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18 octubre, 2007 - 09:18

La tilde de EL PAIS

por JUAN CRUZ, adjunto al director

Elpaislogo

Anoche viajé a Londres, con mi hija, que me va a ayudar en la traducción de una conversación importante para mí, y con Bernardo Pérez, uno de los fotógrafos que vive la aventura de EL PAIS desde la primera hora. Cuando nació EL PAIS mi hija tenía tres años y hablaba inglés, porque creció en ese idioma. Se acostumbró a cambiar de casa, porque entonces su padre se cambiaba de domicilio cada vez que le daba la ventolera, de modo que vivió al norte de Londres, al sur, en el este, en el oeste, siempre cerca de las oficinas desde la que este ex corresponsal enviaba sus crónicas.

Cuando salió EL PAIS yo estaba en Fleet Street, acababa de enviar una crónica desde Reuters, que era nuestra oficina entonces, y esperé en una esquina, en Bouvery Street, a que Julián Martínez, ahora compañero nuestro, desde hace años, me trajera un ejemplar del periódico, recién salido, pero con un día de retraso. Sobrio, aquel ejemplar estaba roto por las puntas, porque Julián lo había usado en el avión, para leer o para envolver, porque ya habían pasado veinticuatro horas, y aunque en ese instante el ejemplar se convertía en una reliquia para mí, a esa hora del día siguiente el papel prensa servía para lo que sirven los periódicos al día siguiente.

Han pasado más de treinta años, y anoche, después de haber aterrizado en el aeropuerto más chico de la Europa rica, el City de Londres, pasé por Fleet Street, unos días antes de que aquella mancheta que Julián me trajo como Alberti recibía el mapa de España en el exilio, y rememoré el aire de Londres, el momento que vivíamos, los olores de la corresponsalía que yo empezaba a ejercer, la vida entera.

Ahora escribo en Internet, con unas notas puedo pergeñar un artículo para el periódico, que llegaría instantáneamente a los sistemas de producción en la Redacción, si tuviera un problema económico o de cualquier carácter Josefa Gutiérrez tendría un sistema de ayuda como no hay otro en el mundo, y todo eso que ahora parece que también existió entonces es novedoso, la vida es tan distinta; en aquel tiempo José María Aranaz, que fue la primera persona que entró en EL PAIS -el segundo fue Camilo Valdecantos- después de los que lo fundaron, me trajo el primer salario, porque la Administración no sabía como hacerlo a través de las engorrosas transferencias de entonces, yo debía caminar con una radio al hombro de un lado para otro porque no había otro modo de saber las noticias y la de EL PAIS era una corresponsalía errante.

Recuerdo que un compañero de La Vanguardia, al que había ido a visitar, me dijo: "Lo tienes mal, chaval; yo descuelgo el teléfono y digo que soy de La Vanguardia y no hay Dios que no me conozca. Pero, ¿tú quién eres? ¿Quién sabe qué es EL PAIS?" Tenía razón, claro, en aquel instante. Han pasado los años y, modestia aparte, EL PAIS ya abre puertas y ventanas, y ahora, y esto es lo que rememoré anoche también con Walter Oppenheimer, el corresponsal de EL PAIS ahora, va a abordar un cambio que hace, por ejemplo, que aquella mancheta sea ahora, además, una mancheta con tilde.

Como si a EL PAIS los años le hubieran puesto un copete ortográfico, un apóstrofe, que diría su director-fundador, Juan Luis Cebrián, la tilde de la cabecera está dando que hablar casi tanto como el cambio propiamente dicho. Cambiar un periódico requiere unas agallas que, se lo decía el otro día a algunos actores de esta renovación, sólo se tienen de vez en cuando. Requiere tener los arrestos suficientes para considerar que algo que ya está bien hecho -como ciertos días, que decía Jorge Guillén- sea aún mejor, por fuera y por dentro, pero sobre todo por dentro.

Goyo Rodríguez, que es el nuevo responsable de toda la zona cultural del periódico, le decía ayer a unas personas que nos fueron a visitar, que lo que cambia es la mirada, y tiene razón: la mirada cambia, pero para que cambie la mirada tiene que cambiar hasta el traje de faena. Uno no mira lo mismo vestido que desnudo. Y en la nueva vestimenta está la tilde, que ustedes van a ver el mismo domingo.

Pero, ¿cómo es?, me preguntaba anoche Walter. Yo le dije algo que había escuchado por la mañana, en una reunión: "Es como la ceja de un redactor jefe" ¿De qué redactor-jefe?, me preguntó él. Ah, espera y mira, le dije, y seguimos cenando en un ambiente en el que yo no dije nada pero me mataba la nostalgia. Por la mañana, mi hija, que durmió en mi habitación, me dijo, sin saber de qué estaba escribiendo yo, mientras ella sorbía un zumo de naranja: "¿Te acuerdas? De niña yo leía mientras comía naranjas". Londres huele igual y el domingo tendremos tilde. También.

Comentarios

Bonito sitio (Londres) para hablar de tildes (ellos se lo pierden...). Empezar bien desde el principio, eso es lo que me sugiere el hecho de acentuar la cabecera. Hace mucho tiempo ya que las dificultades técnicas que había para acentuar mayúsculas se superaron. Lo dicho: es un gran principio para una gran(espero)renovación.

Nunca creí que iba a ver cómo desaparecía de la portada de EL PAIS la frase "DIARIO INDEPENDIENTE DE LA MAÑANA". Ahora va a ser global pero ¿esto excluye la independencia?
Al comienzo EL PAIS presumía de no ser un periódico sensacionalista, por eso los titulares eran comedidos. Un titular a cuatro columnas era para una noticia muy importante y un titular a cinco columnas era para noticias excepcionales como el intento del golpe del 23-F o los atentados del 11 de septiembre.
Ahora cada vez hay titulares mayores para noticias que no son verdaderamente relevantes. Entre los extremos prefiero el comedimiento a los titulares que ponía el diario PUEBLO en la época de Emilio Romero.

¿Dónde está la tilde? Me gustaría poder verla

por qué no nos enseñáis cómo queda?

Suena bien lo de 'la nueva mirada' de el país. Veo que además está en el título del propio blog. Sin embargo, de lo publicado hasta ahora no se entiende demasiado bien qué es esa nueva mirada. ¿escribir de otras cosas? ¿poner énfasis en otro tipo de personajes (no sólo políticos o renombrados deportistas)? ¿escribir con un estilo más ameno? A mí en general me gusta como está ahora el país, aunque es verdad que el diseño se ha quedado un poco anticuado, sobre todo para los que nos movemos más en la red que en el papel. !suerte con el cambio!

A mí lo que me joderá el domingo es comprobar que han pasado más de 30 años. Uno sigue aquí, pero no es lo mismo.

Ocho párrafos. Cinco de ellos dedicados a hablar de su tema preferido: él mismo.

El País es y será el periódico de referencia en español, le pese a quien le peje. Me resulta curiosa tu historia. Me gustan esos inicios precarios del periodismo, tan alejados de lo que tenemos hoy día. En estos 30 años, como dices, ha evolucionado desde la precariedad hacia la informatización. Si se busca una nueva perspectiva ¿es porque ésta se ha perdido o viciado con los años? Estoy ansioso por ver El País el domingo. Iré contra mí mismo y me levantaré temprano para comprarlo. ¿En la redacción lo véis como el principio de una nueva etapa o sólo como una pequeña evolución? Un saludo

Perocojo, no te quejes. Es estupendo seguir aquí 30 años después y poder contarlo. Lo que no sé es si me gustará la famosa tilde. Supongo que es lo de menos. Lo más importante es que el periódico siga siendo indepediente, además de global.

