De 'Oz' a 'Growing up Fisher': J.K. Simmons, una bestia televisiva

Por: | 23 de febrero de 2015

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Señoras y señores, el ganador del Oscar J.K. Simmons. Tras arrasar con todos los premios que se han cruzado en su camino, si había un galardón cantado en la gala del domingo ese era el de este gran secundario. Whiplash ha concedido un merecido reconocimiento a este actor, representación de los mejores actores de reparto de Hollywood. De esos a los que conoces, pero no sabes de dónde. Esos que salen cinco minutos y de los que no puedes apartar la vista. Esos que hacen cualquier película mejor.

Para muchos, Simmons nunca podrá escapar de la sombra de J.Jonah Jameson, el malhumorado jefe de Peter Parker en la trilogía de Spiderman de Sam Raimi (su voz se oye en la plana mayoría de las series animadas de Marvel, desde Los Vengadores a Hulk: Agentes de SMASH y Ultimate Spiderman), pero es además uno de los fetiche de directores como Jason Reitman o los hermanos Coen. Calvo, con bigote o con peluquín. En Quemar después de leer era el director de la CIA; en Up in the Air, uno de los más dramáticos empleados despedidos; en Juno, el padre comprensivo; en Ladykillers, uno de los torpes ladrones a las órdenes de Tom Hanks y en Gracias por fumar, el jefe tabacalero. Eso sí, Simmons es una bestia televisiva. Una que se ha asomado por todas las series habidas y por haber. Un trabajador nato que vivía y comía gracias a roles secundarios e invitados. Ha sido policía, presidiario nazi, militar cabreado y padre de sitcom. Ahora, con un Oscar bajo el brazo, la temporada de pilotos puede regalarle magníficos personajes protagonistas. Hasta entonces, echemos la mirada al pasado.

Policías, militares y psicólogos

Si tu carrera interpretativa se desarrolla en Nueva York y te gusta la televisión, no eres nadie si no has sido un cadáver, un juez o un policía en la franquicia Ley y Orden. En el caso de un actor con el talento de Jonathan Kimble Simmons, puedes permitirte el lujo de contar incluso con varios personajes en el universo criminal de Dick Wolf. Fue el psiquiatra Emil Skoda el que le hizo famoso, aunque ya se había asomado por las cortes con un secundario durante la cuarta temporada de la serie central o con un coronel (y criminal) en Homicidio, la rompedora y olvidada serie basada en un libro de David Simon y situada en Baltimore que cruzaba su camino habitualmente con la mucho más clásica sede neoyorquina.

Su reservado Emil Skoda fue durante mucho tiempo el testigo experto en psiquiatría al que llamar cada vez que el equipo legal de Ley y Orden necesitaba a un testigo experto, o cada vez que los policías tenían que hacer un perfil psicológico de un criminal. Simmons interpretó al personaje en más de 40 episodios de la serie madre, en seis episodios del spin-off (todavía en antena) Ley y Orden: Unidad de Víctimas Especiales e incluso en la efímera Law & Order: Criminal Intent. En total, 15 años interpretando este papel recurrente.

 

Pero como buen secundario de la televisión, Simmons ha sido invitado, asimismo, en todo tipo de capítulos de los más famosos procedimentales, desde Urgencias a Spin City, pasando por The DA, Sin rastro, Nip/Tuck (donde interpretó a un escritor que requería implantes mamarios para comprender a su esposa), Third Watch y El Ala Oeste de la Casa Blanca. Fue otro drama de policías y criminales el que le acabó dando un trabajo regular tras el final de Oz, donde muchos le descubrieron. The Closer le dio la posibilidad de hacer la vida un poco más difícil a su subordinada Kyra Sedgwick, agente que debía lidiar con una comisaria que era un nido de hombres. Fue durante más de 100 episodios el Jefe Will Pope, rol por el que, junto al resto del reparto, estuvo cinco veces nominado al premio del Sindicato de actores.

La comedia que no llega

 

“Este año ha sido increíble. He protagonizado una película llamada Whiplash e interpreté a un abogado ciego en Growing Up Fisher, una serie que fue… cancelada. Y también soy la voz del M&M amarillo” (en EE UU es reconocible por ser carne de anuncio). Así se presentó JK Simmons cuando el pasado enero hizo de anfitrión de Saturday Night Live. Cualquier actor tiene una espinita clavada. La de Simmons tiene forma de sitcom.

