Periscopio Chilango

Empieza 2013 sin tu pistola parabellum

Por: | 31 de diciembre de 2012

2a
Esta Nochevieja en casa de Alfonso se cenará lomo y pierna de cerdo. De acompañamiento habrá espaguetis y puré de patata. De postre tienen “pastelitos”. Alfonso es el nombre ficticio de un señor que esta mañana llevaba en una bolsa una pistola Beretta Parabellum 9 milímetros. Está casado y tiene dos hijos, de 13 y 11 años. Hoy salió temprano de casa para ir a entregar su arma de fuego a las autoridades de Ciudad de México a cambio de dinero en efectivo.

Alfonso era uno más entre las decenas de vecinos que hacían cola con sus armas en el jardín de una iglesia de Iztapalapa, el distrito más grande de la capital, un enorme barrio de barrios de casi dos millones de habitantes que tiene el mayor número de homicidios de la ciudad. En noviembre hubo uno que alteró especialmente a los medios de comunicación: un niño estaba en un cine viendo una película de dibujos animados con su padre, una bala perdida entró en la sala, le dio en la cabeza y lo mató.

Unas semanas después el Gobierno de la capital ha reactivado un programa de desarme voluntario que comenzó en 2007. A cambio de armas ofrecen bicicletas, tabletas digitales, paquetes de alimentos básicos y dinero en mano. Y también le cambian a los niños sus juguetes de guerra –predominan las pistolas made in China y las espadas con empuñadura medieval– por balones, trenes, helicópteros y demás.

Por lo general la gente lleva sus armas en bolsas de plástico. Alguno más campechano se pone el revólver asomando por el cinturón. Otros llevan el arma al aire, como una mamá que esta mañana perseguía a su niña –“¡Ven, chiquita!”– con un rifle en la mano. Desde el 24 de diciembre se han recogido en Iztapalapa unas 700 armas. Serán destruidas por el Ejército. La mayoría son armas cortas, pero también aparecen bastantes armas largas y de vez en cuando llega algún vecino con unas cuantas granadas.

Kevin Paredes, 22 años, comerciante de patatas fritas, llevó una pistola Smith&Wesson de calibre 45. Dice que se la regaló un amigo, y que ahora se la quita de encima porque va a tener su primer hijo y no quiere que haya una pistola en casa. Espera que a cambio le den una tableta digital. Él asegura que nunca le ha disparado a nadie. Viste con una cazadora de cuero negra y lleva en un dedo un anillo con una calavera. Es fan de grupos de rock duro como Pantera o como Iron Maiden. Parece un hombre sosegado. No le importa quedarse sin una pistola con la que defenderse. “El que nada debe, nada teme”, dice. Esta noche de fin de año Kevin Paredes cenará pozole (una sopa de maíz con carne de puerco típica de México) y ensalada de manzana.

Otro de los portadores de armas que se animó a hablar con el reportero es Julio Céscar Betanzos Villalobos. Céscar es un nombre raro, pero es su nombre.

–Era César –dice–, pero hubo un error de registro y ahí se quedó.

Julio Céscar ha traído una pistola de tiro al blanco de calibre 22, tres cajas de balas Remington y un cuchillo de monte que le valdría para deshuesar a un jabalí. Le llama “Matoncito”. El señor Betanzos tiene seis hijos y no quiere que tengan armas en casa. “Ellos tienen educación, pero mejor así para que no haya ninguna tentación. Tal y como está la violencia en este país un día también a ellos se les podría subir la sangre a la cabeza”. En su casa el menú de esta Nochevieja estará compuesto por caldo de pescado, tostadas de calamares y de postre manzanas con nueces. La familia Betanzos amanecerá mañana sin una pistola de aire comprimido y un cuchillo de monte en su hogar. 

Sería una gran cosa que 2013 fuese un año menos violento para México, y tal vez iniciativas como esta ayuden a que no haya tantos muertos. Pero de momento, por desgracia, los asesinatos siguen siendo parte del paisaje cotidiano. Al salir en taxi de Iztapalapa, el chófer se para en un semáforo en rojo y mira la portada de un diario amarillista que ofrece un vendedor callejero.

Balean a Noé –dice el titular.

El herido, Noé Hernández, es un atleta retirado que ganó la medalla de plata en la especialidad de marcha en los Juegos de Sidney del año 2000.

“Está duro el desmadre”, sentencia el taxista mexicano.

