Berna González Harbour

Así era EL PAÍS en 2002

Por: | 21 de abril de 2012

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¿Cómo serán las elecciones francesas de 2017? ¿Y cómo será la cobertura de EL PAÍS? ¿Qué habrá ocurrido en el mundo, en Francia, en España y en el universo de la comunicación que las hará diferentes a 2012? ¿Habrá crisis? ¿Y habrá realmente una portada de EL PAÍS como la que abre este comentario o nuestra portada será solo web?

SiemprFrancia-3e que un editor se propone planificar la cobertura de unas elecciones, lo primero que suele hacer es buscar cómo se cubrió en ocasiones pasadas. El ejercicio es saludable y suele deparar sonrisas por alguna ingenuidad ya superada, nostalgia de viejas firmas tal vez desaparecidas y asombro ante un escenario cambiante que solo la foto fija extraída del pasado nos ayuda a dibujar.

En este caso hemos buscado qué hicimos en 2002 y en 2007 y lo que vemos, desde entonces hasta ahora, no es un simple remozado, es una transformación brutal entre la Francia más segura y la que hoy vive angustiada por la crisis. En lo que nos toca, y ya que este blog ha nacido para intentar explicar lo que hacemos en la sección de Internacional de EL PAÍS, lo ocurrido es la evolución de un periodismo sólo de papel, en el que disponíamos de 24 horas para planear el tiro, a uno orientado además a la cobertura online. La revolución, en suma.

Repasemos. A Francia y a EL PAÍS.

La Francia de 2002 sorprendió con la humillación y el hundimiento del líder socialista, Lionel Jospin, que no logró pasar a la primera vuelta frente a un rabioso Le Pen que convenció a más votantes. Joaquín Prieto, corresponsal de EL PAÍS, describió cómo el rechazo a Europa, la xenofobia, el odio al musulmán, el miedo a la inseguridad y la debilidad de Jospin convirtieron la segunda vuelta en un dramático intento de devolver a los corrales a Jean Marie Le Pen, el ultraderechista que con solo 17,07% de los votos dio la voz de alarma de una Europa que se empezaba a volver más compleja.

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Los socialistas iniciaron entonces una travesía en el desierto que sólo cerrarán si, como prevén las encuestas, Hollande se convierte en el futuro presidente de Francia. Léase "El socialismo francés queda a la deriva" o véase en la portada expuesta aquí arriba.

Francia-5La delincuencia era entonces la máxima obsesión de los franceses. Y esa voz de alarma era un preludio de una xenofobia que ha seguido cabalgando en Europa y que hoy, en plena crisis, se configura como una de las mayores amenazas a la convivencia en Europa.

EL PAÍS contó entonces con las sólidas crónicas de Joaquín Prieto, de Octaví Martí ("La izquierda plural estalla...", por ejemplo) y de Miguel Angel Bastenier (Un clamor pide la VI República) en París, análisis como éste de Lluís Bassets sobre la "lepenización de los espíritus" o El temible ideario de un viejo fascista. Carlos Yarnoz, entonces corresponsal en Bruselas, nos alertaba ya entonces de la derechización de Europa. Y no os perdáis una perla del querido José Vidal-Beneyto, una voz sabia que crecía en conciencia social cuanto más envejecía, si cabe: ¿Fascismo o ruptura política?

 

En 2007, la gran historia en las presidenciales francesas fue que por primera vez una mujer, Ségolène Royal, libraba la batalla desde la izquierda contra un Sarkozy que prometía el cambio, la nueva cultura del mérito y el aplauso a la Francia "que se levanta temprano".

Francia-7Francia estaba entonces en plena bonanza económica, Europa esperaba ansiosa un nuevo dirigente con el que encauzar un nuevo texto constitucional tras el fracaso en referéndum de la primera versión.

