Por: Babelia Mundial de Fútbol30/06/2010
MANUEL JORGE MARMELO sigue a la selección de Portugal
En Portugal, desde niños nos enseñan los hechos heroicos y la astucia que permitieran que no nos convirtiéramos en españoles, como si eso de ser españoles fuera una enfermedad muy mala. Los gallegos, los vascos y los catalanes no lo pudieron evitar, los pobres, pero nosotros hemos resistido a todas las investidas del gran y poderoso vecino, al menos hasta que llegó Zara para conquistarnos con sus dulzuras mercantiles.
Hoy vivimos fraternalmente, pero no fue siempre así. En 1385, en Aljubarrota, con una gran inferioridad numérica, el santo D. Nuno Álvares Pereira derrotó a los castellanos de D. Juan I a través de la táctica de lo cuadrado y del heroísmo de una panadera, Brites de Almeida, una mujer grande, huesuda y fea, con una nariz aguileña, la boca rota y el pelo muy rizado, la cuál mató a los siete españoles que se escondieron en su horno, golpeándolos con la cuchara del horno. Así hemos mantenido y defendido a la independencia y la casa. Y las mujeres se hicieron más monas.
Hoy mismo, en el Green Point de Cape Town, a Carlos Queiroz no se le ocurrió nada mejor que imitar a los de 1385. Se ha preparado para resistir a los poderosos vecinos y, para eso, ha montado un cuadrado variable en el medio de la césped, con Tiago, Pepe, Meireles y alguno más que viniera a ayudarlos. Y dejó al pobre Eduardo la tarea muy heroica de hacer de Brites de Almeida y evitar todos los ataques de los españoles.
Para repetición histórica tampoco estaba mal y la cosa corrió. Los castellanos se entretenían con su tiqui-taca, buscando a un imposible y ausente Messi, que es útil al Barça, pero tiene el defecto de ser argentino. España estaba mejor y estaría ganando si en fútbol hubiera una calificación artística o por puntos, pero tampoco exhibía mucho más que unos tiros de lejos y, por cuatro veces, cayó en la trampa del cuadrado y permitido que los portugueses recuperasen el balón y atacasen con algún tacto. Han sido cuatro veces, las he contado. Y después a Queiroz se le ocurrió substituir a Hugo Almeida (otro Almeida, como Brites) y el equipo se ha eclipsado. Villa hizo el gol y el partido pudiera haberse terminado ahí mismo. El resto ha sido una pérdida de tiempo hecha solo para la ruina de los nervios portugueses, listos para la aventura romántica de derrotar a los castellanos y ser campeones del mundo sin ni siquiera tomarse la molestia de mostrar algún fútbol.
Al final, Eduardo lloraba, inconsolable, agazapado en la cancha. Si hubiera alguna justicia en el fútbol, el humilde portero del Braga sería uno de los pocos portugueses a merecer quedarse en África. Hizo lo que pudo ante los tiros de Torres, Villa, Xavi, Ramos e Llorente. Sin un estratega como D. Nuno Álvares Pereira, la panadera no ha sido suficiente.
¿Y Ronaldo? ¡De Ronaldo nada! Ha sido como si Portugal jugara con nueve. Ronaldo hizo un pase de tacón, apuntó una falta y se ha extinguido como una estrella fugaz sin haber cumplido la promesa de explotar en el Mundial.
Pero si ustedes en Madrid están dispuestos a continuar a pagándole…* Web de Marmelo: http://planeta.ip.pt/~ip202503/geral.html
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Publicado por: Fernando 30/06/2010
Fabricio: quizás me expresé mal. Quise decir que es impensable que jugando de locales vuelvan a perder el campeonato como en el 50 con Uruguay