***

Fotografía: Kevin Paredes posa con sus armas. / P. DE LLANO

Quiero ir a combatir al narco

Por: | 22 de noviembre de 2012

Nuevoleon1En 2010 el estado de Nuevo León, donde las mafias mexicanas luchan a muerte para controlar el tráfico de droga hacia el fronterizo mercado estadounidense, empezó a purgar su cuerpo de policía porque se había corrompido demasiado. Le hicieron pruebas de confianza a sus 7.000 agentes y solo las pasaron 450. Los demás fueron despedidos e indemnizados. Nuevo León decidió crear un nuevo cuerpo policial, limpio. Lo llamaron Fuerza Civil y empezaron a reclutar a jóvenes de fuera del estado. Ya tienen 3.000 agentes. En septiembre estuvieron en un hotel de México DF escogiendo a más chicos y chicas dispuestos a ser policías en un lugar donde los criminales son tan bárbaros que en ocasiones presentan las cabezas decapitadas de sus rivales como trofeo de guerra. Fuerza Civil les hace un chequeo médico a sus aspirantes. No deben tener hongos en los pies ni tatuajes ni perforaciones. También les hace una prueba de inteligencia. Quien no sobrepasa los 70 puntos de coeficiente intelectual no es apto.  Se comprueba que no tengan indicios depresivos, de paranoia o de esquizofrenia. Y un ordenador mide su porcentaje de honestidad en base a una batería de preguntas en las que el aspirante a agente incorrupto debe decir si se droga o si ha robado alguna vez en su vida. Los seleccionados pasarán cinco meses en una escuela policial que recibe el rimbombante nombre de Universidad de las Ciencias de la Seguridad y otro mes con instructores del Ejército. Les explican que en dos años no ha muerto ninguno de sus nuevos agentes. “Nos han rafagueado desde lejecitos, pero ni una sola baja”, afirma el responsable del proceso de selección en el DF. En uno de esos espacios inútiles de los hoteles grandes donde hay sofás, butacas y mesillas que no usa ningún huésped, EL PAÍS entrevistó a varios aspirantes a medida que iban saliendo de las pruebas. Aquí cambiamos sus nombres por las siglas de Nuevo León y un número. Estos son algunos de los muchachos de la capital de México que quieren ir al norte a combatir al narco o que se resignan a ello por necesidad.

Seguir leyendo »

Los 28, San Judas

Por: | 28 de octubre de 2012

Va
Ya ha visto la obra completa de los muralistas, ha sobrevivido al metro en hora punta e incluso se ha puesto de foto de perfil en Facebook una devorando un chapulín. Y ahora, para seguir con la visita al DF, ¿le apetece ver un montón de fe? Las creencias forman parte de la idiosincrasia de un pueblo, como el arte o la gastronomía, las comparta o no, aunque sea indiferente o las considere incluso una muestra de fanatismo. Así que si quiere conocer una extraordinaria manifestación de religiosidad popular no contaminada por el turismo de masas acérquese un 28 de mes al cruce del Paseo de la Reforma y la Avenida Hidalgo. No es seguro que le vaya a gustar lo que vea. Pero sí que va a impresionarle.

Si anda despistado puede pensar que se ha organizado la enésima marcha para paralizar el centro de la ciudad. Pero los supuestos manifestantes, en vez de enarbolar pancartas cargan con figuras de un santo, unas minúsculas, otras de tamaño natural, con ropajes verdes y blancos y recargadas de escapularios. Son los sanjuderos, los devotos de San Judas Tadeo que se reúnen cada mes en torno a una imagen del apóstol en la iglesia de San Hipólito, una de las más antiguas de la ciudad, construida sobre una ermita erigida en 1521 en recuerdo de la derrota de Hernán Cortés en la llamada noche triste. Allí se juntan cada día 28 entre 35.000 y 40.000 devotos, según cálculos de la parroquia, y el doble el 28 de octubre, festividad del santo. Y se celebran sin interrupción, desde las cinco de la mañana hasta las 10 de la noche, 16 misas en las que los fieles abarrotan el templo y su patio exterior. Por fuera florece un enorme mercado donde se venden imágenes, medallitas, estampas o camisetas del apóstol junto a toda clase de comida mientras la policía se esfuerza por lograr que el tráfico fluya y nadie sea atropellado.

