Blogs Comunidad Valenciana Ir a Comunidad Valenciana

Evita Perón y Hugo Chávez. ¿Déjà vu?

Por: | 08 de marzo de 2013

Uno. Leo en El País: "El cuerpo de Hugo Chávez será embalsamado y expuesto". Es una declaración del sucesor, Nicolás Maduro. Se ha dicho que así se mantendrá eternamente como otros casos bien conocidos, entre ellos el de Lenin (algo ajado, por lo que sé). Chávez podrá ser honrado y contemplado. Perder de vista a un caudillo es, sin duda, algo difícil: son tantas las iconografías que lo reproducen que raramente desaparece. Pero si además se mantiene incorrupto el cuerpo del ser reverenciado, entonces el lugar será un centro de culto, de peregrinación. El caso de Lenin, ya digo, es el más citado. Por supuesto podrían citarse ejemplos del santoral católico, con un número importante de cuerpos Santaevita3incorruptos.

El tema de Chávez me ha hecho recordar lo sucedido con Eva Duarte de Perón: Evita Perón. Resulta curioso el ascenso la señora Duarte a primera dama y sobre todo a mito de los pobres, de los descamisados. El populismo fue desde entonces materia prima de la política argentina, justamente en un país en el que la riqueza llega a ser obscena y la pobreza escandalosa. Es España, estamos despertando del sueño. En Europa comienzan a brillar los populismos. En fin…

Dos. Tomás Eloy Martínez escribió una novela titulada Santa Evita (1995), basada en hechos reales aunque ciertamente inverosímiles. Uno no lee una novela para documentarse, pero sí que lee ficciones viendo lo que tienen de transfiguración de lo real. Y con Eva Duarte ocurrió una transfiguración… en la realidad.

Leí Santa Evita en 1995, alertado por un artículo de Mario Vargas Llosa en El País. Celebraba el logro de Tomás Eloy Martínez. Poco tiempo después, un amigo argentino, Miguel Ángel Taroncher, me regalaba La novela de Perón (1991), entonces no editada en España. En ambas obras es pavorosa la radiografía que el escritor hace de su país: un retrato 'kitsch' y desvaído, fantasmal y necrófilo. ¿Literatura fantástica?

Por lo que hemos sabido después, lo sucedido en Argentina supera las expectativas espectrales y las peores pesadillas. Los vaivenes del cadáver, sus idas y venidas. Pero sobre todo hemos visto unas élites desdeñosas, unas masas enfervorizadas, el radicalismo, el terrorismo y el contraterrorismo, las rapiñas financieras, la corrupción y las mordidas... En fin, terrible.

Tres. La literatura basada en hechos históricos –como la que escribió Tomás Eloy Martínez con prosa de reportero y descripciones de cronista demente– es el mejor examen de lo real. No sabemos, eso sí, si sus obras pertenecen al género de terror.

Debería volver sobre ellas. Cuando leí Santa Evita me pareció un experimento narrativo interesante. Incluso muy interesante. La novela no sólo es la historia de una primera dama, amada y vilipendiada, mitificada. Es, además, el proceso de producción y escritura de la ficción, con el añadido de sus resultados.

Alguien llamado “Tomás Eloy Martínez” (igual que el autor, pues) emprende una investigación biográfica: la de Evita Perón, a partir de la historia de su cadáver. Todo ello a lo largo de muchos años. Eso da como resultado dos relatos distintos: el del cadáver mismo y el de sus garantes o guardianes, particularmente el del militar que se ocupó de su cuidado hasta enloquecer fascinado por su amor necrófilo.

Con razón, este libro deslumbró a Gabriel García Márquez. Parece, en efecto, una historia ocurrida en Macondo. Pero no: sucede, y sucede de verdad, en Argentina. ¿Es una historia de muertos? Sin duda, es la novela de un cadáver, literalmente hablando. Pero dicha historia no es más fantasmal que la que nos cuenta Martínez en 'La novela de Perón'. En vida, también Juan Domingo Perón fue un espectro. En su exilio en Puerta de Hierro, en Madrid, el general vivía sumido en añoranzas, cultivando su propio mito y el de Eva Duarte, rodeado y asistido por Isabelita y por José López Rega. Allí, en su retiro español, fue entrevistado por Tomás Eloy Martínez. En 1973, Perón pudo regresar a Argentina. El declive fue imparable. El declive, ¿de quién o de qué?

Cuatro. No sé qué pasará finalmente con el cadáver de . Tampoco qué tratamiento le darán los sucesores. En todo caso, estaremos atentos: puede que en breve se aproxime al catafalco del caudillo venezolano un novelista en ciernes o ya en sazón. Y un embalsamador, por supuesto.

“En junio de 1952, siete semanas antes de que Evita muriera, Perón lo convocó a la residencia presidencial.


