Papeles Perdidos

Querido Saul Bellow

Por: Amelia Castilla21/11/2011

Below (jpg)
Saul Bellow (1915, Lachine, Canadá, 2005 - Brookile, EEUU) contaba apenas 17 años cuando escribió una larga carta a Yetta, la chica con la que entonces salía. Se trataba de algo que había estado fermentado en su pecho pero no se atrevía a decírselo a su novia a la cara. "Soy un cobarde confeso", dice antes de sumergirse en la descripción del paisaje: "Ahora está oscuro y el viento solitario hace que los árboles susurren y silben suavemente. En algún lugar de la noche un pájaro grita al viento. En la habitación de al lado, mi hermano ronca suave, insistentemente". Tras muchas vueltas a su estado de ánimo, casi en las últimas líneas de una carta de casi dos folios, corta relaciones con ella. "Podemos ser amigos ocasionales. Pero algún día, cuando yo esté chocho y tú tengas varias papadas y estés obesa podremos reconciliarnos. En el ínterin sé feliz", le añade a modo de despedida final. La misiva, la más antigua que se conserva de escritor, abre el libro de su correspondencia publicado ahora por Ediciones Alfabia y en el que se reúnen mas de trescientas cartas inéditas en español.

Aquí puede leer algunas de las cartas del libro. | Aquí, fotografías del álbum familiar de Bellow.

 

 Las cartas de Bellow pueden leerse casi como una biografía del autor de Las aventuras de Augie March y un recorrido por la época que le tocó vivir. La crítica en Estados Unidos ha comparado su aparición con el descubrimiento de una nueva obra del maestro. Todo lo que tocaba lo convertía en literatura y escribió casi hasta el final de su vida. Íntimo, distante, amargo, en esta correspondencia se muestran sus complejas relaciones con las mujeres, sus opiniones sobre temas candentes, sus gustos literarios, su opinión sobre algunos  periodistas -"Le dije a esa putilla retorcida, que eres uno de nuestros mejores y más interesantes escritores", le cuenta a Philip Roth, quejándose de cómo ha manipulado el texto la redactora-, su relación con otros narradores como Vargas Llosa o  Martin Amis, a quien quería como un padre. Pero entre las cientos de páginas se encuentran también algunas a Marcello Mastroianni, en la que le informa sobre los derechos de El legado de Humboldt o de sus grandes preocupaciones como el asunto judío. Como hijo de emigrantes judíos que era, el tema fue recurrente y, durante gran parte de su vida, expresó abiertamente sus opiniones pero en lo que respecta al holocausto se hacía muchos reproches. Un ejemplo, en una misiva a la escritora norteamericana Cynthia Ozick, en julio de 1987, se expresa así: "Es totalmente cierto que "Los Escritores Judíos de Estados Unidos" (¡una categoria repulsiva!) se perdieron lo que para ellos debería haber sido el asunto central de su tiempo, la destrucción de los judíos europeos. No soy capaz de decir cómo puede evaluarse nuestra responsabilidad. Nosostros (ahora hablo de los judíos y no solo de los escritores) deberíamos haberlo afrontado de manera más completa y profunda". Tras hacerse una sincera autocrítica -"estaba demasiado ocupado en convertirme en novelista como para tomar nota de lo que ocurría en los años cuarenta"- se reprocha qué debía hacer y cómo abordarlo: "No puedo ni empezar a decir qué responsabilidad pueda tener cualquiera de nosotros en un asunto así, en un crimen tan enorme".

Un año antes de morir, en la última carta que escribió en su vida, Bellow se acordaba de unas sandalías que le compró su madre cuando era un niño y que él untaba con mantequilla para mantener fresco el cuero. Un recuerdo de infancia para terminar.

[En la fotografía: Isabel Fonseca, Martin Amis, Janis, Rosie y Saul Bellow, en East Hampton, Nueva York, en el verano de 2001]

comentarios 3

3 Comentarios

Publicado por: berta 21/11/2011

Interesante noticia, que a mi entender se merece mayor calidad de artículo. Me ha parecido un poco superficial el tratamiento.
Comparto con Gerardo: Bellow es uno de los grandes, pero no el último.

Publicado por: Sergio Rodríguez Prieto 21/11/2011

Muy interesante, especialmente en un autor que introdujo en sus obras tantos elementos autobiográficos. Pero con lo pieza que era este Bellow, mujeriego, ambicioso y bastante ególatra, probablemente era tan consciente de que su correspondencia se leería en el futuro que no acabó de quitarse del todo la máscara. Por cierto, Gerardo; te guste o no los escritores judíos de EEUU son una categoría con características propias cuyo estudio desde una perspectiva de conjunto ayuda a entender mejor sus temas y el modo de enfocarlos, igual que sucede con los afroamericanos.

Publicado por: Gerardo 21/11/2011

Bellow NO es el último ni lo será. Quien escribe estos "titulos" sin sentido y quien los "apoya" no tienen idea de lo que piensan que escriben. En los Usa NO hay escritores judios, ni negros, ni blancos, etc... hay ESCRITORES, con diferentes experiencias. Dejense de "provincear" a la literatura y llamenla como se debe: palabras expuestas con ideas pertinentes.

Verifica el comentario

Vista previa del comentario

Esto sólo es una vista previa. El comentario aún no se ha publicado.

Ocupado...
Your comment could not be posted. Error type:
Se ha publicado el comentario. Publicar otro comentario

Las letras y números que has introducido no coinciden con los de la imagen. Por favor, inténtalo de nuevo.

Como paso final antes de publicar el comentario, introduce las letras y números que se ven en la imagen de abajo. Esto es necesario para impedir comentarios de programas automáticos.

¿No puedes leer bien esta imagen? Ver una alternativa.

Ocupado...

Publicar un comentario

BABELIA

Sobre este Blog

Papeles perdidos es un cajón de sastre de la cultura y la creación, elaborado por el equipo que hace cada semana Babelia, la revista cultural de EL PAÍS. Es el blog literario de este periódico que busca acercar el universo del libro a sus lectores. Como dijo alguien sobre la cerveza de botella y la de barril, "lo mismo, nomás que diferente".

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal