Un documento extraordinario de la vieja Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Ahi arriba tienen Sombras en una acera, siete minutos de propaganda moral y pòlítica, una producción de servicio público realizada a finales de los cincuenta por las autoridades soviéticas para alejar a los jóvenes de la contaminación cultural del capitalismo, cuya cabeza de playa era –creían ellos y no estaban desacertados- el odioso rock and roll estadounidense.
Comienza en una calle moscovita. Unos policías de paisano vigilan los alrededores de los grandes almacenes GUM, atentos al mercado negro. Detienen a unos chicos que terminan en la comisaria. Uno tras otro dan desfilando ante funcionarios implacables. Cada prisionero tiene su excusa: “yo fui un Joven Pionero, hice trabajo voluntario, recibo propinas”. Son amonestados severamente: si siguen por ese camino, se perderán la oportunidad de colaborar en la Construcción del Comunismo, con sus pantanos y sus cosechas monumentales, con sus familias felices y sus campeones del ajedrez.Y todo por una música que suena a "chirridos de frenos". Ellos se arrepienten y se comprometen a denunciar públicamente su desviacionismo. Ya, ya: el mensaje no resultaba nada convincente pero estaba filmado con pericia.
