México lindo y querido: versión canónica de Jorge Negrete
Perdóneme, madre: he pecado. Comencé la semana pasada, escuchando a Chavela Vargas; lo exigían el cariño, la profesionalidad y el duelo. Como me temía, terminé saltando a los tenores. Droga dura: Jorge Negrete, Antonio Aguilar, Pedro Infante, José Alfredo. Y aquí sigo. A veces sospecho que se vendía a Chavela como proveedora de música mexicana para los que no gustaban de la música mexicana, la de pelo en pecho (y bigotito fino). Pero no puedo proclamar muy alto esa preferencia por “the harder stuff”. Son pecados a ocultar: mis amigos del DF se horrorizaban cuando me acompañaban a buscar discos y yo compraba toneladas de mariachis, corridos, rancheras. Me abandonaban cuando me acercaba a la caja registradora: "disculpa, Diego, pero no puedo dejar que me vean con alguien que se lleva discos tan...charros".
