Martín Caparrós

PamplinasMundial 29. El partido infinito

Por: | 09 de julio de 2014

Cero a dos.

Cero a tres.

Cero a cuatro.

Cero a cinco.

A veces, muy de tanto en tanto, pasan cosas que nunca habían pasado. Hubo, en el Mineirao de Belo Horizonte, siete minutos que transcurrieron más allá de cualquier lógica, más acá de la historia. Entre el 23 y el 29, cuatro goles acabaron con cualquier esperanza brasileña y nos dieron, a cientos de millones, esa sensación extraordinaria de estar viendo lo que no puede suceder: de mirar lo imposible.

A partir de ese momento ya no importaba nada: todo era irreal, como falsificado. Ya no importaba que esos goles alemanes hubieran tenido la complicidad extrañísima, innegable, de la blandura y el despiste de la defensa brasileña. Ya no importaba que el mariscal de la derrota Luis Felipe Scolari incendiara a un par de jugadores reemplazándolos en el entretiempo. Ya no importaba que su proyecto antifutebol, su renuncia a la tradición de su país, hubiera hundido a su país en la vergüenza. Ya no importaba que se hubieran convencido de que podían ganar el campeonato sin jugar a nada: a pura fuerza, a pura camiseta, a pura sanata. Ya no importaba que creyeran que el fútbol no era el fútbol.

Y no importaba que Alemania hubiese jugado un partido temible, con una circulación impecable de la pelota y de los jugadores, que rotaban y aparecían y desaparecían y se relevaban como si fueran una máquina alemana. Y menos que aplicaran viejos códigos de barrio para no golear más que lo necesario: para ser condescendientes con sus víctimas. Y menos aún que miles de hinchas brasileños se burlaran de sus propios jugadores coreando con oles pases de sus verdugos. Y menos, menos todavía que gente tan sabia como Jose Mourinho o Edson Pelé haya anunciado sin más dudas la victoria brasilera.

Empezaba a importar la historia: cómo se contará, de ahora en más, esta noche impensable. Por el momento parece primar la obligación de la catástrofe: se ha hablado tanto, en los últimos meses, de lo tremendo que sería para los brasileños no ganar su copa que ahora millones deberán encontrar sus formas de vivir el naufragio.

Serán, sin duda, días duros para muchos. Pero después este partido se seguirá jugando. Interminablemente se seguirá jugando. A veces, muy de tanto en tanto, pasan cosas que justifican todo. De pronto, en algún momento, quizá cuando el sexto gol culminó la mejor jugada colectiva del torneo, supimos para qué se había hecho este Mundial: para que, mientras exista el fútbol, el fútbol recuerde este partido.

Hay 29 Comentarios

Caparrós: excelente artículo. La verdad no entiendo a todas las personas que escriben en este blog para insultarte.

Martín, el mejor gol colectivo del torneo fue el segundo de Colombia contra Uruguay. No caben dudas.

Se equivoca Aldo. Los únicos que boconearon fueron los medios, que siempre dan bomba con cualquier cosa y la gente se termina comiendo el caucho entero. El único que realmente boconeó fué Brasil que dijo que nadie lo sacaba, que era campeón. Ahí está el campeon.

muy buenas las observaciones de Lansky.
Y le digo seriamente q si algo lamento de la Rev Cubana es q se perdió ese aire romántico de los grandes Padrinos.
Si es fliar de Meyer, vaya mi admiración.

Est Primo, q quiere q le diga, yo tomaría 1 café con Aimé pero me cruzaría de vereda si me los veo a alpedovich o a zamora.
Ladri, sí, pero le están facturando ser un outsider.
PD: su amiga lilita, el otro día con grondona, lo dijo; son todos ladris. Pero al día sgte dijo q siempres soñó con ser una madama....

Lo anticipé, ganó Argentina.

La telequinesis debe ser por parte de jesus... Pensar que no te dije 'toma', por temor a que te ahogaras, adolfito.