Más importante que la tilde es que El País siga teniendo mecanismos como éste (adjunto), que permite a sus redactores expresar su discrepancia con contenidos editoriales del propio periódico. Publicado en El País:

La Redacción discrepa del editorial sobre el Che
El Comité de Redacción, en nombre de los firmantes 18/10/2007

La Redacción de EL PAÍS quiere mostrar su disconformidad con el editorial titulado Caudillo Guevara, publicado el pasado día 10 de octubre. Más de dos tercios de los redactores (250) consideran que el texto publicado no abordaba en su totalidad la figura de un personaje como el Che Guevara que, con sus luces y sus sombras, es lo suficientemente compleja para haberla tratado como si no hubiera una escala de grises.

El Estatuto de la Redacción contempla la posibilidad de discrepar de un editorial siempre que se logren reunir las firmas necesarias, que cifra en un mínimo de dos tercios de los redactores. En ejercicio de este mecanismo de transparencia y democracia interna, único en la prensa española, se ha habilitado este espacio para dejar testimonio de nuestra discrepancia.


Querido Juan Cruz: Hablas de que al país es como si le hubiera salido un apóstrofe. en realidad lo que quieres decir es un apóstrofo" Porque apóstrofe signofica según la RAE igura que consiste en dirigir la palabra con vehemencia en segunda persona a una o varias, presentes o ausentes, vivas o muertas, a seres abstractos o a cosas inanimadas, o en dirigírsela a sí mismo en iguales términos". Ahora tenéis muchas más facilidades para escribir correctamente (internet, RAE, etc) y por ello mismo es más censurable el error.

Supongo que "la nueva mirada" no hara referencia a cosas como el vergonzoso editorial "Caudillo Guevara" publicado en este periodico el dia 10 de este mes.

Esa mirada no es nueva: es la mirada rancia de La Razon o el ABC, e incluso de El Mundo.

(Escribo desde un teclado anglosajon: ni una tilde por mi parte).

Me alegro de que la cabecera de El País vaya a llevar por fin tilde. A ver si así se dejan de creer mis alumnos que las mayúsculas no se acentúan gráficamente. Pero también me gustaría que un escritor que escribe sobre tildes colocara la de 'cómo' en "porque la Administración no sabía como hacerlo a través de las engorrosas transferencias de entonces". Que además de todas las tildes se usen bien los signos de puntuación (o el vocabulario, como señala otro comentarista) supongo que ya es mucho pedir.

Lo que requiere "agallas" y "arrestos" es vivir con un sueldo de periodista de 1.089 euros en Madrid o irse a Irak. Utilizar esos adjetivos para una renovación en la maqueta y la estructura del periódico más poderoso y más rico del país (el que yo leo, por cierto, así que no hablo desde el rencor, sino desde la decepción) muestra lo acomodados, enquilosados y satisfechos de haberse conocido que están los que dirigen ese diario. Son posturas tan irreales para todos los que vivimos a pie de calle, que chocan un poco. Un día, siendo estudiante, acudí a la presentación de un libro en la que usted participaba e inicié una pregunta (al joven autor, no a Cruz) hablando del acto de "autofelación" que me había parecido aquel evento. Después, cuando fui a pedirle unas palabras (esta vez a Cruz, no al autor, cuyo nombre ya ha sido tragado por la trituradora del tiempo, al menos en mi memoria) me comentó, supongo que irónicamente, pero de forma muy elegante, que le había gustado ese concepto. Puede aplicarlo sin ningún lugar a dudas a su texto de hoy. Son ustedes fantásticos, que no les quepa la menor duda. ¿Para qué hacer autocrítica?

Prefiero con tilde, como profesora de Lengua, muchas veces recurro a El País para ilustrar a mis alumnos con ejemplos de qué es buen periodismo. Estaría bien que el rigor llegara también a la ortografía y no sólo a los contenidos. Además, en lo tiempos que corren en que todo se hace deprisa y corriendo y me refiero a los mensajes de móvil o a los correos eléctrónicos, necesitamos la ayuda de los medios de comunicación para que la norma tenga algún sentido.

Juan, disfrutalo y sín prisa, recordando los inicios del periodico. Todos los asiduos, tambien leemos recordando lo jovenes que eramos. Muy bueno "nueva mirada" con los mismos ojos y las mismas ilusiones, supongo.
Aquí, en Cartagena sigue lloviendo, es el cambio climatico, las ranas salta en la acera. Te imaginas, como si estuvieramos en Macomdo.
Salud.