Había nubarrones, claro. La desafección de la banlieue era uno. Sarkozy había incendiado los suburbios cuando, tras la muerte de un muchacho, había visitado uno de esos barrios y había prometido "limpiar con la karcher esa basura". La consigna se convirtió en: Todo menos Sarkozy.

 

El miedo a la globalización era otro. Lo narró Guillermo Altares desde Clermont-Ferrand en Cuando Michelin tose, Francia se resfría. El terror a un mundo cuyas finanzas y comercio se globalizaban mientras las políticas seguían siendo locales recorrió Francia y alertó sobre el gran fracaso que se materializó años después con la Gran Depresión.

Entonces, José María Martí Font era el corresponsal de EL PAÍS en París (véase por ejemplo Sarkozy promete enterrar Mayo del 68), Octavi Martí le acompañaba, y firmas más jóvenes se incorporaron a la cobertura, como Altares como enviado especial y Ana Carbajosa como corresponsal en Bruselas (Europa espera a Sarkozy). Andréu Missé era el delegado en Bruselas (Un eje franco-alemán socialista). Joaquín Prieto no podía faltar y reforzó la cobertura en la segunda vuelta, con especial atención al histórico debate entre Royal y Sarkozy.

Francia-8También hay perlas para los nostálgicos de seres queridos como Carlos Mendo (Gallia est divisa...) y Peru Egurbide (Zapatero confía en Sarkozy para impulsar la UE)

Si el buen Peru levantara la cabeza, qué reflexión tan triste haría de un Sarkozy que hoy denigra a Zapatero en un ataque electoralista que no es propio de un jefe de Estado. ¿Y qué reflexión haría de ese impulso de la UE? Lo dejaremos para otro capítulo.

¿Y hoy, en 2012?

España y el resto de Europa estamos atentos a Francia, contemplando:

- Primero: Cómo el gran vecino puede prorrogar a un Sarkozy hiperactivo que no ha logrado cumplir sus promesas de cambio, o apostar por un Hollande que someta a revisión el fundamentalismo de la austeridad. Esta segunda opción es de vital importancia para España, que está comprobando cómo la era del recorte sin medidas de crecimiento nos ahoga hasta lo indecible.

- Segundo: Hasta dónde crecen y suman Marine Le Pen y unas opciones antisistema que han encontrado siempre en Francia un terreno muy abonado para prosperar.

Francia-9Todos contemplamos todo esto, y los periodistas contemplamos además nuestra propia crisis y nuestra revolución. Queremos contarlo bien y tenemos para ello nuevas herramientas fantásticas (la inmediatez, el espacio infinito de la web) y circunstancias adversas: la propia caída de nuestro negocio, que nos hace medir cada gasto, y la competencia con rivales que poco tienen que ver con la exigencia de rigor. ¿Cómo hacerlo?

En la cobertura de 2012, Miguel Mora es nuestro corresponsal en París. Ricardo Martínez de Rituerto, habitual corresponsal en Bruselas, es nuestro enviado especial. Ana Teruel, nuestra colaboradora. Joaquín Prieto, hoy editorialista, mantiene su presencia a través del blog Mayo francés. Lluís Bassets, Torreblanca, Christine Okrent, Andrés Ortega, entre otros analistas, y un gran equipo de Internacional en Madrid luchan estos días para mantener un gran nivel, en web y papel.

¿Alguien dijo que estábamos mal?

Disfrútenlo.

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Hay 4 Comentarios

Saludos desde Argentina. En Abril de 2002, EL PAIS tambien apoyaba golpes de estado en America Latina, en Venezuela mas precisamente. Seria bueno que tambien lo recuerden.

perdon solo intento stuarme

"eran otros tiempos"...había dinero para todos...

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Sobre la autora

Berna González Harbour es subdirectora de EL PAÍS, responsable del área Internacional. Antes estuvo a cargo de la sección de vida&artes, donde intentó reflejar las tendencias y debates que retratan esta sociedad. Ha sido redactora jefa de Internacional, corresponsal en Moscú y enviada especial en una veintena de países.

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