Su última comedia pasó casi inadvertida por la parrilla de NBC, que decidió relegarla a la midseason pese a tener a Jenna Elfman, una de las antiguas reinas de la comedia, como protagonista. Simmons era el epicentro de una comedia familiar autobiográfica con un pequeño giro. Su personaje era ciego. El humor de Mr. Magoo nunca pasó de moda.

 

Growing Up Fisher no era su primer intentó de explotar la profundidad de su voz y su carácter irascible para hacer reír. Un año antes ya tuvo un papel paternal en Family Tools, una sitcom familiar de lo más clásica que lo ponía en la piel de un viejo manitas que, tras sufrir un infarto, se veía obligado a ceder las llaves de su negocido a su hijo fracasado. La serie de ABC no pasó de los diez episodios. Entre tanto, Simmons probó suerte, además, con un papel recurrente en la comedia de perfil bajo Men at Work, en TBS, que acaba de ser cancelada tras tres temporadas.

 

Mientras le dejan volver a protagonizar una nueva telecomedia, el actor ha tenido la oportunidad de probar suerte con invitados en Arrested Development, Party Down, Raising Hope o Parks & Recreation. La fórmula siempre es similar: un rol de autoridad (un general, un alcalde…) y gritar mucho.

El presidiario nazi

Duro, sin corazón, ni remordimientos. Su personaje en Whiplash es uno de esos antagonistas terroríficos a los que solo nos gusta odiar en la ficción. Su interpretación sorprendió a muchos. A todos los que no hubieran disfrutado antes con su interpretación de Oz, la descarnada serie presidiaria de HBO a cuyo lado Orange is the New Black es Dos hombres y medio.

 

Con unos músculos marcados bajo su pegada camiseta, Vernon Schillinger aterrorizaba al espectador ya en los primeros minutos de la serie. El abogado Tobias Beecher (otro secundario habitual de la pequeña pantalla, Lee Tergesen), un preso que parecía cabal y formal, había atropellado a una niña tras una noche de borrachera. Ahora se enfrentaba a una de las prisiones más duras de EE UU. El primer compañero que se prestó a ayudarle era Schillinger, el máximo líder de la hermandad aria. Un hombre que prometía protegerle, a cambio de que se convirtiera en su compañero sexual. Así comenzaba una guerra de golpes y venganza que llevaría a ambos a convertirse en verdaderos monstruos.

Hay que tener el estómago preparado para ver Oz (1997-2003), guionizada por Tom Fontana (showrunner precisamente de Homicidio). Muchos no podrán aguantar el constante maltrato físico y psicológico de Schillinger o la caída en los infiernos de Beecher (que llega a cagarse en la cara de su enemigo), pero si lo hacen descubrirán algunas de las interpretaciones más intrépidas y algunas de las tramas más sorprendentes de la televisión. Historias de odio, venganza, amor, redención, drogas y maldad que nadie se atrevió a tratar antes o después. Una profunda crítica al mal endémico del sistema presidiario estadounidense. El primer grito rompedor de una HBO en ciernes, previo a Los Soprano o Sexo en Nueva York. Allí dieron rienda suelta a su talento actores como Ernie Hudson (el cazafantasma negro), Dean Winters, Terry Kinney, Rita Moreno (oscarizada por West Side Story), Harold Perrineau, Eamonn Walker, Lauren Vélez, Kirk Acevedo, BD Wong, Edie Falco, Christopher Meloni, Zeljko Ivanek, David Zayas, Seth Gilliam, Luis Guzmán, J.D. Williams, Lance Reddick, Reg E. Cathey, Patti LuPone, Joe Grey (el maestro de ceremonias de Cabaret) y Adewale Akinnuoye-Agbaje, incluso Luke Perry, de Sensación de vivir. Todos nombres a los que tener en cuenta a la época dorada de la televisión que estaba por venir.

Con el tiempo descubrimos el lado más humano del sádico Schillinger, que anteponía el bienestar de sus hijos (delincuentes menores) al suyo. En el cruel mundo de prisión, a veces esto significaba quitarlos de en medio. Oz podía ser en ocasiones tan extraña que la pareja de enemigos acabó cantando un singular dúo musical. Sus complicados personajes se atrevieron hasta a compartir planos con Seinfeld en Saturday Night Live.

 

Hay 2 Comentarios

Deberías avisar de los spoilers que hacéis.

He ido este finde a ver la peli "50 sombras de Grey" y es un auténtico pastelazo. Menuda pifia. La única escena que me ha hecho estremecer ha sido esta: http://goo.gl/jj9XTV

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