Aaron Sorkin es Dios

Por: | 25 de junio de 2012

Newsroom

Ya está, finalmente se ha estrenado The Newsroom (en España la veremos en Canal + en septiembre), la nueva serie de Aaron Sorkin para HBO. En principio el tándem debía ser una garantía de calidad, un lujo incomparable: la mejor cadena de televisión del mundo y uno de los guionistas más reputados. Sin embargo, parece que lo que ha conseguido The Newsroom es abrir la caja de Pandora.

La semana pasada aparecían las primeras críticas a la serie, que –para ser sinceros- eran una especie de pelotón de fusilamiento mediático encabezados por el fusil de Emily Nussbaum, la crítica del New Yorker. Nussbuam, al igual que los críticos del New York Times, el Washington Post o el Los Angeles Times, han puesto a parir lo nuevo de Sorkin, pero además la periodista de la famosa revista neoyorquina ha convertido su diatriba contra la serie en una especie de vendetta donde carga contra el guionista con una fiereza francamente desconcertante (llega a compararlo con Shonda Rimes). Difícil ponerle luz y taquígrafos al tema pero no cabe duda de que a Sorkin le tenían muchas ganas.

  

Algunos críticos han aprovechado The Newsroom para poner a parir Studio 60 (una serie brillante a pesar de su bajón final) y para tildar a Sorkin de elitista (si eso fuera un insulto en términos televisivos sería para echarse a temblar) o de reflejar en sus productos una América que sólo existe en su imaginación, concebida para tipos (y tipas) que piensan como él. Tampoco se han olvidado de darle las consabidas collejas por que sus personajes no tartamudean, ni dudan, ni hacen pausas y se marcan parrafadas que no están al abasto de los mortales.

Si hacemos caso de esto último entonces deberíamos borrar de un plumazo cualquier vestigio de cine y televisión inteligente basándonos enteramente en la dicción, la velocidad de reacción y la capacidad de argumentación de sus protagonistas. Cierto, los personajes de Sorkin no titubean y andan como si tuvieran prisa mientras pontifican sobre lo divino y lo humano. Cierto, siguen una línea editorial muy clara (Sorkin es un ferviente seguidor del partido demócrata, nunca lo ha negado, y sus criaturas son tan demócratas e intransigentes con los adversarios como él); esa ha sido siempre la marca de la casa, la que personifica Bradley Whitford tanto en El ala oeste de la Casa Blanca como en la mencionada Studio 60. Eso es lo que gusta (nos gusta) a los seguidores de Sorkin: la idea de que –efectivamente- hay esperanza en el intelecto, que uno puede refugiarse en la sabiduría ajena, aunque sea una patraña pergeñada para la pequeña pantalla. Nos gusta que pontifiquen y diriman en un minuto como el mundo sería un lugar mejor, y que cuando acaben no haya lugar para la duda ni grieta donde meter el dedo. Nos gusta la solidez de sus personajes, inmensos espejos públicos donde podemos mirarnos porque el reflejo nos hará parecer más guapos (y más listos).

 

Sorkin es un genio, un rara avis, gritón, solitario e iracundo. Famoso al otro lado del Atlántico por la mala leche que gasta (ahí podríamos encajar algunas de las críticas que ha recibido la serie) y por su fe en un único dios: él.

¿Y cómo es The Newsroom? Pues The Newsroom es una grandísima serie que tiene lo mejor (y algo de lo peor) de Sorkin, pero que en términos de calidad es una gozada. La serie cuenta la historia de un presentador (un anchorman, como reza el término estadounidense) harto de la bazofia, los intereses empresariales, la falta de valentía y el concepto de que la noticia es un sujeto zarandeado por la política y sacrificado en el altar del corporativismo (que decía David Simon). La perversión del periodismo y su caída a los infiernos es la obsesión de Sorkin en Newsroom. Probablemente las reacciones de los suyos (alejadas de la cobardía imperante en la vida real) son materia de ciencia-ficción, pero también lo era un presidente como Joshia Barlet (Martin Sheen) en El ala Oeste y aún no he oído a nadie decir que aquel tipo era un farsante. Lo creímos porque nos gustaba pensar que algún día un hombre como aquel podría cubrir nuestras espaldas.

