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16 octubre, 2007 - 07:50

Una energía nueva

por JUAN CRUZ, adjunto al director

A la gente que hace años se le hubiera ocurrido que era posible cambiar EL PAÍS lo habrían expulsado de la sala por loco o por maniático. Y ahí está, cambiando. Lo que más me ha emocionado del cambio que estos días se está gestando en Miguel Yuste (“Algo más que una calle”, tituló el crítico musical Enrique Franco, en los albores del diario) es que lo están haciendo veteranos y modernos, chicos que se hicieron en la escuela de los primeros años de la democracia y gente que aprendió a leer y a escribir aun en el franquismo.

Esas dos culturas están generando una nueva energía, y lo están haciendo porque han considerado, juntos, que llegó el tiempo de acometer la locura de que EL PAÍS se parezca a sí mismo siendo mejor, mejorando con el paso de los tiempos. Seguro que este cambio, que es una energía que se siente entre los que hacen el periódico en cada uno de sus niveles, dejará muchas melancolías en el camino, como todo cambio que se precie, pero lo que estoy observando, y mi atalaya es tan solo la veteranía, y ésta no es un grado, es que a medida que se acerca se hace más preciso, más necesario. Como si una fuerza antigua lo estuviera empujando; es decir, una fuerza reciente, la de este periódico.

Decía Lampedusa que las cosas debían cambiar para que siguieran igual; esa ley que no obedece a la física no va a probarse verdadera en este caso. EL PAÍS está abordando un cambio cultural, no de la cultura de los libros o de las artes, sino de la cultura de los seres humanos: se están mezclando edades, tiempos y sensibilidades, y sería muy extraño que de esa rara energía que se está consiguiendo no surja un nuevo modelo de periódico, en el que ocurra lo que Anthony Burgess decía que sucedía en torno a la obra de William Shakespeare: aquí viene todo el mundo, here comes everybody.

Este periódico ha sido crucificado a lo largo de las décadas como gubernamental (cuando el director se sentaba en el banquillo acusado por el Gobierno), sectario (por sectarios verdaderamente dichos), y ha arrostrado como ha podido los epítetos que acompañan al término arrogante. Ha sido de todo, y en una historia de más de treinta años si no hay de todo es que no hay de nada, pero lo cierto es que ahora que ha pasado el tiempo y uno mira hacia atrás con la improbable serenidad con que los periodistas miramos la historia pasada, debo decir que la contemplo con orgullo y con melancolía, que son dos factores de una sola moneda, la moneda en la que más creo, la moneda del periodismo, una facultad que si se ejerce con honestidad evapora el cinismo.

¿Cómo se verá el cambio? Empieza el domingo, aunque empezó antes. En una reunión del director con colaboradores de siempre, Javier Moreno dijo ayer algo que dice en las reuniones, siempre: “El cambio no se hace y se acabó. El cambio empezó ya”. El domingo verán ustedes, imagino, el epicentro del cambio; después verán el cambio entero, pero cada día. Será el resultado de esa energía que uno ve hirviendo.

Comentarios

la razón fundamental es la pérdida de audiencia, de lectores, la competencia del verdadero periódicos de izquierdas "Público" y un lavado de cara para que olvidemos pronto el fascistoide editorial sobre el Ché

No entiendo el despropósito de su página web de los últimos tiempos. ¿por qué utilizan elpais.com para contarnos solo las cosas de el pais, en vez de informar de lo que sucede en el mundo mundial?

Basilio, el editorial sobre el Che es opinable, cómo no, y habrá muchos que estén de acuerdo contigo. En cuanto al cambio propiamente dicho, debo decirte que estuvo previsto mucho antes de que surgiera siquiera la idea de que podría haber otro periódico en el escenario. Al tiempo que nosotros están cambiando otros diarios. Y todos los días hay nuevos modelos de zapatos, y eso no significa que se hayan torcido el pie o sus dimensiones los seres humanos. ¿Qué tal si pensamos que EL PAIS cambia porque, como dice Manuel Vicent, todas las épocas requieren su estética, su manera de expresión?

