Papeles Perdidos

Literatura

¿Qué es un fantasma?

Por: Guillermo Altares17/01/2011

695734_f520 "¿Qué es un fantasma?", se pregunta el narrador en el arranque de la película de Guillermo del Toro El espinazo del diablo. "Un evento terrible condenado a repetirse una y otra vez, un instante de dolor, quizás algo muerto que por momentos parece vivo, un sentimiento suspendido en el tiempo, como una fotografía borrosa, como un insecto atrapado en el ámbar". Es una definición muy bella aunque resulta un poco melodramática. El cine y la literatura han producido fantasmas mucho más simpáticos, como el capitán Gregg en El fantasma y la señora Muir (se enamora de Gene Tierney, ¿quién no?) o El fantasma de Canterville de Oscar Wilde, con su mancha que nunca se borra. En realidad, los fantasmas son muy humanos, porque simbolizan la vida: siguen aquí porque han dejado algo sin terminar, como todos nosotros. Y luego están los fantasmas reales (porque para los que creen en ellos lo son), aquellos con los que compartimos mansiones y cruces de caminos, historias que el narrador e historiador británico Peter Ackroyd ha recopilado en un ensayo que salió a finales del año pasado en el Reino Unido: The English ghost. Spectres through time (El Fantasma inglés. Espectros a través del tiempo).

Biógrafo de Dickens, Poe, Thomas Moro y Shakespeare, autor de un gran libro sobre Londres, erudito, novelista, ampliamente editado en España por Edhasa, Ackroyd ha decidido meterse en el complejo mundo de los fantasmas. Sin declararse ni creyente ni escéptico, primero hace un relato cultural de la presencia de fantasmas a lo largo de la historia británica (si hay un país en el mundo con tradición de espectros y apariciones es el Reino Unido) y luego se dedica a recopilar relatos, historias que para aquellos que las protagonizaron fueron totalmente reales. Divide su recopilación en fantasmas que habitan casas, espectros errantes, espíritus de miembros del clero (esos dan mucho miedo), fantasmas de animales, cosas que se mueven, las despedidas y las relaciones entre los vivos y los muertos.  Con una miscelanea entre cartas, relatos y extractos de diarios, siempre bastante breves, Ackroyd construye un panorama muy completo de los contactos entre lo terrenal y lo sobrenatural.

Algunos relatos se remontan al siglo VI, incluso algunos hablan de seres que llevan dando vueltas por aquí desde hace miles de años, otros ocurren ahora, como la mujer que se encuentra con un fantasma en su compartimento del tren o la clásica leyenda del aparecido que surge en una carretera. Estos relatos contemporáneos son los más inquietantes: a las mansiones victorianas llenas de ruidos, furia y figuras transparentes estamos más o menos acostumbrados. Pero, acomodarnos en un vagón y encontrarnos con el que el pasajero de enfrente no es de este mundo es una experiencia bastante más terrorífica. Aunque son dos películas magníficas, creo que El sexto sentido es más eficaz que Los otros porque el filme de Alejandro Amenabar respeta los códigos de una narración gótica mientras que la película de M. Night Shyamalan rompe con ellos al llevarlos al presente.

Los fantasmas son seres de la frontera, que se mueven entre dos mundos. En algunos casos vienen para aterrorizarnos, aunque casi siempre tienen sus motivos (¿A quién se le ocurre construir una urbanizacion sobre un cementerio indio como ocurre en Poltergeist?), en otros vienen para ayudarnos a enmendar nuestros errores (como los tres fantasmas del Cuento de Navidad de Charles Dickens, los mas famosos de la la literatura con perdón del padre Hamlet), en otros son seres en el fondo bondadosos (el que Oscar Wilde) y casi todos, como el resto de los seres que andan por aquí abajo, lo que quieren es descansar, tomarse una largas vacaciones en su propia muerte. Y son muchos los creadores que han caído en la tentación de preguntarse por lo que ocurre entre los dos mundos, hasta el mismo Clint Eastwood en su ultimo filme, Más allá de la vida (si alguna vez William Munny, el protagonista de Sin Perdón, lo ve en un minicine del Viejo Oeste, le dará un ataque).