 

Newsroom (entrando en materia) cuenta con una dirección esplendida, a fuego lento, obra de Greg Mottola (curiosísima elección, director de Supersalidos pero también de varios episodios de la magistral Arrested development), donde se cruzan todos los productos Sorkin, desde Sports night (de hecho Newsroom parece una actualización estilizada y chulesca –por la actitud de sus protagonistas- de aquella) a Studio 60 pasando por El Ala oeste.

Los personajes centrales son Emily Mortimer, una productora de corte radical –para los parámetros estadounidenses- que cree que es posible cambiar la faz de las noticias, y el presentador interpretado por el siempre magnífico Jeff Daniels. Mortimer se sale: tiene la química, la energía y la fuerza necesaria y hasta me atrevería a decir que es el primer personaje femenino absoluto de Sorkin (el equivalente al mencionado Whitford) en el mundo televisivo. Mortimer le da a su papel varias capas de color hasta convertirlo en el Pepito Grillo de una cadena que tiene que reinventarse. Ella es la conciencia de las noticias, la vocecita en el oído que te dice cuando algo está mal. Will McAvoy (Daniels) y Mackenzie (Mortimer) deciden crear un espacio que no esté regido por la dictadura de las audiencias y en ese proyecto se instala el núcleo de la serie, la madre de todos los conflictos (verdad vs pasta). La pareja (de hecho expareja, otro detalle importante) ataca todas las líneas de flotación del periodismo dubitativo con el impulso de Patton en la Segunda Guerra Mundial. Son idealistas de una pieza, de esos que sólo habitan en los guiones pero que resultan extremadamente placenteros para todos/as aquellos/as que creen en un periodismo mejor, más vivo y comprometido.

  

Y sí, sin querer revelar detalles, la gente camina rápido y habla a toda velocidad. Y sí, no titubean (ojo al papelón de Sam Waterston, uno de esos jefes que no necesita dar puñetazos en la mesa), y sí, pontifican sobre todo lo pontificable. Así es y así ha sido siempre en la obra de Sorkin, para el que esto firma uno de los maestros de la ficción catódica. Criticarle porque sus personajes te miran por encima del hombro es como despreciar a Richard Price porque sus diálogos son demasiado realistas o a Giovanni Pascoli porque sus poesías eran tristes.

The Newsroom puede sentar cátedra si –paradójicamente- HBO apuesta por ella sin hacer caso de lo que digan los unos y los otros y si (como hizo con The wire, serie que por cierto fue destrozada por muchos críticos después de ver el piloto porque era “aburrida”) confía en que la audiencia acabará encontrando el atajo hasta Sorkin.

Quizás Aaron Sorkin crea que es dios; a veces tiene razón.

Hay 33 Comentarios

Mira que es grande la red... y aun así, después de encontrarme con esta prometedora delicia y empezar a buscar más sobre ella, llego directamente aquí y me pones a salivar aún más; menos mal que ya casi es septiembre!

Llevo 9 capítulos vistos y no me han decepcionado.He leído críticas muy eruditas, sobre el autor algunas con mala leche, pero el sentimiento que me proporciona ver la serie es que no estoy perdiendo el tiempo y que no me siento insultado por su calidad. Aconsejable a quien lea esto.

.....

