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Música, mestre!

Por: | 20 de mayo de 2013

MusicaMestreElvira Asensi ha escrito un libro preciso, una obra que aclara muchos aspectos de la Valencia cultural, una historia no siempre conocida. El volumen se titula Música, mestre! (PUV, 2013). Observen: el título lleva ese signo de puntuación por razones bien fundadas.

Primero, porque eso es lo que despierta el libro: admiración por la búsqueda erudita, la pasión volcada, la vida que hay en un objeto aparentemente remoto. El subtítulo describe bien el asunto: Les bandes valencianes en el tombant del segle XIX. En algo tan distante ¿hay pasión y vida?

Elvira Asensi nació en Llíria. ¿Les digo más? Tu lugar de nacimiento no te obliga, no hay fatalidad que no puedas remontar. Si vienes al mundo en Llíria no estás forzado a hablar de música y de bandas. Pero admítanme que en este caso particular dicho hecho resulta determinante. En esa población hay un arte que se cultiva, hay una sociabilidad que se cuida, hay una cultura que se impone: la de las bandas vecinas, la de la rivalidad musical.

Estuve en el Tribunal de su Tesis doctoral, que dirigieron Pedro Ruiz y Vicente Galbis. Fue un honor y un placer. No crean que esto es siempre así. Hay trabajos académicos que son un tostón; hay tesis que son aburridísimas; hay investigaciones que son datos y desorden. No es el caso. Elvira Asensi se doctoró con capacidad y con soltura.

En el Tribunal había expertos de todas las áreas, excepto uno: yo mismo, que no soy especialista en casi nada, menos aún en materias tan elevadas como la música. Cuando leí su trabajo aprendí, aprendí muchísimo. ¿Ustedes imaginan? Lo bueno del estudio académico es averiguar lo que previamente desconocías.

Pero el tema no se impone. Por importante que sea el objeto, la autora ha de despertar el interés del lector y ha de transmitir una información sin aburrir. Elvira lo consigue sobradamente. Cuando, días atrás, leía el último libro de Ferran Torrent compartí con el autor una afirmación que suscribo enteramente. El novelista se refería a las Fallas

"-Fa temps que no hi vaig. Les multituds m'espanten. Ara, a mi les falles em semblen totes iguals. ¿Saps? Hi ha una cosa que m'emociona de les falles: les bandes de música. Per a mi, són l'expressió cultural més important dels valencians".

Yo no soy quién para decir algo así, pero sospecho que Ferran Torrent no está equivocado. En fin, un placer y una constatación: las bandas de música son lo más grande que ha producido la cultura local.

El miércoles 22 de mayo a las 19:30 en el Museu Valencià d'Etnologia (Beneficència) se presenta el libro de Elvira Asensi. Estarán Joan Seguí, Josep Francesc Almeria, Pedro Ruiz Torres y la propia autora. ¿Se lo van a perder?

Mònica Oltra según Ferran Torrent

Por: | 18 de mayo de 2013


FerranTorrentMonicaOltraSé de amigos que están indecisos de cara a las próximas elecciones. Hay incluso colegas que apuestan fuertemente por unos u otros. Con coraje o temeridad. Yo, que soy muy disciplinado, me leo la literatura que los candidatos producen. No, los programas electorales, sino esos volúmenes que los retratan.

 Acabo de zamparme el libro que Ferran Torrent dedica a Mònica Oltra. Caminaràs entre elefants (Columna, 2013) se titula. La diputada tiene suerte, mucha suerte: tiene alguien que le escriba, un escriba sutil e irónico que subraya sus espasmos e hiperactividad, su compromiso y su talante lejanamente comunista.

 Un volumen circunstancial, de política efímera, es un libro generalmente poco atractivo: a los pocos meses está caduco. Yo no lo creo. Leer a destiempo esos libros te da mucho juego. Por ejemplo, para La farsa valenciana (Foca, 2013), devoré Eduardo Lafarsavalenciana1Zaplana. Un liberal para el cambio en la Comunidad Valenciana, (Ed. B, 1995), de Rafa Marí. Imaginen cuánto provecho saqué de sus páginas y mis subrayados. Aún estoy regurgitando.

