'Black mirror', cuentos oscuros del futuro inminente

Por: | 01 de marzo de 2013

Black mirror

La primera temporada de Black mirror nos dejó temblando. Tres capítulos de una hora de duración que consiguieron clavarse en nuestra retina. La creación de Charlie Brooker (Dead set) impactó con el primer episodio, El himno nacional, continuó indagando en el posible futuro cercano con 15 millones de méritos y terminó de atraparnos con el excelente Tu historia completa. Una ciencia ficción cercana y más posible de lo que nos gustaría es el hilo conductor de las historias independientes que forman esta serie y que en su segunda temporada vuelve a indagar en nuestros temores y en la aplicación de las nuevas tecnologías a la sociedad de un futuro distópico y no tan lejano.

Los tres capítulos que componen esta segunda temporada acaban de emitirse en Reino Unido (el último, esta misma semana) y arrancan en España en el Canal TNT el lunes 4 de marzo. Tres historias autoconclusivas, con diferentes actores y personajes, diferentes puntos de vista, pero siempre inquietantes y que invitan a la reflexión. Porque en Black mirror saben que lo que más miedo da es que lo que muestran estas historias podría convertirse en realidad. Nos sentimos identificados. Y eso nos aterra.

(Spoilers sobre los nuevos episodios)

- Be right back 

Posiblemente, el mejor capítulo de los seis emitidos hasta ahora. ¿Y si la muerte ya no fuera el final? ¿Y si nos pudiéramos comunicar con nuestros seres queridos incluso desde el más allá? En este episodio, la protagonista decide, algo reticente, contratar los servicios de una empres que le permite comunicarse con una versión ficticia de su novio recién fallecido. Esa recreación virtual es posible gracias a los mensajes, tuits, fotos, vídeos, llamadas, correos... que la persona ha realizado en vida y que conforman su identidad digital. Sin embargo, los mensajes de texto con los que empiezan a comunicarse no serán suficiente y la relación entre la protagonista y el yo virtual de su novio avanzará hasta un punto de no retroceso.

Más allá de la posibilidad real de que exista una aplicación que nos permita mantener activos nuestros perfiles en las redes sociales (algo que va a convertirse en real en breve), el capítulo, sumamente inquietante en su sencillez y su realismo, invita a varias reflexiones: ¿qué versión de nosotros mismos compartimos a través de la tecnología? ¿Qué papel juega la moral en ese desarrollo de alter egos virtuales? ¿Te atreverías a dar el paso (o los pasos) que da la protagonista? Y si lo haces, ¿dónde echar el freno? El capítulo más escalofriante porque nos toca la fibra sensible, eso que diferencia a los humanos de las máquinas.

 

- White bear 

Se anunciaba como el tercer episodio, pero se ha emitido en segundo lugar en Reino Unido (TNT respetará el orden ideado por su creador, es decir, este capítulo será el tercero y The Waldo moment, el segundo). Aquí, Brooker se adentra en una versión 2.0 del ojo por ojo de la ley de Talión y en el creciente voyeruismo de la sociedad actual. Una mujer despierta sin recordar nada, ni quién es, ni qué hace ahí, ni por qué esas personas la están grabando constantemente con el móvil pero no parecen dispuestos a ayudarla. Ni por qué esa gente disfrazada la persigue. Iremos descubriendo junto a ella qué es lo que ocurre realmente en ese mundo aparentemente tan diferente y en el que solo un lugar parece seguro: White bear.

Lenora Crichlow (Being human) protagoniza esta historia narrada con un ritmo frenético, que no concede ni un respiro al espectador, con una tensión constante que explota cuando descubrimos qué está ocurriendo realmente. La naturaleza humana puesta en cuestión, de nuevo. ¿Y si estamos caminando hacia una sociedad así? De nuevo el "¿y si...?" que tanto gusta a Brooker.

 

- The Waldo moment

En el ya mítico El himno nacional las redes sociales jugaban un papel fundamental en el hecho de que el primer ministro británico tuviera que someterse al ridículo público para satisfacer las demandas del secuestrador de la princesa. En la nueva entrega de Black mirror también hay un momento para la reflexión de la relación entre redes sociales y política. Pero el capítulo va mucho más allá y nos invita a ahondar en cuestiones tan relevantes como la propia identidad.