El mecanismo de este mundial es sencillo: el que boconea, pierde.
Boconeó Chile, boconearon Colombia y Brasil, boconeó Bélgica. Argentina, sencillito y carismático, va a ganar hoy; Holanda también boconeó, arquero atajapenales mediante. En la final no se sabe, pero no importa.

no solo es "enano" el que vive en algunas personas, tambien a veces tiene bigotes y es periodista... o eso cree

Teorías conspiratorias al margen. Pues sí, todo estaba listo para que Brasil ganara el mundial. Visto para sentencia, pero… tenía que jugar al fútbol. Y no jugó, no tenía jugadores para hacerlo, y Alemania sí. Hubiera sido preferible, se pensará ahora, que no hubiera llegado a semis para recibir tan tremenda paliza. Pero si no hay mal que por bien no venga, se largará ese Scolari, de la ralea de los Mourinhos y demás antifutboleros y Brasil volverá en poco tiempo por donde solía, chicos en las calles dándole a la pelota tiene de sobra, de dónde si no salió Neymar. No ha perdido —a la larga— Brasil: ha ganado el fútbol. Por cierto, estos pánzer alemanes parecía un cruce afortunado entre los españoles de hace unos pocos años y los brasileños de hace unos pocos más, pero más fornidos. Imparables. Viva el buen fútbol y a Brasil que se le pase la tristeza y vuelva por donde solía.

No sé vos, yo los leo, vos los agarrás... se nota

Brinde, brinde...pero de vez en cuando agarre un libro.

A mi lo unico que me sorprende es que a Caparros le paguen por escribir estas notas. Le pagaran?

Brindo por tu bronca también, hacés parte del ejército de los enanos resentidos y que de gusto que tengo de verlos saltar

¿Vio, porota vercellino.? Que diran ahora los conspiradores destituyentes, al ver la emocion del pueblo tucumano y la patria honradas, ante los mandaotarios en el palco. Si dan ganas de corear: Y ya lo ve, y ya lo ve es p'a Paulina que lo mira por tv... buen provecho, furcia!

ni el mejor,ni peor,sera recordar, cada vez que "juegue Brasil" entonces seguro ya tendrán un gesto,conmemorativo

La nota de Caparrós es impecable intelectualmente además de bien escrita.A los que no puedo entender es a quienes lo insultan: ¿por qué? ¿Porque piensa diferente de ellos en fútbol o en política? No hay caso: el bendito "enano fascista" vive dentro de demasiada gente....

Si, coincido en que caparros es un pelotudo y tambien bobalicon... y para la manga de foristas genuflexos que lo defienden, sepan que le tiramos a caparros algunos adjetivos negativos para que ejercite su "capacidad de resignificarlos"... (caparros dixit)

Si, coincido en que caparros es un pelotudo y tambien bobalicon... y para la manga de foristas genuflexos que lo defienden, sepan que le tiramos a caparros algunos adjetivos negativos para que ejercite su "capacidad de resignificarlos"... (caparros dixit)

Quién sabe en qué mutarán las hoy fallecidas teorías conspiracionistas según las cuales todo estaba preparado para que ganara Brasil.

Que bello es tener la suerte de ver (y disfrutar) la tristeza de como honras tu 'apellido'. No insultaria al champán brindando por eso.

Que bello es tener la suerte de ver lo imposible y poder tener el privilegio de disfrutar la tristeza de una nación de alienados. Brindo con champán por eso!

Lo demuestra con sus comentarios, el Al(imañ)ejo. En el primero trata de parecer -como si dijéramos- que elabora... una frase ajena. Y en el segundo, ni disimula la farsa de su opinión. Tiemblan Polonia e Israel, ante la inminencia de los pelotazos...

El problema es que a estos gringos enseguida les entran ganas de invadir Polonia.

Los grandes hechos y personajes de la historia aparecen, como si dijéramos, dos veces: en el primer tiempo como tragedia y en el segundo como farsa.

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Sobre el autor

Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957) es escritor y periodista, premios Planeta, Herralde, Rey de España. Su libro más reciente es la novela Comí.

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