Bob Dylan y el misterio de Bobby Zimmerman, Angel del Infierno fallecido en 1961

Por: | 17 de septiembre de 2012

Dylan y Jessica Lange
Fiesta tras el estreno de Masked and anonymous, en 2003: Bob Dylan y ¿de qué se ríe Jessica Lange?

Voy a decirlo alto y rápido: no se pierdan la extensa entrevista que ha concedido Bob Dylan a la revista Rolling Stone; estará en los quioscos españoles, en su versión traducida, la próxima semana. ¿Y que tiene de novedoso?, oigo preguntar. Primero, que presenta a un Dylan rencoroso y peleón. Con sus 71 años, sale al ring buscando el KO.

Lo de ofrecer entrevistas no es una actividad habitual de Dylan. Aunque, buen conocedor del cuadrilátero, éste correoso boxeador no olvida la conveniencia de descolocar psicológicamente al adversario. El encuentro con el periodista  transcurre en una tarde de verano californiano...y Bob se presenta cubierto de ropa, con un gorro de ski y una peluca.  También trae un libro, una autobiografía del temible Sonny Barger, para confundir aún más, pero luego hablaremos de su explosiva teoría de la transfiguración.

 

 
A lo largo de su vida profesional, Dylan ha mantenido una actitud desdeñosa hacia los que especulan con su obra y la relación con sus vivencias. Que se sepa que está al tanto de las principales polémicas entre el vasto ejercito de dylanitas. Tiene, por ejemplo, escasa paciencia para los que le acusan de plagiario:

“Lo que llaman plagio es algo que ha pasado siempre – es parte de la tradición. Es la misma gente que intentó llamarme Judas. Judas, ¡el nombre más odiado de la historia de la humanidad! Si crees que te pusieron un nombre malo, prueba con ese. Sí, ¿y por qué? ¿Por tocar la guitarra eléctrica? Como si eso fuera de alguna forma comparable a traicionar a Nuestro Señor entregándole para ser crucificado. Esos malvados cabrones merecen pudrirse en el infierno.”

 


En el universo moral de Dylan, eso es LO PEOR:  ejercer de traidor, de chivato. Lo reitera cuando le preguntan por una anécdota menor: en 2009, le retuvo la policía cuando caminaba solo bajo la lluvia en New Jersey, aparentemente buscando la antigua casa familiar de Bruce Springsteen.  Sabiendo que también había visitado la casa de Neil Young, igual había método en esa inocua locura: una curiosidad por los orígenes de sus colegas y discípulos. 

Pero nada aclara. Solo le sirve para arremeter contra la persona que avisó a los uniformados: “a la gente le gusta traicionar a los demás. Hay algo en ellos que les hace querer traicionar a alguien. “Ahí está”. Quieren ofrecerte, igual que ofrecieron a Jesucristo. Quieren ser la persona que lo haga. Hay algo en las personas que las hace actuar así. Yo lo he vivido. Muchas veces.”

Pelín paranoico. Nada nuevo, por otra parte: a mediados de los sesenta, cuando le atribuyeron el papel de portavoz de la juventud insurgente, se evaporó rumbo a las montañas de Nueva York; estaban muy frescos los asesinatos de John F. Kennedy o Malcolm X y pensó que resultaba peligroso el destacar. Por cierto que Dylan tiene una teoría sobre los Gloriosos Sesenta, que pretende devaluarlos: “si hubieras vivido en la época, sabrías que al principio de la década, hasta más o menos el 64 o el 65 todo era realmente los 50, sobre todo sus últimos años. Todo estaba basado en aquella época, aquella cultura, por lo menos en Estados Unidos. Y aunque continuó siendo una década importante, poco a poco fue desapareciendo. Los nuevos 60 empezaron más o menos en el 66, y se asentaron a finales de la década. Entonces, en la era de Woodstock, ya no quedaba nada de los cincuenta. En realidad, yo no formé parte de lo que se denomina como los sesenta”.

 

Dylan CON SU triumph


Esto es fuerte: siempre creímos que Dylan fue uno de los parteros de la revolución cultural de la Prodigiosa. No, insiste, es una criatura de los años cincuenta, década que evoca líricamente: “no existían sensaciones como la tristeza o la inseguridad. Simplemente había bosques, cielo, ríos y corrientes, invierno, verano, primavera y otoño. La cultura se basaba fundamentalmente en circos y ferias, predicadores y pilotos, espectáculos para leñadores y cómicos, bandas de música y demás. Programas de radio excepcionales y música muy interesante. Todo esto fue antes de los supermercados, los centros comerciales, los multicines, el Home Depot y todo lo demás. Ya sabes, todo era mucho más sencillo. Y cuando creces en aquel ambiente, eso se te queda dentro. Muchas cosas de los 50 siguen vivas en mi interior y me han hecho como soy.”

Aunque parezca un tópico, tenemos la sensación de asistir a un combate de inteligencias. Vemos un round largo y dramático, con el entrevistador intentando sacar a Dylan su valoración de los cuatro años de Obama. Y no hay manera, aunque Bob agradezca infinito que Barack le otorgara la Medalla de la Libertad. Una reticencia que algunos blogs de derechas han trompeteado como si fuera una confirmación de que Dylan está de su lado en la campaña para derrotar al primer presidente negro. Más bien, se trata de mantener su táctica de no implicarse en la arena política.

Sonny Barger libroEl golpe maestro ocurre en el primer tramo de la entrevista. Dylan extrae un libro, Ángel del infierno: la vida y época de Sonny Barger y el Club de Motoristas de los Ángeles del Infierno. Lee un párrafo que describe la muerte –en la carretera- de un motero, Bobby Zimmerman. Exacto, igual que el nombre original de Bob Dylan: un homónimo. Eso ocurrió en 1964  [más tarde, el periodista  averigua que la fecha correcta es 1961]. Dado que Dylan también sufrió un misterioso accidente de moto en 1966, está convencido de que protagonizó un fenómeno de transfiguración.

Según el DRAE, “acción y efecto de transfigurar o transfigurarse. Estado glorioso en que Jesucristo se mostró entre Moisés y Elías en el Monte Tabor, ante la presencia de sus discípulos Pedro, Juan y Santiago”.

¿Así que el tal Bobby Zimmerman murió y, tras cinco años en el limbo de los motoristas, transformó al cantautor antes llamado Bob Zimmerman? ¡Una mina de oro para la dylanología! A todo esto, una extraña conexión: la romántica imagen de los Ángeles del Infierno ha degenerado hasta ser considerados una intimidante banda de delincuentes. Dylan destaca que los coautores del libro también se apellidan Zimmerman pero finalmente se evade: “no estamos hablando de la trasmigración. Se trata de otra cosa. Transfiguración: puede aprender sobre ello en la Iglesia Católica, en los viejos libros místicos, es un concepto real. Ha sucedido desde siempre. Nadie sabe a quién le ha pasado ni por qué. Pero hay pruebas de ello por todos sitios. No es algo que se pueda pensar o soñar. No es como conjurar una realidad, ni como la reencarnación – o   cuando crees que eres alguien del pasado pero no tienes ninguna prueba de ello. No tiene nada que ver con el pasado o el futuro.”

Y, más adelante, “la transfiguración es lo que te permite escapar del caos y sobrevolarlo. Así es como aún puedo hacer lo que hago, componer las canciones que canto y continuar con mi vida.”

MikaL Shot-In-The-HeartSe trata de un planteamiento tan esotérico que, en circunstancias normales, hubiera supuesto el jaque mate para el entrevistador. Pero Dylan tenía enfrente a Mikal Gilmore. Un crítico musical que ha reflexionado en su libro Shot in the heart sobre el peso de la herencia familiar, la violencia, su castigo, la pena de muerte. No tuvo otra opción: es hermano de Gary Gilmore, aquel famoso asesino que exigió ser ejecutado por pelotón de fusilamiento en Utah en 1977 (y lo consiguió), un drama evocado por Norman Mailer en La canción del verdugo. De especulaciones sobre la reencarnación, las justas. Por lo tanto, Mikal acepta el órdago de Dylan y consigue acorralarle:

“Estoy tratando de explicar algo que no tiene explicación. Ayúdame. Vete a su tumba [la de Bobby Zimmerman]. Lee las páginas del libro. Algunas personas nunca acaban por desarrollarse de la forma en la que se supone que deberían hacerlo. Ese proceso se interrumpe. Acaban yendo por otro lado distinto. Pasa constantemente. Todos conocemos a alguien a quien le ha sucedido. Les vemos por la calle, es como si tuvieran un letrero encima de ellos.”

Insisto. El de Mikal Gilmore contra Bob Dylan es un gran match. No se lo pierdan:  victoria por puntos del viejo campeón.

Hay 32 Comentarios

Que fácil es quejarse, eso sí, siempre recuerda: tienes todo lo que has cosechado y trabajado. Ni un poco más, ni un poco menos.

Diego, crees que en las bootleg series Dylan llegará a sacar "A tree with roots"? Esperaríamos novedades? O es que Dylan sólo se ha planteado la serie para joder a los que sacaron "Ten of swords"?

Diego Manrique, perdona que me salte el artículo de Bob Dylan, es bueno. Me voy a otro lado. Tuve la oportunidad de preguntarte un martes, sobre una cuestión que me dejó estupefacto. No conseguí contestación por parte tuya. Veamos: dijiste que Jethro Tull es lo peor de lo peor, y los ninguneaste. ¿Fue un error o estabas diciendo lo que piensas del grupo?. Jethro Tull, es y ha sido uno de los grupos más grandes de la historia, con sus 30 álbumes y sus 80 millones discos vendidos, serán más. Está reconocido como un grupo de culto y ha sido uno de los grupos con mayores ventas en la historia del rock. El maestro Alfred Hitchcock dijo: " Nunca hacer películas con niños, animales ni con Charles Laughton". El gran maestro también se equivoca. Saludos.

Impresionante documento!

Diego, ¿piensas que realmente cree todas esas cosas o es parte de una estrategia para seguir siendo DYLAN, el inaprensible, el cuasi divino?

Interesantísimo, fenomenal. Bob Dylan, un ARTISTA con mayúsculas, un genio. Y un misterio aun más grande. Ah, y por cierto, "Tempest" es una auténtica maravilla, el disco más oscuro y apocalíptico del maestro con diferencia.

Da gusto leer a Diego Manrique sobre Dylan, como siempre.

Yo tuve la suerte de vivir tres meses en una mansión en escocia, con miles de acres de bosque y jardines de ensueño. Hace poco volví por allí esperando encontrar a sus antiguos dueños. No pude una barrera hacía infranqueable la entrada a través del puente que cruza el rio. La casa es ahora de Los Zimmerman, la utilizan para ir a jugar al http://www.lee-gratis.com/index2.php?option=com_docman&task=doc_view&gid=115&Itemid=30golf y la alquilan para eventos. os dejo unas fotografías,

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Sobre el blog

¡Tanta música, tan poco tiempo! Este blog quiere ofrecerte pistas, aclarar misterios, iluminar rincones oscuros, averiguar las claves de la pasión que nos mueve. Que es arte pero, atención, también negocio.

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Diego A. Manrique

, en contra del tópico que persigue a los críticos, nunca quiso ser músico. En su salón hay un bonito piano pero está tapado por montañas de discos, libros, revistas. Sus amigos músicos se enfadan mucho.

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