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Papeles Perdidos

Actualidad / Literatura

Miguel Delibes, gracias

Por: Winston Manrique Sabogal12/03/2010

Delibes-chema-conesa
Tras el fallecimiento hace unos minutos del escritor y académico español Miguel Delibes (Valladolid, 1920-2010) sólo quiero decir gracias por pasajes como el siguiente de su novela Los santos inocentes:

"y, de pronto, sucedió lo imprevisto, y como, si entre el Azarías y la grajilla se hubiera establecido un fluido, el pájaro se encaramó en la flecha de la veleta y comenzó a graznar alborozadamente.

 ¡quiá, quiá, quiá!

y en la sombra del sauce se hizo un silencio expectante y, de improviso, el pájaro se lanzó hacia delante, picó, y ante la mirada atónita del grupo, describió tres amplios círculos sobre la corralada, ciñéndose a las tapias y, finalmente, se posó sobre el hombro derecho de Azarías y empezó a picotearle insistentemente el cogote blanco como si le despiojara y Azarías sonreía, sin moverse, volviendo ligeramente la cabeza hacia ella y musitando como una plegaria,

milana bonita, milana bonita."

Y, desde aquí, un beso y pésame a nuestra compañera de Babelia Elisa, que tanto lo quiere y honra (el funeral de Delibes se llevo a cabo ayer sabado)..

Por qué hay que leer su obra. Ramón García Domínguez (Biógrafo de Miguel Delibes)

Aportación a la literatura. Gustavo Martín Garzo (Escritor)

La moral en la narrativa de Delibes. José Carlos Mainer (Historiador de literatura y escritor)

El placer de leerlo. Estrella García (Dueña de la librería Oletum, en Valladolid)

Y tambien gracias por obras como La sombra del ciprés es alargada, El camino, Las ratas, Cinco horas con Mario y El hereje. Y más de sesenta libros en los que se siente la Vida y la bella vida del lenguaje castellano. Una prosa que ondea entre el habla rural y su sabiduría y las reflexiones que buscan la armonía con la naturaleza. El contraste de lo rural y provinciano con lo urbano, la altivez del segundo frente al primero. Para no seguir, mejor remito al especial que tiene este periódico sobre el ganador de premios como el Cervantes en 1993 y el Príncipe Asturias de las Letras en 1982.

También dejo hablar  a cuatro personas y los invito a que escuchen, a través de sus palabras, por qué hay que leer a Miguel Delibes: Estrella García, una lectora y dueña de la librería Oletum, de Valladolid; Gustavo Martín Garzo, escritor; Ramón García Domínguez, su biógrafo; y José Carlos Mainer, historiador de literatura.

Muchos momentos maravillosos frente a sus libros nos ha dejado Miguel Delibes, palabras, reflexiones y pasajes que ya se han quedado con nosotros como el descrito al comienzo de este post en un homenaje de Babelia, cuyo final repito:

"y Azarías sonreía, sin moverse, volviendo ligeramente la cabeza hacia ella y musitando como una plegaria,

milana bonita, milana bonita".

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64 Comentarios

Publicado por: louboutin heels 12/03/2010

De Reaper me la tope en la television, no podria decir que impediria que me suicide

Publicado por: antonio 12/03/2010

El me enseño a leer, no solo letras,el campo,el paramo,las laderas,la vega,el rio,el pueblo y sus gentes y animales.Te echo de menos maestro.

Publicado por: Teresa Paixão 12/03/2010

Me gustaria dejar dicho qué soy portuguesa ( perdonen mi castellano tan malo, os asseguro que hablo mucho mejor),he descubierto Delibes en una libreria en badajóz ,el primero libro que he leído ha sido " Una señora de rojo sobre fondo gris" depués no he parado más de comprar todo lo que veía en las librerias y que me quedé muy triste con la muerte de MD pero sobretodo porque en Portugal casi no se ha hecho referencia ninguna porque muy pocos lo conocian.

