Tragedia y disparate de Los Bravos

Por: | 02 de julio de 2012

 
Los Bravos, con realización de Javier Aguirre.


En algún momento, cuando empezaba a escribir sobre música, decidí que no me especializaría en ningún género. Voraz en gustos, me pareció que resultaría más justo -¡y divertido!-  dedicar igual respeto a artistas heterogéneos: nacionales y foráneos, exquisitos y populistas, blancos y negros, estelares e invisibles, formalistas y experimentales. Eso no significaba que escondiera la patita: obviamente, unas músicas me afectaban más que otras. Pero me negué a tener lo que en Latinoamérica llaman “el consentido”, el artista o la corriente que tratas con mayor tolerancia, que absorbe buena parte de tus esfuerzos. 

Aún así, admiro a los expertos monotemáticos. Uno quiere saber algo sobre todas las músicas pero entiendo a los que quieren saberlo todo sobre determinado grupo, solista o género. En esa categoría inserto a Guzmán Alonso Moreno, autor del impresionante libro Los Bravos. Recuerdos de una leyenda. Cuando salió la primera edición, en 2004, apabullaba por su erudición. Enriquecido con reproducción de  contratos, artículos de época e ilustraciones, el libro transformaba en epopeya lo que el resto del mundo podría considerar otra cruel Historia Ejemplar de los sesenta.

Vamos a resumir una hazaña que no tuvo parangón. Procedentes de un país retrasado y reprimido, Los Bravos consiguieron colocar dos trallazos, Black is black y Bring a little lovin’, en lo alto de las listas del mundo occidental (más Cuba, donde su hispanidad les permitió evadir el veto al pop en inglés).  Fueron el  clavo final en el sueño de la autarquía franquista: el cantante, Mike  Kennedy Kogel, venía de Alemania; de cerebro en la sombra contaban con el franco-suizo Alain Milhaud; la mayoría de los instrumentos eran tocados por profesionales de los estudios londinenses (1); las grandes canciones de éxito venían firmadas, respectivamente, por tres ingleses y por una pareja de australianos.

  

 Mejor olvidar el ballet, aviso.

¡Que no falten las paradojas! Pasarían casi treinta años antes de que otro conjunto español se encaramara a la zona alta de las listas mundiales. En este caso, no hubo ni drogas ni sexo ni, desde luego, rock ‘n’ roll. Eran los Monjes Benedictinos de Santo Domingo de Silos. Por lo que se cuenta, tampoco los interpretes originales cobraron regalías. Plus ça change, plus c'est la même chose.

Aunque la trayectoria de Los Bravos parece desafiar a cualquier guionista calenturiento. Apunten elementos: el pacto con un empresario de las corruptas radios piratas que rodeaban al Reino Unido. El cantautor burgués –Manolo  Díaz- que les componía himnos juveniles en castellano. El vocalista temperamental, capaz de hundir giras importantes. El rodaje de dos largometrajes (¡como The Beatles!). El suicidio del organista, Manolo Fernández, tras la muerte de su esposa Lotty en un accidente. Y el disparate de alentar el "misterio" sobre su reemplazo, un británico desconocido  al que se hizo actuar con un yelmo; se desenmascaró en la plaza de toros de Badajoz, cuando El Cordobés le dedicó una faena. Pudo empeorar y empeoró: en la rueda de prensa convocada por Milhaud para anunciar la emancipación de Mike Kennedy de los Bravos, se presentó un notario para comunicar que el grupo también quería separarse del productor.

Guzmán Alonso se ha ganado las confidencias de supervivientes y familiares. La nueva edición ampliada de Los Bravos. Recuerdos de una leyenda es especialmente minuciosa a la hora de detallar el eclipse, con sus abundantes cambios de personal, incluyendo las andanzas de cantantes como Pedro Chatlak o Henri Seür. La voluntad de renovarse estéticamente se estrelló ante una discográfica desconfiada, unos medios escamados y unos Bravos que iban de "progresivos" pero estaban dispuestos a acoger de nuevo a Mike en cuanto se pusiera a tiro. 

LosBravos_libroLeyendo el libro, uno se pasma ante la relevancia que se concedía entonces a la música pop en la prensa española: Los Bravos hasta aparecían en las portadas de los diarios, a veces por motivos tan cuore como la boda del citado Manolo Fernández. Sus andanzas y polémicas eran recogidas por jóvenes leones del periodismo como Román Orozco, Raúl del Pozo, Juby Bustamante, Jesús Picatoste o Julián García Candau. ¿Pueden creerlo? El pop tenía entonces el gancho del fútbol y parecía ser una apuesta estratégica de los medios; el seguimiento era tan intenso como profesional. 

Ahora, ya saben, se ha quedado en los márgenes. La historia del pop español, en buena parte, ha quedado al cuidado de fans como Guzmán Alonso Moreno. Solo esa pasión puede explicar un artefacto tan lustroso y enciclopédico como Los Bravos. Recuerdos de una leyenda. Una autoedición en tirada reducida, sin ayudas: aquí no hay rastros del Ministerio de Cultura o la SGAE. Si les interesa, conviene apresurarse: galon@arrakis.es. Lean y alucinen.

 


(1)  En Los Bravos. Recuerdos de una leyenda  se vuelve a repetir que Jimmy Page tocó la guitarra en Black is black. No está documentada esa participación: cuando intenté preguntárselo al propio Page, respondió altivo que ni siquiera participó en todos los temas incluidos en los recopilatorios oficiosos, Jimmy Page, session man. Las dudas se incrementan al ver que se menciona entre los músicos acompañantes a John Bonham: el futuro baterista de Led Zeppelin no ejercía de mercenario de estudio y, de hecho, no vivía en Londres cuando Los Bravos viajaban allí a grabar.

Hay 25 Comentarios

Tengo que decir que en 1968 actuaron en la Festa Major de San Adrian Besós, y acostumbrados al sonido del disco, fue un desastre la actuación que salieron con pitidos. Pero sobre los años 90 estaba en una sala de fiestas en la que actuaba un grupo de Barcelona y Mike estaba de espectador. Le invitaron a que cantara el Black is Black y subió e hizo una interpretación con su potente voz que dejo a todo el mundo impresionado. La calidad de ese cantante no se le puede discutir

A pesar de todo lo que se diga, fueron, son y seran el grupo pop rock mas importante de la epoca de oro. Gracias, Mike, Tony, Manolo, Pablo, Miguel, Andy, Henry, y otros mas que pasaron por Los Bravos en la historia de su musica.

La url de PopThing es:
http://www.popthing.com/

La web Pop Thing, hecha en España, habla del pop de los 60 con la misma erudición de la que hace gala el amigo Guzmán en su libro.

Mike kennedy sigue tal cuál, el hombre y el artista en su decadencia. Después de la escala, vivió en Bañolas, luego en Mallorca, luego en un pueblo de Valencia y ahora para sorpresa de muchos en Alava, en Vitoria. Ojalá le hubieramos visto actuar en los 60, porque ahora solo anda preocupado por tener una cerveza cerca y que le pidan fotos como si fuera una celebridad.

A ver para cuando un apunte sobre los Pekenikes, otra panda de pijos ye-ye, dotados de una indudable audacia musical...

Pues ahora que veo a Ozric, pienso en las bandas que se inspiran en literatura.

Y coincidí con Diego en una rueda. Aunque el crítico llevaba unas pintas más excéntricas que las de los músicos. Obús, si mal no recuerdo.

Vamos a ver. Por partes, como decía Jack;
Manrique distingue a los 'consentidos', como el que cita en esta entrada, la que cita más abajo sobre paparazzis musicales y, yo creo, que a uno que no cita pero que creo que tendría en mente: Antonio de Prada.
Son periodistas, críticos o aficionados que se centran en una materia musical, y que Manrique utiliza como fuente, se sirve de ellos y - a veces- promociona.
Los Bravos son lo de menos, como señala uno acerca de Mocedades. Pero los mimbres del contexto, lo periférico, es también relevante. Manrique, que concede entrevistas en este diario, ya dijo que él trataba de añadir algo más allá del dato. Congratulémonos de su imperfección y humanidad: estilo propio.

Por cierto, estuve con Mike

Los Bravos, Las Grecas, qué tiempos. Yo recuerdo de chico escuchar a los Toronjo con una melopea de anís cerca del Manolo Feria. Manrique creo que muestra fuerzas de flaqueza con respecto al flamenco también, Witness, pero un cinco por ciento de aquí y otros de allá y nos convertimos en redactores jefe.¡ Éle la grasia!

El problema de algunos periodistas es que nos hacen caer en los encasillados de la industria radial/ disquera que busca logísticas de ventas y de exaltar y prostituir a sus artistas. Muy atinada la observacion de clasificar y diferenciar las características de pasados géneros. Interesante artículo, gracias.

Sería interesante saber vuestra opinión. ¿Qué de Rock había en el Pop español de los 60? Siempre me ha llamado la atención que aquí en España se considera el Pop un género, cuando en el mundo anglosajón el Pop sólo es un rótulo que puede englobar múltiples géneros. Si aquí en España dijésemos que Frank Sinatra o Bing Crosby eran estrellas de Pop, muchos se descojonarían, pero lo cierto es que en Estados Unidos eran prototipo de música Pop y así se les denominaba. Alguien mencionó a Mocedades ¿Eran pop? Sí. ¿Eran Rock? No. José Luis y su guitarra era Rock? Obviamente que no. ¿Era Pop? Síiiiiiiiiii. Antonio Machín era Rock? No ¿Era Pop? TAMPOCO!!!!! Era bolero. Y todos los de la copla no eran POP, sino COPLA, un género particular y racial, de la misma forma que R&B o el Country no eran POP por lo mismo. Hagan juego señores ¿Se animan? A ver vuestras opiniones.

Antes de los monjes de silos Mocedades colocaron en los primeros puestos su "Eres Tú".
Larga Vida a los Bravos!

Manolo Díaz, independientemente de ser burgués, como casi todos los que pudimos llegar a comprar discos y meternos en este mundillo, hizo temas que aún hoy serían considerados de profundidad. La postguerra, tren, Cocacola, tabaco, chicle and soul, sigo solo, Bibí...
Creo que ahora era un jefe de CBS???
En todo caso, los Bravos hicieron una serie de temas que fueron el pop más académico que hubo entonces.

Witness, es imposible saber de todo y bien. Aunque seamos menos de un cinco por ciento.

Manrique sienta cátedra y con gusto lo acepto. Pero en electrónica flojea. Prefiero a Lluis Lles, por ejemplo.

Gran album de cromos, el de Vida y Color... Jorge, imagino que eres de mi quinta, un abrazo para tí tambien

Manolo Díaz....cantautor PEÑAZO, con rimas horribles y músicas pobretonas. Te lo dice alguien que tiene el doble CD que sacó Rama Lama con todas sus grabaciones. Lo confieso, escucharle es puro masoquismo.

Manolo Díaz: ¿cantautor burgués?, ¿burgalés? ¿asturiano?

Lo malo de todo esto es que España sigue siendo igual de cutre y pobre que entonces.

una anécdota que no aparece en el libro: conozco al propietario de la guitarra española con que se grabaron algunos temas de Los Bravos así como de otros cantantes y grupos de aquella época (Julio Iglesias o Alberto Bourbon, por ejemplo). Era (y es) una guitarra flamenca (aunque sus cuerdas no ceceaban mucho) fabricada por Ramirez en 1969 de gran dulzura y suavidad. Una guitarra histórica.

Puedo dar fé de la trascendencia de fronteras e incluso vigencia nostalgica del exito del Black is Black. Cuando en 1999 al terminar la carrera realicé un viaje a Chicago y alucinaba al escuchar la música que sonaba por hilos musicales en cualquier lugar de la ciudad , casi me caigo al suelo cuando escuché el mencionado tema en la megafonia al aire libre del Pier del lago Michigan. Un muelle reformado al aire libre lleno de restaurantes, atracciones y otros al más puro estilo yankee con el Black is black a todo volumen. No era consciente del exito que habia tenido el tema más allá de nuestras cerradas fronteras de la epoca.

Creo que Mike Kennedy aun viva y canta por L'Escala en la Costa Brava. Me acuerdo que le conocí allí en el invierno del 1989, me ofreció una fota promocianal suya firmada de los años 60, que no acepté. En lugar de vivir el dia, parecia anclado en su pasado, vivia de su leyenda. Yo no tenia interés en conocerle una segunda vez.

Hola Diego. Supongo que el Pop en la época venía siendo el reflejo de la España modernista del desarrollo, de ahí el eco que tuvo todo lo relacionado con el Pop, que por mejor decir, nosotros deniminábamos lo "Yeyé", en contraposición con el tradicionalismo de lo "flamenco". En realidad, aquel mundo pop español, que vendría a ser el equivalente al mundo de los "ten-agers" en Estados Unidos, era como una especie de huída de aquel país en blanco y negro que era España. El Pop representaba el escaso technicolor que nos habitaba. Creo que habían conexiones entre ese Pop, el cine de Hollywood que veíamos en el cine, los célebres telefilms norteamericanos y británicos de la TV, y pronto la colección Marvel en los kioscos. Que tiempos aquellos en que España estaba en plena ascensión hacia el bienestar en vez de en pleno descenso hacia el malestar. Siete años tenía cuando "Black is black" escaló en las listas británicas. Y no me perdía cuando en la televisión aparecían Los Sirex, mi otro "conjunto" favorito de la época( por aquello de ser de Barcelona, donde vivía entonces aun siendo gallego), sin olvidar a "Los Brincos. Tiempos de leyenda", donde se estaba forjando la nueva España que ha llegado hasta hoy. Yo pertenezo a la primera generación en color, la de los yeyés, la que nació con la televisión recién estrenada (a nivel popular el fenómeno de la TV no se iniciaría hasta 1964), la que merendaba los primeros Bimbos, coleccionaba "Vida y Color" y lucía orgullosa la perrera o flequillo. Esa misma generación que seguía la senda de los Beatles y que poco después se bifurcó, los unos hacia la política de la Transición y los otros hacia el orientalismo (años 70). Tu colega Pepa Roma describió muy bien a los segundos. Yo era de los segundos, pero mirando de reojo a los comunas jejeje.
Un sentido abrazo generacional.

Pepe esto te traerá grandes recuerdos!!

Un besote!!

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¡Tanta música, tan poco tiempo! Este blog quiere ofrecerte pistas, aclarar misterios, iluminar rincones oscuros, averiguar las claves de la pasión que nos mueve. Que es arte pero, atención, también negocio.

Sobre el autor

Diego A. Manrique

, en contra del tópico que persigue a los críticos, nunca quiso ser músico. En su salón hay un bonito piano pero está tapado por montañas de discos, libros, revistas. Sus amigos músicos se enfadan mucho.

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