 Yo, ahora, he leído Caminaràs entre elefants, ya digo, y me dispongo a glosarlo. ¿Para qué? Para ver qué valor tiene el voto a Compromís o al PSPV. Admiro a Ferran Torrent: es un novelista eficaz, tenaz, capaz. Es un prosista de fuste. No entiendo por qué su editorial, Columna, dice que "és un del autors més importants de la literatura de gènere en la nostra llengua". Me parece un diagnóstico insultante. Es un autor importante; no es un escritor de género. Nada de lo que le he leído me ha parecido rutinario o esquemático. Que los escritores compongan libros de políticos resulta una tarea alimenticia y razonable. No les darán mucho rédito material, pero así demuestran sus adhesiones. Y sus evaluaciones.

El libro Caminaràs entre elefants es una aproximación a una figura política que ha despertado el interés de mucha gente. ¿Por qué razón? Por su imagen batalladora, por sus escurridizos combates con el Partido Popular de las Cortes Valencianas. Mònica Oltra es la parlamentaria que acude a las sesiones con camisetas reivindicativas o es la oradora que habla con dureza y radicalidad. Se gana a la gente joven, claro. Y se gana a quienes creen que la expresión rotunda es una virtud.

 En el libro de Ferran Torrent, el personaje aparece con mayor intimidad en distintos parajes propios (con la familia, en las Cortes) o ajenos (en el Gran Casino de Valencia): en situaciones ordinarias y en circunstancias que no son frecuentes. Aparece en la Ciudad de la Justicia o en un Restaurante de El Saler. Ferran Torrent la acompaña y graba; la acompaña y habla, interroga, dialoga. El escritor rehace después el material, lo ordena y el resultado es un libro entretenido, quizá algo superficial, incluso muy epidémico. Quiero decir: no se profundiza gran cosa en los interesantes temas que abordan. Seguramente porque Mònica Oltra siempre tiene prisa y seguramente porque no se quiere hurgar en lo que tal vez haga peligrar a la Coalició Compromís: la dualidad de liderazgos, las tensiones de las corrientes internas.

 El resultado es un retrato amable de Mònica Oltra, hiperactiva y sensible, hasta tierna; un retrato que traza un interlocutor, Ferran Torrent, que tiene su punto de desencanto, su escepticismo, incluso su sano cinismo.

 Aparte de lo escrito por Torrent, hay otros documentos de Oltra: intervenciones parlamentarias, por ejemplo. O algún capítulo dedicado a 'La corrupció segons Mònica Oltra', una síntesis apretada de los escándalos valencianos. Hay finalmente un documento que firma Enric Morera. Es seguramente el texto menos relevante del conjunto. ¿Por qué? Porque es una intervención electoral-electoralista que poco o nada tiene que ver con Oltra, a la que sólo nombra de pasada. ¿No era éste un libro dedicado a la parlamentaria de Compromís? ¿Por qué el otro líder de la coalición no dice nada de su compañera?

 Sin duda es un libro sencillito. Entretenido y aleccionador, como puede esperarse de las obras de Ferran Torrent. Pero no es un examen profundo, no es un retrato que ahonde en la psicología del personaje que aparece en sus páginas con prisas y atareada. Su apego a las Fallas y a la Ofrenda, cosas sobre lo que Torrent le pide explicaciones, se resuelve de una manera muy poco convincente: que si es la tradición, que si la vida fallera es vida comunitaria, que si nos gusta sentirnos juntos, etcétera.

 Creo que podría haberse extraído más enjundia del personaje: si el personaje se hubiera dejado y si el autor hubiera querido dedicarle más y más tiempo, más empeño. Ya sé que los libros son perecederos y que hay que ganarse los cuartos. Ya sé que la literatura circunstancial no tiene mucho recorrido económico y que su lapso de supervivencia es corto. Pero a mí me gusta leer para enterarme de lo que el personaje no quiere decir, aquello que le incomoda.

Sin frentismo, sin sectarismo: sólo de frente.

Por: | 15 de mayo de 2013

FranSanz¿Tiene remedio el Partido Socialista? La visión más pesimista nos hace ver una organización anquilosada, incapaz de superar sus vicios históricos. La visión más optimista nos presenta a un partido de masas, una institución de progreso que alienta a la ciudadanía. ¿Qué es lo que va a pasar?

Por un lado está el liderazgo, que hay que cambiar y reforzar (eso creo); por otro está la estructura orgánica, que hay que cambiar y mejorar (eso creo). Por una parte están el empuje, la fuerza, la renovación; por otro están las inercias, la ley de hierro de la oligarquía, el sistema electoral.