Publicado por: winston Manrique 12/03/2010

Nuestra compañera de Babelia, Elisa Silió Delibes quiere agradecer a todos las expresiones de cariño por el fallecimiento de su abuelo:
"En nombre de mi extensa familia quiero agradecer a todos los lectores de Papeles Perdidos su participación en la masiva y emotiva despedida de mi abuelo con sus comentarios, lecturas o escuchas. Gracias a Jorge Urdiales por sus dos libros, a Zoraida González a quien guió como escritora, a Jorge que le recordará cazando o a Luis que intentó sin éxito toparse con él en el Campo Grande (era inviable porque paseaba todos los dias del año, pero no a última hora). No existen palabras suficientes para compensar tantísimas muestras de apoyo en las calles de Valladolid y en espacios en la Red como este blog, pero queremos expresar nuestra gratitud como hubiese hecho él. Se sentiría abrumado".
Elisa Silió Delibes

Publicado por: sonia 12/03/2010

Una vez cuando era pequeña leí un libro.
Sé que fui a la minúscula libreríaquiosco del barrio. y esperé a que me tocara. supongo que levanté un par de veces aquellas enormes gafas que no paraban de escurrirse por la nariz.
Cuando llegó mi turno, seguro que saqué el papelito arrugado del bolsillo y leí el nombre del libro. y el autor. y la editorial. menuda era yo. ya entonces.
Para la semana que viene lo tienes.
Gracias.
No tenía ni idea de lo que iba a significar ese libro para mi. Llevo desde ayer dándole vueltas.

Se muere Delibes. y eres filóloga. Pero no, no es eso.
Se muere Delibes y…hay homenajes, y en todos los periódicos hablan de él.
Tampoco. No me uno. Conozco el macabro gusto literario por los muertos recientes. muere alguien y todo el mundo quiere leerle. buitres literarios. tal vez solo que te ponen algo durante dos segundos delante en el inmenso escaparate del mundo. no sé.

Solo recuerdo aquella libreríaquiosco minúscula plagada de coleccionables y chucherías y con cuatro libros que nunca nadie quería comprar.
llegó el libro. lo leí. probablemente fuera en egb. hablaba de un adolescente la noche antes de marcharse a vivir una nueva vida. era de aquella época de la que siempre me hablaba mi madre. los años duros de después de la guerra. Tenía que ver con los recuerdos, con los miedos. Lo hacía con tanta sencillez, que irradiaba dulzura, que chocaba de pleno con la crueldad y desgarro de la vida que también aparecían allí .
Sé que lloré. Lo malo en aquella época es que se me empañaban las gafas. Pero lloré por Daniel el Mochuelo porque tenía miedo y de eso yo ya algo sabía. Porque le aterrorizaba el salto mortal que iba a dar. Porque su paraíso eran sus amigos de siempre. los juegos. la vida austera en una pequeña aldea de la España de posguerra. y la iba a perder. Lloré porque a mi también me daba miedo perder.

Cuántas cosas me hizo sentir en aquel momento aquella lectura. También otras muchas.

Y el principio. como un cuento:
…Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y sin embargo sucedieron así.
Después, con los años he leído muchas más novelas de Delibes. He estudiado su obra en la facultad. He preparado a alumnos de bachillerato para la selectividad sobre su literatura. Me he odiado por no tener en casa El hereje. He visto adaptaciones de sus novelas al cine. Y al teatro. Siempre he creído que se merecía el Nobel de literatura si no fuera por la tendenciosa tendencia al exotismo de la academia sueca.

Pero Delibes. no.

Para mi antes que todo eso Delibes es El camino.
Para él mi respeto y mi sincero homenaje.

Publicado por: roberto 12/03/2010

Cuando cumplí los 60, pensé que ya estaba sacando la hoja roja de mi vida. Cuando cumplí los 60 lo tuve presente como lo tendré hasta que ya no queden hojas por sacar. Desde aquí lejos, desde Argentina, mi homenaje a Don Miguel!!

Publicado por: Linos 12/03/2010

Qué buena gente era D. Miguel. Te echaré de menos.

