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20 octubre, 2007 - 10:48

El último ejemplar de EL PAIS tal como lo conocemos

por JUAN CRUZ, adjunto al director

Decía esta mañana Eduardo Sotillos en ´A vivir que son dos días´, el programa de radio de la Ser, que había que ir al quiosco a comprar el ejemplar de EL PAIS de hoy para conservarlo como la reliquia de una etapa. Angels Barceló, que dirige el programa, explicó que muchas veces nos quedamos con el primer ejemplar de un diario que sale, y que esta vez también tendremos que conservar el último número, antes de esta nueva etapa, que comienza mañana.

Mi amigo Fernando Delgado suele decir que yo soy un vaticanista, alguien que siempre ha tomado el periódico en el que trabaja como si fuera un dogma de fe. La verdad es que siempre me he sentido en EL PAIS como cuando vine de Tenerife, de paso para Londres, a incoporarme. Asocio algunos momentos muy felices de mi vida a mi trabajo en EL PAIS; ha habido momentos de zozobra, cómo no, días que quedan en mi memoria (y en alguno de mis libros) como momentos especialmente duros para mi, personal y profesionalmente. Pero ya son más de treinta años trabajando ahí, y es lógico que en una vida tan larga haya de todo.

Ahora estoy escribiendo un libro en el que me parece que van a aparecer algunas de estas experiencias; me parece: uno no sabe nunca qué van a decir los libros hasta que los escribe, los libros se van escribiendo. Y sí: hoy es el último ejemplar de una etapa distinta; yo creo que los lectores de siempre no se van a sentir defraudados, ni traicionados: EL PAIS sigue siendo el periódico que a lo largo de estas tres décadas ha tratado siempre de llevar el rigor de lo que se escribe con el rigor de su diseño. Crecen las fotos, cambia el enfoque (las miradas, se dice en la Redacción) de las historias, pero EL PAIS es EL PAIS, no hay que llamarse a engaño. A mi me lo parece, pero ustedes a partir de mañana ya dirán lo que les parece el principio de esta nueva etapa. Por cierto, lo que cambia más es Babelia, me parece, y cambia a mucho mejor. Al frente el director ha puesto a Guillermo Altares, a quien conozco desde que él era un niño. Tiene una mirada diversa, abierta, es un gran periodista hecho en escenarios internacionales, en agencias de noticias, siempre estuvo rodeado de libros y de escritores, pero jamás ha sido un libresco ni un mitómano ni un contemplador arbitrario de la vida que van haciendo los libros. Y Babelia, por lo que yo he podido ver, es una apuesta muy periodística y muy atrevida en un universo donde hacen falta, me parece, apuestas contundentes para que los lectores se adentren en los libros con entusiasmo y con información.

Bueno, esperemos. A mañana y al sábado. Mientras tanto, guarden el ejemplar de hoy, como dice Sotillos. Yo voy a buscarlo ahora, con Rita, la perra, que Eva nos ha dejado anoche. Está por aquí. No le gustan los yogures.

Comentarios

Los periódicos se suelen clasificar con una falsa alternativa para los tiempos modernos: izquierda o derecha. Saliendo de esta división, nos queda la alternativa entre nuevos modos de hacer periodismo y tradicionales, y ustedes han apostado por el nuevo. Nada que objetar. Salvo si es realmente así. Lean sus propios comentarios sobre el cambio, desde el anuncio del consejero delegado, el artículo del director hasta columnistas de prestigio y administrativos del diario. Ustedes hablan de una nueva imagen, de un nuevo alcanze, del subtítulo, de la tilde... etc. Quiero decir que no efetúan ningún cambio estructural en el periódico, sólo cambios de imagen, en lo que se incluye tanto la tilde como el nuevo director de Babelia. El cambio estructural significa no nuevas caras o nuevas imágenes, lemas y subtítulos, sino nuevas fuentes. Ustedes tiene un equipo, en cierto sentido fijo, de peiodistas nacionales e internacionales, de columnistas y de opinadores. Esa estructura hace del periódico un periódico tradicional, pero con nueva imagen. Quiero decir que sus cambios son sólo apariencia. Y eso no significa que no puedan funcionar, sólo que dentro de cinco años deberán invertir de nuevo para remodelarse, Y así derrochan el dinero que ningún periódico de imprenta tiene en el mundo. Mi idea por lo tanto es que eliminen l estructura de periodistas, y abran el periódico a la sociedad. ¿Por qué debe informarnos un periodista cada semana de cosas que ni ha estudiado, ni tiene tiempo material para preparse? Los periodistas deberían dirigir los equipos de investigación, es decir, encontrar las parsonas adecuadas para cada caso, para cada tema, que escribirán puntos de vista que ningún otro periódico podrá ofrecer, pùes ells siguen el modelo local español. Elegir a los autores puede caer en lo ideológico si se hace mal, pero asignar tan diversos temas a una misma persona es inevitanlemente ideológico en todos los casos. Es como si para recoger la opinión de la calle preguntásemos siempre a la misma persona. Eso exige un esfuerzo por parte de uss trabajadores, que el cambio propuesto hasta ahora no les exige.