  

San Judas Tadeo -no confundir con el traidor Iscariote- era uno de los doce apóstoles de Jesús, según el Nuevo Testamento, y en la tradición cristiana es el patrón de las causas imposibles. Por eso muchos fieles asisten a la iglesia a rogar por un milagro. Pero otros cuyas  peticiones han sido atendidas vuelven para agradecer el favor regalando dulces, escapularios y flores. “Un día mi hijo de tres años se perdió. Y él me lo regresó”, cuenta Alfonso, que desde día acude reparte sanjuditas y claveles por fuera de la iglesia. Unos metros más allá Jorge carga con una imagen del santo de más de un metro de alto fabricada en fibra de vidrio y cuenta una historia también dramática y con final feliz: “Tenía un hijo en la cárcel y le pedí que no le pasará nada. Un día 27 salió sano y salvo y desde entonces cada 28 vengo a agradecérselo”.

VaasefA San Judas acuden ancianos y adultos, muchos de ellos con bebés en los brazos, pero llama la atención la juventud de la mayoría de los devotos. Proceden de todas las capas sociales, pero muchos son reguetoneros de origen humilde, incluso marginal. De hecho un grupo de muchachos que trata de rehabilitarse de la adicción al pegamento en el proyecto NIEV (Niños con Ilusión y Esperanza de Vivir), impulsado por la parroquia, son los encargados de evitar una avalancha humana mediante un mecanismo que recuerda a las esclusas del canal de Panamá. Primero establecen varios círculos acordonados alrededor del templo y luego van levantando y bajando las cuerdas para permitir el acceso ordenado mientra recitan como una letanía “pasen, no se detengan” y también “le molesto con su gorra”, en advertencia a quienes entran cubiertos a la iglesia.

Repleto de fieles el templo y el atrio (caben unas 3.000 personas) las cuerdas se bajan y empieza la misa, una ceremonia católica con algunos detalles originales. No se da físicamente la comunión, para evitar aglomeraciones, aunque el sacerdote invita a los fieles a participar del sacramento en la intimidad. En un momento dado, los devotos elevan las imágenes que cargan hacia el altar, para que sean bendecidas. Y antes de terminar no falta un minuto de merchandaising  para recordar a losfieles que a la salida pueden adquirir la revista Presencia Apostólica y botellas de la muy saludable agua de San Judas. Con la canción Amigo, del muy religioso Roberto Carlos, concluye la ceremonia: unos fieles salen por la parte delantera y las cuerdas vuelven a levantarse para que otros llenen el templo.

Ernesto Mejía religioso claretiano y rector del templo, cuenta que la devoción surgió en los años 50, cuando el padre Félix Monasterio trajo la imagen desde Chicago, donde florecía el culto al santo. La devoción fue creciendo: en los 80 la figura pasó al altar principal, en los 90, la multitud empezó a rebasar el perímetro del templo y surgió esa manifestación de portar imágenes del apóstol. En la década pasada el número de fieles se estabilizó. “El motivo”, cuenta Óscar Rodríguez, otro de los cuatro sacerdotes que componen la comunidad, “es que la mayoría de los templos del DF tienen ya su propio Judas Tadeo entronizado, aunque este sigue siendo el epicentro”.

VA


De la idolatría, una palabra en franco desuso, dice el catecismo católico que “consiste en divinizar lo que no es Dios”. ¿No se habrá convertido la imagen de San Judas en un ídolo? El padre Óscar cree que no son pocos los que caen en eso. “Hay una religiosidad popular valiosa, que ve a los santos como personas dignas de imitación, como el mismo Jesucristo. Pero hay otra centrada solo en pedir favores, que puede devenir en fanatismo, y que no es consciente de que a ese santo hay que seguirlo porque es modelo de conducta.” El padre Ernesto coincide: “En esta celebración se capta la fe en la mirada de los fieles, en sus expresiones, en sus respuestas. Pero es verdad que en la religiosidad popular hay capas, como en la cebolla, y en las homilías hay que insistir en que Judas llego a santo por seguir a su maestro”. ¿Y la jerarquía eclesiástica qué opina de toda esto? “Bueno…”, el padre Ernesto duda, “esto está en la cuerda floja entre lo ortodoxo y lo que no… al cardenal le parece, bueno… mientras no se traspasen determinados límites, ahí vamos…”.

500 pares de ojos te observan

Por: | 20 de septiembre de 2012

Inside out
Las paredes de la Ciudad de México se van a llenar de retratos a partir de este viernes, y no se trata de ninguna megacampaña publicitaria. Inside Out Project presume de ser una iniciativa global sin ánimo de lucro que, con cientos de voluntarios, ha conseguido organizar un intercambio de fotos en formato póster entre 28 ciudades de 16 países para “dar forma a la galería más grande del mundo”. 4.000 retratos de niños, adultos y ancianos, según los organizadores. A México han llegado 500, que se distribuirán a la mitad entre el Distrito Federal y las demás localidades participantes (León, Ciudad Juárez, Mérida y Campeche). Las fotografías se están pegando estos días en los muros, pero el proyecto arranca oficialmente este viernes, día Internacional de la Paz.