--Ya se habrá enterado usted de que mi mujer no tiene salvación –le dijo--. Los legisladores quieren construirle en la Plaza de Mayo un monumento de ciento cincuenta metros, pero a mí no me interesan esas fanfarrias. Prefiero que el pueblo la siga viendo tan viva como ahora. Tengo informes de que usted es el mejor taxidermista que hay. Si eso es cierto, no le va a ser difícil demostrarlo con alguien que acaba de cumplir treinta y tres años.

--No soy taxidermista –lo corrigió Ara— sino conservador de cuerpos…”

Hay 9 Comentarios

¿POR QUÉ LE LLORAN?
.

Jamás me gustó Hugo Chávez. No me divertían sus bravuconadas, no me reí con sus chistes gruesos y testosterónicos contados al son del séquitos de palmeros que se calentaban a su lumbre y que ahora acudirán a adorar su cadáver momificado. No creo que fuera un buen gestor, pues quien se rodea de aduladores porque no soporta la discrepancia no sólo se equivoca, está condenando a hacerlo hasta el final porque ha estrangulado la posibilidad de rectificar. Tampoco reconozco en Chávez el perfil de eso a lo que llaman un gran estadista. Tal cosa fueron Abraham Lincoln, Charles de Gaulle, Olof Palme... quizá incluso Barack Obama, ése del que el canciller venezolano dijo que tanto le había decepcionado. Chávez fue un líder de masas y una celebridad enormemente carismática, esto es incuestionable, pero un estadista es otra cosa.
.

Leer más en:

http://lacuevadelgigante.blogspot.com.es/2013/03/por-que-le-lloran-jamas-me-gusto-hugo.html

Mire, Ana María, hay un sociólogo argentino, Ernesto Laclau, que es probablemente el autor que más finamente empezó a estudiar el fenómeno del populismo. Yo comencé leyendo 'Política e ideología en la teoría marxista: capitalismo, fascismo, populismo'. Luego ha ido refinando su análisis. Se lo recomiendo.

Uno ha leído bastante sobre Argentina, vaya. 'Santa Evita' es la referencia literaria que aquí expresamente cito. Sin duda no es la única que conozco o empleo.

Yo no la llamo simplista ni digo que su comentario sea un bla-bla-bla. Si le quitamos el mal humor es interesante y debatible.

Déjà vu, sí. Pero no me refiero a Chávez sino al blablablá de Serna. Más de lo mismo. El tendencioso discurso que explica los liderazgos políticos latinoamericanos exclusivamente desde el populismo. Como si estos países estuviesen habitados por millones de infradotados que acuden a las urnas hipnotizados por la figura de un caudillo. Casi nunca en estos artículos (y he leído unos cuantos estos días en El País) hay una mención seria a los cambios sociales que impulsaron estos líderes, a su lucha contra la pobreza, a sus proyectos políticos, etc. Yo jamás votaría a candidatos con este perfil, pero leer explicaciones tan simplistas de la realidad latinoamericana (intencionadamente o por ignorancia) me parece, como mínimo, una falta de respeto a los lectores. Escribe Serna que "resulta curioso el ascenso la señora Duarte a primera dama y sobre todo a mito de los pobres". ¿Dónde está lo curioso? ¿Será que Serna desconoce completamente los derechos que tenían los trabajadores argentinos antes y después de la irrupción de Perón y Eva Duarte en la política argentina? ¿Ignorancia? ¿Manipulación? No lo sé, pero es penoso.

la principal diferencia entre peron y chavez es que peron inicio el proceso de industrializacion en argentina y que aun perdura , a duras penas, pero perdura, mientras que chavez destruyo cualquier actividad productiva en venezuela

naaa ningún Deja vú, la cruda realidad http://goo.gl/fb/GaWYm

Desde Europa es dificil entender la historia latinoamericana, tan dificil como a los latinoamericanos nos cuesta entender como España, principalmente, esta en una situación límite y no tiene líderes para enfrentarla (solo aceptan mercachifles que la están robando).

En efecto.

Precioso libro

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Presente Continuo

Sobre el blog

Un historiador echa un vistazo al presente. Éstas no son las noticias de las nueve. Pero a las nueve o a las diez hay actualidad, un presente continuo que sólo se entiende cuando se escribe: cuando se escribe la historia.

Sobre el autor

Justo Serna

es catedrático de la Universidad de Valencia. Es especialista en historia contemporánea. Colabora habitualmente en prensa desde el año 2000 y ha escrito varios libros y ensayos. Es especialista en historia cultural y ha coeditado volúmenes de Antonio Gramsci, Carlo Ginzburg, Joan Fuster, etcétera. De ese etcétera se está ocupando ahora.

Eskup

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal