¡Malditos ingleses!

Por: | 30 de mayo de 2012

Inside-Men-Cash

Marc Pastor es un escritor barcelonés cuyo último libro, El año de la plaga (una maravillosa –e insólita- revisión de La invasión de los ultracuerpos) acaba de ser escogido por Zentropa España como uno de los proyectos de la casa en un futuro próximo.

El libro, publicado por RBA, es obligatorio para los amantes de la ciencia-ficción y de la literatura de género (llámese terror o fantasía) y un magnífico ejemplo de la validez de la cultura pop en el s.XXI. Más allá del bombo, la razón por la que menciono a Pastor es porque fue él la persona que me recomendó Inside men (que llegará a España en julio en Canal +). Como si fuera un encantador de serpientes un día me soltó “¿sabes que cuando Idris Elba se fue a rodar Thor 2 a Estados Unidos todos sus colegas de Luther mataron la espera con otra serie?”. Francamente, no sé quién podría resistirse a algo así.

  

Luther  (en España en AXN) es aquella serie que resucita a Colombo, solo que esta vez Colombo mide casi dos metros, es negro y tiene un punto de locura desarmante. Su protagonista es Idris Elba (el impresionante Stringer Bell de The wire) y la segunda temporada es incluso mejor que la primera. Los colegas de Elba son un buen montón de actores británicos de primera clase (como casi todos los que se mueven en el ámbito de la televisión del Reino Unido) que igual sirven para un roto que para un descosido, encabezados por dos auténticos toros: el fantástico Warren Brown y el descomunal Steven Mackintosh.

 

¿Qué es Inside men? Pues básicamente una serie que cuenta la historia de tres tipos que trabajan en un deposito de cash en el Reino Unido (un sitio por donde pasan toneladas de efectivo). Por allí pasan millones de libras cada día y dos de los tres (los empleados, la tercera pata de la mesa es el jefe, interpretado por Mackintosh) encuentran un método para empezar a llevarse dinero día sí, día también.

Lamentablemente (para ellos) alguien les pilla… Y allí empieza el jaleo.

 

ATENCIÓN: SPOILERS

Inside men es una historia de esas de género negro que de haber caído en las manos de Jim Thompson habrían acabado en una gigantesca escabechina, sin embargo los tortuosos caminos de esta serie son algo distintos: el que pilla a los empleados trincando la pasta no es otro que el jefe del cotarro; lo que pasa es que a este señor (el genial Mackintosh, que ya demostró en Luther que era un tipo intrigante, en todas las acepciones del término) no tiene demasiado interés en denunciar a sus currantes y prefiere sumarse al plan y llevarlo un poco más arriba. Es decir, que se lo quiere llevar todo y no unos billetes aquí y allá.

Como todo lo que hacen los hijos de la Gran Bretaña, Inside men es impecable a todos los niveles: diseño de producción, fotografía, guión y reparto. Cierto es que el giro final (algo absurdo, para qué nos vamos a engañar) no es digno de finiquitar lo que hemos visto antes, pero hasta llegar a ese punto todo ha sido exquisito. Y es que hay algo en Inside men que llama la atención: la hipótesis que plantea y su desarrollo serían risibles sin un punto de apoyo actoral y otro punto -surrealista, si uno quiere verlo así- de fe. Esa es probablemente la primera lección a extraer de esta serie: hecha con cuatro libras y en un periodo de tiempo hiper-limitado (como si fuera un pasatiempo con cámaras) el nivel de talento acumulado alcanza tales niveles que el crucigrama acaba pareciendo la teoría de cuerdas.  El éxito, puestos a especular, radica en la seguridad y el aplomo de la industria televisiva británica. Cuando uno se cree capaz de todo hay pocas cosas que no pueda hacer.

 

Esa solidez estructural se huele por todas partes en Inside men, donde los protagonistas se mueven con la seguridad que garantiza saber que todos en la mesa de juego son auténticos profesionales. Por eso nos la creemos, por eso funciona, por eso –aunque el casting se asemeje a una reunión de adictos a los secundarios de lujo- todo avanza como las agujas de un reloj suizo.

Inside men es la enésima prueba de la excelencia de la ficción británica: esa salud de hierro a la que estamos poco habituados en este país donde aún andamos a rastras en lo que a atrevimiento televisivo se refiere. Es poco probable que alguna vez les alcancemos, pero al menos deberíamos tratar de imitarlos.

Por pedir que no quede.

Hay 8 Comentarios

Chicos, me descargué Luther e Inside men. ¿Cómo os diría que vi Luther del viernes al domingo y acabo de empezar con Inside men?
Luther es de los seriones que me voy a guardar. QUé pasada!!!
Muchas gracias por la recomendación. Hacednos más!!!

Flojito post. Se podía hacer una reflexión sobre qué nos mueve y porqué y los puntos de inflexión en la vida que nos terminan haciendo como somos en realidad. El punto en común con 'Luther' (enorme donde las haya) no tiene mucho sentido, más allá de que ambas sean británicas o que salga MacKintosh. Y me uno a otro comentario, comparar a John Luther con Colombo es ridículo. No tienen nada que ver.

Luther es genial.

Muy buena pinta, una pinta espectacular. Impresionante el nivel que tienen últimamente las series británicas. Me enamoré con Los Tudor, pero después Downton Abbey es la leche y ahora enfrascado en Sherlock que también me está gustando mucho. Ainssss, si nosotros tuviéramos ese nivel. Nuestro último producto bueno fue Crematorio y hasta que venga el siguiente pasará tiempo me temo
http://basketcervezasseriesymas.blogspot.com.es/

Pinta bastante bien la serie.
Comparar a Colombo con Luther... Iba a decir que se parecen en el blanco de los ojos pero ni eso porque Peter Folk tenía uno de cristal...
´
http://planetamancha.blogspot.com/

Me gustan mucho las series inglesas, aunq siempre acabo con un regusto amargo porqué no saben rematar los finales. Me pasó con Inside Men, que no me gustó para nada como acabó, pero sobretodo con The Shadow Line, una serie impecable, pero la cagan mucho con ese final tan increible y salido de la nada. Un Deus ex machina en toda regla.

Sin duda, los británicos nos están acostumbrando a unos productos de gran calidad. Series o miniseries como las queráis llamar, tales como Black Mirror, The Fades, Birdsong, Public Enemies son excelentes. Que está claro que habra series británicas malas, pero vamos que con series de esta factura nos están enseñando hacer las cosas de otra manera apostando por buenos guiones, buenísimos actores (más allá del star system), etc. ¡¡Grande los británicos!!

Últimamente, la ciencia ficción apocalíptica regresa pero ya sin la esperanza de un salvador final. Debe ser que el futuro ya no nos permite ni la confianza en el héroe. A fin de cuentas, el arte es una representación de la realidad.

http://casaquerida.com/2012/05/30/si-yo-fuera-periodista/

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