Pues yo no lo guardaré, no lo veo como ninguna joya o reliquia con valor... El de mañana, sí, ¿ves?

Juan: Me alegro que sea Babelia lo que más cambie de la nueva etapa de EL PAÍS. La verdad es que su diseño ha envejecido muy pronto. De todas formas, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, recomiento la conversación entre Eugenio Trías y Ramón Andrés que hoy mereció la portada del suplemento cultural. Es una gozada. Salud y felicidad a todo el equipo de EL PAÍS por la nueva etapa. Chao.

Vaya por delante que supero ampliamente los 60 años y que soy lector fundacional de El Pais y hasta hoy.No voy a negar que me gustaba mas,porque se ajustaba a mi forma de ver las cosas,el periódico de JL Cebrian que el de hoy.El diario sigue siendo el mejor¿o quizás el menos malo?del panorama español.Ahora viene una nueva versión estilistica o en profundidad,no lo sé.Sentiría que la deriva hacia un centro derecha y lo políticamente correcto vaya ganando influencia en la dirección y redactores influyentes.Creo que lo que ha supuesto El Pais,sociológicamente, en la transición es un hecho impagable por la democracia.Por favor no lo estropeen.

Parecen que todos los grandes diarios se han puesto de acuerdo y de ser así, para el lector como yo, es de agradecer que lo que venga sea para mejorar lo presente. Si hace unos días pudismo contemplar el cambio que La Vanguardia ha presentado a sus lectores, con algunos problemillas a mi parecer en la contraportada que poco a poco se están mejorando...ahora, viene El País con acento.
Esta mañana, tarde, pero esta mañana, me he levantado y acercado hasta el quiosco del barrio. Allí este último ejemplar,que hoy leo y observo con especial recelo y que mañana pasará a ocupar un lugar especial de mi biblioteca por ser el fin de algo. Paso las páginas de este número con cierto mimo y con una curiosidad diferente por no saber qué vendrá mañana... ¿Será el diseño mejor - peor? Eso lo veremos mañana, ahora bien me adelanto para decir que "ya era hora"... El Pais necesitaba un cambio.

Querido Juan. Estoy de acuerdo en que hay que guardar el ultimo ejemplar, y que os vaya muy bien con el nuevo modelo. Un abrazo desde Guayaquil, Ramon Vilaro

Por fin El PAIS (como yo lo llamo siempre, con acento en la A) pasará a ser tildado pues la mayoría lo pronuncia así.

EL PAÍS no podía seguir permitiéndose el lujo de ser el diario de mayor tirada en castellano en España, y tener en la portada tamaña falta de ortografía.

Aun así echo en falta correctores, leo diarios desde los 5 años, y tengo ya 41, y las erratas, los vulgarismos, y otras lindezas nos asolan.

Estoy harto de leer pobrísimo (por paupérrimo), aunque ahora ya es aceptable, sigue siendo vulgar e impropio de un género literario como el periodismo, salvo las excepciones necesarias, o traducciones como nominado/s (por candidato/s), o billón (por millardo o miles de millones), en fin algunos jubilados cultos os saldrían baratos y buenos correctores, porque es bastante lamentable el bagaje (aquí se pondría el deleznable nivel) cultural de muchos de sus redactores. ¿No sería de más calidad el diario si contratarais licenciados especialistas, con buena pluma? Me fastidia mucho el maltrato que reciben áreas como economía y derecho por todos los diarios, cuando gozamos de una enorme cantidad de personas bien formadas en estos ámbitos.

Sr. Juan Cruz, le recomiendo un ejercicio que nos aconsejaban en clase de periodismo: prueba a escribir sin hablar de usted. ¿O es que no sabe? Por favor, que cansancio...

Espero que el cambio de El País no sea sólo una estrategia de marketing. Pocas miradas nuevas puede haber en un proyecto, el del cambio, cuyas caras visibles tienen de media 50 años, como se vio en el reportaje de Cuatro (¿Por qué no hablaba la redacción, acaso no tienen los redactores base ilusión en el nuevo periódico, debe de ser que las altas jerarquías no se lo han transmitido). No es solo cambiar el continente, es cambiar el contenido: dejar de vender información corporativa de Prisa; dejar de hablar de la guerra del fútbol (muy bien por Público, que apenas entra al trapo); que Juan Cruz no tenga que estar omnipresente en todo. Por favor, den pista para despegar a los jóvenes valores, son los que seguramente tienen más contacto con la realidad, los que se suben al metro todos los días, los que salen de marcha, los que viajan con la mochila. Los que viven. Y dejen de mirar por encima del hombro, hay más medios fuera. Existen los gratuitos, y las revistas, y las televisiones locales. Dejen de mirarse el ombligo.

Juan ya lo tengo guardado, como un recuerdo de una forma de hacer periodismo historico.
El exito de mañana esta asegurado, por la campaña de publicidad. Hoy al recoger El País el quiosquero me ha dicho, "mañana no garantizo a nadie el regalo del Reloj.
Me he puesto serio y le he dicho, "Diego, primero són los clientes que compramos todo el año el País y despues los que lo compran por el regalo".
Es un exito anunciado de antemano, disfrutalo, tras los días de zozobra.
Salud.

Juan, te he enviado un recuerdo de Jorge Juan, librito a la Redacción. Como se que ha estado muy ocupado, supongo que trÁs la salida del Nuevo PAÍS, y todo vuelva a la logica normalidad, pregunte por el sobre.
Ya me contará por emilio, que le parece.
Salud

Yo no tengo el primer número de El País, porque cuando salió yo aún era un niño que leía lo que su padre compraba: ABC durante muchos años. Ahora ya adulto, cerca de los 45 compro siempre El País. No me asusta lo nuevo, porque confío en el equipo de El País. Imagino que será bueno. Ahora sí guardaré, como aconseja Juan, el último número de esta etapa que acaba. Ahora,además, he podido guardar el primer número de Público. Otro periódico que para mí es como un joven hermano de El País, y que desde hace unas semanas leo con respeto, como sigo haciendo con su hermano mayor: El País.

Yo ya he guardado mi último ejemplar de este magnífico diario.

¿Y por qué tengo que guardar el último ejemplar de una revista que se ha ido, con el tiempo, dedicando a poner artículos y publicidad, tanto abierta como camuflada dirigida a yupies de alto standard y que, encima me veo obligada a comprar para tener el periódico los domingos y que, de vez en cuando, echa un rollo sobre ecologia y a los pocos días saca un tocho (¡pobres árboles!) dedicado a la belleza (de él o de ella) o a la moda o a alguna otra tonteria?

el último ejemplar del pais tal y como lo conocemos salió hace años ya. No creo que nadie lo haya guardado porque no nos dimos cuenta. Quizás fuera el del último artículo de Haro Teglen...Haceis bien en quitar aquello de "independiente", y también en poner la tilde. Hace tiempo que estais muy atlldados.

Estoy de acuerdo en guardar este número porque es el fin de una época. El fin de El País como referente de una gran parte de la izquierda.
Yo lo voy a guardar porque es el último ejemplar de El País que voy a comprar después de muchos años.

Me alegran mucho todos los comentarios, pero hay uno que me ha emocionado especialmente, el de Ramón Vilaróm desde Guayaquil. Fue el primer periodista que firmó en la primera página de EL PAIS. En el primer nñumero, del 4 de mayo de 1976. Muy emocionante, Ramón, en este día de emociones extrañas, contenidas, en el espacio que se abra a un a nueva etapa de un diario para el que hiciste tantas ciosas tan buenas.
Hay muchos que me reprochan que esté omnipresente. Procuraré corregirme. Pero este deseo es como el del alacrán que asegura que no va a picotear a la rana que le transporta: está en mi naturaleza. Pero, en serio, procuraré mejorarme.

