Martín Caparrós

Divididos

Por: | 30 de enero de 2013

Estampida-de-cocodrilos-20130124034020-c5e9f9fa1ca2adfd49b4ef3712341b3eCuando creo que entiendo algo es que no entendí nada. Y esta mañana me dio una de ésas: me pareció, de pronto, entender que lo más bruto de la Argentina actual es que no hay nada que unifique.

O, dicho de otro modo: que no sabemos dónde hacernos uno. La construcción simbólica de una nación –de una comunidad– consiste en encontrar formas de hacer sentir a todos sus habitantes que hay puntos en que se juntan: que aceptan algo que los une.

El ejemplo más obvio –el primero– es el lenguaje: para saber de qué hablamos se necesita un código común. Si no aceptáramos que las palabras significan lo mismo para usted y para mí, no serviría decirlas, no hablaríamos.

Hablamos: aceptamos ser uno en el lenguaje. O si no en unos símbolos: a la fatídica pregunta quiénes somos, la respuesta: somos los que nos reunimos en una misma canción, unos mismos colores -porque estamos convencidos de que seguirlos significa algo muy decisivo.

O, si no, la justicia. Dos partes están en desacuerdo sobre un tema y se someten al arbitraje de una tercera que tiene la autoridad de decidir cuál es la solución. Las dos partes aceptan la preeminencia del juez, y el juez produce un solo discurso allí donde había dos: para eso sirve. Es una instancia que unifica. La justicia –la aceptación de la justicia– une.

O las autoridades, ciertas autoridades. Uno puede estar o no de acuerdo con un presidente, pero si su autoridad informa que hay diez por ciento de inflación o cinco por ciento de pobres, uno le cree: es una instancia que unifica, que sirve para empezar a discutir.

El mecanismo de unidad puede, por supuesto, forzarse y volverse nocivo. Recuerdo por ejemplo los esfuerzos franquistas: su lema persistente, su slogan de cuarenta años era España Una –y Grande y Libre. Y los chicos tenían que gritarlo en los colegios y algunos chuscos decían que era Una porque si fueran Dos todos se irían a la otra. La unidad forzosa, completa, exacerbada, es el signo de lo totalitario; pero la existencia de ciertas instancias de unidad es necesaria para entenderse, para encontrar puntos de acuerdo o desacuerdo: para creer que compartimos algo a partir de lo cual ponerse a disentir. Unidad no para estar de acuerdo; para poder estar en desacuerdo.

En la Argentina actual no es así: un juez resuelve y muchos suponen que lo hace por causas ilegales; hay símbolos patrios pero hay versiones tan distintas de lo que significa patria; la presidenta dice diez por ciento en un año y una parte de la población le cree, otra no le cree; el intendente dice diez kilómetros en cuatro años y una parte de la población le cree, otra no le cree. Alguien dice tal: los suyos lo aprueban porque es él y los ajenos ya suponen, de antemano, que porque es él será falso todo lo que diga. Nadie escucha lo que dice nadie: si lo dice fulano va a estar mal, no importa lo que sea porque de todos modos no le creo.

(O, incluso, para citar un ejemplo de otro pozo: un diario llamado La Nación dice que "una virgen lloraría sangre". O sea: con ese verbo en potencial consideran la posibilidad, lo creen posible. Yo en cambio digo que eso es imposible: que las estatuas no lloran casi nunca. Me dicen que ofendo a los que sí lo creen. Entonces no podemos discutir más: si no nos ponemos de acuerdo sobre el mundo en el que discutimos –por ejemplo, el campo de la física en el que es imposible que una materia inanimada produzca sangre–, no tenemos base común para seguir hablando.)

