Bear McCreary, de 'The Walking Dead' a 'Outlander'

Por: | 16 de septiembre de 2015

Bear-mccreary Corey Nickols photog

Hablar con Bear McCreary (Fort Lauderdale, 1979) durante un rato, aunque sea por teléfono, y navegar por su página web durante horas, deja clara una cosa: este compositor vive con pasión por y para poner música a imágenes. Y para el éxito. Como tantos otros compositores de bandas sonoras para series de televisión, igual su nombre no te suena, pero alguno de sus trabajos casi seguro que sí: The Walking Dead, Battlestar Galactica, Black Sails, Da Vinci’s Demons, Eureka, Agentes de SHIELD, Defiance, Las crónicas de Sarah Connor y, últimamente, Outlander. Por esta última obtuvo una candidatura en los Emmy en la categoría de Mejor Banda Sonora por su composición para el primer capítulo de la serie, Sassenach.

Bear McCrearyMcCreary atiende a El País telefónicamente desde su casa en Los Ángeles, una ciudad a la que llegó con poca experiencia para estudiar en la Escuela de Música Thornton, en la misma universidad por donde pasaron George Lucas, Bryan Singer o Shonda Rimes. Allí logró ser uno de los ahijados del mito de las bandas sonoras Elmer Bernstein. “Me enamoré de la música de las películas cuando comencé a tomar clases de piano cuando tenía unos cinco años. Al poco comencé a coleccionar discos de bandas sonoras y me enamoré de los compositores y de su trabajo”, recuerda McCreary sobre sus inicios. “Me convertí en un fan de los compositores y llegó un momento en el que en las películas me fijaba en quién era el compositor y me daba igual de qué iba la película o de quién la protagonizaba. Yo quería escuchar la nueva partitura de Jerry Goldsmith o lo que fuera”.  El compositor cuenta que a los diez años ya escribía pequeñas piezas de música, “ninguna era buena”, recalca.

El productor y guionista Ron Moore le contrató en 2004 para componer la banda sonora de Battlestar Galactica cuando McCreary tenía 25 años. La  serie se convirtió en un hito en la historia de la ciencia ficción televisiva (como ya lo fue la original de los años 70) y provocó que a McCreary ya no le faltara trabajo en Hollywood.

Por su trabajo en Outlander obtuvo su cuarta candidatura a un premio Emmy. Un galardón que no obtuvo el pasado sábado (los premios técnicos se otorgan una semana antes de la gala principal, que será el próximo 20 de septiembre). “Ha sido muy emocionante recibir una candidatura por Outlander porque es la primera por la banda sonora original, las anteriores fueron por el tema original”, explica McCreary. El compositor se enfrentó a Jeff Beal (House of Cards; que fue el vencedor), Abel Korzeniowski (Penny Dreadful), Maurizio Malagnini (The Paradise), Duncan Thum (Chef’s Table) y a los hermanos Danna (Tyrant). Anteriormente McCreary lo había conseguido en 2013 por el tema principal de Da Vinci’s Demons. Sus otras candidaturas fueron por los temas de Black Sails y Escudo humano.

Outlander canaliza tantas de mis pasiones de juventud que significa algo más para mí emocionalmente que las anteriores candidaturas. Es una partitura que he canalizado de mis recuerdos infantiles más profundos”, dice el compositor. La serie, basada en las novelas románticas (y de aventuras) de Diana Gabaldon, cuenta la historia de una mujer que viaja en el tiempo desde el año 1945 a la Escocia del año 1743 (en la época de los levantamientos jacobitas). “Es un proyecto divertido porque siempre me ha encantado la música folclórica escocesa y siempre busco el momento de poder usar el sonido de las gaitas e influencias escocesas. Pero la mayor parte de las veces, los productores no quieren saber nada sobre el asunto”, dice entre risas. Escocia + gaitas= el proyecto soñado de McCreary.

Outlander ha sido uno de los grandes éxitos seriéfilos del año, y gran parte de la culpa la tiene también el tema principal, un arreglo hecho por McCreary de una canción tradicional escocesa, The Skye Boat Song. “Es una de las más famosas, mi favorita de pequeño, así que decidimos usarla como el tema principal, con una cantante [su esposa, Raya Yarbrough]”, explica el compositor. “Resulta que hay dos letras conocidas para esta canción, una es la más tradicional y común y la otra tiene letra de Robert Louis Stevenson [sí, el autor de La isla del tesoro y El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde], y no es tan común, y yo siempre gravité entorno a esas letras porque son más ajustables al lenguaje visual y también me di cuenta que ese texto era más apropiado para la historia de Outlander”. McCreary decidió cambiar el género de la persona protagonista de la canción de hombre a mujer, “de modo que  la canción ya no iba sobre la huida del príncipe Carlos Eduardo Estuardo a la isla de Skye, sino sobre Claire. La canción tiene así todo un nuevo contexto con solo cambiar la palabra lad (chico) a lass (muchacha)”. El músico reconoce que no fue una decisión fácil por la fama de la canción original y del autor de la letra. Pero ya respira tranquilo: “ahora resulta que la Skye Boat Song se asocia con Outlander y creo que esa es la tradición del folclore, que alguien toma una canción con cientos de años y la adapta a una nueva era y llega a toda una nueva audiencia, evolucionando y cambiando. Estoy muy orgulloso del trabajo que hemos hecho”.

El compositor ya adaptó y arregló con éxito otra canción ya mítica de la historia de la música, All Along The Watchtower, de Jimi Hendrix.

McCreary reconoce que a la hora de trabajar prefiere ver primero un corte de la película o de la serie antes de hacer cualquier otra cosa: “Me gusta evitar leer el guion si es posible, porque mucha información cambia desde el guion hasta el montaje, y si leo el texto comienzo a componer en mi mente. Hasta que no lo veo no entiendo el tono, el ritmo, algo que el guion no puede comunicarte y luego hay decisiones que cambian en la dirección, en la actuación”. Para él, componer una banda sonora es un proceso colaborativo, por lo que trata de tener todas las aportaciones posibles de directores y productores. “Las mejores colaboraciones ocurren cuando tengo a un director o a un productor que es entusiasta a la hora de hablar de la música, pero aún más importante, entusiasta a la hora de contarme cuál es el tono, qué piensan los personajes, de qué va la historia. Cuanto más hablo con los productores sobre el proyecto y la historia, mejor saldrá la música, incluso aunque no hablemos específicamente sobre la música”

Si Galactica fue su punto de partido, The Walking Dead está siendo su mayor obra hasta la fecha. McCreary es muy consciente de estar inmerso en una de las grandes series de la década. “Es una experiencia  divertida y muy desafiante, porque la premisa de la serie, incluso del cómic en el que está basada, existe en un mundo sin tiempo, un mundo estático que no cambia. No hay que llegar a un sitio, solamente hay que sobrevivir. Todo esto hace que sea un reto componer”. El compositor explica el reto: “En la temporada 1 establecí un sonido y según la serie fue progresando e incluso hubo cambios en los showrunners, el sonido de la serie necesitaba cambios porque la naturaleza propia de la serie va a sitios muy oscuros. Va evolucionando y yo necesito crear nuevos sonidos para cada nuevo ambiente (la cárcel, Woodbury, Alexandria...), aunque globalmente la situación no cambia. Estas localizaciones diferentes marcan una gran diferencia en la música. La serie es una nueva serie cada ocho episodios, porque se van tratando diferentes cuestiones, diferentes lugares”.

Uno de los momentos álgidos, musicalmente hablando, fue el capítulo de la temporada cuatro en la que los muertos vivientes finalmente entran en la cárcel. “La prisión fue una localización muy retadora. Un lugar donde se establecen. Fue una historia difícil de contar y siempre recordaré el momento en el que los caminantes entraron. Finalmente encontré el sonido para el momento y expresar en la música ese momento horroroso y agresivo”. La música agobiante y percutora de las escenas por los pasillos de la cárcel ayudó a crear uno de los mejores capítulos de la serie. Para la sexta temporada (que se estrena en octubre), McCreary dice que ha cambiado los sonidos. “Es emocionante, porque no sé cuánto más va a durar la serie, que puede ser muchos años, así que es emocionante pensar hasta dónde puede evolucionar la banda sonora”.

El músico dice no tener mucho tiempo para fijarse en otras series, “apenas tengo tiempo para seguir la mía”, reconoce. “Trato de estar al tanto de qué gusta a la gente, qué interesa. Soy fan de Jeremy Zuckerman, que trabajó en las series de animación de Avatar, la leyenda de Aang,  o La leyenda de Kora. Él y yo aparecimos en escena prácticamente a la vez. Recientemente ha hecho Scream, y la he visto con mucho interés porque siempre he pensado que su trabajo necesitaba estar en series de acción real. Hay gente que piensa que componer para animación es un tipo de trabajo diferente, y no lo es. La vi este verano y es muy divertido escuchar su composición, con cuerdas”. McCreary también dice que le ha gustado la música de Hannibal y la de Breaking Bad.

Una vez que ha conseguido meter gaitas en una de sus composiciones, ¿qué le gustaría hacer que todavía no haya hecho? “En la segunda temporada de Outlander los personajes van a Francia [en el siglo XVIII]  y me he convertido en una especie de experto en música barroca francesa. Cuando comencé a trabajar en la serie no sabía que eso iba a pasar. Es divertido aproximarse a nuevos estilos de música”. Mientras sigue con Outlander y The Walking Dead, McCreary prepara la banda sonora de una nueva serie, Damien, una secuela del clásico del terror La profecía (1976). “Es una de mis películas favoritas de siempre y estoy trabajando con Glen Mazzara, con el que trabajé en TWD, es un campo de juegos divertidos para jugar”.

Nobody likes bagpipes | A nadie le gustan las gaitas: Vídeo en el que McCreary explica su obsesión por las gaitas y cómo por fín consiguió meterlas en una serie, Outlander. Incluso cuenta que compuso una canción para The Walking Dead en el que sonaba una gaita...

Puedes escuchar más bandas sonoras de McCreary en Spotify:

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