Obra Maestra!!.Así de claro!!! Cualquiera que tenga interés porque el mundo sea un lugar mejor, por querer cambiar una sistema con una clase política corrupta o por recuperar un poco de ética periodista tendría que alabar esta serie. Así de impresionante es el objetivo de Aaron Sorkin y no solo lo consigue sin problemas sino que ademas te saca unas cuantas sonrisas o te emociona sobre manera por el camino.
Yo ya voy por el capitulo 9 y doy fe que es lo mejor que he visto hasta la fecha o al menos es lo que mejor intención tiene.
Para los que critican el triángulo amoroso/cliche solo dire que yo también lo hice tras ver el primer capitulo y ahora es una de mis subtramas preferidas.
Por ultimo, tras nueve capítulos de una hora he visto algún que otro bajón que en cuanto a la calidad del guión o contenidos (el episodio de Bin Laden por ejemplo) ,pero en general no empañan el resultado de la que para mi marca un antes y un después en la historia de las producciones para televisión.

Muy satisfecho del primer capítulo, tremendamente decepcionado con el segundo. Es una comedia romántica, y mala

parapo | 26/06/2012 21:17:21: no, no "es posible pergueñar un triángulo amoroso más evidente". De hecho, no es posible pergueñar nada. Ni siquiera a un cónyugue.

A mí el piloto me encantó desde el principio hasta el final, sin excepción. Ha sido una muy grata sorpresa y me alegro de poder pasar el verano con esta serie. Además, tengo que agradeceros que hablaseis de ella porque si no hubiera sido por vosotros, no me habría enterado de la existencia de esta serie. Así que... ¡¡gracias!!

La nueva serie es el Sorkin de siempre, sin sorpresas, sus temas preferidos, su idealismo, sus aciertos y sus desaciertos... Es genial tenerle de vuelta!!

Yo las críticas las cogería con pinzas, viniendo de donde vienen y teniendo Sorkin, como bien apunta el artículo, la imagen que tiene para algunos al otro lado del charco. Por mi parte, reconozco avergonzado que no he visto "El ala oeste de la Casa Blanca", ni "Studio 60", ni "Sports Night", aunque están en los primeros puestos de mi lista de causas pendientes... Pero no he querido perderme el estreno de "The Newsroom", ante la sensación de que podemos estar ante algo verdaderamente grande. Mis primeras impresiones han sido muy positivas, aunque aún es algo pronto para aventurar cuál será el futuro de la serie. ¿Realmente, habríamos llegado a intuir la grandeza que iban a alcanzar “Los Soprano”, “The Wire” o "Breaking Bad" viendo sus primeros episodios? Pues eso, pero la seguiremos muy de cerca. De momento, por si os interesa, os dejo mis primeras valoraciones en http://elcadillacnegro.com/2012/06/27/las-luces-de-la-redaccion-se-encienden-en-the-newsroom/

Me resulta alarmante que se considere The newsroom como un producto "elitista" o "inteligente" (suponiendo que se traten de sinónimos). La velocidad de los diálogos no sería un problema si no fuesen una sarta de obviedades. La colección de clichés que van pasando por la pantalla llega a marear.

Mataría personalmente al cuarenta por ciento del staff de esa oficina, y dejará vivo precisamente al que el guionista nos dice que debemos admirar por su brillantez pero despreciar por su comportamiento poco humano. Qué cosas.

¿Es posible pergueñar un triángulo amoroso más evidente? Y los dos protagonistas... ni en la más cutre sit-com española serían capaces de montar una tensión sexual más cogida por los pelos. Y luego está todo ese parloteo mitificador, esos antihéroes de manual...

No conozco la trastienda del mundillo televisivo estadounidense, pero tras ver el piloto las malas críticas me parecen más que razonable.

SIn meterme en cuestiones ideológicas sobre el contenido, me decepciona que un producto tan cuidado tenga esos giros argumentales de culebrón y unos personajes tan enervantes, tan trágicamente típicos.