Yo no creo que El País necesite un lavado de cara. Me parece bueno que se renueve para dar nuevos bríos a sus páginas, pero creo que el contenido debe mantenerse en esencia.

¿Cómo se vive un cambio de esta envergadura siendo un 'veterano'? ¿Sobrepasado por la energía de las nuevas generaciones?

por favor que ElPaís nos explique estos dos editoriales sobre ElChe y cómo cambian su opinión tan fácilmente (lean esto: http://elmercuriodigital.es/content/view/3922/40)

a ver cuándo se os ocurre prescindir de los anuncios de linea erótica, relax... un poco más de compromiso y a ver si sois igual de valientes que Público que no incluye estos anuncios en sus páginas... claro que a lo mejor es que no llegais a fin de mes, y sois unos pobres mileuristas que necesitais esa publicidad para no ser pobres

Si los editorialistas de el país siguiesen sosteniendo hoy las mismas tesis que hace 10 años sería reflejo de que sus profesionales permanecen estancados en el tiempo, sin incorporar la perspectiva histórica que da el paso de los años. Yo no estoy de acuerdo con el último editorial sobre el ché, pero no creo que la evolución en la línea editorial sea algo malo, sino precisamente una señal de que el periódico evoluciona con el tiempo y con la sociedad que le rodea

Pues yo me alegro de que el país decida compartir con sus lectores los cambios que prepara a través de su web. Eso nos permite conocer por boca de los propios periodistas cómo se pone en marcha la transformación de un periódico. Y además nos permite opinar sobre ello. A diferecia de otros, que sólo se vuelcan en criticar a la competencia, El País habla sobre su propio trabajo y sus profesionales

El cambio me llena de curiosidad y me alegra que las páginas locales vuelvan a ser cuadernillo. Tan seguros de ser EL periódico global en español (quizá lo sean, pero la modestia es más simpática), que admitan un error y lo corrijan es tranquilizador.

El PAÍS se renova, demósle los cien diás de margén para su crecimiento, y vigilemósle la linea de deriva de la nave.
Los tiempos han cambiado desde el Primer Pais.Logico y deseado su cambio. Deseamos buenas editoriales y una linea de progreso y solidaridad con la humanidad en los contenidos, siendo el ser humano como eje de su trayectoria.
Salud.

¿Cómo se siente el cambio siendo un veterano? Lo escribí el otro día, en mi blog; es una sensación interesante, intensa; nunca me había pasado algo igual en un trabajo. Creo que es materia muy rica, de sentimientos y de sensaciones que nunca había experimentado antes, y sobre las que imagino que terminaré escribiendo más largo.

Esperemos que 'la energía nueva' se traduzca, también, en una mejora de las condiciones laborales de los colaboradores y becarios de la edición impresa y, una mejora salarial de los empleados de la sección digital.

Con respecto a los editoriales del Che, qué curioso que en 1997 El País reinará sobre todos los medios y en 2007 agonice entre los medianos.

Mientras este medio no recupere su espíritu anterior, que no espere nada salvo hundirse.

Lo siento Juan Cruz, pero no son los periodistas como tú los que hicieron grande este diario.

El lavado de cara de El País era necesario. Que no nos lo vendan como un intento de mejorar un producto casi perfecto. No es así. Quizá fue eso durante un tiempo (finales de los 70, 80 y parte de los 90), pero en los últimos años ha emitido evidentes señales de agotamiento. Lo que ocurre es que Prisa es una gran empresa (lo digo por su tamaño) y, como tal, tiene mucha gente alrededor para avisarle de ese desgaste y de la necesidad de un cambio. El lector ya no le dedica al periódico en papel el tiempo que le dedicaba antes. El formato de El País está desfasado; la maquetación de algunos importantes diarios internacionales, de los gratuitos y de los deportivos, han demostrado que hay que apostar más por las imágenes y menos por los textos, que deben ser más cortos y fáciles de leer. Por tanto, lo único que hace El País es adaptarse a la tendencia; eso sí, depués de haber comprobado que tiene éxito. Esto no es un experimento, para eso está la gaseosa.
Una última cosa: soy lector de El País pero estoy abierto a otras propuestas. Y así acogí la salida de Público. Sinceramente, sólo me aguantó una semana, y eso que cada día me ahorraba los 50 céntimos que hay de diferencia en el precio de los dos. Vendieron en su publicidad un periódico dirigido a los jóvenes, de naturaleza progresista, pero no de partido, y con una visión distinta (más crítica) de la realidad. Me defraudaron. Más de lo mismo. Esclavos de la actualidad política y olvidando qué es lo que le preocupa realmente a la gente. Un fiasco. He vuelto a El País y ahora espero que sus fuegos artificiales y su ombligismo al hablar de la nueva maquetación no me decepcionen cuando coja el ejemplar del próximo domingo.
Un saludo

