Papeles Perdidos

NOVELA GRÁFICA

Los años de la reinvención de Steve Jobs

Por: Virginia Collera02/05/2012

Cubierta_screenshotEn las primeras páginas de la extensa biografía Steve Jobs, el instantáneo best-seller de Walter Isaacson, hay una guía de personajes. El noveno es Kobun Chino Otogawa, a quien define como el “maestro californiano de sōtō zen que se convirtió en el guía espiritual de Jobs”. En 2005 éste no hizo referencia explícita a él -sí implícita- ante una audiencia tocada con birretes en la Universidad de Stanford cuando contó que su despido de Apple en 1985 había sido lo mejor que le había pasado. “Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida. En los cinco años siguientes fundé una compañía llamada NeXT, otra llamada Pixar y me enamoré de una mujer maravillosa que se convertiría en mi esposa”.

Precisamente en septiembre de 1985 arranca la novela gráfica El zen de Steve Jobs (Oberon). Jobs acababa de ser fulminantemente despedido y Otogawa se enteraba de la noticia por la radio. En la campaña presidencial de 2008, Barack Obama soliviantó a la opinión pública cuando dijo que, cuando las cosas se ponen feas, los americanos se aferran a las armas y la religión. Por una vez, Steve Jobs no se distinguió de la media y se entregó al budismo y a las lecciones de su mentor. Esta etapa, la de los años sobre los que menos luz se ha arrojado, es la que han “re-imaginado” el periodista Caleb Melby y la agencia JESS3 –que desgrana sus decisiones estéticas en un making of al final del libro–. Durante un mes, Melby entrevistó a sacerdotes budistas que los conocieron a ambos. “Es difícil rastrear la relación de Jobs con el budismo porque Otogawa murió en 2002 y por su notoria distorsión de la realidad. Su relación con el budismo no fue lineal: se desligó mucho cuando volvió triunfalmente a Apple a mediados de los noventa. La idea de que Steve se aferró al budismo, extrajo lo que necesitaba y luego lo abandonó está en contradicción con la imagen pública que tenemos de este dios tecnológico holístico y genial, pero así fue como pasó”, explica desde Nueva York.

El libro ilustra la conocida obsesión de Jobs por la búsqueda de la belleza y la perfección. Otogawa le ayuda en lo primero, y trata de apaciguarlo en lo segundo. “Steve, el significado de nuestras vidas no lo encontramos en la creación de cosas perfectas. Apple, el iMac, no pueden definirte”, le insiste. En concreto, ese consejo no surtió efecto, pero, según Melby, aunque en ocasiones Jobs fuera reacio a reconocer el legado de Otogawa, el japonés fue fundamental para la estética de Apple pero, sobre todo, para su filosofía. En ese mismo discurso en Stanford, que remató con la ya mítica recomendación “Stay hungry, stay foolish”, Jobs recalcó que, tras su salida de Apple, “la pesadez del éxito fue sustituida por la ligereza de ser de nuevo un principiante”. Otro caso de la famosa apropiación de ideas de Jobs, opina Melby. “Precisamente una de las citas más célebres de Shunryu Suzuki, que fue quien trajo a Kobun a Estados Unidos, es ‘La mente del principiante está llena de posibilidades, en la del experto escasean’. Steve absorbió esta actitud. Se convirtió en un principiante perpetuo”.

Avalancha editorial

El cinco de octubre de 2011, fecha del fallecimiento de Steve Jobs, comenzó una carrera por publicar libros en torno a la figura y/o mito del co-fundador de Apple. Es difícil hacer un cálculo certero, pero parece prudente decir que a mediados de abril de 2012 el contador ya supera la veintena (quedan descartadas las ediciones electrónicas pergeñadas por fans afligidos). Así pues, ¿por qué deberíamos leer El zen de Steve Jobs? “Como mínimo, aporta dos cosas: es una mirada en profundidad a la incursión de Jobs en el budismo zen y la enorme influencia que ejerció sobre él y Apple, y es un retrato sincero de su temperamento. El zen de Steve Jobs lo pinta como lo que era: imperfecto y humano”, argumenta Melby, quien habiéndose criado en la católica Minnesota reconoce una cierta fascinación por el budismo. “Es una religión basada en el pensamiento crítico, la contemplación y el auto-descubrimiento. Parece que se estructurase no sólo para ayudarte a sobrevivir en esta era tecnológica, sino para prosperar en ella. Es fácil ver por qué Steve Jobs se sintió tan atraído”.

