Antonio Vega, ni ángel ni demonio

Por: | 24 de mayo de 2014

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¡Adoro este país! Está lleno de gente que mira pero no ve. Como ese caballero orondo que grita en la Gran Vía, para que todos nos enteremos: “¿Dónde está la crisis? Los restaurantes no dan abasto y no te puedes sentar en una terraza”.

Así que no hay pobres: son un invento de la izquierda demagógica. Spain is different. Aquí, los muertos, incluso los que presentan peor aspecto, adquieren olor a santidad desde el minuto uno. En España, Kurt Cobain hubiera sufrido un accidente con arma de caza. ¿Janis? Un exceso de medicación. ¿Hendrix? Una dolencia estomacal. ¿Seymour Hoffman? Culpa de la soledad.

¿No lo creen? Resulta que al hijo de la folclórica “se le rompió el corazón”  tras la defunción de la mamma. El cantante emotivo que apareció cadáver en un portal de Malasaña era “un enfermo”, no una víctima de algo tan común como una sobredosis. Los caídos por el sida han sido derrotados por una “larga y penosa enfermedad”.

 

Teaser de 2011: no necesariamente estas imágenes aparecen en la versión definitiva del documental

Estos dias, hemos visto los resultados de ese proceso de beatificación automática con la controversia generada por el documental sobre Antonio Vega, con multitudes movidas por la acusación de “amarillismo”, dispuestas a linchar a la pobre realizadora.

La familia anda indignada con el montaje final de Tu voz entre otras mil, sobre todo por unas imágenes de Las Barranquillas y la aparición de unos fantasmales caballos salvajes, que la directora jura fue un (visualmente feliz) accidente. Bueno, también sale Joan Bibiloni con un corcel al fondo pero está justificado: el productor mallorquín se dedica actualmente a criar animales de carrera.

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Uno de los caballos salvajes palentinos que posaron ante la cámara de Paloma.

No pretendo frivolizar con el asunto: puedo entender la frustración de los Vega, que han colaborado con el proyecto, incluso cediendo su archivo de filmaciones en Super-8. Y la castiza madre del artista es ciertamente la figura más atractiva entre las docenas de entrevistados.

Una cosa es compartir confidencias ante una cámara y otra verte retratado en pantalla grande. Pero, cuando te pones en manos de un biógrafo, estás aceptando que filtre lo recogido por su visión personal. La libertad de expresión y todo eso.

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Paloma Concejero en acción. Su película es un tour de force del montaje.

Nadie se reconoce en el retrato que le hacen los demás. Lo mismo con los seres queridos. Con todo, uno no ve sensacionalismo en la película de Paloma Concejero. De corazón: más bien, todo lo contrario. Se ha embellecido lo truculento de la vida de Antonio, con abundantes tomas de playas, montañas, nieve. Vamos a decirlo finamente: cualquiera que conociera la lucha de Antonio por la dosis diaria, podría haber aportado vivencias increíbles, descarnadas, deprimentes. De esas que los espectadores comentan al día siguiente alrededor de la máquina de café.

ANTONIO VEGA plazuela-antonio-vegaPreguntan los fieles seguidores: y eso ¿sería importante? Ciertamente, si aceptamos que Antonio generalmente no funcionaba como un mercenario y que las canciones reflejaban su biografía. Y son 25 años marcados por la búsqueda de heroína, un estilo de vida elegido racionalmente. Pocas cosas detestaba más Antonio que los sermones de quienes estábamos fuera de esa competición  Un inciso: un país civilizado implementaría políticas para que los adictos convencidos tuvieran su dosis regulada, para alejarlos de la miseria y el delito; el sistema funcionó satisfactoriamente en Inglaterra durante años.

Esa férrea jerarquía establecida por Antonio explicaría el hecho de que sus discos cada vez contuvieran menos composiciones propias. O las abundantes participaciones en discos colectivos y en proyectos ajenos que, seamos piadosos, no estaban a su altura. En la pantalla, varios de los músicos hablan maravillados de que entraran en su banda sin ser probados: otra lectura posible es que Antonio buscaba un determinado tipo de persona, no un sonido específico. Y eso, por cierto, desembocó en la creciente estandarización de su música. Por cierto, su música (y su evolución) es la gran ausente de la narración, aunque puedo entender que Paloma haya optado por el pérfil del creador romántico, conectado con secretos canales con la fuente del arte.

