Paul Krugman

Sobre el blog

La solución a la crisis económica pasa por la política. Paul Krugman, probablemente el economista más conocido del mundo, lo tiene claro. Desde su posición progresista –liberal, en Estados Unidos; de izquierdas, en Europa- prescribe su receta.

Sobre el autor

Paul Krugman

Cuando recibió el premio Nobel en 2008, Paul Krugman (Albany, Estados Unidos, 1957) ya llevaba casi una década escribiendo columnas en el New York Times. Da clases de Economía y Política Internacional en la Universidad de Princeton, antes lo ha hecho en la de Yale, donde se graduó, en la de Stanford y en el MIT.

Los suecos no son estadounidenses

Por: | 29 de marzo de 2012

Suecia1
Anochecer en Estocolmo.

Daron Acemoglu y James Robinson, autores del libro Why Nations Fail (Por qué fracasan los países), respondían no hace mucho en su blog a la afirmación del economista Allan Meltzer de que el 1% con ingresos más altos está creciendo drásticamente en todas partes, incluso en Suecia, de modo que no es un problema político propiamente dicho.

“Hay importantes diferencias comparativas entre países en las tendencias de la desigualdad, y dista mucho de ser evidente que las tendencias mundiales expliquen todos estos cambios”, escribían en respuesta al comentario de Meltzer publicado en The Wall Street Journal el 9 de marzo. "Por consiguiente, a primera vista, parece tener razón cuando afirma que hay otros factores –y sí, nacionales y políticos– que también han influido considerablemente en el aumento de la desigualdad entre los ingresos más altos en Estados Unidos”.

Como señalan Acemoglu y Robinson, hay otras cosas extrañas en lo que dice Meltzer: ¿de qué manera explica una prima cada vez más alta por la educación el alza de las acciones de un diminuto segmento de los muy cultos? La premisa de la crisis mundial no resiste las pruebas, ni siquiera las que presenta Meltzer.

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Usa2
Steve Pearlstein, columnista de The Washington Post, es un buen tipo. Por eso me desespera tanto el artículo que publicaba en Internet no hace mucho.

"Hay algunos en la izquierda que también se aferran a la opinión de que la economía está sumida en una recesión, por miedo a debilitar sus críticas sobre la deplorable insuficiencia del estímulo fiscal y la urgente necesidad de que haya más", escribía Pearlstein el 4 de marzo.

Y proseguía: "La alternativa que nos presentan entre más estímulo y más recortes presupuestarios es falsa. A estas alturas de la recuperación, la política adecuada es recortar e invertir, y tener paciencia y humildad para permitir que la economía siga recobrando el equilibrio".

Lo que dice Pearlstein es que hay muchas señales de que la economía se está reanimando, lo cual es cierto (aunque no todo sea prometedor). Por lo tanto, afirma, no más estímulos; de hecho, impongamos más recortes al gasto estatal y local para equipararlo con los ingresos a largo plazo. Además, los estímulos entorpecerían el ajuste estructural necesario.

En primer lugar, ya hemos estado en esta situación (a principios de 2010). A lo mejor ahora es distinto y Lucy no vuelve a llevarse el balón de la recuperación, pero ¿por qué actuar antes de estar seguros?

En segundo lugar, incluso si en esta ocasión la recuperación es sólida, nuestra economía seguramente seguirá deprimida bastante tiempo. Usen la Calculadora de Empleos de la Reserva Federal de Atlanta (en frbatlanta.org/chcs/calculator); para alcanzar una tasa de desempleo del 5,5% dentro de cuatro años -¡cuatro años!- necesitaríamos crear 179.000 puestos de trabajo al mes. ¿Están seguros que nos irá así de bien?

En tercer lugar, la pregunta retórica de Pearlstein -¿por qué posponer los necesarios ajustes fiscales?- tiene una muy buena respuesta: porque nos encontramos en una trampa de liquidez y la Reserva Federal no puede contrarrestar las complicaciones económicas. Es un momento muy malo para la austeridad.

En cuarto lugar, se han hecho muchos cálculos sobre si esta es realmente una recesión estructural, la consecuencia  de que los trabajadores estén en los lugares o sectores equivocados. Ninguno de ellos corrobora la opinión de que esto sea algo más que un factor secundario. ¿Por qué desempeña un papel tan esencial en el criterio general sobre lo que debe hacerse?