  Juarez                                                          

En Inside Out Project, una iniciativa de JR (artista urbano francés ganador del TED Prize en 2011, que ha hecho intervenciones en las favelas de Río de Janeiro o el muro de Jerusalén), México tiene especial protagonismo. Aquí, en Ciudad Juárez, nació la primera acción masiva, cuando en 2011 mil ciudadanos ofrecieron sus retratos para que fueran colgados en la frontera con EE UU y hablaran, de paso, del lado positivo de la ciudad. Además, es el país que más ha participado (además de Juárez, Mérida, Campeche, León, Monterrey, Cancún, Chihuahua y Ciudad de México) y el mensaje del proyecto (“¿Qué haces para cambiar a México?”) pretende aportar esperanza mientras la sociedad mexicana se resiente de la desigualdad y de la violencia.

Estela2

El polémico monumento Estela de Luz de la capital servirá el viernes a las 21.00 para proyectar los retratos. Durante este mes funcionará todos los días de 22 horas a medianoche y los fines de semana de medianoche hasta las dos de mañana. En Inside Out Project DF también participa el Centro Cultural España, con retratos de mujeres de su programa Medea Material, un proyecto para concienciar contra la violencia de género. 

Además de las ciudades mexicanas, en Inside Out Project toman parte Madrid, Atenas, Londres, Aveiro (Portugal), Lima, Santiago de Chile,  Austin y Nueva York (EE UU), Bandung (Indonesia),  Brisbane, Cairns, Melbourne, Sydney y Woodford (Australia), Casablanca (Marruecos), Provincia de Hainan (China), Mulhouse (Francia), Nicosia (Chipre), Seúl (Corea del Sur), y Etiopía.  

Guía básica para no perderse en el Grito mexicano

Por: | 15 de septiembre de 2012

La noche del 15 de septiembre México se convierte en una enorme fiesta teñida de verde, blanco y rojo. Hace 202 años que el país inició su camino a la independencia de los españoles y esta tradición que condensa toda la mexicanidad. Te damos algunas claves para que no desentones si es tu primera vez.

Zocalo


El mes patrio

La independencia de un país es un hecho lo suficientemente importante como para que no baste un día o una semana de celebración. En México, septiembre se ha declarado mes patrio. Para crear ambiente las tiendas, bares, edificios oficiales y plazas públicas se visten con adornos de la ‘tri’, la bandera tricolor. En las calles de casi todas las ciudades pueden encontrarse puestos con trompetas, collares y adornos varios para engalanarse en verde, blanco y rojo. Los balcones de las casas lucen banderas en las que se lee ¡Viva México! y los taxis llevan banderines. Todo es poco para mantener alto el orgullo nacional de 120 millones de personas durante 30 días.

Miguel Hidalgo

Este sacerdote no sabía las consecuencias que tendría la llamada a la insurgencia que realizó un día de septiembre de 1810 en la localidad de Dolores, en el Estado de Guanajuato. En el comienzo no se hablaba de Independencia pero el levantamiento derivó en una guerra que supuso la separación del país del imperio español. El acta de independencia de México se firmó en 1821.

El retrato del cura Hidalgo, con sus pobladas cejas y su particular combinación de calva y melena larga, está grabado en la memoria de los mexicanos y estos días puede verse en banderolas junto al resto de “los héroes que nos dieron patria”, como dice el Grito actual. En él se recuerda a Hidalgo, José María Morelos, Josefa Ortiz de Domínguez, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Matamoros.Hidalgo lanzó su proclama en la mañana del día 16 de septiembre pero no se sabe exactamente por qué - tal vez porque a una celebración de esta magnitud le pega más la noche y los fuegos artificiales - el Grito se pasó a la noche del 15. Para el 16 - el verdadero día feriado - se guarda el desfile del Ejército.