El Partido Socialista Obrero Español y el Partit Socialista del País Valencià necesitan que su fuerza se exprese, que sus militantes tengan voz, que sus simpatizantes sean atendidos y oídos. Eso esperamos de Fran Sanz, por ejemplo. Necesita que la organización no aplaste ni lamine. No es posible la izquierda sin el Partido Socialista; pero tampoco es posible con un Partido Socialista con freno y marcha atrás.

¿Otros partidos pueden sustituirlo? Por supuesto, tal eventualidad es posible, pero yo me tentaría las ropas: en 2014, sin el Partit Socialista no hay alternativa. Cómo nos gustaría trastocarlo todo, alterarlo todo. Sin embargo, en la Comunidad Valenciana no hay bipartidismo: hay un Partido Popular que en la derecha todo lo abraza, todo lo abarca; y hay una oposición fragmentada que ha de concebirse aliada y coaligada.

Yo no espero revolución alguna. No espero un temblor de tierra ni la llegada de un Zeus tonante. Deseo sólo que mis amigos, mis familiares y yo, quienes votamos al Partido Socialista, a Esquerra Unida o a Compromís, veamos la salida de este enredo (o de esta Farsa, que es como he titulado el libro que he publicado). Soy persona de orden. Precisamente por ello, estoy escandalizado con los embustes, los enjuagues y los enredos del Partido Popular de la Comunidad Valenciana. Llevan años así. ¿Es posible pedir perdón?

Mientras esperamos el acto de contrición, el Partido Socialista ha de quitarse los lastres, las rémoras. Y ha de apear a quienes sólo están para provecho personal. No son muchos, pero hacen daño. Por su parte, de Esquerra Unida y Compromís no espero tampoco gran cosa: me conformo con utopías menores, un País Valenciano habitable y moderado. Seguro que nos entendemos. Sin frentismo, sin sectarismo: sólo de frente.

'La nau dels antifranquistes'

Por: | 14 de mayo de 2013

ParlemSemanas atrás estuve visitando la exposición que ahora hay abierta en el Centre Cultural de La Nau, Memòria i vigència d'un compromís. Univesitaris. Es una muestra de la que se responsabiliza, entre otras personas, Mila Belinchón. Trata de la oposición al franquismo, de la resistencia al Régimen, un sistema institucional obsoleto y absoluto. Además de absurdo: nos hizo vivir rezagados varias décadas.

En los años sesenta, los jóvenes estallaban, se encabritaban: como los caballos policiales que transitaban por el Facultad de Filosofía y Letras de Madrid. Rellanos grandes, escaleras desahogadas... Había un mundo de represión y dolor.

Pero había también un porvenir de entusiasmo. Las cosas podían cambiar y además podian cantarse, relatarse, tararearse. Raimon actuaba en Madrid y los grises aporreaban con profesionalidad, rigor y saña: a algunos los tiraban por la ventana. O tiraban al aire sus disparos, ay.

La banda sonora que se escucha en la sala se debe a Luis Puig, nuestro melómano de guardia. Y a Manel Granell. La selección está hecha con rigor. Pero tiene canciones quizá excesivamente obvias. Es tan generoso Luis, que se le perdonan sus obsesiones musicales, que son las nuestras.

Pasé por el tunel de la Sala Acadèmia, en La Nau, un tunel del que Pepe Gimeno es en parte responsable. Se lo dije a Norberto Piqueras y se lo dije al Vicerrector, Antonio Ariño: al inicio, la Expo ahoga, con las paredes negras. Es como una cueva literalmente angosta. Y es que el franquismo era una caverna mal avenida, una estrechura. Era un mundo asfixiante. Poco a poco, el espacio de la Exposición se abre y los visitantes respiramos: como los pacientes españolitos.

Es una muestra ilustrativa, muy formativa. Quizá le falte algo de incorrección. Los trotskistas, los maoístas, los anarquistas, los desvariados aparecen como miembros de una multitud. No había tal muchedumbre. Las cosas iban lentas y los nacionalistas se revestían con andrajos izquierdistas.

De hecho, el franquismo hizo buenos a todos los opositores: hasta Rafael Calvo Serer, antiguo miembro del Opus Dei, tuvo mucho que decir en la Junta Democrática. Yo me sentía mal: era tan joven, pero tan joven, que pensaba haber lledado tarde a todo. A mí, de hecho, me hizo bueno el franquismo. Aunque nunca estuve en la vanguardia de la oposición (por Dios, era un adolescente), la omnipresencia del Régimen me sacó de la modorra.

