15 febrero, 2008 | 17:21
Jordi Minguell
"Mira, una moderna."
Después de que Sita Murt despertase pasiones con sus cuellos desbocados, escotes sensuales y preciosos contrastes de materias, tocó el turno a dos jóvenes diseñadores que levantan pasiones y recelos por igual. Pasiones por su tono desenfadado a la hora de entender la moda y las pasarelas. Odios justamente por las mismas razones al ser considerados poco merecedores de estar en una Pasarela del "prestigio" de Cibeles.
Empezó el desfile compartido la diseñadora de origen alemán Anke Schöler. Lo que empezó como unas divertidas propuestas de vivos colores y máscaras con lentejuelas (foto)que transformaban a sus mujeres en hermosos insectos, se convirtió rápidamente en un soberano tostón con pretensiones modernas. La canción del último disco de Björk sobre un terrorista islámico no ayudó. Tampoco los gritos de los fotógrafos que insistentemente pedían a las modelos que posaran no al principio de la pasarela sino al final. Las pobres… ¡qué son niñas!
Después le toco el turno al jovencísimo combo valenciano Luxoir (pronúnciese a la Loewe). Unos diseños muy imaginativos que nos ponían en una situación a la Cormac McCarthy de ‘La carretera’. El Apocalipsis está aquí entonces… entonces todos vivimos en una comuna multi-culti en la que las razas tiene que vivir en paz. Ropa con ínfulas integracionistas que resultaba más cómica que otra cosa. Hasta los modelos parecían estar pensando ¿qué demonios estoy llevando? En general: Prendas superpuestas con flecos, abrigos extra grandes, pieles y complementos del palo maletas-mochila o bufandas boa. El público recibió al duo valenciano entre aplausos y yo me quedé un tanto decepcionado. La modernidad va demasiado muy deprisa y a mi me cansa. Esperemos que con El Delgado Buil y Carlos Diez la cosa remonte el vuelo.






me gusta la moda que se está realizando
Publicado por: marina | 15/01/2009 11:29:07