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¿Quiénes son los cuatreros?

Por: | 19 de enero de 2013

Uno. Hay una España que trabaja, si puede, y que hace las cosas con esfuerzo, con empeño, con vergüenza torera y con satisfacción. Si hay que arrimarse, se arrima; si hay que compartir, se comparte; si hay que vivir con estrecheces, se vive: eso sí, siempre que la estrechez no asfixie. Hay una España Busca-cuatreros-del-phishing-llega-el-superhe-L-hfHNQhsolidaria que elabora, labra, comercia, manufactura, pinta, escribe... con legítimo orgullo. Recibe el sobre a fin de mes. Con competencia y habilidad, con la alegría de las cosas bien hechas, se siente legítimamente pagada.

Y luego hay un país de listos y dinámicos que se valen de su presunta agudeza y de sus fraudes pícaros para llevarse las bolsas o los sobres. Son presuntos delincuentes. O cuatreros. En efecto, la España corrupta es un país de bolsas y sobres: sacos llenos de dinero, cantidades de fábula, fastuosas, como el oro de los cuentos. Aún hay algo rústico en todo esto… Los cuarenta ladrones, los villanos que se adueñan de la hacienda y de los bienes, no son propiamente figuras de cuento. Son los monstruos de una pesadilla. Y la gente que paga a Hacienda, que somos unos cuantos, nos sentimos estafados, burlados. Pero esto no acaba aquí: el cuento ya no nos convence. Las instituciones se derrumban y con ellas nuestra confianza. Nunca pensé que fuéramos a llegar a esta circunstancia.  

Dos. La corrupción urbanística y temas afines interesan, precisamente, a los valencianos: motivo de escándalo y principal deterioro de la comunidad política. Si en esta o en aquella población hay manejos o enjuagues dudosos, si hay recalificaciones escandalosas, si hay enriquecimientos deshonestos de auténticos forajidos, ¿ustedes creen que la solución es renunciar a la política? Ya lo dije años atrás: cada vez que un representante institucional, en un municipio, en una Diputación, etcétera, ejerce con arbitrariedad o abusa de la confianza aprovechándose del empleo o del cargo público se deteriora el crédito de la democracia. Siempre podrá aducirse: nuestro sistema político tiene paliativos, como la vigilancia de la oposición, la independencia del poder judicial o la observancia de la prensa.

Pero, si lo pensamos bien, el sistema ha de tener a los ciudadanos como principal instrumento de crítica. Nuestra democracia es manifiestamente mejorable y el sistema de partidos desde luego no está pensado para poner diques a la corrupción, pero somos nosotros quienes hemos de debatir, de juzgar, de castigar electoralmente. John Dewey hablaba de democracia creativa para hablar de la deliberación ciudadana. Seguramente no es preciso llamarla así. Basta con que la ciudadanía se implique en la exigencia y en la transparencia: sin grandes experimentos, desde luego, pero sin grandes renuncias… Debemos “desprendernos del hábito de concebir la democracia como algo institucional y externo, adquiriendo el hábito de tratarla como un modo de vida personal”, decía Dewey en 1939.

Tres. “Su puesta en práctica significa que la democracia sólo puede enfrentarse a los poderosos enemigos que hoy la acechan creando nuevas actitudes personales en los seres humanos individualmente considerados”, añadía Dewey. Los antagonistas de la democracia siempre han sido los totalitarios, en 1939, aunque también los acosadores que rompen las urnas o que amenazan con el viejo y el nuevo escuadrismo. Ahora volvemos a escuchar amenazas: que si estamos en 1934, que si estamos en situación de emergencia militar. Pero los enemigos de la democracia son igualmente aquellos representantes nuestros que destruyen el espíritu público, la virtud ciudadana, con lucros injustificados propios de salteadores. ¿Y qué hacer frente a ellos? ¿Votar en blanco en espera de mejor ocasión, cuando nuestro partido ideal nos salve de la decepción?