No comprendo el revuelo por esa editorial. Ser de izquierdas no es sinónomo de no ser crítico con unas de las dictaduras más feroces y duraderas del mundo actual. Yo creo que aquellos que se escandalizan debieran preguntar de primera mano cuál es la vida real en Cuba (aunque sea bajo la idílica fachada de una revolución para el pueblo).Represión, cárcel para disidentes y homosexuales, creación de una red de control entre los vecindarios y ámbitos laborales que nada tiene que envidiar en horror a la Stasi o KGB...y todo lo que digo viene bajo mi plena convicción de persona de izquierdas. El "Che" se convirtió en una leyenda por las circunstancias de su muerte, pero su catadura moral y tolerancia serían la misma que ha demostrado Fidel Castro durante este tiempo:ninguna!

Juan, habéis pensado que con el tema de la tilde, mas que ganar lectores, ¿se pueden perder?
¡ ES NUESTRO PAIS SIN TILDE !

Estamos en unos tiempos muy convulsos en los medios de comunicación, y el grupo más importante de nuestro país, como no podía ser de otra forma, está en el ojo del huracán. Ojalá sean para bien los aires de cambio, como rezaba aquel eslogan del muy lejano 1983.

Veteranos y modernos!!! Una forma interesante de evitar la palabra joven, je, je. Qué listo. Porque jóvenes, jóvenes, yo diría que no son.
Saludos y gracias

Soy darwinista y como tal, creo que una nueva imagen exterior y de cierta manera en el interior no estaría mal, creo que algún periodista joven, atrevido, no provocativo estría bien, más información internacional y algo de cultura a parte de babelia y de ciencia estría de lujo.
Hay que recordar que somos muchos los jóvenes que seguimos El País, y aunque salga competencia como Público, lo sigo comprando. No obstante tengo ganas de ver lo que pasa el domingo, yo de hecho lo compraré, tengo curiosidad.

Juan Cruz, tienen que pedir perdon a los lectores y extremar los recaudos por haber publicado una misma noticia dos veces, en la misma seccion (Economia) este lunes.
Es un error fatal para un periodico que quiere ser de "calidad". Esto es injustificable incluso en un gratuito, que emplea a pocos periodistas, y mucho peor en el caso de El Pais.
La mayoría de los epigrafes de las fotos que publicais son una burla a la inteligencia del lector: repiten la misma información que se ve en la foto.

El primer cambio debería ser generacional. Por ejemplo, que el omnipresente Juan Cruz deje de escribir TODO y deje paso a nuevos periodistas. Es una idea, sin más.

Creo en los cambios, y más siendo española y habiendo nacido en 1971, los cambios para mi son esenciales, justos, a tiempo y por derecho.
Yo con los cambios seguiré confiando en EL PAIS

La juventud y la modernidad están en la mente y el corazón.
Hoy a la edad de veterano, los cambios se disfrutan más que cuando eres joven, porqué el nuevo no tienen antecedentes, prototipo en donde asomarse, mirarse en su conciencia.
El veterano es como aquél viejo roble de Don Antonio Machado.Tiene experiencia en coger el tren en marcha, del último suspiro en los talleres y del golpe de telefono para confirmar la última noticia.
Mucha suerte en la elección de los compañeros y buenos vientos.
Salud.

Espero que siga siendo reconocible para los que venimos comprando El País todos los días, desde su primer número, allá por 1976.

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