'Mob City', homenaje al género negro

Por: | 14 de enero de 2014

John Bernthal es Joe Teague en 'Mob city'
Hollywood ha manipulado la historia a través de sus películas. No estamos descubriendo nada. Pero sobre todo ha cambiado la percepción de ciertos aspectos, idealizándolos y adaptándolos a sus necesidades narrativas y estéticas. John Ford, Howard Hawks o Anthony Mann, entre otros, se encargaron de embellecer el salvaje oeste, con sus pistoleros, los sheriffs solitarios de aura romántica o los paisajes espectaculares que más parecen el paraíso que un territorio hostil por conquistar. Lo mismo hicieron por el género negro Fritz Lang, John Huston o Raoul Walsh. La mafia de Hollywood no es la mafia que existió. Un mundo del hampa cuya idealización quedó culminada con el Padrino de Coppola. Hollywood creó un género negro perfecto para el espectador, lleno de matones, policías, mujeres fatales, alcohol, clubs, jazz, gángsters temidos, mafiosos estrambóticos, detectives desengañados con la vida y ciudades peligrosas. Y eso es Mob City, la nueva serie de Frank Darabont que en España se puede ver en el canal TNT. Un homenaje total. Quizá, demasiado homenaje.

Laanoir1947, Los Ángeles, ciudad de pecado y seducción. Repleta de estrellas de cine, músicos, vividores... y mafiosos. Han pasado dos años desde el final de la Segunda Guerra Mundial y el veterano Joe Teague (Jon Bernthal, en The Walking Dead era Shane) es detective en la policía de la ciudad. Una metrópoli dominada por los criminales Bugsy Siegel (Edward Burns), Sid Rothman (Robert Knepper, T-Bag en Prison Break) y Mickey Cohen (Jeremy Luke). Desde la policía angelina, liderada por William Parker (Neal McDonough) y Hal Morrison (Jeffey De Munn, otro veterano de TWD), el objetivo es luchar contra la mafia y contra la corrupción dentro del propio cuerpo policial. La historia de Mob City está basada en hechos reales que fueron narrados por John Buntin en su libro L.A. Noir (que iba a ser en un principio también el nombre de la serie pero se cambió para evitar complicaciones con el videojuego de mismo título).

Frank Darabont nunca tiene prisa. Se toma su tiempo para trabajar, un ritmo que suele adaptar a sus trabajos. A Darabont, guionista, director y productor, le interesan los personajes, la relación entre ellos, y nunca le urge contar lo que quiere contar. Pero le toca siempre luchar contra su fama y la expectación que levantan sus proyectos. Principalmente por su inicio de la primera temporada de The walking dead, criticado por muchos por ser lento y "no pasar nada" y, a su vez, por la carga que puede suponer ser el creador de una obra maestra del cine: Cadena Perpetua. Pero a Darabont las críticas y reveses no le cambian. Le echaron de The walking dead (nunca quedó claro del todo qué pasó ahí), algo por lo que sigue luchando en los tribunales contra la cadena AMC. En Mob City vuelve a marcar ese ritmo sin prisas.

 

Mob City es cine negro clásico, con sus clichés (por una vez esto lo decimos como algo positivo), con las invenciones de Hollywood, pero rodado en el siglo XXI. Darabont no oculta el homenaje a un género que siempre ha reconocido que adora y conoce a fondo (mucho más que los que hicieron la película Brigada de élite, no hay duda), igual incluso se pasa en los tópicos, pero no molesta. Quizá hay que achacarle una cosa: que no aporte nada nuevo, que hubiese intentado ir un poco más allá. No hay originalidad y no hay velocidad, pero no importa. Tiene buenos diálogos, sin prisas, buena ambientación, vestuario, fotografía y decorados, muchos de ellos rincones de verdad de Los Ángeles, como la estación, el casco antiguo o los campos de petróleo. 

La serie tiene todos los clichés: voz en off del detective (un exmarine, veterano de Guadalcanal que tiene que reinventarse), un personaje que a su vez es misterioso, cuyos objetivos y pensamientos no quedan del todo claro al espectador; una mujer fatal (también con su pasado) que trabaja en un club de Sunset Boulevard; policías corruptos que se dejan untar por los mafiosos; el uso de las cajas de cerilla para mandar mensajes (todo un clásico del género, aunque el protagonista, a la hora de encender sus cigarrillos, la desecha para usar un zippo); delincuentes con malas pulgas o con poca paciencia; las conversaciones de barra con una copa en la mano; los sombreros de la época; las escenas acompañadas de los instrumentos más sugerentes del jazz; las canciones de Frank Sinatra, los callejones oscuros; los neones; y una protagonista con personalidad propia: la ciudad de Los Ángeles (con conexión a Las Vegas)

Si alguien busca algo nuevo, algo rompedor, que se olvide. Los que buscáis el calor reconfortante de lo conocido, los guiños del género, tenéis por delante seis horas de buena calidad, no excelente, pero suficiente para sentirse recompensado. Y es que a veces es mejor la tranquilidad y seguridad de lo conocido.

Hay 3 Comentarios

Cuando uno ve Mob City y Boardwalk Empire , saltan las diferencias y la primera es que los personajes de BE me preocupan. El destino de Nuky Thompson se define por el movimiento delicado, a veces brusco, de las piezas en un juego complicado donde interviene la política, la avaricia, el poder y a veces el estado mental de sus personajes. MC me asemeja más un comic bien ilustrado pero vacío de contenido, reiterativo en su historia y con personajes que fuman mucho y dicen poco.

Como dijo Thompson una vez: "Tenía suficiente y era felíz, hasta que un día me pasó una desgracia: tuve más y ya no pude regresar". Eso me pasó con BE. Abandoné MC y no pienso regresar.

Recuerda a algunos clásicos del cine negro, un género casi olvidado: http://cinelibreonline.blogspot.com/2013/10/coleccion-de-peliculas-clasicas-de-cine.html

Cuando uno ama el genero negro como ese lugar entre la realidad y las tinieblas, en las que los hombres se balancean entre lo mundano y lo heroico, donde las palabras escuetas describen un mundo agonizante, se agradece una vuelta a esos orígenes. Tengo la sensación que de un tiempo a esta parte ha habido una vacío demasiado profundo en cuanto a muestras de cine negro verdaderamente solventes. A ver si partiendo de esos codigos clásicos el bueno de Darabont arriesga en el futuro aportándole esa pizca de vigencia para los tiempos que corren, de corrupciones, traiciones, etc.

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