Waldo es un personaje de animación, un oso azul manejado por Jamie Salter, que se convierte en protagonista del escenario político. Los comentarios groseros y ofensivos que se permite hacer gracias al escudo del anonimato le valen para ganarse el favor del público y para alterar la campaña electoral. Una reflexión sobre el peligro del populismo y el hastío de unos votantes que, hartos de las promesas de siempre, se vuelven hacia entes con ofertas diferentes, con los que conectan más, pero que no hacen política, sino televisión. Una fábula que invita a la reflexión y a extrapolar ese mundo posible a nuestra loca realidad.

Una vez más, Black mirror nos lanza la pregunta: ¿es este el futuro que nos merecemos? ¿Es el futuro hacia el que caminamos?

 

Hay 19 Comentarios

(((La televisión bulle con la época dorada de las series. Buenas historias y firmas de renombre que ya no dudan en apostar por el formato por capítulos. Novedades, análisis, estrenos, curiosidades...
Todo eso y más sobre una caja que ya no es tan tonta....)))


Evidente, la caja ya no es tan tonta, los tontos ahora somos los que la seguimos viendo, sobre todo después de tener a nuestra disponibilidad los recursos que nos ofrece internet de forma "altruista"

La televisión es sobre todo un método de manipulación y engaño global, al igual que las revistas y periódicos que ofrecen multitud de artículos de los que la mayoría son basura que no enseña nada útil.

Deberían pagar a los que ven la tele, por tener que tragar con los anuncios y propagandas, entre otras cosas aun peores.

Yo soy de los que compro "Black mirror", no porque me parezca estimulante, sugestiva y, en definitiva, cojonuda, sino porque no se me ocurre una serie de TV más necesaria en estos tiempos estúpidos que vivimos. "Be right back", con es melancolía inasible que impregna todos sus fotogramas, me parece el capítulo más brillante de la 2ª temporada, el más sutil, de mayor alcance emocional y mejor desarrollado. A "White bear" se le puede reprochar su sensacionalismo y artificiosidad, pero no su bestial pegada y voluntad subversiva, mientras que "The Waldo moment" contiene una idea muy interesante lastrada por un desarrollo algo torpe. En cualquier caso, el mérito de la serie de Charlie Brooker está en su audaz apuesta conceptual, en funcionar como un espejo que nos muestra lo cerca del abismo que estamos. Mis impresiones más extensas sobre esta 2ª temporada de "Black mirror", aquí: http://elcadillacnegro.com/2013/03/07/black-mirror-al-filo-del-abismo/

A ver, Aeon... aquí hay que hacer más cosas que saber leer algo de inglés y repetir lo que dicen los críticos cool de las islas.
A mi Lost me pareció un truñaco de considerables dimensiones, como bien dijo alguien un día, la Belén Esteban de las series, y no me duelen prendas en decirlo. De las misma manera que Fringe me parece una obra maestra, y han salido casi casi del mismo agujero. Por eso me la suda lo que leo y me fio de lo que veo, lo que leo simplemente me puede hacer filtrar lo que voy o no voy a ver de entrada (y a veces ni eso) y después lo veo y más tarde hablo. Perdona que te haga una pequeña correción, para decir si algo es un truño o no, hay que comérselo hasta el final, es como si sólo ves el primer episodio de una serie nueva, en muchas ocasiones no sirve para juzgar una temporada de 8, 13 o 23 episodios. Creo que sólo ha habido un par de películas en mi vida qu eno he visto hasta el final (Patatar creo que fue la última, tanto azul me parecía que estaba con una sobredosis de Vinagra)
Ahora he visto White Bear y me parece más coherente que Be Rigth Back, aunque premeditadamente exagerado. Creo que a Brooker le ha pasado como a Almodovar, sus primeras creaciones si que eran obras maestras, como Nathan Barley o Dead Set, pero conforme se ha ido haciendo famosete, creo que se ha ido queriendo hacer más profundo como el manchego y los dos la han cagado.
Por favor, no compares Utopia con Black Mirror. Eso es como comparar a Kraftwerk con un cantante de reguetón. Eso si que es una obra maestra, desde el guión, la música, la fotografía... que más quisiera el Charlie Brooker del 2012 haber parido eso.
Los primeros cinco minutos de Utopia valen más que, por ejemplo, el primer capítulo de la segunda temporada de Black Mirror.

