Berna González Harbour

Sobre la autora

Berna González Harbour es subdirectora de EL PAÍS, responsable del área Internacional. Antes estuvo a cargo de la sección de vida&artes, donde intentó reflejar las tendencias y debates que retratan esta sociedad. Ha sido redactora jefa de Internacional, corresponsal en Moscú y enviada especial en una veintena de países.

Eskup

TWITTER

Berna G Harbour

Archivo

junio 2012

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30  

Referéndum mejor griego, no alemán

Por: | 18 de mayo de 2012

La noticia insólita de que Angela Merkel ha propuesto al presidente griego la celebración de un referéndum sobre el euro paralelo a unas complejas elecciones que pueden confirmar un mapa de ingobernabilidad fatal en Grecia es una de las paradojas más descarnadas de todas las que rodean esta crisis.

Por algo no muy diferente, la propuesta de celebrar un referéndum sobre las condiciones del rescate, acabó cayendo en horas el último primer ministro elegido en las urnas en Grecia, el socialista Yorgos Papandreu, que sorprendió al regresar a Grecia tras una cumbre del G20 al sugerir la consulta ciudadana. La propuesta, y el hecho de que no la hubiera comentado con sus socios de la UE, generó una tormenta y un escándalo que derivaron en su dimisión y en la agónica elección de un nuevo primer ministro en las filas de la tecnocracia. Y ahí seguimos. El siguiente primer ministro, Panayotis Pikrammenos, el actual, tampoco ha salido de las urnas.

Sea o no sea verdad, el anuncio, realizado por la oficina de este primer ministro interino, coloca en un punto complicado la relación con Berlín, que ha tardado minutos en desmentirlo como "información incorrecta".

¿Ha sugerido Merkel al presidente griego la celebración de un referéndum? Asunto delicado, huele a intromisión de la poderosa Alemania en los asuntos internos griegos. No tardó mucho el nuevo partido estrella, el izquierdista Syriza, en acusar a Merkel de tratar a Grecia como un protectorado.

¿No ha sugerido Merkel al presidente griego la celebración de un referéndum? Asunto también complicado, al implicar que Grecia ha mentido sobre las presiones de Merkel.

La confusión es grande y añade minas al frente de batalla. No ayudará a la solución de la crisis que los griegos sientan la larga mano alemana en su política.

Lo cual no debe ocultar algo innegable: no habría estado mal un referéndum sobre el euro y las condiciones que se imponen para seguir en él. Pensado y organizado por Grecia. Imaginen. Si se hubiera celebrado en otoño. ¿Cuántos problemas nos habríamos ahorrado? ¿Y cuántos más estamos dispuestos a crear?

 

Rayos y truenos de una tormenta perfecta

Por: | 16 de mayo de 2012

Tres son los escenarios nuevos en los que la estrategia alemana del pacto de austeridad se hunde en el barro: 

1) Grecia, donde la ingobernabilidad ha ganado las elecciones; 2) Francia, donde la regia imagen de Hollande en su toma de posesión es todo un regalo de estabilidad institucional en medio de la tromenta y a pesar de los relámpagos que le hicieron regresar a París; y 3) Renania del Norte-Westfalia, donde el ascenso socialdemócrata marca una herida nueva para Angela Merkel. Aunque este sea el menos importante de los tres, paradójicamente es el que puede generar más cambios.

Y tres son los actores necesarios con los que la solución de la crisis debe empezar a contar:

1) La izquierda. El sonoro retroceso de la CDU de Angela Merkel en el land más poblado e industrializado del país impulsa a un nuevo actor en el escenario europeo: el SPD. El partido socialdemócrata alemán, desdibujado tras la última gran coalición en Alemania y castigado también por haber sido artífice de las impopulares reformas del canciller Gerhard Schröder, está recuperando una posición necesaria, urgente, en el debate europeo. Este martes, el SPD ha divulgado un programa en el que hace suyas las consignas de François Hollande para intentar fomentar el crecimiento: impuesto a las transacciones financieras; inversiones por parte del Banco Europeo de Inversiones; mejor uso de los fondos estructurales y bonos para financiar proyectos de expansión. El SPD, el socialista Hollande y la izquierda griega convertida en tercera fuerza con su discurso simple de "euro sí, pero estas condiciones para el rescate no" son nuevos personajes en el escenario con los que los líderes que han dictado las políticas hasta la fecha no pueden dejar de contar.

2) Los ciudadanos. Resolver crisis institucionales a base de soluciones tecnocráticas trabajadas en los despachos es una práctica que debe llegar a su fin. La elección de Papadimos en Grecia y de Monti en Italia sirvieron para apagar los fuegos que amenazaban con llevarse por delante ambos países el pasado otoño, pero la democracia puede más. Los ciudadanos han hablado en Grecia y han dado la espalda a los grandes partidos que pactaron las duras condiciones del rescate de su economía. El último intento del presidente Papulias de que el nuevo Parlamento atomizado e incapaz de gobernar elija un gobierno de notables ha fracasado. ¿Con qué argumentos iban los electos a explicar a sus votantes que ahora les gobernarán unos señores que no han pasado por las urnas?

