Papeles Perdidos

Segundas oportunidades

La ética y la compasión de 'Middlemarch', de George Eliot

Por: EL PAÍS27/10/2012

MiddlemarchJ. ERNESTO AYALA-DIP

Si la semana pasada empecé mi post con una cita de Forster, esta semana la empiezo con una de Virginia Woolf. Las palabras que invocaré hoy de la gran escritora inglesa se me grabaron para toda la vida: "Middlemarch (1872) es una de las pocas novelas inglesas escritas para adultos”. Sé que esto lo escribió en 1917 (una fecha que no sabría decir por qué la recuerdo), aunque, también, no sabría precisar dónde. La frase se me quedó cuando todavía no había leído ni esta novela ni ninguna otra de George Eliot. Precisamente por ello empecé con Silas Marner (novela, por cierto, a la que Harold Bloom le dedica un amplio estudio en el capítulo dedicado a George Eliot en Genios, 2002). Quería calentar motores, seguramente. Tenía que prepararme para introducirme en el laberinto moral que supone leer y decodificar Middlemarch. Haber leído antes a Jane Austen o a las hermanas Brönte, no me daba competencia suficiente. Es verdad que las protagonistas de Austen remiten a la vida de provincias inglesa, a la vida doméstica de las zonas rurales y, sobre todo, a las formas de sus convenciones sociales para su reproducción biológica y económica. Pero para lo que no te prepara la Austen es para la decodificación constante, casi en cada párrafo, de sus pronunciamientos filosóficos, sociales, éticos, además de mundanos y domésticos que segregan en dosis inasimilables en la considerada una de las grandes novelas (sino la mejor) del siglo diecinueve. Leer Middelmarch es enfrentarse a una dimensión distinta de la novela decimonónica. Por su inagotable inteligencia, por ese casi invisible sentido de la ironía (sobre el que se soporta prácticamente todo su sentido) y, por fin, por su dimensión moral absolutamente anti moralista.

Al hablar de Middlermarch estamos hablando de una novela inserta en plena época victoriana. Con todas las consecuencias que ello supone. Estamos hablando también de su protagonista, Dorothea Brooke, la heroína que tanto dio que hablar, no tanto entre sus contemporáneos como en años posteriores, los años setenta del siglo pasado. Dorothea Brooke no siempre fue bien entendida, ni siquiera por críticos de la talla de un F. R. Leavis, que nunca llegó al quid de la cuestión feminista que ese personaje traía consigo. Fue en los años setenta cuando la señorita Dorothea Brooke es recuperada para la causa de las mujeres que tuvieron que lidiar con un patriarcado blindado con la coraza de la subestimación y el paternalismo más ofensivo. Pero dicha recuperación, paradójicamente, no sirvió tanto para destacar la importancia en el discurso feminista de la heroína como para subrayar su sumisión al patriarcado. En realidad, las teóricas del feminismo comparaban el comportamiento liberal de la propia autora (George Eliot se casó a los sesenta años con un hombre veinte años menor que ella) con la resignación de Dorothea ante el destino ineludible que les tocaba, quisieran o no, a las mujeres en el siglo XIX.

En Después  de la teoría, de Terry Eagleton, libro que tengo como texto de referencia, el crítico inglés nos recuerda la tentación muy contemporánea de separar conocimiento y moral. Dice por ejemplo: “Conocer a otra persona no es como conocer los bares más ostentosos de Río de Janeiro: es un conocimiento estrechamente ligado al valor moral”. Y el mismo Eagleton nos advierte que dicho conocimiento o comprensión del otro no tiene nada que ver con el sentimentalismo. ¿Por qué afirma esto? Porque el paradigma literario de dicha afirmación lo encuentra el crítico en George Eliot, de la cual dice que es uno “de los grandes herederos del linaje ético”. Por ello ve en su obra (y me parece que Middlemarch plasma todo lo dicho en esta materia) la síntesis entre estética y moral.

