Acabo de leer el último artículo de Fareed Zakaria, un señor muy raro. En ese artículo, Zakaria insiste en que los Estados Unidos limiten la posesión de armas; cuenta que el único delito que no bajó en su país en las últimas décadas es el homicidio por arma de fuego, y que 88 de cada 100 americanos tienen una, y que después viene Yemen, donde 54 de cada 100 la tienen, y después Suiza y Finlandia con 45, y que todos los demás países no llegan a 40 armados cada 100 personas: que no hay lugar del mundo con tanto olor a pólvora como ese modelo de convivencia que solemos llamar USA. Y que la cantidad de armas es la mejor medida del delirio armamentista individual americano, y la de crímenes su argumento para limitarlas.