Me ha emocionado mucho, entre los mensajes habidos, el de Ramón Vilaró, desde Guayaquil. Él fue el periodista de EL PAIS que firmó, desde Bruselas, en el primer número del periódico, el 4 de mayo de 1976.Luego hizo cosas muy buenas en el periódico, y su mensaje, en un día tan señalado, me ha llenado de satisfacción, y seguro que también a muchos compañeros. En cuanto a los que me reprochan mi omnipresencia, procuraré atenuarla.
(Escrib´´i otro mensaje parecido, que se lo tragó el eter. Por si reaparece, disculpen la reiteración)

EL PAÍS cambia mañana. Sin duda; y ayer, si ayer, también cambió. Si, pero no tanto: ¿cuándo, mañana o ayer? Si mañana EL PAÍS es distinto, al tiempo será EL PAÍS, es la única manera de que haya cambio y de que haya EL PAÍS. Esta misma lógica se aplica, también, al lector: cambia y permanece; viene o va. Habrá aceptación y rechazo: como antesdeayer, como pasado mañana—guardaré Babelia hasta el domingo para desprenderme, sin remordimiento alguno, de las páginas salmón y clasificados— ; es inevitable. Espero a mañana como espero seguir siendo….

PASIÓN POR EL PAÍS

Un comentario que lleva este título acaba de desaparecer de este blog. Lo escribí y lo ví publicado en Últimas entradas. Desde hace unos minutos ya no está. ¿Qué ha pasado? No creo en los duendes... Sí creo en la LIBERTAD. Espero que haya sido un error informático que ustedes pueden subsanar. Me he quedado perplejo y prefiero pensar en positivo. De lo contrario, sería decepcionante y grave. No me lo podría creer.
Un abrazo.
Armando Marcos
Periodista TVE (J)

Qué decepción. Lo siento chicos pero el cambio no me ha gustado. Prefiero el de ayer...No me gusta la tipografía elegida, muy parecida a la utilizada en otros diarios. Tampoco me gusta las fotos de los columnistas. Me gusta el suplemento Domingo pero el resto no mucho, aunque comprobar que sigue escribiendo Javier Rioyo me ha puesto de mal genio. Creo que con el nuevo diseño ha perdido en elegancia puramente periodística para ser algo más parecido a una revista o cualquier otro diario recién diseñado. Lo siento chicos de mi adorado EL PAÍS pero ha sido una decepción.

Pues desgraciadamente, lo único que he podido ver del nuevo diseño ha sido la tilde, que no me gusta, por cierto... Gracias al marvillosos obsequio del reloj, a las 10 de la mañana ya estaba agotado, con lo que miles de lectores habituales DIARIOS se han quedado sin su ejemplar debido a la gran demanada "del reloj", no "de EL PAÍS". Buena manera de vender a lectores que no conservaréis y, de paso, perder lectores fieles, como es mi caso. A partir de hoy, tenéis a uno menos entre los habituales. Afortunadamente hay otras opciones menos mercantilistas y más profesionales que se decantan por el periodismo y no por convertir el quiosco en una cacharrería...

Oye, eso del libro que estás escribiendo, ¿por qué no te lo ahorras? Por el bien de la humanidad, digo.

Lo que más me gusta de la nueva etapa del país es el chico del anuncio. Querer comprender...lo.
Saludos y suerte

Estoy al otro lado del charco, en un pueblito fronterizo de Venezuela con Colombia que mientan Rubio, en el estado Táchira. Por supuesto que no he tenido la oportunidad de ver los cambios de El País que se publica en papel, o más precisamente la edición impresa. La versión electrónica me ha parecido que mejora la versatilidad y la hace más sencilla para acceder a sus materiales informativos. Finalmente, es oportuno señalar que El País es mi primera consulta periodística del día día. Soy, además, usuario de sus páginas en internet desde el año 96 o un poco antes, aún cuando en una visita de 10 días que hice a España en el año de 1981, lo adquirí durante ese tiempo y me lo traje a Venezuela como un gran acervo periodístico personal, se me perdió durante apurada e involuntaria mudanza por razones de separación conyugal. Los cambios,!bienvenidos sin son para mejorar¡

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