La comprensión significa también compasión, la que siente la heroína de la novela por la gente que la rodea y la que siente George por sus personajes. No hay lugar para los efectos sentimentales, tan propio de Dickens. Hay sí una milimitrada descripción de los sentimientos escondidos, solapados. Una densa red de relaciones humanas en la pequeña ciudad de provincias (por algo se subtitula la novela “Estudio de la vida provinciana”) donde se desarrollan los hechos. Y la densidad de lo cotidiano, lo real de la sociedad victoriana de entonces. Así George Eliot observa la vida, ese trajinar de existencias ajenas a las que hay entender, escuchar.

Releo Middlemarch y vuelvo a sentir como propia la desilusión de Dorothea Brooke. Su idealismo derrotado, el deseo sublimado en una resignación de conmovedora lucidez.

PUEDES VER AQUÍ TODA LA SERIE: SEGUNDAS OPORTUNIDADES

comentarios 6

6 Comentarios

Publicado por: Noch ein Bier, bitte! 27/10/2012

August Becker,

Han debido de corregirlas, pero haberlas, las había, como las meigas. Yo no me las invento.

Bier schmeckt gut, aber ich bin nicht besoffen!

Publicado por: augustbecker 27/10/2012

Noch ein Bier, bitte, yo diría que disparas a bulto y que, en esta ocasión, has errado por completo. También yo he observado alguna vez el descuido de este blog (faltas de ortografía, errores, inexactitudes, bajo nivel de contenido, arbitrariedad del moderador), pero me parece absurdo arremeter precisamente contra el colaborador más brillante, más entendido y que mejor escribe. ¡Y por un par de erratas!
Háztelo mirar. Quizá con alguna cerveza menos...

Publicado por: Noch ein Bier, bitte! 27/10/2012

@ALTAIR

Si tanto le ha molestado a usted mi comentario, no lo lea o simplemente ignórelo.

¿Acaso un blog de literatura en lengua castellana no habría de estar exento de errores ortográficos? Si solamente ocurriera una vez, pase. Pero el caso es que, en entrada tras entrada, un día sí y otro también, los textos contienen erratas, faltas de ortografía, errores gramaticales además de inexactitudes varias, y eso no lo podrá negar ni usted ni nadie.

Como lector, estoy en mi derecho de comentar las entradas que el blog propone. Como lector, estoy en mi derecho de esperar que los textos sean de calidad, y que estén exentos de erratas y faltas de ortografía. Nadie ni nada me impide señalar los errores. Antes bien, hay muchos lectores que de seguro agradecen que haya alguien que señale los errores, en aras de la calidad que sería deseable. Si usted no tiene expectativa alguna de mejoras en la calidad del blog, allá usted. Decía Bolaño que uno no debe fiarse de los sumisos, porque son los sumisos los que nos traicionan.

Los mediocres se apoyan y se protegen unos a otros. Así están España, y gran parte del mundo. Y espero que el mensaje se le 'grave' en esa cosa que tiene encima de los hombros, que suele usarse para pensar.

Que tenga usted un buen día.

Publicado por: Altair 27/10/2012

NOCH EIN BIER, BITTE! es un blog de literatura no de idioma español, si no le interesa o si es demasiado poco para usted pues no acceda mas y listo.

Publicado por: Noch ein Bier, bitte! 27/10/2012

"se me gravaron para toda la vida". !!!!!!!

En efecto, por esa falta de ortografía merece usted pagar un impuesto a la incompetencia, y de por vida.
La otra novela se titula Silas Marner, por cierto, no Silas Marnes. Qué esperpento, qué mamarracho de blog literario.

Publicado por: José Fernández Belmonte 27/10/2012

Maldito sea Dostoievski nos traslada, en un viaje mental, a un Afganistán anclado en la Edad Media. Un libro muy fácil de leer y que nos hará comprender, un poco más, la sinrazón de los extremismos religiosos y políticos.

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