Si no hay instancias de unificación todo se vuelve relativo. Lo que dice, lo que hace cualquier supuesta autoridad o instancia común es relativo: para algunos es verdadero, falso para otros. Resulta interesante como idea: es juguetón, produce choques, revisiones de lo que parecía definido y aceptado. Pero, al cabo del tiempo, se hace estéril:como no hay nada firme a lo cual referirse, todo termina por reducirse a descalificaciones. Yo opino que vos sos una mierda. Ah, qué curioso, yo opino que lo que vos decís es propio de un idiota. Te dije que este gobierno es antiimperialista porque hizo tal y cual y lo de más allá. Te dije que este gobierno está vendido a las multinacionales porque hizo lo de más acá y cual y tal. Sos un hijo de puta. Sos un pelotudo.

Nos taramos: nos emperramos en nuestras desconfianzas, no discutimos nada, repetimos como loros las mismas invectivas. Somos coros opuestos, músicas enemigas peleando por el aire. Hablamos para nada: solo para los nuestros. Se necesita, insisto, para poder hablar en serio, un lenguaje: una mínima base compartida. Insisto: no para estar de acuerdo; para saber de qué estamos hablando y poder expresar los desacuerdos, discutirlos, pelearnos incluso con algún fundamento.

Es lo que ahora no hay: lo que nos vuelve tan estériles.

El motor de la puta calesita.

Hay 186 Comentarios

Yo sí propongo un lenguaje preciso, común a todos y todas:
-1 Obama cotiza a 8 Kirchner
- las jubilaciones continúan congeladas
- el mínimo no imponible se reduce un 5%.
- Timerman es un kapò
- Y el Obama no subirá en lo q resta del mes...porq mañana es feriado, jajajja

Aldoush por su comentario se nota q sigue sin entender

Continuaciòn.

Y despues tienen el tupè de hablar de la desocupaciòn en España. CARADURAS.
Ven la paja en el ojo ajeno, resistièndose a ver la viga en el propio.

La lectura de este artìculo me resultò "light",
dirìa màs "SUPERFICIAL".
Que un "forista"? admita y tome como "mandamiento", lo cito
"En realidad sería más una meritocracia. Lo veo difícilmente aplicable sin un estricto control y en ciertos ámbitos los méritos son eternamente discutibles, amén de la corruptibilidad inherente al ser humano."
Un FORISTA que se expresa en esos tèrminos
no hace màs que admitir, peor aùn,
DARSE POR VENCIDO, declararse
SÙBDITO DE MAFIAS Y ASOCIACIONES ILÌCITAS y, como frutilla del postre,
resignarse, cual esclavo, a que el dìa de mañana, ese mismo Gobierno elegido por el "pueblo",
pueda pasar por encima de la CN utilizando
caprichosamente y como se le ocurra de
su patrimonio y bienes personales.
Me resulta extraño que Caparròs
coloque en la "misma vereda" y mida con la "misma vara"
a DECENTES y LADRONES.
Que tenga que asumir una posiciòn "romàntica y utòpica" proviene del hecho de la pèrdida de valores con las que a diario "nuestros gobernantes"? educan a sus "dirigidos".
La decadencia y el "retorno a las tolderìas" son un hecho.
Sobradas "pruebas" existen respecto del latrocinio, inepcia y espurio manejo del Presupuesto en estos años.
Sobradas "pruebas" existen de un Poder Judicial adikto en decenas de causas que involucran a funcionarios pùblicos.
Sobradas "pruebas" existen de dineros desviados para favorecer "movimientos polìticos afines al modelo".
En sìntesis.
Imposible hablar de estos temas, mientras
el INDEC hace 6 años QUE MIENTE DESCARADAMENTE, ante la bovina mirada de la ciudadanìa cual si las Estadìsticas fueran una jodita de Tinelli.
Imposible preguntar, menos aùn averiguar, que se hizo con U$ 500.000 millones recaudados en menos de 9 años, que redundò en un "crecimiento"? a TASAS CHINAS
que se derramaron para llegar a ver este
ESTROPICIO en que han transformado a nuestro ex paìs.
Imposible seguir vendiendo el "crecimiento" del PBI con el cepo cambiario y un dòlar oficial "trucho", que deforma todas y cada una de las estadìsticas.
Imposible opinar sobre el estado actual de los numeritos, creyendo la opiniòn de Moreno, Kicilloff, Lorenzino, MMdel Pont y Cìa.
Mi recomendaciòn es que estudien algo de economìa.
O acaso creen que los "subsidios" duraràn por siempre?
PD. De los 5.300.000 desocupados o en "negro" o "hace changas" o "monotributistas" que integra el 40% de la poblaciòn activa del paìs,
NO ESCUCHO A OFICIALISTA U OPOSITOR HABLAR UNA SÒLA PALABRA.
Se trata de un "sector", al que nadie defiende, BARRIDO BAJO LA ALFOMBRA.
Y despues tienen el tupè de hablar de la d

