Una mañana de sábado de hace más o menos un año, al principio del curso académico, echando un ojo a la web de la Universidad vi que habían sacado ya la convocatoria de las becas de movilidad no europea, una especie de Erasmus, pero más lejos. Unos minutos más tarde estaba rellenando un formulario poniendo mis universidades preferidas por orden. Descartando todas las que no se hablara inglés y sacando EEUU, donde ya he vivido algún tiempo, quedaban básicamente universidades australianas. Como primera puse el RMIT de Melbourne que tenía muy buena pinta en informática, tuve suerte y me la dieron.
Los meses pasaron rápido y aterricé en Australia a principio del verano. Aquí el mundo va al revés, ya saben. Invierno, aunque no demasiado duro. Hoy acaba de entrar la primavera y los días oscilan entre los 10-20 ºC. Estoy encantado con las clases y la vida en la ciudad, otro año que dicen que tiene la mejor calidad de vida del mundo mundial.
No sólo el clima y las horas del día están invertidas en nuestras antípodas, también la economía. Aquí la burbuja va tomando forma a pasos agigantados. Enciendes la televisión y es como volver a la España de 2007. Anuncios de créditos instantáneos para ninjas a todas horas. Los precios de la casas disparados. El dinero fluye por todas partes. Mozos de supermercado que ganan 18€ la hora. Hasta que los chinos se estanquen. El 7% del PIB de Australia proviene de venderle materías primas a China y otra parte muy importante de darle estudios universitarios a los hijos de la emergente Asia capitalista. Es tremendo, en Melbourne prácticamente la mitad de la población está compuesta por asiáticos menores de 30 años.
Y sí, hay muchos canguros y están muy ricos a la plancha. Los bosques huelen a Pictolín con todos esos eucaliptos plagados de koalas dormilones . Seguiremos informando.
