La estación de Takadanobaba le rinde tributo cada pocos minutos haciendo sonar la sintonía de su serie siempre que un tren se detiene en el andén. Según la historia concebida por Osamu Tezuka, Astro Boy nació en este barrio tokiota en el año 2003, aunque en realidad surgió de su pluma en 1951 y dio el salto a la televisión 12 años después. Fue la primera serie de anime y es uno de los iconos más reverenciados de Japón. Estos días aterriza en España la adaptación a la gran pantalla de las aventuras del niño robot que cimentó la industria del dibujo animado nipón. Una coproducción para todos los públicos encabezada por un equipo estadounidense, lo que demuestra que la animación japonesa es un surtidor de este Hollywood sediento de adaptaciones y remakes. Próximamente veremos su versión de Bola de dragón, Comando G y el ambicioso e interminable proyecto de Warner para adaptar Akira. Un fenómeno que ya anticipó Roland Kelts en su libro Japanamerica, estudio sobre cómo la cultura pop nipona ha invadido EE UU.