Pero los fantasmas más cautivadores son sin duda los románticos y no me estoy refiriendo a ese insoportable engendro almibarado llamado Ghost. Pocas historias tienen tanto encanto como El fantasma y la señora Muir sobre la que Javier Marías (el mayor defensor de este clásico de Joseph L. Mankiewicz) ha escrito que es insolita porque deseamos que la protagonista muera precisamente porque nos cae muy bien. Es una película sobre "la abolición del tiempo, la visión del futuro como pasado y del pasado como futuro, la reconciliación con los muertos y el deseo sereno de ser por fin uno de ellos", escribe Marías. Son seres que luchan por la vida desde la muerte, que se saltan las barreras entre lo posible y lo imposible. Como el tipo que en la canción de George Brassens se enamora de una fantasma de muy buen ver. "Pero tengo 2000 años más que usted", le dice ella. Y el replica: "Señora, el tiempo no nos importa". ¿Qué es un fantasma? Alguien a quien no le importa el tiempo, ni la muerte, solo la lucha por permanecer.

(Fotografía: la imagen más famosa de un fantasma, The Brown Lady, tomada en una mansión inglesa en 1936)

comentarios 45

45 Comentarios

Publicado por: puma ferrari 17/01/2011

Pues eso. So much for the stupid ethnical homogeneity they are seeking around Brussels...

Publicado por: Ramon paris 17/01/2011

Un fantasma es una persona que ha cambiado de costumbres

Publicado por: Ana Crespo 17/01/2011

En mi opinion,fantasmas son pequenos juegos de nuestra imaginacion, es por eso que son tan reales. Estan profundamente ligados a nuestra mente a nuestra imaginacion, que los trae de vuelta, no se por que? no se cuando...pero de vez en cuando todos o lamayoria hemos visto alguno, yo vi hace muchos anos una dama de rojo que se me atravezo y saben que? tuve que cederle el paso y atravezo la pared...Como dirian en Espana, para flipar, pero no solo quede con una pregunta y un recuerdo hasta el dia de hoy

Publicado por: Fran 17/01/2011

Saludos al fantasma que se ha colado aquí.

Publicado por: paz 17/01/2011

La energía ni se crea ni se destruye, se transforma.
No sé si al morir, toda nuestra energía se transforma en calor, flores o gusanos o sí hay parte de nuestra conciencia que se entretiene en andar por ahí observando a los que se han quedado vivos.
Lo que sí tengo claro es que los que estamos aún por aquí nos entretenemos mucho divagando sobre los que se han ido. No hay mas que echar una ojeadilla al número de comentarios de este post...

Un estupendo artículo. Muy evocador. Muy estimulante.

Publicado por: Un bárbaro 17/01/2011

Los fantasmas y la mente. "Otra vuelta de tuerca" de Henry James. Su mejor y escalofriante versión al cine : "The Innocents" de Jack Clayton, absurdamente titulada en español "Suspense".

Publicado por: jeromin 17/01/2011

Yo no se si es porque me he criado mamando del biberon del "metodo cientifico' y, si no puedo repetir un suceso en el laboratorio, no me interesa porque no existe, o porque me considero viviendo en pleno siglo XXI y el oscurantismo espiritual o religioso me abre las carnes de risa, pero eso de los fantasmas, espiritus, apariciones y sustancias ectoplasmicas me parece propio de la Edad Media.

Publicado por: Meretseger 17/01/2011

Por qué sólo hay fantasmas en castillos y todos provienen de la nobleza? Siempre son ladies o condes. Es que los pobres nunca dejan nada sin terminar en esta vida?

Publicado por: me fio de manuel 17/01/2011

Pero me pregunto: ¿por qué cualquier fenómeno como el que relatas lo calificamos como para-normal, "fantasmagórico", o sobre natural? Acaso, ¿el humano conoce todas los fenómenos físicos? A medida que pasa la historia vamos entendiendo los asuntos de "fantasmas", "sobrenaturales" y "anormales" del siglo I o de la Edad Media.

Publicado por: Veritas veritatis 17/01/2011

Son ya siete años de convivencia cooperativa. En tres semanas y media de telepático intercambio de clausulas se cerró el pacto. Nada de comunicación oral, termal, lumínica, acústica...de ningún tipo. Ni siquiera la telepática que tan útil nos resultó en su día. Recíproca compaña como prestación sinalagmática; provisión de sábanas de diversas texturas, colores y diseño, por mi parte; por la suya, facilitarme su uso en el baño, la cocina o cualquier estancia. Desde entonces salir de la ducha, secar un plato, quitarle el polvo la pantalla del ordenador, incluso solventar los efectos nasales de lo periódicos catarros, lo tengo al alcance de la mano. Sospecho que mi etéreo huésped, a pesar de nuestro acuerdo, lee mi mente y aparece instantáneamente cuando necesito usar su ligero equipaje; y ¿quién en mi caso no le facilitaría la tarea?

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