Es una maravilla tener a Sorkin de nuevo con nosotros. Desde Sports Night hasta The Newsroom, se ha desgañitado por desmontar las bases del "patriotismo" yankie y dar bofetones a todos los que sueltan los topicazos que estamos cansados de oir en todos los productos audiovisuales que salen del "mejor país del mundo" o de la boca de "los líderes del mundo libre".
En The Newsroom, eso está perfecta y escuetamente definido en el speech que suelta Jeff Daniels en el debate inicial del episodio.
Que ya sabemos que lo que pretendía Jeff Barlett o lo que intentará Will Mcavoy es utópico.También sabemos que en el mundo real ni el uno ni el otro durarían un telediario, pero no deja de ser útil y de agradecer que alguien como Sorkin nos de esos toques de atención y que nos recuerde qué papel deberían jugar la Política y el Periodismo (en mayúsculas), para darnos cuenta de lo alejados que están sus actores reales en Estados Unidos, en nuestro país y cualquiera del "primer mundo" (y ni qué decir del resto de mundos...) y ser conscientes del Gran Timo en el que estamos inmersos.
No sé porqué todo esto me ha hecho pensar en lo que Gabilondo lleva diciendo desde hace siglos sobre el declive del noble oficio del Periodismo y la mezcla tóxica con la política que ha hecho derivar a lo que mayormente tenemos que sufrir todos los santos días y que va en aumento.
Así que, en este caso: Gracias señor Sorkin, gracias a la HBO cadena que se ha caracterizado por obviar las audiencias cuando la calidad aparece y deje transcurrir los episodios sin riesgo a cancelaciones por criterios mayoritarios (el caso de The Wire, mayormente).
Que el talento de esta serie que ha aparecido en el piloto no decaiga y a los críticos de series resentidos QUE LES DEN!!!.

Es cierto lo de los subrayados musicales, jota. Chirrían un poco en una serie que se supone que valora la inteligencia del espectador lo suficiente como para no tener que llamarle la atención con "codazos" sonoros.


(Pequeños SPOILERS desde aquí...)


Y, por buscar algún otro pero tonto dentro de la maravilla del piloto, no pude evitar el olor a chamusquina que suelo percibir cuando sospecho que los reporteros sólo tienen un buen día cuando ocurre una catástrofe.


En este caso, el prota (y casi todo su entorno) experimenta un subidón personal y profesional, justo el día en que más lo necesita, precisamente porque ha sucedido algo terrible. Y si no hubiera ocurrido nada malo, se habría ido a casa hecho polvo en lugar de satisfecho consigo mismo.


Claro, que todo esto no es achacable a la serie sino, como mucho, a la profesión en que se centra.

Me alegro de oir una crítica positiva de The Newsroom xq en EEUU le han puesto a Sorkin a bajar de un burro. Pero mal, mal, no sé si leísteis la del Huffingtonpost. Efectivamente, en EEUU elitista o, mejor incluso, intelectual, es un insulto. Se lo espetaban mucho a Obama durante la campaña electoral. Por esa razón tuvo que ocultar el hecho de que fuera director de la revista jurídica de Harvard. Es un detalle muy ilustrativo y creo que es más o menos lo que le pasa a Sorkin. No veo el momento de ver The Newsroom.

Me ha gustado el artículo, me ha encantado el piloto, y me ha flipado el "zasca" que le ha metido Tony a Laura, posiblemente la versión española de la rubia universitaria que le hace la pregunta al principio.
Esta serie no es para todo el mundo, al igual que Mad Men. Hay muchos diálogos y muy rápidos y te tiene que gustar mucho los temas hablados y entender y muchas veces estar de acuerdo con las conclusiones que quieren sacar. Desgraciadamente nos estamos convirtiendo en un mundo cada vez más tonto. Sólo hay que ver los programas y series líderes de audiencia. El nivel de escritura hoy en día (hasta en los periódicos, y muchas veces en este mismo blog). Hoy en día son más famosos los actores de cine y deportistas que los científicos, médicos, o gente de verdad relevante. Que de vez en cuando salgan cosas como esta serie da un poco de optimismo al futuro. Y menos mal que la echan en la HBO, porque si no duraba 3 capítulos y adiós.

