Por: Babelia Mundial de Fútbol17/06/2010
FABRIZIO MEJÍA MADRID sigue a la selección de México
Es la famosa frase de Charles de Gaulle en 1951 -“los franceses sólo se unifican ante el peligro. No es posible unir así nada más a un país que tiene 265 tipos de quesos”- la que ronda las expectativas del próximo partido México-Francia. Toda la semana los mexicanos han teorizado sobre la desunión de la selección francesa dirigida por un técnico que usa la alineación planetaria para decidir la alineación en cancha. Zinedine Zidane lo confirma el martes en la televisión mexicana: “Con Domenech el problema es que no habla, y cuando habla se equivoca”. Y Zizou se encoge de hombros, una costumbre que, según Ambrose Bierce, no existía antes de la invención de la guillotina. Se da por cierto que el director técnico y el equipo andan de la greña y que eso juega en su contra. Pero, ¿y si perciben el peligro?
En México, la cosa se toma con el jijijí-jojojó. ¿Qué quiere decir pas de deux? Padre de gemelos. ¿Fin de siècle? La parte de atrás de una bicicleta. ¿Coup de grace? Gracias por las copas. El razonamiento de la posible victoria es impecable: “¿Viste lo mal que juega Portugal con todo y su metrosexual?”, dice Eduardo. “Y, además, México le ganó a Italia la última vez, dos-cero”, dice Diego. Y, aunque Francia no sea Italia, ni Portugal -Ribéry no daría positivo en el antidoping de metrosexualidad-, lo cierto es que, en el arranque de la etapa de grupos, el futbol ha sido taimado, medroso, sin goles ni jugadas memorables. El futbol es eso: una prosa llena de incoherencias, erratas, héroes que fallan, fantasmas que juegan pero no tocan la pelota, desconocidos que cargan con el partido en los hombros, un portero que ataja cañonazos y se le resbala un tiro flojo.
La parte ordenada de nuestras ciudades son monumentos a Haussmann e Eiffel y, hasta la fecha, se considera que un mexicano es culto si sabe francés. Por su lado, los franceses siguen viniendo a conocer “el país surrealista” que Bretón descubrió cuando le hizo un dibujo de la mesa que quería a un carpintero mexicano. Como Bretón la había dibujado en perspectiva, el carpintero le entregó una mesa casi triangular con dos patas más cortas.
La Francia mexicana es la ciudad que Eiffel diseñó en el norte del país, Santa Rosalía: ahí siguen sus estructuras metálicas, solemnes, pero pintadas de rojo, azul, y rosa. Curiosamente, la batalla del 5 de mayo, en la que se celebra un triunfo en 1862 sobre los franceses invasores, es la principal celebración sólo de los mexicanos en Estados Unidos. La esposa celebra cuando la ex salió de cuadro, porque no sabe que seguimos en contacto. Y esa es la maraña emocional del partido de esta noche. Francia es nuestro sucio secretillo.
La duda cartesiana se enfrentará a la idea de la suerte mexicana. No en vano, Bretón, Ernst, y Lam diseñaron en 1940 El Tarot Surrealista con una carta de Pancho Villa como El Mago de la Revolución. Para los franceses, el partido será una ecuación a resolver desde la duda metódica o, según, su director, desde el destino estelar. Para nosotros, todo será suerte. O, como lo puso un Surrealista-Mayo de 68, Michel Leiris, una prisión de las metamorfosis.
comentarios 11








Publicado por: Marlén Carrillo Hdz-Ferman 17/06/2010
Ganó el arcano de Pancho Villa y hasta gozamos un poco de esa poética que en efecto sólo se da en dosis muy pequeñas debido a que Safo y otros más únicamente bajan para compartir momentos realmente gloriosos. Lo demás es paja.
Me encantaron las definiciones francés-español :)