'Lucky Louie', cuando Louis C.K. no tuvo suerte

Por: | 05 de febrero de 2016

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Louie ha recibido sobrados y merecidos aplausos de la crítica televisiva. La original manera de ver el mundo de Louis C.K. en sus monólogos ha dado a la televisión una de las tragicomedias más complejas e innovadoras, tanto en forma como en mensaje, de la historia de la pequeña pantalla. Pero esta no era la primera vez que el cómico intentaba trasladar su perspectiva a la tele con total libertad creativa. Solo tres años antes de Louie, existía Lucky Louie, un fracaso que sirvió de prólogo a los éxitos que vendrían. Su premisa era simple: adaptar el clásico estilo de The Honeymooners o Todo en familia para el siglo XXI, agitado con chistes sobre racismo, problemas socioeconómicos y sexo anal.

Arracando en esta propuesta, Lucky Louie quería demostrar que se podían contar historias diferentes y chistes novedosos a través de la sitcom más tradicional, con tres cámaras, frente a un público, en un escenario sobradamente conocido y risas en directo (ojo, no enlatadas). Los elementos habituales estaban presentes; la familia con hijos protagonista (C.K. seguía felizmente casado), los amigos raros que entraban y salían de la casa sin avisar, los vecinos incómodos y omnipresentes… Era, eso sí, más melancólica que una sitcom al uso. No desdeñaba, aun así, ese formato anticuado y repetitivo que ahora utilizan series como The Big Bang Theory o Dos hombres y medio, lo abrazaba para contar historias adultas. Louis quería demostrar que el formato no debe mandar sobre el mensaje.

Lucky Louie no tuvo suerte. La sitcom solo duró una temporada de 13 episodios en HBO y fue defenestrada por la crítica. Hoy, sin embargo, se ha convertido en una serie de culto para los aficionados a la comedia estadounidense, el germen de lo que que estaba por venir. Mientras Louie se mantiene en un parón indefinido (y al tiempo que se embarca en nuevos proyectos), es un buen momento para recuperarla y comprobar cómo de equivocada estaba la crítica en su estreno.

The Top 10 Greatest Moments from Lucky Louie from Alright Dude Productions on Vimeo.

Igual que Seinfeld trasladó el estilo de su stand-up casi palabra por palabra a su serie, C.K. traducía en esta familia sus monólogos de observación, mucho menos limpios que los del judío neoyorquino. Louie partía de ese mismo objetivo (con los monólogos intercalados en la trama), sí, aunque con un grado superior de experimentación y visión. En Louie, por ejemplo, las tramas no tienen duración definida; CK se atreve, asimismo, a brillar como director, moviendo la cámara a su gusto. A veces se lanza al surrealismo de David Lynch y al cine de su adorado Robert Downey Sr, en el que se inspiraban sus primeras películas. Lucky Louie, por el contrario, no invirtió demasiado tiempo en pensar dónde colocar la cámara o cómo contar una historia en imágenes. Aquí lo que importa son los diálogos y contar bien el chiste. Mucho más teatral y limitada en sus posibilidades cinematográficas. Más similar en su puesta en escena a la reciente Horace and Pete, una suerte de oda depresiva de Cheers.

La necesidad de hincharse a comer para superar los malos momentos, su frustración y reverencia por las mujeres, la lucha por ser un buen padre, amigos como Jim Norton y Nick Di Paolo, la incomodidad que le produce no parecer racista… Muchos de los temas recurrentes de Louie ya aparecían en Lucky Louie, pero ambas difieren en un punto fundamental: el momento vital del protagonista. La serie de FX trata de resolver cómo superar un divorcio y enfrentarse a la vida de padre soltero, mientras que en la comedia de HBO, C.K. estaba todavía “felizmente casado”. Había problemas y complicaciones en el matrimonio —esa era parte de la broma— pero, tras la media hora estipulada, y como en las mejores sitcom, la pareja acababa junta gracias al amor que se profesaban. Incluso en ese momento en el que la palabra cunt aparecía en la conversación, la relación triunfaba. Paradójicamente, en Lucky Louie su esposa tiene el rostro de Pamela Adlon, quien más tarde sería su amor platónico, pero también su pareja peor avenida y complicada. El divorcio, al parecer, expandió su creatividad y le hizo un poco más desquiciado.

Quizás no fue entendida en su día, quizás se esperaban otra cosa en una HBO que todavía soñaba copiar el éxito de Sexo en Nueva York, pero hoy, vista después de Louie, Lucky Louie gana en profundidad y cercanía. Entendemos mejor a su protagonista y, además, deja entrever el origen de este genio de la comedia que ha evolucionado hasta ser un autor más completo y complejo. Sin embargo, no lloramos por su pérdida. Sin su fracaso, nada de lo que vino después hubiera existido. Es la mejor manera de seguir riéndonos hasta ese día en el que, sin avisar, tengamos un nuevo capítulo de la tragedia humana de Louie. Mientras C.K. siga teniendo fracasos, seguirá creando éxitos.

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Este artículo de hoy le hace justicia a la serie olvidada de Louis C. K. Tan olvidada, que tuve que comprarla en Amazon, importada de un país extranjero, con subtítulos en castellano. Una tragicomedia sobre el matrimonio que no tiene desperdicio. Louis es muy grande, pero Pamela Adlon, su mujer en la ficción, se come la pantalla con sus gracias, y con su voz rasposa.
Altamente recomendable para los amantes de Louie, y de las series deslenguadas y moraléjicas.
http://cinedietario.blogspot.com.es/search/label/Lucky%20Louie

¿Sabéis donde encontrar subtítulos para Horace and Pete?

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