Brutal piloto, me ha parecido absolutamente brillante!!!

Lo único criticable de este brutal y clásico primer capítulo es que suene violines cuando alguien hace o dice algo importante. Lo de mas es lo mismo pero todavía mejor hecho: la secuencia inicial apabullante.

A mí me ha entusiasmado este primer capítulo. Este tipo te reconcilia con la vida.

Bueno, acabo de ver el piloto y... pues eso, que más de lo mismo.


Entiendo a los que lo critican como a Woody Allen, porque dicen que siempre hace lo mismo. Y es por eso, o quizá a pesar de eso, que ambos me parecen geniales.


Ah, y a george | 25/06/2012 13:11:09: ni lo intentes. No dejes que las opiniones fundadas de los demás te estropeen esos prejuicios. Si los tienes, seguro que es por algo. Sé fiel a ellos y no te defraudarán (como hasta ahora, supongo).

Pues en mi opinión, Bartlett si era un farsante, al menos en el primer capítulo de EL Ala Oeste... no creo que ningún presidente serio de ningún país serio base su poderío y su decisión en su estado emocional, sea demócrata o republicano. El creer eso es pueril y simple. Luego, las series de Sorkin son de lo mejor que he visto. Como dice el autor del blog, Sorkin no es perfecto, pero es el mejor.

Muy bueno el artículo! Acabo de terminar el primer episodio y me ha encantado. Lo mejor de Sorkin es que te hace querer ser sus personajes: Jed Bartlet para cambiar la manera de hacer política, Matt Albie para cambiar la manera de hacer televisión o Will McAvoy para cambiar la manera de hacer periodismo. Y te hace creer que realmente es posible.

Enhorabuena AAron y gracias por trabajar como lo haces; si tienes problemas en USA "vente pa'Europa" que aqui te entendemos y acogeremos como te mereces... ¿Por qué hay que esperar a Septiembre señores de Canal +?

Esta serie habria sido mucho mejor si hubieran contratado a Julian Assange. Asi se habria demostrado que en Estados Unidos existe libertad de prensa, que no la hay, y no una prensa controlada por corporaciones o gente como Mr. Murdoch entre muchos otros. De todas maneras voy a seguir esta serie para sonar con la libertad de prensa.

No sé cómo actuará Mortimer en esta serie, al parecer el "personaje femenino absoluto de Sorkin (el equivalente al mencionado Whitford)" según el autor de esta entrada, pero tampoco convendría olvidar a la fémina C.J. Cregg ( Allison Janney), prototipo, por así decir, de ese envarado discurso del que aquí se hace cuenta.Por lo menos en El Ala Oeste... era mejor que Whitford, un tipo quizá carismático por lo achispado o descuidado pero algo desastre, más bien común, si no es por la sombra de la siempre simpática, lista y "virtuosa" profesional C.J.

Para mí Studio 60 es la mejor serie que he visto en mi vida. Y el último episodio el capítulo que más me ha emocionado nunca.

Toni García siempre un placer leer sus artículos de opinión. Comencé a ver este curso el ala oeste de la casa blanca, solitariamente por la noche, aunque en realidad no estaba solo sino que me rodeaba el bullicio y el dinamismo de la casa blanca, sus personajes que abofetean la ignorancia, el conformismo, los "bad guys" y las buenas maneras.

Pero escribo esto para denunciar que muchas veces, los críticos olvidan otra gran serie americana que es muy del estilo sorkin, Boston Legal de David E. Kelley. También los personajes no tartamudean y el espléndido e inmortal Allan Shore (James Spader) nos agita, zarandea al final de cada juicio (capítulo) con un discurso que eriza los pelos, denunciando y humillando desde la la razón más puramente humana a la América ultra, costumbrista, reaccionaria y republicana.

No quiero quitarle mérito a las obras de Aaron Sorkin cuyas series igualmente estimulantes y que esta noche veré con expectación The Newsroom, que si es tan criticada, debe ser buena.

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