La influencia del budismo

Según El zen de Steve Jobs, las enseñanzas de Kobu son especialmente patentes en dos conceptos que acompañaron a Jobs durante su etapa profesional de mayor éxito:

Apple_consumer prosumer1. La esencia

Eso, decía Kobu, era lo que Jobs debía buscar. Por ello, tras su regreso triunfal a Apple en 1997, Jobs decidió simplificar la línea de productos de la compañía, que por entonces ofertaba una docena de versiones del Macintosh. A partir de entonces, Apple fabricaría ordenadores de sobremesa y portátiles para usuarios profesionales y domésticos.

2. El círculo

“Dar vueltas es esencial. El ritmo natural de la respiración es un círculo”, le repetía Kobu a Jobs mientras éste caminaba a su alrededor. Sólo así podría pensar con claridad. Y, según el libro, de esta enseñanza surge que Jobs le pidiese a Foster + Partners que el círculo fuese la geometría imperante en el Apple Campus de Cupertino. Jobs buscaba que sus trabajadores pudieran caminar en círculo para reflexionar sobre su trabajo y, también, que se produjesen encuentros fortuitos entre compañeros de distintos departamentos: Jobs creía que las reuniones más productivas ocurrían así, por accidente (Jonah Lehrer lo contaba recientemente en The New Yorker).

Círculo

 

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comentarios 24

24 Comentarios

Publicado por: Alex ruiz posino 02/05/2012

Una versión muy interesante de una historia de fracaso-éxito-fracaso es la reciente y afortunada ÉXITO PARA PERDEDORES de David Cantolla y Juan Díaz-Faes, con el periplo del propio Cantolla (ya saben, el creador de Pocoyo, entre otras iniciativa).
http://www.astiberri.com/ficha_prod.php?cod=exitoparaperdedores

Publicado por: monjushuri 02/05/2012

Me da a mí que en los próximos meses van a surgir maestros iZen como setas para "atender" toda esa nueva marea de "buscadores del Dharma" que aparecerá tras la lectura de este libro. Suerte a los que encontréis a un verdadero sensei, especialmente en España. Si soportáis más de 3 sesiones de zazen en serio, habréis al menos aprendido algo de autocontrol.

Publicado por: Olivia Valver 02/05/2012

Confieso que me he leído un par de libros de Steve Jobs, los que no han sido la 5 maravilla, pero eso si, feliz con los inventos del muchaho del círculo. Mi i phone, me pone. Saludos.

Publicado por: designer handbags 02/05/2012

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Publicado por: Samuel el gitano 02/05/2012

Hagan el favor de ser más serios o al menos intentarlo, que el zen no es vender crecepelos, por favor. Qué tendrá que ver el vendedor de iTonterías con el zen, joer.

Publicado por: Ulises 02/05/2012

Y no olvidéis el LSD...
Steve Jobs: 'LSD Was One of The Best Things I've Done in My Life"
http://www.thefix.com/content/steve-jobs-think-different-and-lsd-9143

Publicado por: Bricolajeinformatico 02/05/2012

La genialidad de Jobs radica en su visión: convertir un artilugio esotérico para "geeks" y aficionados a la electrónica en una máquina universal útil y tan fácil de usar que está al alcance de todos. ¿Nos podemos imaginar la vida hoy sin un ordenador personal, un portátil, un smartphone o una tableta? Los técnicos por sí mismos carecen de esa visión y tienden a despreocuparse de la "usabilidad" de sus inventos. Jobs, con todos sus defectos humanos, aportó su sentido de la estética y su ambición de popularizar la informática para lograr lo que tenemos hoy. Se dió cuenta de que una buena "experiencia de usuario" se basa tanto en la facilidad de uso como en la belleza de la máquina y las sensaciones que ésta transmite. En cuanto a sus inclinaciones hippy-vegano-budistas, son muy propias de un hijo de su época, y hasta en eso demostró mejor gusto que otros que se hicieron Hare-Krishnas o Testigos de Jehová. Por cierto: Como usuario de Linux, nadie me podrá reprochar ser un "fanboy" de Apple. Pero las cosas como son.

Publicado por: as580 02/05/2012

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Publicado por: MAXX 02/05/2012

Steve Jobs...ese gran vendedor de motos.

Publicado por: Ricardo 02/05/2012

Arturo, fue Wozniak el que tuvo la idea de crear un ordenador personal, y el que inventó el Apple , Jobs lo presentó , lo mercantilizó (y según cuentan las malas lenguas sólo pago 350 dolares a Wozniak de los 2500 que le correspondían, lo vendió por 5000). Por cierto ya había otros "padres" del ordenador personal, el commodore mismo.

Jobs era un genio, pero del marketing, tanto que se vendió a si mismo como producto y nos tiene a todos hablando de él en este hilo.

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