Por último, simplemente no es verdad que un ajuste estructural, en la medida en que efectivamente lo necesitemos, avance con más rapidez y facilidad cuando la economía está deprimida. Los trabajadores no van a dejar su empleo si no están razonablemente seguros de que encontrarán otro; y las empresas no invertirán ni siquiera en nuevas tecnologías útiles a menos que haya suficiente demanda.

Mantener la debilidad de la economía es una forma de posponer los cambios buenos, no de acelerarlos.

Así que esto me parece muy deprimente. Una vez más, ante el primer indicio de buenas noticias, la peña de siempre, incluso los tipos majos como Pearlstein, está deseando huir del empleo.

Traducción de News Clips.

© The New York Times 2012

Recuperación cautelosa

Por: | 23 de marzo de 2012

Wallsterret
En febrero, la economía estadounidense ha crecido por tercer mes consecutivo, y ha creado 227.000 puestos de trabajo, según las cifras publicadas por la Oficina de Estadísticas Laborales el 9 de marzo. La demanda de productos fabricados en Estados Unidos descendió menos de lo que los economistas habían previsto, y los datos del Instituto de Gestión de la Oferta, también publicados el 9 de marzo, mostraban que la actividad económica en los servicios estadounidenses se ha intensificado.

Alan Krueger, presidente del Consejo de Asesores Económicos, escribía en un blog de la Casa Blanca que los datos sobre el empleo "aportan nuevas pruebas de que la economía sigue recuperándose de la peor recesión económica desde la Gran Depresión".

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Negociaciones sobre la deuda

Por: | 21 de marzo de 2012

Rajoy
El 2 marzo, el presidente Mariano Rajoy declaraba que España no cumplirá el objetivo de déficit acordado del 4,4% del PIB en 2012 –un objetivo establecido por la Unión Europea- y apuntaría a un déficit del 5,8%.

Muchos han considerado que el anuncio de Rajoy constituía un desafío a la autoridad de la Comisión Europea en Bruselas, que afirmó que España sería sancionada con una multa si incumplía los límites de déficit.

El 12 marzo, tras celebrar reuniones para hablar de la situación, los ministros de la eurozona transigieron con los líderes españoles y acordaron permitir que el país fijara el objetivo de déficit en el 5,3% del PIB.

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Gente racional, decisiones irracionales

Por: | 19 de marzo de 2012

David Brooks no está contento con el giro que ha dado la conversación sobre la clase trabajadora blanca de Estados Unidos; está en su derecho, aunque creo que está deformando mi postura. Pero sí quiero señalar una cosa respecto a  la naturaleza de la explicación social.

David Brooks

Brooks escribe en una columna titulada The Materialist Fallacy [La falacia materialista]: "Me da igual cuántos empleos en fábricas se hayan destruido, sigue sin tener sentido abandonar el bachillerato".
Es verdad. Pero supongamos que aplicamos la misma lógica a otro problema, por ejemplo, a la obesidad:
Me da igual el poco trabajo manual que los estadounidenses hagan hoy en día, o que la comida rápida se haya vuelto tan fácil de conseguir, sigue sin tener sentido no mantenerse en el peso ideal mediante dietas y ejercicio.
Esto también es verdad, pero poca gente lo hace (yo no, aunque en unos minutos me voy a subir a la cinta de correr).
La cuestión es que es perfectamente posible citar causas materiales para cambios sociales -la cantidad cada vez mayor de comida rápida que está volviendo más gordos a los estadounidenses– aun cuando unos individuos perfectamente racionales y con perfecto dominio de sí mismos no responderían de la misma forma en que verdaderamente lo haría la gente de verdad.
Nadie -ni el sociólogo William Julius Wilson, ni el economista Larry Mishel, ni un servidor- niega que los efectos nocivos de la disminución de oportunidades serían mucho menores si la gente hiciera siempre lo más conveniente para sus intereses a largo plazo. Pero la gente no suele hacerlo, que es la razón por la que la pérdida de oportunidades económicas puede ser destructiva desde un punto de vista social y también económico.

Esto no es materialismo puro y duro;  es decir que la gente es humana.

En publicaciones recientes en Internet, James Kwak, profesor adjunto de la Facultad de Derecho de la Universidad de Connecticut, y Mishel plantean, de una manera un tanto diferente, una cuestión a la que tenía pensado llegar: el aumento del gasto en protección social a lo largo de la última década no refleja una ampliación de esa protección social. Más bien, refleja dos cosas: el incremento de los costes sanitarios y una terrible recesión económica que ha puesto a mucha más gente en una situación precaria.

Tensión en los mercados

Realmente no queremos caer en lo de Sharron Angle, un político de Nevada que analizó el drástico aumento del número de personas con seguro de desempleo y cupones para  alimentos y afirmó que el Estado de bienestar estaba fuera de control.
Lo que está fuera de control es el sector financiero, y cada vez empuja a más gente al precipicio.

© 2012 New York Times
Traducción de News Clips.

España, en primera línea

Por: | 16 de marzo de 2012

Siempre he considerado que España, y no Grecia, es el país que mejor ilustra la crisis en la eurozona. El presidente Mariano Rajoy se ha mostrado reacio – y con razón - a continuar con la austeridad, y podría decirse que ahora la atención está donde debería haber estado todo el tiempo.

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Y con España ahora en una posición prominente, empieza a verse claramente el error del objeto esencial de toda la política europea. España no se metió en esta crisis por su irresponsabilidad fiscal.
Y aunque digamos ahora que el superávit anterior a la crisis fue devorado por la burbuja, Martin Wolf, un columnista de Financial Times, señala que, en tiempo real, el Fondo Monetario Internacional opinó que ese superávit era estructural.

"Piensen en las posiciones fiscales estructurales para el año 2007, el último año básicamente pre-crisis, que calculó el Fondo Monetario Internacional en octubre de 2007, en tiempo real, por así decirlo", escribía Wolf en una columna publicada el 6 marzo. "Ese fue un año en el que el indicador debería haber gritado ‘crisis’. Pero mostraba a España con un gran superávit estructural y a Irlanda con balance estructural".

La pregunta es qué hacemos ahora. Sin duda, España tiene que ser más competitiva; a lo mejor, las reformas del mercado laboral que está intentando poner en marcha resuelven el problema, aunque tiendo a ser escéptico; en caso contrario, es una cuestión de deflación relativa gradual o abandono
del euro y devaluación.

Lo que está claro es que una austeridad todavía mayor no sirve de nada. Todo lo que hace es reforzar la espiral descendente, y acercar más la posibilidad de una auténtica catástrofe.

Traducción de News Clips.

© 2012 New York Times

El sector del automóvil: mucho más que la suma de sus partes

Por: | 16 de marzo de 2012

Brian Palmer, colaborador de Slate, ha hecho un buen resumen de las razones por las que las empresas de automóviles se concentran en Michigan; básicamente, una casualidad histórica perpetuada por las economías de aglomeración.

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"En primer lugar, se dio la casualidad de que innovadores como Henry Ford y Ransom Olds vivían en Michigan", escribía Palmer hace unas semanas. "En segundo lugar, los ejecutivos del sector en el Detroit de principios del siglo XX se comportaban de forma muy parecida a como se comportan los ejecutivos de Silicon Valley en la actualidad: cada dos por tres cambiaban de empresa y creaban filiales y compañías nuevas. "Esta cultura de polinización cruzada difundió las ideas innovadoras sobre fabricación y diseño entre los fabricantes de Detroit”.
Lo que no dice es que hay una estrecha relación entre esas historias y la justificación para el rescate de las empresas automovilísticas.
Las economías de aglomeración existen porque el todo es más que la suma de las partes: porque la red de proveedores, las aptitudes y el intercambio de conocimientos apoyado por una concentración geográfica del sector confieren a su vez a las empresas una ventaja respecto a las empresas en otros lugares. A lo largo de los años he escrito un poco sobre esta clase de cosas.
Ahora bien, la existencia de economías de aglomeración importantes da a entender inmediatamente que el éxito o el fracaso de una empresa individual tiene unas consecuencias sociales que no se reflejan en la cuenta de pérdidas y ganancias de esa empresa concreta.