Gachupines

Todo acto épico necesita de un rival al que vencer. No podemos olvidar que el objetivo era librarse de la autoridad virreinal así que sí, los ‘malos’ eran los españoles. El término gachupines es una expresión que servía durante la época de la Revolución - y que aún puede escucharse en México - para designar a los españoles con cierto tono peyorativo. Algunos historiadores atribuyen las palabras “mueran los gachupines” a Miguel Hidalgo aunque también hay otros estudiosos que aseguran que el sacerdote acompañó el Grito de Dolores de un “‘¡Viva Fernando VII!, ¡viva América y muera el mal gobierno!” puesto que en esos momentos España se encontraba bajo el control de Napoleón. Si estos días escuchas gritos de “vamos por los gachupines” no te asustes, es parte de la tradición.

NogadaChiles en nogada de la Hostería de Santo Domingo

Chiles en nogada

Si los colores de la tricolor llegan a todos los puntos de la República, la comida no podía quedarse al margen. Hay un plato estrella para conmemorar la Independencia que junta el rojo, verde y blanco de la bandera mexicana: los chiles en nogada. El verde lo pone el chile poblano -que está relleno de carne y fruta- cubierto por una salsa blanca llamada nogada y que se prepara con nuez de Castilla. Todo decorado con perejil (verde) y granada (roja).

Los chiles en nogada son el platillo estrella del mes patrio y no pueden faltar en ninguna mesa el 15 de septiembre, puesto que la mayoría de los mexicanos tienen la tradición de celebrar una especie de merienda-cena con familiares y amigos antes de echarse a la calle para escuchar el Grito. En esas mesas seguro que también habrá pozole- una especie de sopa con maíz y carne -, frijoles y chancho (cerdo).

Hace semanas que los restaurantes ofrecen chiles en nogada, un plato que solo se prepara en estas fechas. Para aquellos que viajen a la capital en otra época y no se los quieran perder, siempre quedará la Hostería de Santo Domingo (calle Belisario Domínguez, 70-72. Colonia Centro) donde desde 1860 se venden enormes chiles en nogada en cualquier momento del año.

Las ‘chelas’ (cervezas), el tequila y el mezcal se dan por descontados en todas las celebraciones de estos días. Y el Omeprazol del día siguiente, también.

Las 23.00 horas

A esa hora comienzan los 10 minutos más esperados del año. En una secuencia perfectamente planificada, marcada por el protocolo y donde no hay lugar al ‘ahorita’ mexicano, los representantes de los distintos niveles del Gobierno - jefes de las delegaciones, presidentes municipales, gobernadores de los Estados y presidente de la República así como los embajadores en las legaciones en el extranjero - se disponen a lanzar EL GRITO. El Zócalo de Ciudad de México es el lugar más concurrido pero cualquier plaza vale para montar la fiesta. En la representación entran en juego una bandera, una campana y el himno nacional pero lo importante son esos diez ‘vivas’ a los que los mexicanos responden como una letanía desde cualquier punto del país:

¡Mexicanos!

¡Vivan los héroes que nos dieron patria!

¡Víva Hidalgo!

¡Viva Morelos!

¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez!

¡Viva Allende!

¡Vivan Aldama y Matamoros!

¡Viva la independencia nacional!

¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!

Por supuesto, nada tiene que ver este grito con el que lanzó Hidalgo hace ya 202 años. A partir de este momento se acabó el protocolo y las guías para sobrevivir al Grito dejan de ser útiles.

 


México bebe lluvia

Por: | 07 de septiembre de 2012

En la Ciudad de México llueve todo el verano. Tanto, que de junio a septiembre se celebra la tarde en la que el cielo no se pone negro en minutos para descargar sobre la ciudad una tormenta. El agua anega el asfalto, inunda las calles y borbotea en los sumideros antes de desaparecer. Llega tan rápido como se va, salvo en un puñado de casas de tejados de zinc, los techos de las mil familias que ya viven de la lluvia.

Donde el DF ya no parece el DF y el asfalto se transforma en una alfombra verde está Tecalipec, en la delegación de Xochimilco. No hay una mujer en el poblado que no conozca a Daniel Vargas, mexicano aunque con acento y aspecto yanqui. A Tecalipec, encaramado sobre un cerro, no llega el suministro de agua, pero es el último lugar en el que Vargas y sus socios han implantado su proyecto. Un sistema de captación y filtración de lluvia que permite a las familias recolectar cada año el agua necesaria para abastecerse durante seis meses.

Seguir leyendo »

Diccionario de la chingada

Por: | 03 de agosto de 2012

Jorge garcía robles
La chingada, según el Diccionario de Modismos Mexicanos (Porrúa, 2011), es “un espacio simbólico funesto y calamitoso”. El autor de este compendio de voces populares, Jorge García Robles, añade durante una conversación a mediodía en una terraza de Ciudad de México que es “un sustantivo abstracto que no refiere a algo concreto, sino al mal en sí mismo”. Cree que es el modismo más característico de México. En el diccionario aparece un ejemplo de un libro del poeta Salvador Novo: “Mandemos pues, henchidos de respeto/ a don Ignacio Ramírez al carajo y/ a la chingada a don Guillermo Prieto”.

