Tal fue el título (aproximado) de una monografía sobre el grupo Love publicada clandestinamente por la revista musical Zig Zag a principios de los setenta. Se trataba de una edición en multicopista, con grapas: la única forma, pensaron, que aquello se pudiera difundir, considerando las leyes británicas contra el libelo. Lo que allí se contaba tampoco nos extrañaría tanto ahora: la abundancia de drogas duras (incluyendo la sobredosis fatal de un pipa), los dos instrumentistas que se dedicaban a atracar tiendas con una pistola de plástico, la habilidad del cabecilla –el gran Arthur Lee- para quedarse con la mayor parte del dinero. Piezas para un rompecabezas: ¿cómo semejante tropa pudo facturar ese disco esbelto, ese Himalaya de belleza llamado Forever changes?