"Black Mirror"??? Hoy lo realmente importante es esto señores: http://goo.gl/ewQ0b
Un saludo ;)

Brooker es un crack desde nathan barley hasta sus columnas en el guardian o cualquiera de sus libros se ve que este hombre destila ironia sarcasmo y una vision tan provocadora y real de los diferentes futuros de esta sociedad que a mi me deja mal cuerpo despues de ver cada uno de sus episodios, en especial todos sus finales, human stain en estado puro...pueden ser mejres o peores, pero ahora mismo y con elpresupuesto que se ha rodado esta serie es una joya y yo llevo casi 15 primaveras devorando ciencia ficcion...lo dicho brutal, ojala tuvieramos guionistas la miatd de atrevidos y brillantes como Charlie...Chapeu!!

Contra gustos no hay colores, a mi me gustan estas películas, a otros les gusta el fútbol o leer.

http://www.antoniolarrosa.com

'Be right back' es una idea estupenda que 'SPOILER!!! cuando da un paso más y pasa del campo virtual al físico se sale algo de madre. Hasta ese momento el capítulo me impacta. El dolor por la pérdida que transmite la protagonista y esa búsqueda de algo más, con miedo y rechazo mezclados, es sublime. 'White Bear' es 'Gran Hermano 113', mezclado como dice Natalia con la ley del talión. El linchamiento mediático está más cerca de lo que parece y del morbo televisivo mejor no hablar. Y por último, 'The Waldo Moment' es más compleja de lo que parece. Las escenas finales, semi-apocalípticas me sobran, pero ejemplos ya mencionados (Berlusconi, Ruiz Mateos, Jesús Gil, etc.) nos hablan de que no queda tanto. Importante que se ponga de manifiesto que la vulnerabilidad de las personas se defina (por los dueños de Waldo) como una debilidad que hay que dejar atrás. Me da que pensar porque lo vulnerable nos hace humanos. En todos los sentidos. .

Correcto, Aeon. La excusa del presupuesto aquí no es válida. Algunos creen equivocadamente que ciencia ficción equivale a costosos efectos especiales. Black Mirror es solo un pequeño ejemplo de lo alejada que esta noción se encuentra de la realidad. Lo que pasa es que, como tú decías, en España no hay ideas. Suena a tópico manido, pero precisamente los tópicos son el denominador común de la mayoría de nuestras series y películas. Plantear un Doctor Who en España, sin ir más lejos, resulta impensable.

Es curioso como algunos privilegiados lectores que han tenido la oportunidad de ver esta serie -nada del estilo y calidad de Black Mirror o remotamente parecido se está gestando ni se gestará en España en mucho tiempo- no han podido apreciar su calidad pero han visto consistentemente todos los episodios para después describirlos como truños. Cuando no me gusta algo en las primera media hora, no invierto 3 horas de mi vida en aburrirme con algo que no puedo apreciar. Y no es por la unanimidad de la crítica ni el éxito -discreto, pero de culto- que la serie tiene en el Reino Unido, si no por ser bastante universal en como refleja como encajamos los humanos en realidades alternativas no tan lejanas a la nuestra donde la tecnología distorsiona todo. Si la impecable factura de una serie como ésta no puede ser apreciada aquí, no me extraña que no podamos hacer en España una televisión parecida, sin abandonar los tópicos y las series de humor locales y los lugares comunes, tan abundantes en la televisión patria. Muchas migas tienen que comer aquí guionistas, productores y directores de televisión para hacer algo medianamente parecido a Black Mirror o Utopia.

Como en la primera temporada en esta me han gustado dos capítulos y me ha sobrado uno. En ésta el capitulo de Waldo es el más flojo, lo de la antipoítica y los personajes bufones que se presentan a cargos públicos no es que sea ciencia ficción es que es pasado reciente y remoto, desde estas elecciones italianas con Berlusconi y Grillo, a otras donde se eligió a Ciciolina como eurodiputada o aquí a Ruiz Mateos...


En esta temporada ha faltado el factor sorpresa de la primera, pero los dos primeros capítulos han sido muy buenos, Be right back, una idea brillante, genialmente interpretada, que para mi gusto pierde fuerza y plausibilidad al acercarse al final, pero que saben darle una vuelta de tuerca más justo cuando acaba, con lo que le hacen mi episodio favorito de esta temporada. Sin superar "Tu historia completa" de la primera temporada.