Si dejamos que General Motors quiebre, el consiguiente hundimiento de sus proveedores también perjudicará a otras empresas y, posiblemente, las lleve también a la ruina.
No es recomendable usar en exceso este tipo de argumento; sería muy fácil emplearlo para  justificar cualquier intervención industrial o todas ellas.
Pero seguramente fue un factor importante para el rescate de las empresas de automóviles, y el motivo por el que la oposición intransigente a una intervención así era una mala estrategia económica.
¿Igualdad de oportunidades? Olvídenlo
David Firestone, analista de The New York Times, pilló no hace mucho a Mitt Romney negando cualquier responsabilidad pública de ayudar a los estadounidenses menos afortunados a recibir una educación.
En un comentario, Firestone citaba a Romney en un pleno municipal en Ohio, donde dio unos consejos a un estudiante de bachiller al que le preocupaba el aumento de los costes de la educación superior: "Lo popular sería que me pusiera en pie y les dijera que voy a darles dinero público para pagarles la universidad, pero no pienso prometer eso", dijo [Romney] en medio del aplauso sostenido de la multitud congregada en una fábrica de ensamblaje de metales con tecnología punta. "No os limitéis a ir a la que sea más cara. Id a una que cueste un poco menos y en la que podáis recibir una buena educación. Y con suerte la encontraréis. Y no esperéis que el Gobierno os perdone la deuda que asumáis".
Hace unos días, Romney nos decía que él, y no el presidente Obama, era el verdadero heredero de Teddy Roosevelt, porque era partidario de la igualdad de oportunidades, no de la igualdad de resultados. Sus afirmaciones sobre Obama eran, cómo no, completamente falsas; y también lo que afirmaba sobre él mismo.

Obama visita un colegio

Solo un recordatorio sobre lo desigual que ya es el acceso a la educación superior: los estudiantes con ingresos bajos y buenas notas tienen menos probabilidades de terminar la universidad que los estudiantes con ingresos altos y malas notas, según datos del Instituto de Política Económica.
Y Romney propone hacer que sea todavía más desigual. Pero, a fin de cuentas, él mismo logró llegar hasta el final siguiendo el camino difícil y pudo terminar la universidad sin ningún ingreso excepto los que conseguía vendiendo las acciones que su padre le regalaba.

© 2012 New York Times

Traducción de News Clips.

Las contradicciones internas de Romney

Por: | 15 de marzo de 2012

Mitt Romney


Las contradicciones internas del candidato republicano Mitt Romney se pueden resumir en un solo párrafo. Así, a mediados de febrero aseguraba que "Obama hará público un presupuesto que no dará ningún paso significativo para solucionar nuestra crisis de ayudas sociales". Y añadía: "El presidente no ha presentado ninguna idea seria para salvar la Seguridad Social y es el único presidente de la historia moderna que ha recortado los beneficios de Medicare para los ciudadanos de la tercera edad". Algo que es cierto, ya que Obama no ha solucionado el problema del gasto excesivo en ayudas sociales; es más, está reduciendo el gasto en protección social. Pero la cosa se pone todavía mejor si tenemos en cuenta que Romney ha respaldado el plan de Paul Ryan, que aboga por abolir el Medicare que conocemos y lo sustituiría con un plan de cupones con financiación insuficiente.
¿Ha habido alguna vez un candidato así de cínico?
© 2012 New York Times
Traducción de News Clips.

Suprimir la austeridad para estimular la demanda

Por: | 14 de marzo de 2012

Una de las preguntas que surgen cuando hablamos de la posibilidad de suprimir la desastrosa campaña por la austeridad dice más o menos esto: "Vale, dicen que quieren más gasto público, pero ¿en qué se debería gastar el dinero?"  La verdad es que creo que la supuesta falta de proyectos listos para la construcción inmediata se exageró mucho en 2009, pero era una preocupación real.
El punto que quiero plantear es que actualmente las cosas están en realidad mucho más fáciles: podríamos obtener un resultado fiscal bastante ventajoso si simplemente se reanudara la ayuda a los gobiernos estatales y locales, lo cual les permitiría suprimir los grandes recortes que han llevado a cabo recientemente.

