Por: Babelia Mundial de Fútbol15/06/2010
RAFAEL GUMUCIO sigue a la selección de Chile
Estoy con la Roja, el equipo chileno, porque amo Argentina. Los gritos de la hinchada local, tan acostumbrada a las derrotas que no sabe cómo celebrar sin caer en la histeria, no podrían seducirme menos. Los jugadores, esforzados la mayoría, brillantes unos pocos, no tienen más gracia que sus apodos ni más personalidad que sus tatuajes. En el fondo de mi alma quisiera que Chile ganara este mundial y siguiera después como antes, perdiendo en todos los partidos oficiales y ganando en los amistosos, viviendo con el fútbol un amor platónico, para dedicar las energías que este mal gasta en tantos países vecinos, a votar en las elecciones, el verdadero deporte chileno.
Si grito gol mañana, si celebro y me emborracho (a las siete de la mañana hora local) no va a ser por Chile sino por Argentina. O por Bielsa, para ser más preciso. Y quizás ni siquiera por él, autista disfuncional, solitario que le gusta estar rodeado de multitudes, sino por lo que Bielsa representa. Hace más o menos ciento setenta y cinco años Domingo Faustino Sarmiento redujo toda la historia de Argentina a un dilema entre la civilización (encarnada por Buenos Aires) y la barbarie (encarnada por la Pampa). Por cierto, como toda caricatura, Sarmiento se equivocó hasta llegar a tener la razón. ¿Cómo no pensar en Sarmiento al ver a Bielsa y Maradona? El improvisador salvaje que no le tiene miedo a las trampas con tal de ganar, frente al obsesivo de las reglas, las leyes, las estadísticas, que como el mismo Sarmiento (y Mitre y Alberdi) se tuvo que refugiar en Chile, porque ahí no hay genios pero sí hay reglas claras y un dirigente del fútbol que no piensa sólo en él (como piensa Grondona).
Ahí esta la Argentina de Maradona. Una junta de estrellas lanzada en desorden a la cancha, esperando que el milagro vuelva a ocurrir. Todo lo contrario del trabajo de Bielsa, buscando pacientemente jugadores donde se suponía no los había, tratándolo con dignidad, sin paternalismo ni inútil rigor, evitando los chismes, los periodistas, la publicidad innecesaria. Haciendo su trabajo con sencillez y responsabilidad, con la cuota de inspiración y delirio que todo arte exige. Construyendo de a poco la identidad de un equipo donde nadie se destaca del todo pero todos hacen parte de un solo cuerpo. Preocupándose por ganar, pero también por enseñar lo que sabe (y evitar hablar de lo que no).
Desarrollando en Chile, donde la prensa acosa menos y el fútbol es (o era, antes que llegara Bielsa mismo) menos importante, la caballerosidad, el fair play, el respeto, esos valores que también son argentinos. Una vieja Argentina de siempre que a través del equipo chileno vuelve a las canchas a probar de lo que es capaz.
* Raael Gumucio (Santiago de Chile) ha publicado recientemente La deuda (Mondadori)
comentarios 14









Publicado por: gonza 15/06/2010
Sarmiento fue un personaje nefasto, legitimador intelectual de la matanza de miles de indios llevada a cabo por Roca, enterrador de la cultura y tradición originaria de el sector latinoamericano correspondiente al territorio argentino, que en su afán por el desarrollo lo que promovía era erradicar al indio y fomentar la inmigración de una "raza superior". Por supuesto que estos son solo algunos de los rasgos de este "procer" .
Un reverendo hijo de su p*ta
a veces hay que leer mejor la historia, y el futbol entenderlo como tal, porque para hacerte el intelectual quisiste hacer una analogia que no tiene ni un poco de verdadera.
aguante Bielsa y aguante Maradona,