 

Tráiler de 2013

Antonio era el gran consentido. Extraordinariamente inteligente, sabía manipular a productores, amigos, instrumentistas, disqueros, fans, periodistas, editores musicales. Por lo menos, le consentían hasta que se pasaba de la raya. Una y otra y mil veces. Pero durante años todos bailaban a su son, deslumbrados por su arte y su sensibilidad, conscientes de estar en presencia de un creador inefable.

Era un superviviente. Sin llegar a desclasarse, modulaba su mensaje según los cómplices que tenía delante. En Tu voz entre otras mil, asombra el contraste entre el tono barriobajero de algunas declaraciones grabadas en casete y su origen social. En el escenario, hacía chistes de pijos, como la bromita con la homosexualidad de Antonio Gala. Todo valía para tirar adelante.

Como a la mayoría, le aterraba su mortalidad. Su hipersensibilidad tal vez explique la negativa a visitar a su queridísima Marga, durante las tres semanas que estuvo en el hospital, antes de expirar: la guadaña silbaba demasiado cerca. El sería el siguiente, por un cáncer fulminante que permite a algunos cínicos argumentar que no murió por los opiáceos. Técnicamente, Antonio era un yonqui funcional pero su way of life le llevó a olvidar la alimentación, a instalarse en habitáculos insalubres, a tratar con dealers impresentables. Recordemos lo obvio: los yonquis sólo tienen Un Amor.

 

Making of de 2011. Tu voz entre otras mil ha consumido cinco años de la vida de su equipo.

Así que no crean que la película de Concejero es una puñalada trapera. Supongo que, conscientemente, ha evitado muchas sombras. Antonio era cariñoso, culto, generoso, divertido a la hora de contarte sus (a veces) increíbles andanzas. Pero, como cualquiera de nosotros, podía ser malvado, estúpido, arrogante, tramposo: todavia recuerdo los bochornos que pasé cuando intenté simplemente que conversara con un editor barcelonés empeñado en editar un libro con sus escritos; no hubo forma, oiga.

Y lo peor: aprendió a malvender su arte por un metafórico plato de lentejas. Fíjense en los subtítulos del penoso diálogo (casi) fuera de micro cuando actúan frente al Hard Rock Café madrileño: Antonio quiere cortar ya para atender a asuntos más urgentes mientras Nacho Béjar insiste en cumplir con el respetable.

 

Seguramente, la canción de Antonio Vega más difundida a escala mundial. Por lo que me contó, agradecía el detalle -es decir, los derechos de autor- pero no se preocupó por ver Amores perros.

Tu voz entre otras mil es respetuosa y melancólica, un jarabe fácil de tragar. Encontraran personajes memorables, aún conmocionados por su contacto con un artista superior. Pero también surgen momentos hilarantes, como la bronca entre Will More y su hermana Carmen, sobre asunto tan bizantino cómo quién introdujo a Antonio en el jaco (¡como si no estuviera predestinado a conocer los paraísos artificiales, igual que todos sus coetáneos!).

Con todo, las personas que idealizan a sus ídolos harán bien en alejarse de Tu voz entre otras mil. Nada de lo que sale en la película de Concejero servirá para reforzar su reconfortante superioridad moral: no van a encontrar mucha mezquindad, demasiado morbo, ni siquiera un módico porcentaje de carroñeo. Podrán seguir en el rebaño de los felices creyentes en que los niños vienen de Paris.

 

Evocaciones de la generosidad del Antonio Vega con dinero fresco.

Hay 11 Comentarios

Yo al igual que Alberto también rompo una lanza por 3,000 noches con Marga. Me parece un disco magnífico, con ese arranque brilliante de Pasa el otoño, Pueblos Blancos y Angel de Orión. Me encanta el sonido de las guitarras, las letras -que son de las mejores que ha escrito Antonio Vega-, y hasta los dos experimentos instrumentales. A mí este disco me encanta.

Un retrato íntimo, aún más el de un artista, ha de reflejar luces y sombras, no digamos si éste abraza actitudes extremas y la heroína lo es. El documental no se ceba en lo sórdido, yo diría que es bastante respetuoso. Que la familia no reconozca al Antonio en pantalla no invalida la película.

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Dicho lo cual, no se trata de juzgar a nadie. Todos, como dice Diego, hemos pecado y nos han podido y pueden reprochar nuestro comportamiento.Es interés por la persona a la que no tuve el placer de conocer. En cambio al artista si, que era excepcional. Y obras tan despreciadas o ninguneadas como "3000 noches con Marga" me parecen muy interesantes. Este disco, el último que grabó, me parece lleno de energía y valor; se atreve con pequeños experimentos como ese instrumental electrónico y trabaja con el sonido de las guitarras.

Diego:Quizá el adjeivo "mezquino" no es el adecuado en el asunto del editor. Pero el hecho de liaros, de engañaros, también es un asunto de respeto hacia vosotros o hacia ti. Por eso digo que fuera egoísta puesto que se despreocupaba y hacía lo que le daba la gana. Supongo que todo dependía de cómo se levantaba.

Alberto: preferiría no entrar en el asunto de AV y sus mujeres. No sé lo suficiente y algunas impresiones pueden resultar equívocas.

Respecto a lo otro, podía ser generoso cuando la economía iba bien. En realidad, no sabía dosificar (ugh) el dinero.

Lo del editor no era cuestión de generosidad. Supongo que Antonio sabía que publicar un libro no le iba a permitir comprarse un piso. Y su falta de elegancia en las sucesivas citas telefónicas podía ser una forma de decir que no estaba para escribir nada, ni siquiera para juntar sus posibles escritos. Pero yo hubiera agradecido que me lo hubiera explicado desde el principio.

Sin ánimo de entrar en el seguro excelente trabajo documentalista de la autora, parece claro que las partes blandas de la biografía de Antonio están menos tapadas que las duras, pero así se vende la cinematografía, está claro. Probablemente a nadie, ni a sus fans más acérrimos, les interesaría una biografía pausada y dando el mismo peso a todas las etapas de su prolífica existencia.

http://casaquerida.com/2014/05/24/candidatos-encapotados/

Me ha sorprendido gratamente este artículo, señor Manrique. Mis felicitaciones.

Diego. Por lo que escribes, tú tienes mejor información sobre la vida de Antonio que la que ofrece el documental (o la que quiere ofrecer). ¿Nadie te sugirió que colaboraras?
Por otro lado, conociendo el mundo de Antonio, por qué nadie se atreve a decir claramente de qué murió Marga del Río. O quizá yo no me he enterado pero siempre se habla de la muerte de su compañera y yo, malpensado, me temó que fuera por opiáceos. ¿También provenía ella de ese mundo de adicciones? Sería interesante aclararlo, entre otras cosas porque Antonio siempre escribió en las notas de sus últimos tres álbumes que fue una inspiración para él; inclusive, ella firmaba las letras de algunas canciones. Aunque conociendo a Antonio, era muy maximalista en sus pasiones amorosas. Su ex-mujer también fue una mujer superlativa en su momento.
Para acabar, me llama la atención que Antonio fuera un tipo generoso, por lo que escribes y a la vez mezquino, por ejemplo con el asunto del editor. ¿Quizá fuera algo egoísta?

Sr. Diego Manrique: escribe usted muy bien. Es un placer leerle.

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Sobre el blog

¡Tanta música, tan poco tiempo! Este blog quiere ofrecerte pistas, aclarar misterios, iluminar rincones oscuros, averiguar las claves de la pasión que nos mueve. Que es arte pero, atención, también negocio.

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Diego A. Manrique

, en contra del tópico que persigue a los críticos, nunca quiso ser músico. En su salón hay un bonito piano pero está tapado por montañas de discos, libros, revistas. Sus amigos músicos se enfadan mucho.

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