Gráfico paro


De modo que, aquí tienen mi gráfico. Refleja el desempleo en los gobiernos estatales y locales, el cual ha caído en casi medio millón, con la mayoría de los recortes en educación. Es más, el punto de partida no debería ser cero; debería ser el crecimiento normal, junto con, digamos, el crecimiento de la población. De este modo he señalado lo que habría sucedido con el empleo estatal y local si hubiera aumentado a su tasa normal del 1% anual.
Esto me indica que podríamos poner a trabajar directamente a más de un millón de personas, y probablemente a alrededor de tres millones, si tenemos en cuenta otros efectos, sin ninguna necesidad de proponer proyectos nuevos; basta con transferir suficiente dinero a los gobiernos locales y estatales para permitirles que retomen las tareas esenciales de un gobierno, como educar a nuestros hijos.
Esto no es, ni muchísimo menos, todo lo que deberíamos estar haciendo. Pero solo con esta observación se pueden refutar los argumentos de cualquiera que piense que no tenemos buenas formas de estimular la demanda.

© 2012 New York Times
Traducción de News Clips.

El economista Brad DeLong señala que el partido que vemos ahora en las primarias se ha ido forjando a lo largo de un par de décadas: "Fui a Washington en 1993 para trabajar para lo que llamábamos el Tesoro de Lloyd Bentsen como parte de un centro bipartidista tecnócrata y racional", escribía en su blog recientemente. "Y solo tardé  dos meses - ¡dos meses! – en llegar a la conclusión de que la mejor esperanza que tenía Estados Unidos de instaurar un gobierno tecnócrata y sensato pasaba por la expulsión del Partido Republicano de nuestro sistema cuanto antes... Desde entonces nada me ha llevado a poner en duda o a cambiar esa opinión, solo a reforzarla".
No puedo dejar de pensar en los más de diez años que he estado en las trincheras del periodismo. Cuando empecé a trabajar de manera permanente en The New York Times, pensaba que mi única opción era señalar la molesta realidad de que la línea oficial de los analistas era totalmente errónea. George W. Bush no era un tipo amable, franco y sincero que casualmente era conservador; era un mentiroso en serie con un programa de línea dura, que, entre otras cosas, engañó deliberadamente a Estados Unidos para meterlo en una guerra. Por eso se me calificaba de "agrio".

George W. Bush

Es más, a lo largo de estos diez años largos, se ha considerado maleducado y grosero, por no decir inaceptablemente partidista, insinuar que los partidos políticos no son simétricos; que, por ejemplo, la renuencia de los demócratas a recortar la seguridad social y Medicare no es lo mismo que el permanente afán del Partido Republicano por imponer unas enormes reducciones de impuestos para las que no se dispone de recursos; que el deseo ocasional de los demócratas de retratar los hechos de una manera más favorable no es lo mismo que la constante y atroz falta de honradez  que emana de la derecha.

Y se esperaba que los expertos respetables instaran a un bipartidismo que obligue a fingir que los políticos republicanos son en realidad la clase de estadistas que el partido solía incluir en sus filas, pero que ya no incluye.
 
De modo que ahora vemos una contienda en las primarias en la que la opción es entre una serie de "no Romneys" cuyos puntos de vista políticos y tácticos son absolutamente descabellados, por un lado, y el que "no es no Romney" que, a lo mejor, solo está fingiendo que comparte esos puntos de vista. ¿Cómo ha sucedido esto?

La respuesta, como da a entender DeLong, es que sucedió hace mucho tiempo. No es solo que el Partido Republicano tenga una mala suerte espectacular con su menú de candidatos; esto es lo que el partido ha sido durante décadas.

Rick Santorum


Rick Santorum no es alguien que haya aparecido de repente; siempre ha sido lo que ven ahora, y en su época en el Senado fue una figura fundamental. Lo único que pasa ahora es que el fingimiento ha llegado finalmente  al punto en que pretender que el Partido Republicano es razonable ya no es factible.

Pero se suponía que ustedes no tenían que notarlo hasta ahora.

© 2012 New York Times
Traducción de News Clips.

El País

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