientes del poder: de la corpo del gobierno o de la corpo privada.
Adhiero a la propuesta de ignorar a los lectores k, que sólo entran para denostar al autor y a los que nos identifacamos con él.

BRILLANTE CAPARROS
POR FIN ALGUIEN QUE HABLE DE ESTOS TEMAS
PROPONGO: NO DAR BOLA A LOS LECTORES K QUE NO TIENEN NADA QUE APORTAR MAS ALLA DE DESCALIFICAR AL AUTOR Y LA NOTA, NO NOS DEJEMOS CONFUNDIR NI QUE NOS CAMBIEN EL EJE DE LA DISCUSIÓN. IGNOREMOS A ESTOS QUE PERTENECEN AL VATAYON MILITANTE

Mariano, en cambio por el nivel de ignorancia e imbeCilidad tuya se nota que vos ni solo no comprendés ni lo que leés sino que ni siquiera sabés escribir. Lo tuyo no da pena sino vergüenza ajena. Me hacés acordar a un burro dando lecciones

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Sobre el autor

Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957) es escritor y periodista, premios Planeta y Rey de España. Su libro más reciente es Los Living, premio Herralde de Novela 2011.

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