‘Parks and Recreation’: la comedia que acabó con el pesimismo

Por: | 21 de enero de 2015

PArks

Durante su larga y exitosa vida en la pequeña pantalla, no fueron pocas las ocasiones en las que la cadena NBC intentó encontrar el spin-off perfecto para The Office. Una comedia romántica sobre Jim y Pam. Otra centrada en Darryl (Craig Robinson). O incluso una situada en la granja de la familia de Dwight (Rainn Wilson). Bajo este concepto fue diseñada también Parks & Recreation, que se despide este 2015 como una entidad propia en la historia de la comedia estadounidense, pese a que nunca desarrollara aquella conexión con The Office de la que se habló en su lanzamiento. Y ese fue precisamente su gran triunfo. Parks & Recreation se convirtió, tras un arranque lento, en la luz optimista y amable entre un mar de comedias incómodas.

 

Bienvenidos a Pawnee, Indiana, un pueblo de ficción tan nutrido de singulares vecinos y locales reseñables como el Springfield de Los Simpson. Allí conviven una suerte de personajes estrafalarios, representantes de lo mejor y lo peor de la cultura norteamericana a nivel municipal. En el centro de todas las discusiones se encuentra Leslie Knope, la valiente, incauta, inteligente y sobradamente preparada responsable del Departamento de Parques. Una mujer que ha nacido para servir, sea desde su pequeña oficina o como presidenta de los EEUU. Una feminista de bandera que comparte con Diane Lockhart (The Good Wife) una foto de mesilla de Hillary Clinton. Sus único enemigo: el pueblo vecino de Eagletown.

Tanto Knope como la propia serie están hechos a la medida de su protagonista, Amy Poehler, la gran baza de la que se ha valido Parks para funcionar sin el empuje de The Office. El carisma de la presentadora de los Globos de Oro y alumna de Saturday Night Live se asoma en cada fotograma. Cualquier cosa que diga Poehler es divertida. La cámara del falso documental la ama. Pero, al contrario que su inseparable Tina Fey en 30 Rock, Poehler no se vale de chistes medidos ni de humor ácido para hacer reír. Su calor humano, su personalidad apasionada y su efectivo y casi recalcitrante optimismo, cercano al del Bob Esponja o Las Supernenas, son suficientes. Es la comedia del super-niceness.

 

Pero no solo de Poehler —que también ha escrito y dirigido varios episodios— vive Parks & Recreation. La estética de falso documental nos ha hecho descubrir a toda una colección de cómicos que han sacado provecho al formato para improvisar a su antojo. A veces era difícil incluso separar sus personajes de su persona. Desde una pequeña serie con poca audiencia que les dejaba desmelenarse han pasado a ser algunos de los rostros más solicitados del cine y la televisión. Chris Pratt ha dejado de ser el gordinflón y payaso Andy para convertirse en un héroe Marvel en el éxito de 2014, Guardianes de la Galaxia. El impasible macho alfa Nick Offerman (casado con Megan Mullaly en la realidad y la ficción) se prepara para la segunda temporada de Fargo, tras asomarse por lo último de Terrence Malick. Aziz Anzari es uno de los stand-up más solicitados del circuito de monologuistas, solo por debajo de Louis C.K., Chris Rock, Kevin Hart o Jerry Seinfeld. Y a Rashida Jones (hija de Quincy Jones y la única que venía de The Office) se han atrevido a darle las llaves del selecto reino de Pixar. En sus manos está el guion de Toy Story 4. Incluso la carrera de Rob Lowe ha vuelto a ser (literalmente) vigorizada. "Sería imposible mantener a estos actores más temporadas", reconocía el ejecutivo de programación de la cadena, Bob Greenblatt.

   

La séptima y última temporada de la serie de Greg Daniels y Mike Schur (ambos de la escuela de Saturday Night Live) hace un salto de tres años al futuro. Un giro socorrido de las ficciones televisivas con largo recorrido en antena. Pawnee vive ahora en 2017. Knope por fin ha llegado donde se proponía. Es la directora nacional de parques. Hasta Jon Hamm trabaja a sus órdenes. Park & Recreation es más El ala oeste de la Casa Blanca que nunca. Paseos de plano secuencia y demás sorkinismos incluidos.

En la última década ha habido multitud de personajes femeninos interesantes y fuertes en la televisión. Knope no puede quedar fuera del top. Es poderosa, orgullosa, eficaz, cabezota, trabajadora, hiperactiva y ambiciosa, pero, al contrario que muchas de sus contemporáneas catódicas es también amable, gamberra y optimista. Una mujer que se convierte en una groupie alocada cuando se cruza con Joe Biden, John McCain o Michelle Obama. Amy Poehler y su visión de la vida han logrado volver a traer la felicidad a la comedia. Para reírnos de desgracias ajenas siempre nos quedará Armando Ianucci y su voraz Veep.

Parks and Recreation nunca fue la serie más exitosa. Ni siquiera logró dar el salto a España. Pero consiguió sobrevivir y mantener el nivel durante siete temporadas. Parks and Recreation era el último resquicio que quedaba de una de las épocas más brillantes —y con menos audiencia— de la comedia más libre de NBC. Llega de un tiempo en el que se turnaban The Office, 30 Rock, Community y Parks and Recreation (todas influidas por Arrested Developement) en la noche de los jueves. Casi nada. La última de la escuela must-see TV.

Hay 2 Comentarios

Estoy totalmente de cuaerdo con tinejo, has acertado en tu comentario, veremos a ver si Rob lowe tiene ésa sangre cómica.

Lo más prometedor de esta serie es disfrutar de la descubierta vena cómica de Rob Lowe. En Austin Powers lo había intentado pero sin demasiada fortuna. En "Sex Tape", él se lo guisa y se lo come para aportar las únicas carcajadas de una cinta plana. Y en esta serie, ya se cree que tiene recorrido en la comedia. Y vaya si lo tiene.

http://casaquerida.com/2015/01/19/fundamentalismo-democratico/

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