White Bear es sin duda el más impactante, tiene ese toque sensacionalista que te hecha para atrás pero la magnifica mezcla de géneros y ese final tan escalofriante es desde luego de los que te hacen pensar y de los que no se olvidan.

Genial Black Mirror.

Un truñaco de considerables dimensiones. La primera temporada: 3 horas de mi vida perdidas.

Black Mirror es una obra maestra, desigual pero maestra. Es inútil intentar fijar si un capítulo es bueno y otro un truño, si es mejor la primera o la segunda temporada, ya que depende de los gustos personales. Sin hilar muy fino, cada temporada tiene tres capítulos que analizan el impacto de las nuevas tecnologías a nivel social, político e individual. Dependerá de lo que uno prefierá lo que encontrará mejor. Se ve que a la autora del artículo le gusta más lo personal, y en ese sentido el de la segunda temporada es lejos el mejor, a Aberreitor probablemente le vaya más la satira polítca, y ahí el primer capítulo de la primera temporada es increible...

Black Mirror es un truño como mi puño

Quiero dejar una cosa clara, y sobre todo porque me parece que no lo he puntualizado en mi anterior comentario. Sobre el primer episodio de la 2ª temporada... podríamos decir que lo que es el leit motiv del guión, me parece fantástico, innovador, atractivo e interesante.
Lo que me ha parecido un truño es el desarrollo, la forma de contarlo y la de filmarlo. Es una gran idea plasmada pésimamente.

Si os gusta la ciencia ficción y el misterio, os recomiendo The Twilight Zone, serie de ciencia ficción de cinco temporadas (1959-1964) cuyos capítulos son totalmente independientes entre sí, algunos realmente antológicos. Guiones de Richard Matheson, actores como Lee Marvin... una maravilla.

El primer episodio me dejó KO, porque el maldito Charlie Brokker lo hace tan bien que me creo que en unos años eso sea posible de hacer...
El segundo episodio, si bien no lo entendía al principio y no veía a donde quería llegar, el final directamente me traumatizó... Me pareció el más increíble y de nuevo, me creo que podamos llegar a eso...
El último episodio me recordó al Chikilicuatre. Es decir que ya vamos a eso...

Lo dije en vuestra anterior reseña de avance, esta es una de las series más sobrevaloradas de los últimos tiempos, y mira que me cuesta decirlo por lo que me gusta su creador.
Me quedé dormido en el final del primer episodio de la segunda temporada... bueno si, uno puede estar algo cansado y dormirse... pero era un truñazo. Ojo, quizás los escasos 8 o 10 minutos que me dormí fueron lo mejor del episodio, que puede ser porque eran de los últimos 12, e igual al verlos (que lo haré) cambia mi opinión radicalmente, pero no creo... porque los 40 y pico que vi desde el principio me parecieron un truño.
Sin haber visto los otros dos que faltan de esta temporada (que, sinceramente, no los he visto porque he tenido cosas mejores que ver...), me parece que como el primer episodio de la primera temporada no ha habido ninguno. A mi me encantó, y ya los otros dos que le siguieron me parecieron mucho más flojos.
Creo que han tratado de hacer una serie de "autor" y no les ha salido bien. Hay otros que simplemente tratan de hacer una serie y les sale una de "autor" y bordada.

Es curioso que en este país prácticamente nadie lea ciencia ficción, que quien la lea sea considerado un friki y que, de repente, llegue una serie inglesa tan prepresentativa del género como Black Mirror a España y lo pete totalmente. Es curioso también que tenga que ser siempre a través de la pequeña o de la gran pantalla como la ciencia ficción se abra un hueco en nuestro tiempo libre. A la literatura de género, en cambio, en este país se la mira por encima del hombro, como si fuera un subgénero, de tal modo que aquí casi nadie sabe lo que es un Premio Hugo (y por supuesto se hace impensable ver a un español ganándolo). Asimov, PKD, Clarke, Bradbury, Le Guin y Heinlein pueden sonarles a unos cuantos, pero si mencionas a Vonnegut, Iain M Banks, Zelazny, Delany, Pohl, a la multipremiada Lois McMaster Bujold o incluso a personalidades tan reconocidas internacionalmente como Neal Stephenson o William Gibson, casi ningún español sabrá de qué les hablas.

Siempre he pensado que la inclinación por la literatura de ciencia ficción es un buen indicador del desarrollo intelectual de un país.

En mi opinión mucho más floja que la primera temporada

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