Papeles Perdidos

Cine

Contra el mito y el miedo

Por: Rocío Garcia03/02/2010

Pecados de mi Padre, Nicolas Entel El 2 de diciembre de 1993 el narcotraficante y asesino Pablo Escobar fallecía de tres disparos sobre el tejado de una vivienda en Medellín (Colombia). Ese mismo día, su hijo Juan Pablo, de 16 años, se cambió de nombre y comenzó a llamarse Sebastián Marroquín. Así se cuenta en el documental Pecados de mi padre.

"Lamento profundamente el sufrimiento de vuestras familias. Estoy aquí para pedirles perdón, para mirarles a los ojos". Fue en septiembre de 2008, en su primer viaje a Bogotá, tras su exilio en Argentina, junto a su madre y su hermana, cuando Marroquín se encuentra cara a cara con los hijos de Juan Carlos Galán y Rodrigo Lara, dos políticos asesinados vilmente por orden de su padre.

Y allí, "tras años intentando vencer el mito de mi padre y mi miedo a través de mi comportamiento", les pide perdón. Es un encuentro sobrecogedor y emocionante de cinco hombres adultos, en el que Rodrigo Lara, aquel niño de ocho años que confiesa haber jurado venganza cuando su padre, ministro de Justicia, fue asesinado por sicarios a las órdenes de Escobar, en abril de 1984, le contesta: "Todos somos víctimas del narcotráfico, usted también". Pecados de mi padre, que ha inaugurado el Festival DocsBarcelona, y que se puede ver ya en distintos cines de España, dentro del proyecto Documental del Mes, retrata la vertiente más íntima del que fue considerado el narcotraficante más famoso y salvaje del mundo, a través de los archivos privados de su familia.

 Dirigido por Nicolás Entel, Pecados de mi padre va desgranando la vida íntima del narco que puso al Estado colombiano en pie de guerra. Habla de las excentricidades de Escobar, un hombre tramposo en el juego y amante de coleccionar animales exóticos, que guardaba en su hacienda miles de objetos de lujo de todo tipo. "No había en qué gastar más dinero, no había más que comprar", confiesa su hijo, un niño "malcriado y rico que creció en un lujo de excentricidades", quien, a pesar del conocimiento de los actos violentos de su padre, afirma: "No se nos puede prohibir que queramos a papá".

 Fotos, películas, entrevistas con Pablo Escobar, cuando todavía se le consideraba un exitoso hombre de negocios inmobiliarios, e imágenes inéditas de este hombre que en los años ochenta llegó a controlar el 80% del tráfico mundial de cocaína y que tenía instalado su despacho en un hotel de cinco estrellas de Miami (Estados Unidos) van conformando este documento excepcional sobre la convulsa vida política de los últimos años en Colombia.

  Marroquín, que se declara consciente del dolor que su padre causó "al país y la humanidad", dice haber aprendido que "esa violencia no es el camino ni la excusa para nada". Vayan a verlo.

comentarios 6

6 Comentarios

Publicado por: xlpharmacy 03/02/2010

Todos somos humanos, y cometemos errores, sin emabrgo en este caso no creo que el hijo de Pablo Escobar deba pedir perdon y mucho menos ser marginado o señalado por los errores de su padre.

Publicado por: 4rx 03/02/2010

Sin duda alguna, el pobre chico marcado por su padre como una escoria humana hay personas que lo trataran mal otros que entenderan que el no tuvo nada que ver con lo que hizo su padre lo unico que puedo desearle es suerte a este pobre hombre marcado por su padre.

Publicado por: Isauriom 03/02/2010

Es grande el desconocimieto internacional sobre nuestra historia y sobre nuestra realidad y entrar a juzgar es más aún un disparate.
Cada quien carga su historia y la de sus antepasados. Enfrentarla es de valientes.
Una aclaración para Rocío García: El candidato presidencial asesinado por orden de Escobar se llamaba LUIS Carlos Galán, no JUAN Carlos. Por favor antes de escribir verifique sus datos porque la ignorancia sobre nuestro país nos duele a todos.
Gracias

Publicado por: Doctor DEstouches 03/02/2010

Que desfachatez, que cualquier mamrracho pueda decir lo que se le pasa por el torrado y dar pena encima. Habría que condenar a la pena capital a todos los narcotraficantes, garrapatas que se alimentan de la sangre ajena, del dolor y sufrimiento de las familias ¿o es que el "filántropo" Escobar llamaba a los padres de los chavales muertos por la cocaína?. País hipócrita Colombia y esquizofrénico que la mitad combate el tráfico y la otra mitad lo fomenta. Guerra sin cuartel a la droga y a sus epígonos.

Publicado por: Constanza 03/02/2010

uao, sobrecogedor y alentador al mismo tiempo el relato, no creo que sean muchos los hijos de narcotraficantes reconocidos que luego de vivir en este ambiente puedan dar la cara y expresar su pesar y arrepentimiento de aquella vida, eso nos da indicios claros de que no todo está perdido y que existen personas que tienen voluntad de por lo menos cambiar sus destinos.

Publicado por: Juan Lu 03/02/2010

Desde luego, qué coraje el de ese niño para romper de esa forma con su pasado, pero reencontrándose con él...

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