Mientras contemplamos el desastre del euro, hay una fuerte tendencia a creer que tiene mucho que ver con las desigualdades básicas en la productividad y el desarrollo económico general entre los miembros del euro; países retrasados y semidesarrollados (no es mi opinión, sino lo que se oye a menudo) chapuceramente vinculados a centros neurálgicos como Alemania.
Por eso sorprende un tanto el ver los datos de Eurostat sobre el producto interior bruto por habitante (o productividad, que son parecidos). Grecia y Portugal, sin duda, son relativamente pobres, con un PIB per cápita del 82% y el 77%, respectivamente, de la media de la Unión Europea; esto equivale a aproximadamente el 76% y 71%, respectivamente, de la media de la eurozona, ya que los países del euro son ligeramente más ricos que la Unión Europea en conjunto. Entretanto, Alemania está en un 120% de la media de la Unión Europea, o 112% de la media de la eurozona.