“Me inclino a creer que la base y la garantía última de la democracia se halla en las reuniones libres de vecinos en las esquinas de las calles, discutiendo y rediscutiendo las noticias del día leídas en publicaciones sin censura, y en las reuniones de amigos en los salones de sus casas, conversando libremente”, concluía John Dewey.

Pues eso. La tribu está amenazada por los cuatreros.

 

http://justoserna.com/2013/01/19/quienes-son-los-cuatreros/

Hay 7 Comentarios

Gracias. Sin duda exagera. Saludos.

genial el post muchas gracias!

Nos enseñaron cuando niños, que nuestros primeros padres engendraron dos hijos Caín y Abel.
Uno un buenazo y el otro un randa de cuidado.
De donde descendemos toda la humanidad actual, heredando sus tendencias y maneras.
Sin embargo, a la vista de la historia parece que para que exista la justicia, es necesario que se de la prevaricación y el delito.
Así nos damos cuenta de las formas de la maldad, el engaño y el escarnio.
Si la oportunidad se da, entonces el delito se comete, es nuestra genética.
De pura lógica es entonces evitar la oportunidad y los coladeros sociales, para evitar la tentación natura de nuestra estirpel.
Porque si somos herederos de nuestros primeros padres, que ya nacieron genéticamente predispuestos a lo bueno y a lo malo.
Se deduce, que lo mejor es evitar la oportunidad de que se cometan delitos, colocando controles.
Con una sociedad ordenada y auditada periódicamente, se evitan la mayoría de descuidos que permiten la malversación, el robo, y la mala gestión.
De sentido común.
¿Porqué no se hace?
Esa es la pregunta.

La foto del articulo me trae a la memoria las peliculas de spaguetti western que veia de joven,en las que en todas ellas salia el amo del pueblo queriendo apropiarse de todas las tierras del mismo,corropiendo a diestro y siniestro a todos los vecinos del poblado.Hasta que aparecia el mas valiente para abortar sus siniestras intenciones.Todo eso es ahora el presente,solo nos falta un eastwwood,licito eso si,para quitarnos de encima a todos estos facinerosos.

*Ahora que las peores pesadillas y sospechas se van tornando realidad empieza a vislumbrarse el abismo, por muy poco apocalíptico que se quiera ser. Y la alternativa que se perfila parece ineludible: ¿qué es más fácil: que se regenere la clase política o que se improvise una nueva clase política?. Lo primero es muy improbable, lo segundo casi imposible. ¿Existe la posibilidad de transitar por el estrecho filo que hay entre estas alternativas?. No sé cómo, pero quizá sea la única posibilidad.

Pues muchas gracias. No me diga que no hay reflexión en este post. Bastante inútil, por otra parte... Total, para llegar a cuatro evidencias, cuatro verdades que todos sabemos y que algunos se las saltan a la torera. ¿Torera? ¿Diré bien...?

Genial la comparación, es absolutamente correcta. Porque en caso de que alguien pretenda hacer frente a sus canalladas, estos también van armados para intimidar, pero con la cobardía de que el revolver lo cargue otro, el guardaespaldas de turno.

http://casaquerida.com/2013/01/18/la-explosion-que-no-consta/

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Presente Continuo

Sobre el blog

Un historiador echa un vistazo al presente. Éstas no son las noticias de las nueve. Pero a las nueve o a las diez hay actualidad, un presente continuo que sólo se entiende cuando se escribe: cuando se escribe la historia.

Sobre el autor

Justo Serna

es catedrático de la Universidad de Valencia. Es especialista en historia contemporánea. Colabora habitualmente en prensa desde el año 2000 y ha escrito varios libros y ensayos. Es especialista en historia cultural y ha coeditado volúmenes de Antonio Gramsci, Carlo Ginzburg, Joan Fuster, etcétera. De ese etcétera se está ocupando ahora.

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