Como no podía ser menos, estimado Juan, hasta la tilde ha generado polémica. En La Opinión de Tenerife Elfidio Alonso los trata de soberbios y suficientes antipáticos por no haber roto el diptongo ya desde 1999. Ver para creer amigo Sancho, hasta una pequeña y hermosa tilde es puesta en cuestión, incluso cuando se "repara" el daño?
Un saludo Juan y felicidades anticipadas.

Querido Juán: Aguantamos muchas cosas, pero somos hipersensibles en las nostalgias bien contadas y marcadas por tildes.
Recordando: Acababas de venir de Londres y fuimos a un gran hotel y me sorprendió tu capacidad de hablar con un cubano, Hart y jugar con las palabras. Años después, ahí sigues, igual que tu hija. Con naranjas apostróficas.

Totalmente de acuerdo: Los responsables de El País están encantados de haberse conocido. Viva el ombliguismo y la prepotencia. Poca renovación hay cuando tiene que ser Juan Cruz el que venda la moto. De un sitio, además, que pregona el progresismo y la libertad y trata muy mal a los colaboradores, los que de verdad sacan adelante el trabajo.

Enhorabuena por la tilde. Me gustaría mucho que el Heraldo de Aragón hiciera lo mismo en su cabecera. Pero siguen ternes en no acentuarla.

Nueva mirada? que miedo da cuando se escuchan esas dos palabras, cuando no vienen acompañadas de una explicación. Dice un viejo dicho de alguien seguramente inteligente: "Renovarse o morir". Creo que la renovación será buena para el periódico, será buena para el grupo empresarial que representa, y espero que también sea buena para quienes leemos con asiduidad el periódico. Sin embargo, eso de nueva mirada, me eriza el bello, sobre todo si viene precedido por un lado por suprimir lo de independiente, que por otra parte, no sabia que entrara en conflicto con el concepto de global(me imagino que ustedes que son tan ilustrados me escribirian un libro sobre esta dicotomía)y por otro, por ese "magnífico" editorial titulado "Caudillo Guevara". Me dan miedo, claro, que cuando leo hoy la carta de el comite de redacción, me pregunto como es posible que haya tantas diferencias entre la editorial y la redacción, lo cual me preocupa aun más, ¿esa nueva mirada incluye no escuchar a sus redactores? ¿O simplemente nos estamos dando un lavado de cara, y utilizamos lo de nueva mirada para darnos más importancia?
Me encantaria, Juan, saber tu opinión al respecto de mi reflexión.

Siento decepcionarte Juan, lo de periódico global y en español suena fatal. Lo de la tilde parece la anécdota con la que se trata de armar el ruído necesario para acallar algo que no se puede silenciar: 250 redactores firman contra un editorial del periódico, el más contestado por los lectores. Y es que lo mejor de EL PAIS, con o sin tilde, son sus redactores y sus lectores, y eso de El periódico global en Español suena fatal...y hay otras cosas que huelen mal...

Apóstrofo que no apóstrofe:apóstrofe es una figura literaria (sabes tú, oh capitán)que nada tiene que ver con el apóstrofo -signo ortográfico en forma de tilde volada , no utilizado en el castellano actual, pero sí en inglés o alemán...

El verdadero valor de un periódico no reside tanto en la forma de darse a conocer o en la impronta de los signos que le caracterizan y sí en la verdadera esencia de las noticias. Unas noticias que salen a la luz desde el rigor profesional, para compartir el derecho a una expresión veraz, con unos ciudadanos deseosos de letras transparentes.

Y ya que la cosa va de tildes y de progreso, a ver cuándo EL PAÍS se va a decidir por implementar de una vez las reglas de la RAE. ¿Alguien me puede explicar por qué EL PAÍS sigue acentuando el adverbio "solo" y los pronombres "este", "esta", "ese", etc.?

Parece mentira que una institución tan conservadora como la RAE dé pasos más grandes que el diario "progresista"...

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