Un bolero (“el que da bola, el que lustra los zapatos”) interrumpe la charla.

–Limpio la gamuza en seco, güero.

La gamuza son los zapatos de piel del periodista, que a su vez es güero: en el diccionario, “blanco y/o de pelo rubio”. Se piensa que la palabra puede venir del castellano antiguo huero (vacío) o del color de la yema de un huevo podrido. Lo segundo no es agradable. Sin embargo, decirle a alguien güero, como se explica en el libro, tiene una connotación “afectiva y hasta reverencial”. García Robles, hijo de un británico y una mexicana, dice que los modismos son un espejo del clasismo racista de su país.

Lo más ofensivo que ha concebido el lenguaje popular para los blancos de clase alta es la palabra fresa, que además no salió de las clases bajas sino del desprecio de los jóvenes rebeldes de los sesenta a los jóvenes conservadores. Pero para la gente humilde y morena hay modismos agresivos como naco –“Persona corriente, de poca educación, grosera”–, que al parecer nació en los cincuenta como un insulto a los indígenas que llegaban a trabajar a las ciudades, o tepocate –“de piel morena, inferior socialmente”–, de tepocatl (renacuajo), una palabra de la lengua nativa náhuatl.

Otra herencia histórica es el abuso de los diminutivos, especialmente en la capital. “Aquí la convivencia es de pleitesía desde tiempos de la colonia”, cuenta García Robles; “hay una agresividad contenida, no sé si lo vibras”. En México a alguien que pide una cosa se le dice permítame tantito para que espere, y no es extraño que se ruegue comprensión por la espera con un tierno no sea malito, posiblemente acompañado de un porfis.

Nota: vibra significa lo mismo que onda: “Frecuencia, sintonía, estado de ánimo, espacio de compatibilidad”.

García Robles empezó a recoger modismos cuando escribió Qué transa con las bandas, un libro sobre las pandillas urbanas de los años ochenta que nació de su experiencia de profesor de literatura en un reclusorio de menores. Recuerda la palabra achicalar –“untar dulce” o “matar a alguien”–.

Un par de días después le pregunto por más términos a un amigo que fue pandillero, o chavo banda como dice él, siempre sin preposición. Sabe expresiones como a qué huevos te amparas –cuando se le pregunta a alguien con qué razón hace o dice algo–, qué pedo te gorgorea –que sería un simple cómo estás, o pinches mamadas –en sus palabras: “Cuando unos güeyes están hablando puras mamadas”.

Nota sobre dos palabras omnipresentes: la palabra güey, que en España sería tío, deriva de buey, y chavo, que significa "niño, menor de edad o simplemente joven", es cortesía de los gitanos españoles que llegaron a México a finales del siglo XIX. Chabó, decían ellos para referirse a un niño, según se explica en el diccionario. Los gitanos también obsequiaron a México con la matriz de la chingada, el verbo chingar: "Molestar, fastidiar", del gitano español cingarar o chingarar, "pelear, reñir".

El origen de muchos otros modismos mexicanos ha sido imposible de identificar hasta ahora. Por ejemplo, la palabra mariguana (con ge, como se escribe en México) ocupa una larga parrafada en el diccionario de García Robles, pero no se concreta de dónde salió.

Nos contentamos con dos anécdotas sobre esta droga que menciona el escritor y compilador de modismos durante la entrevista: una, que Valle-Inclán, en 1921, viajó de México a España con una silla de obispo rellena de marihuana, y otra, los hábitos que mantenía de viejo el novelista beatnik William Burrroughs, a quién visitó varias veces en su casa del Estado de Kansas: "En las mañanas solo consumía cigarrillos mientras escribía o pintaba con mucha disciplina. Después comía: carnes, verduras, cosas sanas. Y por la tarde fumaba mariguana y bebía vodka con coca-cola".

Jorge García Robles es autor de La bala perdida (Ediciones del Milenio, 1996), un libro sobre la vida de Burroughs en Ciudad de México, donde estuvo de 1949 a 1952. A pocas manzanas (cuadras en México) de la terraza donde él habla mientras chupa un purito apagado –cada uno le dura una semana– está la casa en la que el escritor estadounidense le pegó un tiro a su mujer Jane, al parecer tratando de acertarle a un vaso que ella se puso sobre la cabeza. Otro beat para el que México fue una desgracia, según recuerda García Robles, fue Neal Cassady. "Estaba en una boda en San Miguel de Allende, se cruzó y apareció muerto junto a las vías del tren".

Última nota. Cruzarse: "Ingerir varias drogas, etílicas o de otro tipo, al mismo tiempo y no controlar su efecto".

Antes de despedirnos, le pido a Jorge García Robles que escriba un modismo que le guste y pose con él para hacerle un retrato. Escribe tres palabras con una pluma negra. El trazo le queda demasiado fino y lo repasa por encima. Es una expresión que define, según el, la situación de México. Está para llorar: "Se dice para juzgar que algo o alguien está muy mal; sin. lamentable". O sea, que está de la chingada.

 

Una aplicación para ver México seguro

Por: | 01 de agosto de 2012

Mapasuredf

La capital de México tiene mala fama. A Xabier Pérez, un ingeniero informático vasco de 28 años, le llamó la atención cómo le hablaron del Distrito Federal al instalarse aquí, hace un par de años. “Al llegar te piensas que te van a atracar en todas partes”, cuenta por teléfono desde Querétaro, donde trabaja. “Cuando vi que en el DF me sentía bien, me dieron ganas de intentar cambiar esa imagen”, explica. Así, en septiembre del año pasado nació Sure DF, una aplicación de la que él es autor y responsable.

El proyecto, “sin ánimo de lucro", utiliza la realidad aumentada para enumerar lugares seguros de México DF con la participación de los internautas. Se parece a Spotcrime, un sistema que funciona en Estados Unidos, pero funciona a la inversa: no se marcan lugares donde se cometen delitos, sino que se destaca, en positivo, las cualidades de esta megalópolis.

“Se considerará "zona segura" aquella zona en la que un turista y/o residente en México pueda pasear sin un alto grado de peligro”, especifica la web.  Para definirlas, Xabier analizó las estadísticas delictivas que ofrece la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, pero después los cruzó con los que le daban personas que viven aquí. “La perspectiva ciudadana de peligro o seguridad nos provee del matiz que le hacen falta a dichas estadísticas”, reza la web. Cualquiera puede participar en el mapa dirigiéndose a @suredf o utilizando el hashtag #suredf. El plano se puede consultar a través del móvil, descargando la capa de realidad aumentada gratuita que Sure DF tiene en Layar. Quienes no tienen teléfonos con Internet no quedan fuera: también hay un mapa de Google en la web.

Entrevista a un escribano transcrita por el propio escribano

Por: | 09 de julio de 2012

Escribano

José Edith González es un escribano que lleva 45 años mecanografiando lo que le piden los clientes bajo el soportal de la plaza de Santo Domingo de Ciudad de México. En la era de los ordenadores y de los teléfonos inteligentes, las manos de los mecanógrafos son una herramienta antigua en riesgo de extinción. Las de José Edith González tienen artritis pero aún teclean con precisión. PERISCOPIO CHILANGO le hizo una entrevista y le pidió que la transcribiese sobre la marcha. Este es el resultado. Pulse aquí para leer el original escrito a máquina.

FOTOGRAFÍA: José Edith González durante la entrevista (P. LL.)

México DF: apuntes para un análisis del “despapaye”

Por: | 19 de junio de 2012

Tacuba
En el mercadillo ambulante de Tacuba, México DF, las autoridades acaban de retirar una trampa asentada desde hace años que consistía en un cúmulo amorfo de cables enganchados a un transformador de electricidad del que robaban energía más de 300 puestos de venta callejeros.

A una toma furtiva de electricidad en esta ciudad se le llama diablito, y a esto que había en Tacuba le llamaban el megadiablo. Los comerciantes reconocen que era un “despapaye”, pero eso no quiere decir que se sientan culpables de chupar electricidad sin pagar y que vayan a dejar de hacerlo, sino que ahora buscarán distribuir el robo de una manera más decorosa. El problema no era que el megadiablo fuese ilegal, explican, sino que “se veía bien feo”.

México DF es una ciudad –o algo parecido– que en buena medida funciona y está estructurada en torno a la trampa. “Aquí existe lo legal, lo permitido y lo tolerable”, dice Jorge Carbajal, un marista laico que lleva más de diez años haciendo trabajo comunitario en el humilde barrio de Miravalle.