La Exposición de La Nau, en la que veo la impronta de Mila Belinchón, es interesante, muy interesante. Está a un milímetro de caer en la autocomplacencia. Pero no: en aquel mundo era todo tan limitado, que es imposible agrandar lo que, de origen, era chiquitito.

http://on.fb.me/10KGlXm

"La enseñanza de la juventud no es una mercancía"

Por: | 10 de mayo de 2013

Ayer leí una frase o un pasaje de Albert Einstein (o al menos una idea que se le atribuye). Lo descubrí en un muro de Facebook. Dice más o menos así: si creen que la educación es muy costosa, piensen en lo Profesor21cara que sale la ignorancia.

Sé que la frase no es literalmente así, pero se aproxima a esta reproducción que ahora les traigo. Y eso, francamente, es lo que pensamos tantos y tantos españoles. Vivir en la ignorancia es carísimo: la cultura no te hace necesariamente mejor, pero la incultura no te ayuda lo más mínimo.

Que la Escuela, que el Instituto, que la Universidad sean objeto de recortes y de miserabilismo dice mucho o muy poco del Gobierno central y de los autonómicos. Echar el cierre a los recursos, a los suministros, al sostenimiento de la educación es una manera de crear ciudadanos limitados, amputados. Es una obviedad lo que digo, pero hay que decirlo...

Deberíamos remontarnos a muchos años atrás para que otro Gobierno le diera clases y lecciones al ministro actual. El sr. Wert adopta un estilo retador y jocoso cuando dice pensar por nosotros y cuando dice pensar en el bien de la comunidad educativa: como si con su sorna y su mayoría absoluta pudiera burlarse de todos.

Se sabe y se cree amparado por Mariano Rajoy, pero el presidente del Gobierno puede dejarle caer tranquilamente. Si alguien debe salir lastimado de esta confrontación con la comunidad educativa, no será Rajoy; será su ministro. La sonrisa de Wert se va agriando cada vez más, como si fuera la de un sumiso al que se le tiene por amortizado. ¿Cuánto durará?

Pero abandonemos a su suerte al sr. Wert y vayámonos a otra época. Lean, lean literalmente el párrafo que abajo les reproduzco. Eran viejos tiempos, no mejores, aunque se respiraban otros aires:


“La enseñanza de la juventud no es una mercancía que puede dejarse entregada a la codicia de los especuladores, ni debe equipararse a las demás industrias en que domina sólo el interés privado. Hay en la educación un interés social, de que es guarda el Gobierno, obligado a velar por él cuando puede ser gravemente comprometido. No existe entre nosotros ley alguna que prescriba la libertad de enseñanza; y aun cuando existiera, debería, como en todas partes, sujetarse esta libertad a las condiciones que el bien público reclama, siendo preciso dar a los padres aquellas garantías que han menester cuando tratan de confiar a manos ajenas lo más precioso que tienen y precaverlo contra las brillantes promesas de la charlatanería, de que por desgracia se deja harto fácilmente seducir su credulidad y mal aconsejado cariño".

¿Quié dijo esto? Lo sostuvo y lo firmó en Madrid el 17 de septiembre de 1845 don Pedro José Pidal, ministro de la Gobernación de España.

Colofón: Sr. Wert, si cree que la educación es costosa, piense en lo cara que nos sale su ignorancia. Su propia ignorancia. Aunque, bien mirado, lo suyo no es desconocimiento, sino desfachatez, ese estilo retador de quien se sabe amparado. ¿Amparado, por quién?

Presente Continuo

Sobre el blog

Un historiador echa un vistazo al presente. Éstas no son las noticias de las nueve. Pero a las nueve o a las diez hay actualidad, un presente continuo que sólo se entiende cuando se escribe: cuando se escribe la historia.

Sobre el autor

Justo Serna

es catedrático de la Universidad de Valencia. Es especialista en historia contemporánea. Colabora habitualmente en prensa desde el año 2000 y ha escrito varios libros y ensayos. Es especialista en historia cultural y ha coeditado volúmenes de Antonio Gramsci, Carlo Ginzburg, Joan Fuster, etcétera. De ese etcétera se está ocupando ahora.

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