Maya Plisetskaia (Mis retratos del verano: 6)

Por: | 03 de agosto de 2013

Maya.plisetskaia Con Maya Plisetskaia (Moscú, 1925) estamos frente al paradigma de la gran bailarina clásica rusa del siglo XX que a la vez se saltó todos los esquemas. Es además, universalmente, una de las grandes de la historia del ballet. Valiente, luchadora, inquieta y de pocas pero certeras palabras, la artista moscovita publicó hace unos años unas jugosas memorias donde se dejó pocas cosas en el tintero. Es importante que las bailarinas escriban sus memorias. En el siglo XX, una de las primeras fue Tamara Karsavina y después lo hizo Alexandra Danilova, entre otras. Hay algunas que sencillamente no quieren hacerlo, pero ese testimonio de primera mano, con el tiempo, adquiere un valor singular. Como no hablo ruso, siempre con Maya para las varias entrevistas me he tenido que entender a través de intérpretes y gracias a algunos muy buenos que han sabido captar la agudeza de sus comentarios, he podido rescatar sus máximas, como aquella de “cuando la democracia (entre comillas) llegó al ballet: ¡Caput!” o mejor aquello de: “el ballet es un 95% de duro trabajo y un 5% de talento”. Poniéndose lírica dijo a Vadim Gayevski: “La danza salvará al mundo”. He adoptado esta frase como un lema, la tengo encabezando mi Facebook y la he usado en un relato, atribuyéndosela a una anciana bailarina rusa perdida en el trópico, desde donde homenajeo más que emulo al Carpentier de “La consagración de la primavera”. Plisetskaia fue para mi retina de butaca una revelación en el Cisne Negro allá en el trópico precisamente. “La Muerte del Cisne” es otra historia bien distinta, un solo que he podido ver y analizar en su proceso a lo largo de casi 40 años. El arte de estas grandes intérpretes es lo que forma al espectador ilustrado. Siempre digo que resulta ociosa la comparación entre Plistskaia y Alonso. Tengo a mi haber haberlas visto bailar en la misma función. Son dos polos no opuestos, sino potentes en sus esferas de influencia, cada una en sus maneras. Hablar ya de rivalidad es infantil. Las dos se calzaron las zapatillas de punta mientras resistieron y las dos han exprimido hasta el final de sus carreras la coincidencia dentro de algunos de los mismos roles: el cisne, “Carmen”, amén de en sus tiempos de oro, otros papeles como “Cascanueces” y “La Bella Durmiente”. El aporte artístico de ambas es enorme y prismático, donde destaca siempre el rigor y la voluntad. Maya fue la última directora del ballet clásico en España y aunque la historia de la agrupación ha sido mil veces manipulada y mal escrita, lo cierto es que en su etapa se hizo el primer gran ballet completo de repertorio: “La Fille mal gardée”; aun habrá otras cosas que agradecerle. Cuando la extinta Unión Soviética se descomponía, viajamos a Tbilisi, la capital de Georgia junto a Rostropovich, el coreógrafo Luciano Canito y otros amigos para estrenar en la ópera una obra de creación por la paz. Al llegar a la convulsa Tbilisi, un asistente de Shevardnadze nos dio un casco a cada uno: había francotiradores sueltos. Maya no se puso el casco ni una sola vez y al salir a escena, los georgianos en pie corearon su nombre.

Hay 2 Comentarios

Me encantan estos pequeños retratos de la vidas de tan importantes personasen nuestra vida. En especial me ha gustado esta dado que es mi bailarina favorita y la comparación Plisetskaia-Alonso me parece fabulosa.
Gracias de nuevo.

¡ Interesante y bonita historia sobre las dos bailarinas rusas del ballet, inspiradas en la música de Tchaikovsky ¡ Saludos al articulista Roger Salas.

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Por Pies

Sobre el blog

Un espacio para la reflexión y la crítica de la danza y el ballet. Su historia y avatar en el mundo global, los cambios estéticos y los nombres propios en una escena universal y dinámica. Ballet clásico, moderno y contemporáneo; danza actual y teatro-danza; ballet flamenco y danza española; festivales, teatros y compañías, diseños, música y tendencias; los grandes coreógrafos junto al talento emergente. La DANZA es una y así debe glosarse y ser estudiada desde todos sus ángulos, como verdadera materia de cultura.

Sobre el autor

Roger Salas

es el crítico de danza y ballet del periódico EL PAÍS desde hace 28 años, con una breve pausa cuando participó en la aventura de la revista "EL GLOBO"; nació en Holguín (Cuba) en 1950, estudió piano y presume de autodidacta. Emigró a Europa en 1982 y ha publicado dos libros de cuentos, una novela y varios ensayos sobre ballet, ciencia coréutica y danza española. Roger cree, como dijera Maya Plisetskaia un día, que "la danza salvará al mundo".

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