Es un conjunto numeroso de viviendas construido sobre la falda de un cerro, debajo de un volcán inactivo, que se montó espontáneamente sobre suelo protegido y ahora ya es legal, a la manera como se fueron asentando muchas zonas pobres de la ciudad. Pero a un lado sigue teniendo un poblado de casas de cartón –unas 200 viviendas– perfectamente ilegal.

Miravalle2
Entramos en jeep por un camino de tierra, dejamos el coche y caminamos hacia dentro de la miserable aldeíta. Por un lado del camino corre una fila de postes de madera que sostienen los cables que van de las casuchas a algún punto de electricidad pública. Nadie los retira porque ya forman parte de la generosa dimensión defeña de lo tolerable.

En un puesto de alimentos, detrás de una ventana enrejada, una señora nos explica sin muchas ganas la obviedad por la que están allí en esas condiciones: “Pues nos vinimos persiguiendo la tierra”.

Parece que van a conseguirla. Aunque no tienen ninguna infraestructura básica, a este secarral empinado de los confines de la ciudad viene de vez en cuando un camión cisterna del Gobierno local para traerles agua potable. Ocupar suelo protegido es ilegal, pero tampoco es legal dejar sin agua a un millar de seres humanos, que a su vez son “un millar de votos”, como hace notar el activista Carbajal.

Peseros achatarrados

Bajando de vuelta al valle de la ciudad por las cuestas de Miravalle nos cruzamos uno detrás de otro con unos camioncitos medio desvencijados que aquí se conocen como peseros.

Tienen características negativas, como que sean conducidos en ocasiones por menores de edad o que provoquen accidentes regularmente, pero al fin y al cabo, como reconoce la Secretaría de Transporte, cubren un 45% de los nueve millones de viajes que se hacen al día en el DF.

De todos modos, los peseros son una chapuza estructural en proceso de extinción, al menos tal y como los han conocido los defeños hasta nuestros días. En estos momentos aún funcionan así: el Gobierno local vende la licencia de una ruta a un grupito de empresarios y luego estos le alquilan sus precarios vehículos a otros ciudadanos, sin contrato ni seguro, a cambio de que al final del día o de la semana les entreguen una cuota fija de beneficios. Los ingresos del chófer, por lo tanto, dependen de la cantidad de gente que meta dentro, o sea que dependen de cargar y descargar la mayor cantidad de pasajeros en la menor cantidad de tiempo posible, condición idónea para que esta red de transporte sea una carrera diaria de autos locos.

El Gobierno ya está achatarrando la flota de viejos peseros para que los empresarios los cambien por vehículos más dignos con la ayuda de una subvención. Y tiene intención de que los propietarios de las rutas formen sociedades mercantiles más amplias que compacten más el mercado y le hagan contratos con sueldo fijo y seguro social a sus conductores, de modo que se atenúe la dispersión de intereses y se contenga el Far West de los peseros.

La irregularidad de los conductores de camioncitos silvestres es similar a la de los pepenadores, como se conoce a los individuos que van subidos a los cajones metálicos de los camiones de basura públicos.

–¿Usted cobra por recoger la basura? –le pregunto a uno de ellos.

–No güero, yo nomás saco de lo que pepeno.

Los pepenadores de los camiones son los primeros receptores del grueso de las 9.000 toneladas de basura que produce el DF cada día, y viven de revender plástico, vidrio, hierro o lo que quiera que encuentren. Pero no tienen ningún tipo de vínculo con la administración para la que a fin de cuentas trabajan.

El sociólogo Héctor Castillo Berthier, especialista en la subeconomía de la basura, tanto que se pasó un tiempo trabajando de pepenador para conocer el funcionamiento interno del mercado de los despojos, tiene la teoría de que a una sociedad se la conoce por cómo trata su basura.

–¿Y qué imagen devuelve el espejo de la basura al DF? –le pregunto para conocer su visión teórica del despapaye.

–Lo que nos devuelve este espejo –sintetiza Castillo Berthier–, es la imagen de la premodernidad.

Fotografías, de arriba a abajo: 1. Megadiablo del mercadillo de Tacuba tras ser desconectado (P. LL.). 2. Panorámica de México DF desde el barrio popular de Miravalle (P. LL.). 3. Peseros en el instante de ser achatarrados por el Gobierno local (Secretaría de Transporte del DF).

Sobre los autores

Blog coral elaborado por la redacción de EL PAíS en México y coordinado por el corresponsal Luis Prados y Salvador Camarena.

Archivo

abril 2013

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30          

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal