Toda la noche sin dormir: Northern Soul

Por: | 05 de febrero de 2014

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En Julieta, desnuda (Anagrama), última novela hasta ahora de Nick Hornby, aparecen dos maduritos aficionados al northern soul, que no han perdido el gusto por bailar e incluso por ligar. El protagonista, monstruoso esnob del rock, pretende burlarse de ellos, pero un concejal, veterano también del northern soul, le para los pies.

El “soul del norte” es un estilo sobrevenido, uno de esos subgéneros definidos y cartografiados laboriosamente por coleccionistas curiosos y espabilados comerciantes de discos. Partía de un extraño fenómeno: herederos del estilo de vida mod, chavales del norte de Inglaterra que se desplazaban los fines de semana hasta discotecas –a veces, enormes- que pinchaban la música soul más bailable y más desconocida. Generalmente, se trataba de temas rápidos, hechos a la sombra de las fórmulas de Motown, en la América más industrializada.      

          

 

Aproximación reciente (y tópica, con lo del disco-más-caro-del-mundo) de los informativos de la BBC al northern soul 

Esencialmente, semejante anomalía social pasó desapercibida para la prensa musical londinense. Sí despertó la curiosidad de Tony Palmer, director de documentales musicales, que en 1977 viajó al Casino de  Wigan para intentar averiguar qué les impulsaba a recorrer centenares de kilómetros para bailar desde las 2.30 de la madrugada hasta que amanecía, a las 8.

El reportaje causó furia, tanto entre los vecinos de Wigan como entre los amantes del northern soul. Palmer yuxtaponía el modesto hedonismo juvenil con crudas imágenes de la decadencia de lo que fue próspero centro textil y minero. El programa fue un éxito de audiencia y, para el resto de Inglaterra, supuso una sorpresa: en vez de seguir la pauta de los publicitados punks londinenses, los habituales del Casino vivían para la noche del sábado.   

 

El famoso capítulo de This England dedicado al Wigan Casino, dirigido por Tony Palmer en 1977

Eran discretos hijos de la clase trabajadora, sin programa político ni voluntad revolucionaria. El look tampoco excitaba a los cazadores de tendencias: patas de elefante, camisetas sin mangas, zapatos para deslizarse por la pista (ayudados por dosis generosas de talco). Casi todos llevaban un bolso con mudas de ropa: urgía cambiarse a lo largo de seis, ocho horas bailando.

Las drogas solían ser anfetaminas: se mascaba chicle para disimular sus efectos. Habitualmente, locales como el Wigan Casino no servían alcohol. ¿Sexo? A veces, al amanecer, cuando los mochuelos se dispersaban rumbo a un refugio. El público era desproporcionadamente masculino (y mucho menos gay NORTHERN SOUL Wigan-Casino-Story-northern-soul-record-collectorsde lo que ahora nos parece). Coleccionistas de discos, imaginen el morbo, que grababan las sesiones con aparatosos casetes, que compraban o cambiaban piezas raras, que incordiaban a los DJs para enterarse de sus últimos hallazgos.

Gracias a esos pinchadiscos, se ha hecho una asombrosa taxonomía de la inmensa producción de soul alborotado que nunca llegó a entrar en listas estadounidenses. En bastantes casos, a mediados de los setenta, aquellos discos luego consiguieron ventas respetables en el Reino Unido y ofrecieron una inesperada carrera tardía a artistas que ya habían olvidado aquellos temas que grabaron en unas horas, a las órdenes de productores oportunistas.   

En una escena tan elitista, donde se escondían nombres y títulos de piezas codiciadas, todo era posible. Se potenciaba las caras B de singles oscuros, se rescataban maquetas, se repescaban temas perdidos en elepés e, inevitablemente, se colaban producciones Made in England, incluyendo una canción grabada por Tony Blackburn, un popularísimo –y detestado- locutor. El mismo soponcio que sintieron algunos al descubrir que el idolatrado R. Dean Taylor, aunque grababa para Motown, era blanco y, para más inri, canadiense. Recuerden: los singles estadounidenses no llevaban fotos en sus fundas y pocos norteños compraban elepés, que sí ofrecían retratos.

 

Documental de BBC 2 (verán que repite imagenes del Wigan Casino filmadas por Tony Palmer)

A diferencia de las sectas británicas del blues o el rockabilly, lo que faltó en las altas esferas del northern soul fue el aliento cultural, un interés por la realidad profesional y vital de aquellos enigmáticos cantantes, arregladores y productores. Abundaban los buscavidas: era frecuente encontrar que los fondos instrumentales de una canción que había pasado sin pena ni gloria reaparecían con otra letra, otro título y otro intérprete.

La escena original del northern soul se extinguió a principios de los ochenta. Por imperativos de la realidad –parejas que se casaban, que tenían hijos- y por cismas, entre los que defendían el concepto original (“cuanto más raro, mejor”) y los que prefirieron compatibilizarlo con sucesivas olas de la música negra: funk, disco music, hip-hop… 

Pero siguió coleando, como descubre el personaje de Nick Hornby. Entró en el mainstream con las versiones de Soft Cell, Paul Weller, Yazz, los primeros éxitos de Dexys Midnight Runners o las producciones de Stock, Aitken & Waterman. Sucesivas tendencias juveniles –la segunda oleada mod, las rare grooves, las sesiones especializadas en discotecas- han sido bondadosas con el northern soul, ya internacionalizado

Trailer de SoulBoy

Con el tiempo, incluso se ha cubierto con una fina pátina de romanticismo. Han aparecido novelas, musicales y, desde luego, películas de colores brillantes: Soulboy (2010) y la todavía no  estrenada Northern soul, de la directora Elaine Constantine. Sobre todo, la maravillosa cosecha de tanta arqueología: aquellos centenares de discos ilocalizables, que llegaron a costar miles de libras, ahora están disponibles en docenas de CDs de maravilloso sonido, a unos precios ridículos. Aprovéchenlo.   

 

Un adelanto del largometraje Northern soul  

Una selección de joyas del Soul Norteño presentada por Diego A. Manrique se puede escuchar en la edición nº 44 de La Zona Salvaje.

Hay 13 Comentarios

Sigo buscando y no es búlgaro, sino ucraniano y, en su página web hay una brevísima biografía, entre lo que destacan que tiene formación clásica de conservatorio. I'll keep searching. Best, MK

Hola Diego,
Muchas gracias por tu link. Lo abro y sí, el trompetista por su apellido parece búlgaro, Yevhen Riechkalov. ¿Cómo podría ponerme en contacto con él??
Por otra parte, he estado tratando de encontrar en FB y en la red a algunos de los músicos que se presentaron a la prueba de 'idoneidad' del Ayuntamiento de Madrid y he mandado algunos mensajes por FB pero de momento ninguno me responde (al no ser 'amiga' en FB los mensajes se van a la bandeja de 'otros' que ni yo misma sabía que existía!!
Si sabes de algún contacto más y/o cómo contactar con este trompetista me lo puedes enviar a: chernomore_sea@yahoo.com
Un abrazo,
MK

Alicia, con independencia de lo que hacéis, trato de poner encima de la mesa un tema que nadie ha puesto, reivindicar un gusto más exquisito, con más clase, más variado, un gusto que muestre un balance y respeto cultural, por parte de los críticos, que siempre se centran en los géneros más obvios de la cultura popular occidental. Ya basta de tanto soul, rock, hip hop o yé´-yé, si se es una figura pública y gurú, si de algún modo tus opiniones acaban contribuyendo en la formación cultural de la sociedad, hay que exigir algo más. Me alegro de haber encontrado cierta comprensión aquí por otra parte, pero espero un cambio profundo en la pereza de los críticos.

No sé si eres Crítico Perezoso pero seguro que sí eres Lector Despistado. Lo que tú reclamas se llama etnomusicología y lo hacemos en la SIBE. Te invito a seguir nuestras actividades y publicaciones
http://www.sibetrans.com/

Aldoux, depende de la cultura de cada uno si esto es esclarecedor o no, eso sí, estaremos de acuerdo en que, un crítico occidental hablando de soul es un poco taken for granted, no sorprende a nadie. Yo espero el día en el que los críticos occidentales, esos que tienen tanto nombre, nos hablen del folclore kazajo y de las tradiciones musicales de los nativos de Taiwan (sí, los hay), y que realmente adquieran fama por eso, por descubrir al los aficionados a la música lo desconocido, en lugar de hablar de soul por 5432 vez.

Perfecto, entonces ¿qué hacemos aquí?. El último en salir que apague la luz por favor...

Aldoux, esto no es más que un blog, no creo que pretenda ser una biblioteca.

Un placer saber de tí, Mónica!
Así, de golpe, se me ocurre el trompetista de Coronas/Corizonas
http://es.wikipedia.org/wiki/Los_Coronas
No tengo contacto directo con él pero seguramente te lo puede conseguir Chema Rey. Si esto no funciona, buscamos más nombres.
Abrazos!

Hola Diego,

No sé si te acuerdas de mí, soy la antropóloga de Burgos. Sé que estás bien
porque eres 'famoso' y sé que has presentado un libro recientemente:
ENHORABUENA. Por lo demás, los/as oyentes de Radio 3 seguimos echando de
menos el Ambigú, especialmente por tus comentarios que le daban un valor
añadido al programa.

Te escribo porque estoy preparando una investigación sobre músicos
inmigrantes en España y presento el ensayo el mes próximo en el Congreso del
Council for European Studies en Washington:(
http://councilforeuropeanstudies.org/files/Conferences/2014_CES_Preliminary-Program_WEB-1-27-2014.pdf).

Necesitaría tu ayuda para ver si me puedes poner en contacto con músicos
inmigrantes en España, preferiblemente de Europa del Este pero no
necesariamente, que participen en alguna actividad musical en España (bien
tocando en algún grupo, bien habiendo creado sus propios grupos o también
tocando en la calle...). Yo sé que hay, o había, un grupo de búlgaros que
se llamaba los Rhodope que se conocieron tocando en el metro y luego
formaron su propia banda; he tratado de buscarlos en Internet pero no los he
encontrado. Yo podría acercarme a Madrid a entrevistarlos la próxima semana
(para luego tener tiempo de integrar esta información en la narrativa del
artículo).

Te agradecería muchísimo si me pudieras echar una mano con esto.


Un abrazo,

Mónica

Aldoux, hay muchísima información y bibliografía sobre esto, muchos críticos occidentales escribiendo sobre esto, no olvides que al fin y al cabo, solo es Soul.

Crítico Perezoso: por fortuna no todos somos unos sabelotodos como tú y este artículo será esclarecedor y revelador para más de uno...

Más cultura popular occidental...y sigue y sigue y sigue...siempre lo mismo, ¿qué mérito hay en todo esto? ¿quién de los que llevamos escuchando música años y años no conocemos el Northern, Deep, Southern o Philly Soul?

Casualidades: antes de toparme con este estupendo artículo suyo estuve leyendo la efemérides del día dedicada a Ann Sexton (nacida un 5 de Febrero), una de las tantas figuras del Northern Soul muy conocida en su casa pero de voz vibrante y magnética tal como he comprobado hurgando en Youtube. Saludos...

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Sobre el blog

¡Tanta música, tan poco tiempo! Este blog quiere ofrecerte pistas, aclarar misterios, iluminar rincones oscuros, averiguar las claves de la pasión que nos mueve. Que es arte pero, atención, también negocio.

Sobre el autor

Diego A. Manrique

, en contra del tópico que persigue a los críticos, nunca quiso ser músico. En su salón hay un bonito piano pero está tapado por montañas de discos, libros, revistas. Sus amigos músicos se enfadan mucho.

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