Todo se viene abajo. Y el centro no solo no se ha sostenido, sino que ni siquiera ha sido capaz de llamar la atención. Americans Elect, un grupo centrista generosamente financiado que iba a ser la alternativa a los partidos políticos tradicionales, ha sido un completo fracaso.
Básicamente, el proyecto interesó a unas siete personas, todas ellas expertas en política. A los votantes de verdad les importaba un pimiento.
¿Que salió mal? Pues bien, en Estados Unidos hay un amplio electorado para un líder político que esté dispuesto a asumir posturas responsables: que pida más inversión en la enseñanza y en las infraestructuras del país, y que proponga reducir el déficit a largo plazo mediante una combinación de recortes del gasto y subidas de impuestos. Y de hecho hay un líder político dispuesto y con ganas (quizás demasiadas) de interpretar ese papel; su nombre es Barack Obama.