Publicado por: jORGE uRDIALES 12/03/2010

Continuemos su labor de salvar y glorificar la lengua castellana, que él levantó tan alto. Mis flores sobre su tumba: dos diccionarios sobre su léxico popular rural y un librito "Aprende a redactar con Miguel Delibes". A él le gustaban más las obras y el trabajo. Por si a alguien le pueden ayudar y, entre todos, levantamos a nuestra España. www.jorgeurdiales.com

Publicado por: luis santiago de la rosa martín 12/03/2010

Tanto tiempo llevábamos los admiradores de don Miguel temiendo este desenlace, que la noticia de su desaparición física, no por descontada se hace menos trágica y dolorosa.

Como tantos otros escolares, mi vía de acercamiento a Delibes fue ‘El camino’, un libro que muchos abrimos con fastidio, por cuanto era una imposición del profesor de Literatura, pero que con sólo saborear una pequeña dosis de sus letras, se tornaba ya en una lectura deliciosa. Tal fue el poder de su pluma, que transmitía un lenguaje directo, sencillo, honesto. A su genio le bastaba con unas pocas páginas para fascinar a los descreídos niños de ciudad, con las andanzas de otros chavales, que aunque llevasen el pueblo escrito en la cara, eran bastante menos pueriles.

Mi historia personal siguió impregnándose largamente con su obra, a aquella primera lectura obligada le siguieron, con gran deleite, ‘Los santos inocentes’, un libro que luego debí de prestar y no me fue devuelto; ‘Viejas historias de Castilla la Vieja’ y ‘La caza de la perdiz roja’, ‘Mi idolatrado hijo Sisí’, ‘Parábola del náufrago ‘, ‘El príncipe destronado’, ‘La hoja roja’, ‘La sombra del ciprés es alargada’, sin duda su obra que me impresionó con más hondura; ‘377A, Madera de héroe’, un libro que devolví exageradamente manoseado a mi amigo y mentor Juan Martos Quesada, con la vana esperanza de que acabara regalándomelo, cosa que él, sabiamente, no hizo; la antología ‘Castilla, lo castellano y los castellanos’, editada en la colección Espejo de España de Planeta con unas bellas fotografías de Alberto Viñals; también vi en la televisión la poderosa adaptación cinematográfica de ‘El disputado voto del señor Cayo’, de Giménez-Rico, con una soberbia interpretación de Juan Luis Galiardo.

Fui un ferviente seguidor de su obra hasta ‘El último coto’, que don Miguel me firmó en la Feria del libro de Madrid del 93. Después mis lecturas se encaminaron más hacia otros autores, principalmente extranjeros –me pregunto cómo valoraría el catedrático de Derecho Mercantil Delibes, el negocio de pasar de literatura en castellano a literatura traducida al castellano; en todo caso él se pronunciaría con la mayor elegancia, por supuesto– y también coqueteé con otros creadores patrios, más ávidos de notoriedad y alguno mejor premiado. Estos días he recibido el impulso final para hacerme con ‘El hereje’ y reencontrarme así con el viejo maestro.

Cuando en el 98, el trabajo me llevó a pasar unos días en Valladolid, al término de la jornada me dejaba caer por el Campo Grande, el Campus, o los aledaños de ‘El Norte de Castilla’, con el secreto deseo de cruzarme con el ciudadano Miguel Delibes Setién y darle cortésmente las buenas tardes, como se hace en los pueblos.

También el cazador Delibes ayudó a quien escribe estas palabras, que tiene una animadversión compulsiva hacia las armas, a reconciliarse con la imagen de su abuelo Santiago, otro cazador inveterado.

Y en este fin de semana, en que amanece fríamente Castilla sin la sombra de su amante, saco de la librería de nuestro salón el blanco lomo del destinolibro 73, y al girarlo y volver a ver la olvidada ilustración de la cubierta, un relámpago baja por mi médula, pues hoy estoy dulce y perdidamente ligado a una abulense.

Vítor al maestro Miguel Delibes Setién, descanse en paz

Publicado por: JOse antonio 12/03/2010

Mi más sentido pésame a familiares y amigos. Tan sólo leí "El Camino" hace algunos años, pero aún lo recuerdo.

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