Lei atentamente tu articulo, y se me ocurre que la calesita se funda en algunos principios, es decir, gira de determinada manera y a determinada velocidad, cuando varia alguna de las cndiciones que hacen de ella una calesita, se transforma en otra cosa, ya no es una calesita. En mi pais, cuando el gobierno de turno cree, que es legal desconocer un dictamen de la Corte suprema, se enoja porque no puede hacer su capricho, porque algun juez, le deniega una peticion, en fin cuando trata de manera compulsiva en hacer su deseo por encima de la ley, entonces es cuando el pais calesita se hace trizas, ojala que el material aguante porque vamos hacia una Venezuela, y eso no es lo que me gusta.

Releyendote, percibo un aire de plegaria. A pesar de alegar la inutilidad de 'un patron de medida' que ya no es cierto... Que el último arbitro: la Ley, falla, en su peor acepción. ¿Que queda, entonces? Y, si no se es 'creyente'? Ni siquiera la plegaria. Y, ante la palabra vaciada... solo el grito. Y la fatalidad de la confrontación. La historia, al limpiarse, imita a la naturaleza... Mis respetos

Martín. Mis respetos. Cuanta razón en expresar la necesidad de un espacio para estar de acuerdo en disentir . Un lugar en el que a uno pueda no gustarle lo que el otro diga o piense, pero defenderá a rajatabla su derecho a decir o pensar diferente. Creo que en este país no se consiguió esto y para colmo de males nos hemos regocijado en vivir del pasado, olvidando las ventajas del perdón y del dejar detrás los demonios sufridos. A construir esto y que la puta calesita siga girando, pero con musica nueva y renovada alegría. El premio puede ser muy grande. Gracias.-

Para poder debatir hacen falta argumentos y creo que es lo que la mayoría no tiene.
Trato de no "creer" porque eso me desliza hacia las religiones y no tengo interés. Y si no, fijémonos en nuestra presidente. Dijo que su fortuna deriva de haber sido una abogada exitosa, cosa que a todas luces y sombras es mentira (ejerce cargos públicos desde muy joven) y sin embargo detenta el poder porque la mayoría le "creyó".
Lo de presidenta exitosa lo dejo de lado porque puede ser verdad pero eso, precisamente, no le brinda fortunas a nadie. Un Freud a la derecha...

De acuerdo, Martín. Pero te faltó la receta para debatir, con un panfleto. Con una falacia. Contra un Estado, que sostiene la revolución del: dos mas dos es tres. Ante eso, solo queda replegarse... o convertirse. Y, en esa posición defensiva... se responde la agresión; o se pierde. Es lo que suele ocurrir, cuando mueren las palabras. Mis respetos

Una vez dominada la península y nuestras colonias en Sudamérica, España declara la guerra a Canada para proteger a nuestros aliados ingleses.
En clave interna, el partido comunista lucha por no perder su posición hegemónica. 
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Muy bueno

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Sobre el autor

Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957) es escritor y periodista, premios Planeta, Herralde, Rey de España. Su libro más reciente es la novela Comí.

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