3) Las instituciones comunitarias. ¿Quién dijo que no hay mimbres para una opinión pública europea? La gran noche electoral que vivió Europa el 6 de mayo ayuda a derribar el mito de una Unión sobre el papel que no sabe forjar una narrativa conjunta. Desde Sevilla a Estocolmo, los europeos estábamos atentos al veredicto de las urnas en Francia (presidenciales), Grecia (legislativas), Italia (municipales) y Alemania (regionales), conscientes de que en todos esos lugares también se estaba escribiendo nuestro futuro.

Estos días, el clamor en busca de una solución que apacigüe la inestabilidad del euro y la expectación ante los siguientes pasos que den todos los actores se han disparado en un termómetro único que no es de papel. El propio Parlamento Europeo, que ve cómo los líderes toman decisiones pasándose por alto las instituciones comunitarias, ha celebrado estos días un debate ardiente sobre su propia impotencia.

"Sufrimos un déficit de democracia grave. El Pacto fiscal ha sido aprobado por Gobiernos sin que pase por el Parlamento Europeo. No hay un control legislativo del ejecutivo", denunció Daniel Cohn Benditt en la sesión que intentaba celebrar el Día de Europa en la Eurocámara.  "La solución está en el compromiso solidario. Alemania ha tardado en comprender que su economía también depende de cómo le va a la zona euro, pero al fin ya es consciente y reaccion", dijo Pervenche Berès, socialista francesa y presidenta de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales de la Eurocámara.

El nuevo presidente del Parlamento Europeo, Martin Schultz, emerge en el mapa como un personaje interesante: socialdemócrata alemán, mantiene una interlocución privilegiada obvia con Berlín y un afán de devolver a Bruselas algo del fulgor perdido.

El propio Hollande ha defendido que el eje franco-alemán deje de ser un duopolio. Es hora de recuperar el espíritu comunitario de Bruselas frente al intergubernamental que impusieron Merkel y Sarkozy.

¿Será posible?

El rayo que ayer cayó sobre el avión de Hollande y le hizo regresar a París es la metáfora brutal de una Europa bajo una tormenta perfecta. Pero no ocultó otro rayo, uno de esperanza, la que Hollande quiso convertir en hilo conductor de su discurso y de una nueva era en Europa. Más nos vale apostar por éste.

 

 

Hollande ya ha ganado

Por: | 06 de mayo de 2012

Pase lo que pase hoy en Francia, el candidato socialista, François Hollande, ya ha ganado. La forma en que los líderes europeos se han ido sumando a su petición de que el crecimiento, la inversión y el empleo se sumen al pacto de austeridad firmado por 25 de los 27 países miembros de la UE para someter a control las cuentas públicas es ya un éxito que no morirá aunque Nicolas Sarkozy rompa los pronósticos que están dando todos los sondeos y gane.

Hasta hace bien poco hablar de crecimiento era casi un anatema en una Europa plegada al deseo alemán de austeridad a cualquier precio. Primero fue Mario Draghi, presidente del BCE, no en vano la institución más activa en el apagado de los incendios europeos en los dos últimos años. Después fue Mario Monti. El sábado ha sido Oli Rehn y, a lo largo de estos días, la filtración tan bien contada por Claudi Pérez de que Bruselas prepara ya una suavización de la exigencia de consolidación fiscal.

La sección de Internacional de EL PAÍS, incluidos los corresponsales y enviados especiales, está a punto de comenzar la larga noche electoral europea. Miguel Mora, Ricardo Martínez de Rituerto y Ana Teruel desde París; María Antonia Sánchez Vallejo desde Atenas; Pablo Ordaz desde Roma; y Juan Gómez desde Alemania. Por primera vez, y más que en unas elecciones al Parlamento Europeo, domina la sensación de que que no estamos hablando de unos comicios solo nacionales o locales. La crisis, las respuestas acuciantes a esta emergencia económica y el modelo de una Europa que, mal que bien, intenta navegar unida, han unido hoy a los ciudadanos en un mapa interactivo que nos afecta a todos. Lo que pase en Marsella o Alsacia nos afecta en Galicia. Lo que voten en Atenas importará a Holanda. Lo que elijan en Schleswig-Holstein será seguido en Nápoles.

¿Estará ahí el germen del relato que necesita Europa, de la nueva narrativa que logre amalgamar una nueva opinión pública europea y del que se habló en las jornadas europeas esta semana en Santiago?

Hoy, como nunca recordamos, todos los europeos miramos a las urnas de Francia, Grecia y un land alemán donde la CDU de Merkel puede perder su primacía.

Y sabemos que pase lo que pase, Europa ha empezado a cambiar.

------

Actualizo esto cuando se conoce ya la victoria de Hollane y otros datos de esta noche electoral. La sensación es agridulce: la cara de las noticias esperanzadoras de Francia tiene su cruz en Grecia, donde los neonazis, la extrema izquierda y otros radicales serán claves en el Parlamento. Una Grecia ingobernable es una Grecia candidata abandonar el euro.

 

 

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal