¿Está muerto el repertorio del ballet? (I)

Por: | 28 de diciembre de 2013

Canova.relieve.bailarines Hace un tiempo, Alastair Macaulay, el crítico de danza y ballet de The New York Times publicó un largo artículo bastante incendiario sobre este tema, y de aquello, que me pareció de muchísimo interés y actualidad, me hice eco en este diario. Lejos de quedar en una estéril polémica pasajera, de alguna manera esta pregunta y sus colaterales argumentos flota en el ambiente; no desaparece la pregunta sino que se amplia a tenor de lo que se ve por ahí y de lo que se anuncia que vendrá. Lo primero que tendría que ser revisado es el concepto mismo de repertorio, su alcance y sus valores. La comparación con la música sinfónica no es ociosa. No por mucho experimentar en el terreno sonoro se deja de tocar Beethoven. Tampoco en el teatro musical se deja de representar Verdi o Wagner a pesar de que hay un pujante movimiento renovador operístico, tanto en la nueva creación como en las maneras de representar ese gran repertorio, esa herencia que son los cimientos del género. El ballet académico se sustenta (y se enseña) a partir de sus valores más estables, su escolástica discurre ejemplificada por ese repertorio propio, que si bien se ha hecho magro en el tiempo, reviste una importancia capital. No sobra decir que esto va desde los grandes títulos hasta los pequeños fragmentos o variaciones que han sobrevivido al tiempo. Explicaba Balanchine que en cuanto al repertorio del ballet lo olvidado bien olvidado estaba, que la criba implacable del tiempo ejercía esa selección natural de qué debía permanecer y lo que no, consideración que se aplicaba tajantemente a sí mismo. Se puede estar o no de acuerdo con esto, evidentemente, pero la recuperación filológica de los ballets olvidados hasta ahora no ha dado frutos perdurables y sí muchos grandes gastos en producciones de ocasión, asunto sobre el que volveré en otras entregas sucesivas. Lo principal es que hay que defender, por instinto y por intuición, por cultura y por devoción, que el repertorio no está muerto, sino muy al contrario, vivo y en evolución. Pero al mismo tiempo hay que entender que la substancia que se defiende no es extática sino dinámica y en cierto sentido cambiante. Quiere esto decir que el que defiende (y representa) esos clásicos de repertorio debe seleccionar cuales elementos, desde los pasos al estilo, desde la indumentaria al canon plástico, deben permanecer y ser la médula perviviente que garantice la representación mejor y la transmisión con resultados apreciables. El repertorio del ballet no está muerto, pero sí en peligro. Su manipulación espuria, los montajes poco informados y la propia asunción del desmadre exhibicionista con la técnica balletísitica, son algunos de los asuntos que se convierten en arma arrojadiza y en riesgos. El repertorio es un instrumento referencial de cultura, una biblioteca de consulta obligada. En su fondo (y en su forma) están todos los elementos de progresión sobre los que se ha avanzado y especulado siempre. La mejor prueba es que la mayor aspiración de una obra nueva es pasar a ser eso: repertorio, y con el tiempo, llegar a tener la consideración de un clásico. En el siglo XX estabilizamos la criba de los materiales del siglo XIX; en este siglo XXI toca lo mismo con respecto a los del XX, una cristalización, por facetas, que ya está en marcha. En la imagen, un relieve de Antonio Canova.

Hay 2 Comentarios

Esperaba un nuevo articulo desde hacia tiempo.
A mi me parece que es un tema muy conflictivo respecto al debate , pero desde mi visión opino que nunca es bueno desprendersede lo antiguo , tiene que quedar algopara que esos ballets no desaparezcan para siempre.
Por favor cuanto antes pueda publicar el siguiente articulo mejor. Gracias.

Magnifico articulo que viene a plantear una vez mas la discutible universalidad y eternidad de los valores artisticos, los criterios de constitucion y permanencia de los canones, etc. Siempre es un placer leerlo, sr. Salas, no nos abandone (a las personas que amamos la danza, me refiero). pocas ocasiones tenemos de aprender tanto como con sus articulos.

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Por Pies

Sobre el blog

Un espacio para la reflexión y la crítica de la danza y el ballet. Su historia y avatar en el mundo global, los cambios estéticos y los nombres propios en una escena universal y dinámica. Ballet clásico, moderno y contemporáneo; danza actual y teatro-danza; ballet flamenco y danza española; festivales, teatros y compañías, diseños, música y tendencias; los grandes coreógrafos junto al talento emergente. La DANZA es una y así debe glosarse y ser estudiada desde todos sus ángulos, como verdadera materia de cultura.

Sobre el autor

Roger Salas

es el crítico de danza y ballet del periódico EL PAÍS desde hace 28 años, con una breve pausa cuando participó en la aventura de la revista "EL GLOBO"; nació en Holguín (Cuba) en 1950, estudió piano y presume de autodidacta. Emigró a Europa en 1982 y ha publicado dos libros de cuentos, una novela y varios ensayos sobre ballet, ciencia coréutica y danza española. Roger cree, como dijera Maya Plisetskaia un día, que "la danza salvará al mundo".

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